Un Análisis de la Maternidad en "Un Trabajo para Toda la Vida" de Rachel Cusk
Este artículo analiza las obras literarias "Las madres no" (2022) de la escritora vasca Katixa Agirre, y "A Life's Work: On Becoming a Mother" (2001) de la Canadiense Rachel Cusk. Ambas obras serán exploradas con el objetivo de encontrar diferentes ideas con respecto a la maternidad y, en relación con esta, el trabajo doméstico, el aislamiento y el cuerpo gestante. Aunque el foco de este artículo estará puesto en el análisis de la novela de Agirre y las memorias de Cusk, se examinarán temáticas tales como la literatura de mujeres, los roles de género, y la ciencia capitalista.
La Maternidad: Más que una Versión Idealizada
Que la maternidad se parece más a un trabajo para toda la vida que a una versión idealizada es lo que describe Rachel Cusk en su libro. El texto, que ahora se publica en castellano, levantó ampollas hace 20 años cuando la escritora contó desde dentro las contradicciones y renuncias del feliz acontecimiento.
Rachel Cusk relata en estas páginas sus primeras experiencias como madre y reflexiona con desacostumbrada franqueza sobre lo que supone esta etapa: un adiós a la libertad, al sueño y al tiempo, un viaje a las raíces del amor y una esforzada lección de humildad. La autora analiza brillantemente cuestiones esenciales relativas al embarazo y la maternidad, desde las ambivalencias y los sentimientos contradictorios que desarrollan las madres hasta las trampas que encierra el discurso mayoritario en torno a ese periodo, pasando también por la infantilización social de las embarazadas y las madres primerizas o la soledad del puerperio.
Divertido, conmovedor y brutalmente sincero, "Un trabajo para toda la vida" es sin duda uno de los más brillantes libros sobre la maternidad que se han escrito en lo que va de siglo.
Una Mirada Pionera y Controversial
Su publicación en 2001 suscitó tanta admiración como indignación, e incluso un famoso columnista llegó a solicitar que los servicios sociales se hicieran cargo de las hijas de la autora. Más de veinte años después se traduce por primera vez al español esta obra pionera que sigue sorprendiendo por su extraordinaria lucidez.
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Cuando Rachel Cusk publicó en 2001 "Un trabajo para toda la vida" fue toda una revolución. En él hablaba del anhelo de libertad, de sus ganas de huir, de la sensación de vivir encerrada en una celda.
La editorial Libros del Asteroide acaba de publicar la traducción al español de "Un trabajo para toda la vida" en el que la autora canadiense explora el lado B de la maternidad, en una época en la cual esa mirada no estaba de moda.
La Voz de Rachel Cusk
El libro de Cusk me descubre, antes que nada, a una escritora aguda, lúcida, ingeniosa y penetrante. Rachel Cusk tiene clarividencia e ingenio y su estilo se acomoda a ello. Me he quedado con ganas de leer más libros suyos.
En 2005, Cusk escribió un prólogo para una nueva edición del libro en el que reaccionaba a las críticas furibundas que recibió con la publicación del libro.
A los periodistas que me acusaron de ser una madre inepta y poco cariñosa, a los detractores que aún emplean mi nombre como sinónimo de odio a los niños, a los lectores para quienes la sinceridad es equiparable a la blasfemia porque su religión es la de la maternidad, únicamente puedo sugerirles que se lo tomen un poco menos en serio. A fin de cuentas, el sujeto que gobierna este libro es yo, no tú.
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La mayoría de quienes me criticaron eran mujeres, por eso aprovecho esta oportunidad para lanzar una sana advertencia a las personas de mi propio sexo. Señoras, esto no es un manual de cuidados infantiles. En estas páginas tienen ustedes que pensar por sí mismas. No les digo cómo deben vivir; tampoco estoy obligada a promocionar su visión del mundo. (…) No escribí este libro porque necesitará su aprobación. Tampoco lo escribí por vanidad, pereza, orgullo o maldad punto no lo escribí porque odiara ser madre, porque odiara a mi hija u odiara a cualquier niño. Lo escribí porque soy escritora, y la ambivalencia que caracteriza las primeras etapas de la crianza me pareció afín a la ambivalencia fundamental que siente el escritor ante la vida, una ambivalencia, oscurecida por la organización de los sistemas sociales ideados por la comunidad humana, que el escritor o artista siempre intenta recuperar y resolver. Para el individuo, el combustible de este deseo de recuperación y resolución son los recuerdos de la infancia, un estado del que el artista quizá nunca llega a salir por completo.
Contradicciones y Reflexiones Profundas
Y así es fácil entender que la maternidad sea una tremenda fuente de contradicciones. Que sea una tremenda fuente de belleza y de horror. No deberían sorprenderme los violentos contrastes que caracterizan mis sentimientos por mi hija, pero así es.
De "Un trabajo para toda la vida" me interesa también profundizar en la diferente forma de relacionarse con el cuerpo de hombres y de mujeres, quizá en parte por esa conciencia de que ese cuerpo es el recipiente para algo tan misterioso y trascendental, por la violencia que va a sufrir. Esa fisicidad tiene que hacer inevitablemente que la profundidad de lo que es ser madre o padre difiera absolutamente. En la mujer, ser madre es algo más identitario por ser físico. Y entiendo que la forma de ser madre sin parir ha de ser diferente. No mejor, no peor, diferente.
Dar a luz no es solo lo que separa a las mujeres de los hombres: también separa a las mujeres de sí mismas y transforma profundamente la idea que una mujer tiene de la existencia. Otra persona ha existido dentro de ella y, después de dar a luz, ambas viven bajo la jurisdicción de su conciencia. Cuando la madre está con esa otra persona no es ella misma; cuando está sin esa otra persona no es ella misma; por eso es tan difícil separarse de los hijos como quedarse con ellos. El parto y la maternidad son el yunque sobre el que se forjó la desigualdad sexual, y es legítimo que, en nuestra sociedad, las mujeres con responsabilidades, expectativas y experiencias similares a las de los hombres afronten la situación con inquietud.
A veces una se siente culpable por hablar en público de todas las cosas contradictorias que trae la maternidad, parece que existe un pacto de silencio para no hablar claro, y si lo haces te miran raro o te meten en el saco de mala madre por querer sacar tiempo para ti. Pues no haber tenido un hijo te dicen directamente o con la mirada. La maternidad te encorseta de tal manera en las rígidas convenciones que la sociedad occidental considera aceptables que pierdes a veces la identidad como mujer. Cuando llega la hora de incorporarte al trabajo además debes cumplir con la despiadada rueda capitalista, hay que digi-evolucionar para ser la madre perfecta, trabajadora y eficiente además de cuidar de tu imagen. Eso es lo que vemos en las redes hoy en día, esas son las expectativas irreales que nos marcan desde arriba, cuando la realidad es bien distinta.
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Recepción y Legado
Algunas opiniones sobre el libro:
- "Rachel Cusk escribe de maravilla."
- "Crudas son sus páginas, sí."
- "El cuadro es transparente y reflectante."
- "Cuanto más claro tengan (estos libros) que el saber de la literatura es más el de escribir que el de entender, el de buscar lo bello y lo interesante en lugar de lo útil. El libro de Cusk es de esos, definitivamente."
- "Las madres normalmente se sienten obligadas a decir: “Quiero a mis hijos… pero”. Es en el “pero” donde Cusk tiene la valentía de poner el acento."
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