¿Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo? Temporada 1: Un Resumen Detallado
Es oficial: volvemos a estar enamorados de «¿Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo?«. Y si me atrevo a utilizar aquí un plural mayestático es precisamente porque basta con ponderar las reacciones en redes sociales ante la gran final que hemos vivido en la noche del 11 de marzo para convenir en dos cosas: que todos tenemos una opinión al respecto y, sobre todo, que atrás queda la apatía que se apoderó de nosotros hace ahora aproximadamente un año cuando tuvimos un atiborre de varias temporadas seguidas de «¿Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo?» y «Un Príncipe Para La-personaja-que-nadie-sabe-de-dónde-ha-salido-pero-que-ahí-la-ves-rodeada-de-maromos-y-frikis«.
Repito: volvemos a estar enamorados de este formato, de sus montajes imposibles, de su post-producción sonora, de sus guiones de hierro, de Luján Argüelles, de los chromas patilleros, de los candidatos surrealistas… De absolutamente todo.
Eso sí, esta vez lo mejor será no tentar a la suerte y pedir que haya una nueva edición del programa: lo más sensato es más bien pedir que dejen descansar de nuevo el formato durante una temporada y que, cuando decidan volver, nos vuelvan a pillar con la ilusión intacta.
Por ahora, sin embargo, pido permiso para el desbarre. A partir de aquí, este artículo se va a transformar en una opinión personal e intransferible: si estás esperando una reflexión sobre las tele-ficciones de nueva generación o sobre los cambios en el concepto de pareja en el siglo 21, este no es tu artículo. Si estás esperando chicha y limoná y carne y pescado y sexo y guarrerías diversas, sigue leyendo… Porque a continuación quedan los (múltiples) motivos por los que, en mi humilde opinión, esta cuarta temporada de «¿Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo?» se ha salido lo más grande. Todo dividido y ordenadito por hijos, claro está.
Rafa: El Grower Inesperado
Hace un par de meses, al poner en tela de juicio a los hijos de esta cuarta temporada de «¿Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo?» vaticiné que Rafa iba a ser el personaje que más asco nos daría… Me equivoqué garrafalmente: este chaval lo tiene todo para ser odiado y, sin embargo, ha acabado por convertirse en un verdadero grower. Más explicaciones a continuación.
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En una edición en la que ha quedado al descubierto que muchos de los candidatos se presentan al programa más como un juego que como una verdadera forma de encontrar el amor, la actitud de Rafa ha sido la más sana de todas: su eterna sonrisa de «vaya panda de taradas me ha tocado«, su ceja arqueada de «me lo tomo como un juego o me trago el clip del pelo para ver si me desgarra el intestino fino y así me desango y acabo con este dolor«, su poker face de «¿por qué estoy soportando esto cuando tengo el teléfono a rebosar de números de prostitutas de lujo?«… El chaval se lo tomó como un juego y, de hecho, sus decisiones iban enfocadas totalmente a darle cancha al concurso más que al corazón. Bien por Rafa.
Muy pero que muy bien a la metodología de expulsión de Rafa: ¿quieres un regalo? ¡Pues toma expulsión!
Bien por la madre de Rafa, que supo ver en Deli un filonazo y no permitió que su hijo prescindiera de ella.
Pero mal también por la madre de Rafa: menos gastarse el dinero en los modelazos de su hijo y más invertirlo en cosas como 1. Un puñetero logopeda que le quite el acento de francesa con retraso intelectual, 2. Un corrector de postura que atenúe su chepa de cruce genético entre Cuasimodo y una gárgola y 3. Un asesor de imagen que sea capaz de evitar el look Oompa Loompa. Son metas difíciles, pero esto sí que son cosas que el dinero compra.
Volvemos con Deli. Al principio, era inevitable pensar que estábamos ante una nueva Leti. Pero no. Lo de esta chica es serio de verdad. Pero «serio» como en «caso clínico». De hecho, no sé si decir lo que verdaderamente pienso porque me tiene acojonado y temo que se plante en la puerta de mi casa: esta tipa está verdaderamente tarada y le da un nuevo y amplio sentido a la palabra «bipolaridad». Su capacidad para pasar de ser «una fea resultona» a ser «Gollum en bikini» en dos segundos hiela la sangre de cualquiera. Aun así, ¿qué hubiera sido de esta edición sin Deli? Te lo digo yo: nada.
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El festival de gritos entre Deli y Rihanna ha tenido su tela. «Sálvame» está perdiendo el culo por ficharlas.
Sandra, la finalista. De verdad, ¿alguien reparó en ella hasta que llegó a la final? Otra pregunta: ¿de verdad necesitaba el mundo a alguien más saltless que Gwyneth Paltrow?
¿Por qué echaron tan pronto a Pili / Marilyn / Mayra Gómez Kemp? Yo de verdad que quería ver si moría de vieja durante la grabación del programa o no.
Y, ahora, a lo que realmente interesa: ¿qué va a pasar con Christofer-el-artista-de-la-familia? ¿Prosperará su relación con Rihanna? ¿Dejará de ponerse Dr Martens sin calcetines y con bermudas? ¿Se quitará las gafas y probará ciertas las teorías que dicen que tiene un ojo mirando para Cuenca y otro para Tarifa? ¿Tendrá un ojo de cristal? ¿Tendrá los dos ojos de cristal? ¿Le robará todos los papeles a Keanu Reeves, con quien comparte registro expresivo facial? ¿Le darán un puñetero programa para él solo? Yo voto por esta última.
David: El Complejo del Hipo
Todos conocemos a alguien como David: alguien a quien le faltan un par de veranos para acabar de madurar, que se queda empanado con una frecuencia obscena y que es incapaz de darse cuenta de la penica que da. Una criaturilla extraviada en la vida moderna pero que, sin embargo, se comporta con ráfagas de «parto la pana» que asustan genuinamente y que rompen el corazón a partes iguales. Sea como sea, David da un poco igual, porque este chaval estaba aquí para que «¿Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo?» pudiera contar con la presencia de Rosa. Y lo sabes.
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Que alguien le explique a David qué es realmente el complejo de Edipo / Dipo / Hipo, ya que es un concepto que ha estado sobrevolando todo su tramo del programa y parece que sigue sin entenderlo.
Que alguien me explique a mi qué pasa con el pelo de David. De verdad, porque he estado toda la temporada intentando saber si se ha hecho injertos de pelazo en el flequillo para tapar la coronilla o si la parte de la cabeza que tiene calva es para contactar con los aliens que lo abdujeron de pequeño.
David podría tener un excelente futuro como actor de Bollywood: tiene las pintas, esa barba de Conchita Wurst y aprendió algunos pasos de baile con Manantial de Luz. Tranquilos, hablaremos de Manantial de Luz más adelante.
Las citas de David han sido de las mejores de toda la historia del programa: salir en bici, ir al bosque… Lo que viene siendo la definición de «ese tipo barato que aplica la política de la austeridad a sus propias citas«. Si le sirve a Alemania, ¿por qué no le va a servir a él?
Los labios de Rosa. No sé. De verdad que no sé qué decir al respecto. Me han llegado rumores contradictorios: hay quien dice que Oscar Mayer tiene la patente de sus labios, otros afirman que son obra de la cirujana plástica de El Raval, la que inyectaba a los travestis.
La forma de hablar de Rosa. A ver, que no hay otra: con esos salchichamens como labios, sólo se puede hablar de esa forma.
El ego de Rosa. Ella es la primera que sabe que este era su programa.
Las candidatas de David eran las más flojas, todo hay que decirlo. Pero, a ver, es que ¿qué esperábamos? ¿Quién cojones se iba a presentar candidata para pasar toda la vida con este Jaffar de mirada extraviada (y ligeramente estrábica)?
Hay que salvar, sin embargo, a Noelia y su bitching constante porque todo le parece mal: le parece mal Manantial de la Luz, le parece mal Afrodita, le parece mal besar porque los antiguos utilizaban el beso para testear el poder de la otra persona… Vamos, que Noelia es una versión new age de «Todo Nos Parece Una Mierda«. Y eso mola. O, por lo menos, mola hasta que se emborracha con una única copa de vino y acaba cantando el «Ai Se Eu Te Pego» (o algo así).
Otra finalista que tal baila: ¿alguien se acuerda de cómo se llama? Al final, todas las candidatas de David tenían más de 40 años y se confundían las unas con las otras.
Un penique por los pensamientos de Oxana.
Estaba claro que Fátima no podía durar: ella es fuego y David es meado de abuela, ella es sexo y lo más sexual que ha hecho David en toda la temporada es insinuar que lleva calzoncillos sueltos para estar por casa (provocando de paso una arcada generalizada a medio país)… Aun así, podrían haberla dejado de comentarista o de lo que sea. De presentadora de «La Bola de Cristal» para el siglo 21, por ejemplo.
Los secundarios de David y Rosa han sido, sin lugar a dudas, un no parar. Sí. Manantial de Luz. ¿la utilización de Chimo Bayo como música de fondo para las prácticas terapéuticas de Manantial de Luz fue el mayor acierto de toda la historia del programa? Es muy probable. ¿Contar con Manantial de Luz únicamente en un episodio fue la mayor cagada de la historia del programa? También es muy probable.
El Druida. Sí. El Druida. O lo que es lo mismo: el puñetero abuelo alcoholizado que, cuando se emborracha, se pone una toga y quiere compartir su pedo divino con el resto de los mortales. O lo que es lo mismo pero dicho de otra forma: el abuelo que ninguno de nosotros tuvimos pero que querríamos haber tenido y, sobre todo, el abuelo en el que muchos de nosotros nos convertiremos.
Markus: El Putón Familiar
Markus lo tenía difícil: superar el nivelazo del montaje de sus vídeos de presentación en el programa era algo que parecía imposible… y que ha acabado por revelarse como imposible. El chaval tenía potencia, eso es verdad, pero también ha demostrado tener mucha menos gracia que los montajes con palabras susurradas de fondo o con efectos especiales que conviertan en un monstruo de peli japonesa la perrita de su madre, la inconmensurable MJ que merece otro programa para ella sola. Hay que reconocer, sin embargo, que el nivel de las candidatas de Markus ha sido cosa fina… Olé por los responsables del casting.
Antes de adentrarnos en Markus y MJ y otras chicas del montón, todos hemos leído ya esta noticia que pone en tela de juicio la heterosexualidad del modelo, ¿verdad? Todo se vé de otro color (más rosa) cuando tienes sospechas tan fundadas de que este hijo tróspido está actuando lo más grande.
Sea como sea, hay que agradecerle eternamente a Markus la incorporación a nuestras vidas de un neologismo al que vamos a darle mucha cañita brava a partir de ahora: putón familiar (o su variación galáctica y mayúscula: Plutón Familiar). La terminología tiene tela porque, en verdad, y a tenor del punto anterior, todos sabemos que lo que Markus quiere decir cuando habla de «putón familiar» es «travesti con polla».
Otro indicativo de que Markus está componiendo un personaje: esa manía que no te la crees de echarse colonia continuamente y que hace pensar en una versión de «El Perfume» en la que los viejos decrépitos de una sauna gay despedazan al modelo para comérselo… y para evitar una muerte por exceso olfativo.
La pregunta es: ¿por qué echaba Markus sistemáticamente a todas las candidatas que le molaban a su madre? Es que no le ha dado ni un puñetero gusto. Pobre.
Amor infinito hacia MJ, una de esas (cada vez más escasas) madres que consiguen que nos creamos de verdad el programa. Cuando se cabreaba, se cabreaba. Y el resto del tiempo se lo pasaba totalmente incómoda delante de la cámara, como si a un hobbit le pones un vestido, una peluca y un bolso y le plantas en medio de una fiesta de alta sociedad. Resulta inexplicable pensar que de una señora tan adorable haya salido un chaval tan pagado de sí mismo.
La perrita de MJ también es amor infinito, aunque no le gusten los negros. Sólo por el mero hecho de que odia a Markus, ya merece nuestra admiración. Otra idea interesante: ¿qué tal un «Un Perrazo para Keti» presentado por El Encantador de Perros?
Vamos con las candidatas. ¿Qué pasa que todos se han quedado con la opción sosa? Lo de Rocío no tiene nombre. Elegirla a ella es como escoger directamente vivir en una versión castiza y pirada de «Medea«. Porque esos ojos no son normales, de verdad. Los ojos de Rocío no son normales: están a medio camino entre la Manic Pixie Dream Girl y la asesina de masas.
Rebeca tampoco parecía un ejemplo de salud mental. Pero suerte que duró poco.
Mucho mejor Sara / Sarita / Prince / Princess. Si se trataba de buscar a un putón familiar, she’s the real deal. Y mira que se lo ha currado durante todo el programa: ha tenido que luchar contra viento y marea, ha tenido que convencernos de que no tiene tiburón, ha tenido que convencernos de que tiene 33 años y que no estaba ahí ya en La Creación, ha tenido que lidiar con la desconfianza justificada de MJ, ha tenido que currárselo a base de bien para ir vestida todo el día como si fuera la dependienta de un sex shop, ha tenido que pedir por correo tres veces aprovisionamientos de pintura plástica para poder ir pintada constantemente como una puerta… Y, oye, pese a todo eso, ha sido la más humana y la que más nos ha hecho creer que de verdad le molaba Markus, que podía ser la nueva «princesa del pueblo» ahora que Belén Esteban es considerada escoria tóxica.
Eso sí, ¿alguien se creyó que Prince y Markus chuscaron? Vamos, que era más verosímil pensar que El Artista Antes Conocido Como Prince y Markus habían ...
Otras Curiosidades y Momentos Destacados
- Pedriño y Mari, una de las parejas madre-hijo más queridas de la edición de 2012, se enfundan las alas y las flechas de cupido en un nuevo proyecto amoroso, al otro lado del altar, ofreciendo sus servicios para casar a otras parejas.
- La primera entrega del programa arranca con un speed-dating donde los pretendientes tratan de acaparar la atención de los solteros con creatividad y estilismos llamativos.
- A medida que avanzan las semanas, las madres e hijos descartan pretendientes, revelando desacuerdos y diferencias de criterio.
- El programa se mete a la audiencia en el bolsillo por divertido, gracias al carisma de los concursantes y el trabajo de postproducción.
- La tercera temporada presenta el pijo, el rompecorazones argentino, el chico de pueblo, el friki y el homosexual gallego como protagonistas.
- En la tercera temporada, Alexis, el pijo, es mimado por su padre, apodado «Flavio Briatore», quien evita que las chicas se aprovechen de su fortuna.
- Víctor, el nerd del concurso, es un exmonaguillo, exscout y hormonal individuo a las puertas de la treintena que se hartó de hacer insinuaciones sexuales a su selección de pretendientas.
- Roi, el «James Dean del siglo XXI», regenta un local nocturno coruñés con su madre y se define como el «James Dean del siglo XXI».
- Leo, el concursante argentino, es seductor y confesó a su madre, Silvia, que se había enamorado de todas y cada una de sus chicas.
- Fran, huyendo del pueblo, busca una «bomba sexual» y su madre Mª Carmen se preocupa por la limpieza, el orden y la alimentación de su hijo.
Episodios Destacados
El programa ha emitido varios episodios a lo largo de sus temporadas, cada uno con momentos únicos y entretenidos:
- 20/06/2012: Bienvenida de solteros
- 20/09/2012: Programa 1
- 27/09/2012: Programa 2
- 04/10/2012: Programa 3
- 11/10/2012: Programa 4
- 01/11/2012: Semifinal
- 08/11/2012: Especial
- 15/11/2012: Final
Cada episodio ofrece una nueva oportunidad para reír y disfrutar de las peculiares dinámicas entre madres, hijos y pretendientes.
En resumen, «¿Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo?» se destaca por su humor, sus personajes únicos y su capacidad para entretener al público con situaciones inesperadas y relaciones complejas.
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