Robert Edwards y la Fecundación In Vitro: Una Historia de Innovación y Perseverancia
La historia de la reproducción asistida se remonta a más de 70 años atrás. Fue entonces cuando comenzaron los estudios que llevaron al nacimiento de los primeros niños por medio de estas técnicas. Los conocimientos, el esfuerzo y la dedicación del ginecólogo Patrick Steptoe y del fisiólogo Robert Edwards (Premio Nobel de Medicina en el año 2010), unidos al deseo de tener hijos y la perseverancia en conseguirlo de Lesley y John Brown, hicieron que se alcanzara un hito histórico en el mundo de la medicina. Precisamente, tal día como hoy, el 27 de septiembre de 1925 nació Robert Edwards, fisiólogo pionero en la investigación de la medicina reproductiva y la fecundación in vitro.
Inicios y Formación de un Pionero
Sir Robert Geoffrey Edwards nació el 27 de septiembre de 1925 en Manchester, Inglaterra, hijo de Samuel y Margaret Edwards, asistió a la Universidad de Gales en donde cursó la carrera de medicina entre 1948 y 1951. Estudió Agricultura y Zoología en la Universidad de Gales y tras graduarse, se trasladó a la Universidad de Edimburgo para estudiar Genética de Animales, donde obtuvo el doctorado con una tesis sobre el desarrollo embrionario de ratones. Edwards desarrolló primero su técnica en animales, doctorándose en 1955 con una tesis sobre el desarrollo de los embriones en ratones.
Trabajó durante un año en el Instituto Tecnológico de California, donde trabajó con Albert Tyler investigando la biología reproductiva, en concreto, las interacciones de los espermatozoides con los óvulos. En ese año, Edwards investigó métodos para limitar la fertilidad. También trabajó para el National Institute for Medical Research en Londres y allí investigó la maduración de ovocitos.
Tras varias estancias postdoctorales, se incorporó en 1963, con 38 años, a la Universidad de Cambridge. Edwards se trasladó a la Universidad de Cambridge, donde formó su primer grupo de investigadores. Publicó más de 40 trabajos de investigación sobre espermatozoides, la maduración del óvulo, biología embrionaria de gametos y sobre otros aspectos inmunológicos de la reproducción.
El Encuentro Clave con Patrick Steptoe
Edwards conoció a Patrick Steptoe en una reunión en la Sociedad Real de Medicina en 1968 después de leer uno de sus artículos. Steptoe (1913-1988), que tenía 12 años más que Edwards, se había formado en Londres en el King’s College y la Facultad de Medicina del Hospital St. George, también en Londres. Pionero en la introducción en el Reino Unido de la cirugía laparoscópica ginecológica, está considerado junto a Raoul Palmer (Francia) y Frangenheim Hans (Alemania) como uno de los tres padres fundadores de la laparoscopia. La colaboración entre Edwards y Steptoe dio su primer fruto en 1969 con el artículo en la revista Nature que publicaron junto a Barry Bavister (un estudiante de doctorado en Cambridge).
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Las investigaciones de Robert Edwards en la Universidad de Cambridge durante los años 60 comenzaron a dar fruto cuando, en 1969, consiguió la primera fecundación in vitro de un ovocito de mujer. Sin embargo, el embrión resultante sólo evolucionó hasta las dos células. Edwards comprendió que para conseguir embriones viables necesitaba ovocitos de buena calidad extraídos del ovario femenino en una correcta etapa de maduración. Para conseguir estos ovocitos se asoció con Patrick Steptoe (ya fallecido) que estaba desarrollando la técnica de Laparoscopia para permitir el acceso al ovario de una manera mínimamente invasiva. Su colaboración con Steptoe fue fundamental para alcanzar el éxito. Sin duda, este ginecólogo habría compartido este año con Robert Edwards el premio Nobel de Fisiología o Medicina.
En 1967, contactó por primera vez con el obstetra Patrick Steptoe, quien utilizó la cirugía laparoscópica en su trabajo. A partir de entonces, Steptoe y otros obstetras pudieron facilitarle a Edwards suficientes óvulos para intentar la fertilización con ovocitos que habían madurado in vitro. Una contribución importante fue la de Barry Bavister, que descubrió que se necesita aumentar el valor pH en el entorno del esperma para poder fertilizar un óvulo. Así pudieron fertilizar un óvulo humano fuera del cuerpo de la madre por primera vez.
Superando Obstáculos y Críticas
La consecución de la fecundación in vitro de ovocitos humanos no fue una labor sencilla. Las presiones de mentalidades reaccionarias hicieron que el Medical Research Council británico les negara la financiación y tuvieran que buscar fondos privados. Los primeros años de la investigación de Edwards y Steptoe fueron muy difíciles. En 1971, el Consejo Británico de Investigación Médica (MRC), la fuente principal de financiación para la investigación médica británica, por razones éticas y políticas, les negó financiación y siguió negándosela durante toda la década de los 1970.
En febrero de 1971 habían solicitado financiación para un programa de investigación sobre la fecundación humana. La solicitud fue rechazada. Siguieron trabajando en ello, en gran parte con dinero privado. Tras el nacimiento de Louise Brown, el propio Edwards y muchos medios de masas ejercieron presión sobre el MRC, que cambió su decisión y empezó a apoyar las investigaciones en fecundación in vitro. Este cambio de política puede parecer obvio, ya que el rechazo original no tenía justificación razonable, sin embargo, la decisión de 1971 se tomó tras una revisión técnica muy detallada (se dudaba sobre la seguridad del paciente en el procedimiento y sobre si los hijos nacidos por este procedimiento serían «normales»), pero la decisión de 1978 se tomó de forma precipitada por la fuerte presión de los medios.
Las solicitudes de financiación pública de Edwards y Steptoe para recabar fondos para estudiar a medio plazo la fecundación in vitro en humanos recibieron importantes críticas, tanto por sus méritos científicos, como por sus aspectos éticos y por la magnitud de la ayuda solicitada. La gran objeción es que no había habido estudios preliminares en primates y que se desconocían los posibles riesgos involucrados. También se expresaron reservas sobre el procedimiento de la laparoscopia con fines puramente experimentales.
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Muchos de estos artículos recibieron fuertes críticas por grandes autoridades científicas, como el Premio Nobel James Watson de la Universidad de Harvard que atacó duramente a Edwards. El embriólogo británico Anne McLaren llegó afirmar que «temía que el Dr. Edwards aún así, Edwards y Steptoe continuaron en sus trece y gracias a financiación privada lograron la primera inseminación in vitro.
Desde el punto de vista técnico, la experiencia acumulada en embriología animal resultó a menudo contraproducente debido a las importantes diferencias con la especie humana. Por ejemplo, se pensaba que los ovocitos maduraban en sólo 12 horas; Edwards demostró que necesitaban al menos 25. Los embriones de vaca han de ser transferidos al útero después de 4-5 días en cultivo mientras que en humanos, cultivarlos más de 2-3 días dificulta considerablemente su supervivencia. Fue necesario desarrollar tanto los medios de cultivo para la fecundación y el crecimiento embrionario como el tipo de tratamiento hormonal para la maduración de los ovocitos.
El Nacimiento de Louise Brown y el Impacto Global
Desde 1971, se necesitaron más de 40 intentos de transferencia de embriones para conseguir el primer embarazo. El resultado fue desalentador ya que se trató de una gestación ectópica que terminó en aborto. Quizá esto hubiera acabado de desmoralizar a muchos en su lugar, pero Edwards siguió adelante y el segundo embarazo tuvo como consecuencia el nacimiento en 1978 de Louise Joy Brown. Hace 35 años el mundo vio nacer a Louise Joy Brown, la primera niña engendrada mediante fertilización in vitro, su nacimiento fue un acontecimiento mundial que tuvo en su momento gran difusión, motivó profundos debates éticos y produjo cambios en el conocimiento sobre la reproducción humana, cuyos efectos se extienden hasta hoy.
Edwards y Steptoe sufrieron todo tipo de críticas por las implicaciones éticas de su investigación, y se quedaron sin fondos estatales. Pero con el nacimiento de la niña, ambos abrieron la primera clínica de FIV en Cambridge -en 1980- y hoy su técnica se aplica en todo el mundo.
Posteriormente, Edwards y Steptoe fundaron la clínica Bourn Hall en la que continuaron con el desarrollo de la fecundación in vitro. Pero no todo fue éxito para este equipo, quienes fundaron la primera clínica de fertilidad del mundo llamada "Bourn Hall", en la que continuaron perfeccionando el procedimiento, pues hubo un embarazo ectópico antes del nacimiento de la primera bebé "probeta" -como fueron bautizados popularmente, aunque de manera incorrecta, los nacidos mediante tecnologías de reproducción asistida-.
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El primer nacimiento humano tras una fecundación in vitro representó todo un hito en la historia de la ciencias de la reproducción. Steptoe y Edwards dirigieron en 1978 el equipo médico que confirmó la eficacia del método de fecundación in vitro que habían desarrollado en 1969 el propio Edwards, Bavister y Steptoe («Early stages of fertilization in vitro of human oocytes matured in vitro,» Nature 221: 632-635, 1969).
A mediados de 1978, todos los medios se hicieron eco del nacimiento inmediato de Louise Brown. Y la presión de los medios sobre el MRC aumentó después del nacimiento el 25 de julio. Un grupo de trabajo que revisó la investigación (a posteriori) tomó el 26 de octubre la decisión de aprobar científicamente la investigación de Edwards y de calificar la fecundación in vitro como un procedimiento terapéutico sometido a los requisitos éticos estándares entre médico y paciente. Un cambio radical en la política del MRC que reconoció de inmediato todo lo que le había negado a Edwards y a Steptoe.
Evolución de la Fecundación In Vitro
Basándose en la obra pionera de Robert Edwards, la fecundación in vitro se ha desarrollado considerablemente. En 1980 otro embriólogo, Alan Trounson, consiguió el primer nacimiento en Australia, país que ha contribuido considerablemente al desarrollo de esta técnica. De hecho, el equipo de Trounson marcó un nuevo hito al lograr el primer éxito con embriones congelados. A nivel mundial, el primer nacimiento tras criopreservación y descongelación de embriones se lo debemos al equipo australiano dirigido por Trounson y Mohr en el año 1983.
La primera niña nacida por fecundación in vitro en España fue Victoria Anna en 1984. Un nombre muy simbólico por el éxito que supuso y por la embrióloga implicada, Anna Veiga, del Institut Universitari Dexeus de Barcelona. El 9 de julio del 1985 a las 11 y 10 nació en Bilbao el primer niño de FIV concebido en la medicina pública en España. Sus padres le pusieron de nombre José Ángel, en homenaje al Dr. José Ángel Portuondo, impulsor del primer servicio de fecundación in vitro en un centro de la Seguridad Social en España.
En 1991 surgió la "Microinyección espermática" (ICSI) en Bélgica. Esto constituyó otro paso de gigante en la andadura de la fecundación in vitro. Gracias a esta técnica se puede llegar a fecundar ovocitos con esperma de una calidad enormemente comprometida, hasta el punto de lograr éxito con varones con ausencia total de espermatozoides en el eyaculado, pero a los que se consigue extraer espermatozoides testiculares mediante biopsia. El ICSI supuso un gran avance para el tratamiento de la esterilidad de origen masculino. Desde su introducción gozó de gran aceptación por parte de la comunidad científica. Ese mismo año se produjo el nacimiento del primer bebe conseguido por microinyección espermática en España. Esto fue posible gracias al Instituto Universitario Dexeus.
Desde hace varios años se dispone de las herramientas diagnósticas para evitar la transmisión de algunas enfermedades genéticas a la descendencia. También ha mejorado sensiblemente la eficacia de la congelación embrionaria superando en muchos casos el 90% de supervivencia. La vitrificación de ovocitos es ya una realidad que permite preservar la fertilidad femenina frente a tratamientos médicos esterilizantes como la radioterapia.
Actualmente se está trabajando en el desarrollo de métodos más fiables de valoración de la calidad embrionaria. Métodos basados en el estudio del metabolismo embrionario, como la medida del consumo de oxígeno o de aminoácidos, la cuantificación de los metabolitos que el embrión libera al medio de cultivo, etc. Ya se encuentran en marcha incubadores provistos de sistemas ópticos capaces de fotografiar los embriones cada 15 minutos para poder analizar con gran detalle su cinética de división, la cual está relacionada con su capacidad de implantación. El objetivo es transferir los embriones de uno en uno.
Tabla: Hitos Importantes en la Fecundación In Vitro
| Año | Evento |
|---|---|
| 1969 | Primera fecundación in vitro de un ovocito humano (Robert Edwards) |
| 1978 | Nacimiento de Louise Brown, primer bebé concebido por FIV |
| 1980 | Primer nacimiento en Australia gracias a Alan Trounson |
| 1983 | Primer nacimiento tras criopreservación y descongelación de embriones |
| 1984 | Nacimiento de Victoria Anna, primer bebé concebido por FIV en España |
| 1991 | Desarrollo de la Microinyección espermática (ICSI) |
El Legado de Robert Edwards
Se considera que alrededor de 4 millones de personas han nacido gracias a la fecundación in vitro. Entre un 1 y un 4% de los bebés nacidos en estos últimos años en países desarrollados se concibieron mediante la técnica desarrollada por Robert Edwards. Edwards siempre se comparaba con Pincus que también tuvo grandes problemas para desarrollar su investigación en la Universidad de Harvard en la década de los 1930.
Edwards, anciano, frágil, ha recibido el reconocimiento merecido con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología de 2010. Entre los favoritos este año sonaban los nombres de Douglas Coleman del Laboratorio Jackson en Bar Harbor (Maine) y Jeffrey Friedman de la Universidad Rockefeller (Nueva York), por su descubrimiento de la leptina -hormona relacionada con el apetito y la obesidad-. Pero finalmente el premio, dotado de 10 millones de coronas suecas (1,08 millones de euros), ha recaído sobre Robert Edwards, antiguo investigador de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), que en 1968 realizó junto a Patrick Steptoe la fertilización de un óvulo humano fuera del organismo de la mujer.
Su nombramiento ha estado marcado por la polémica debido a la filtración del nombre de Edwards como ganador del premio. Los trabajos de Edward, de 85 años, comenzaron en 1960 con el estudio de la fertilización humana. La cuestión de la reproducción artificial era, a principios de los 70, un tema cargado de polémica. Buena parte de la sociedad y de la comunidad científica se oponía a estas investigaciones y acusaban a sus responsables de querer jugar a ser dioses.
En agosto de 2010 en la revista Human Reproduction se afirmaba que no se entendía por qué Robert Edwards no había sido nombrado Sir (caballero en el Reino Unido) por sus méritos como padre de la fecundación in vitro, que desarrolló junto al ginecólogo Patrick Steptoe (ya fallecido) en 1978.
Robert Edwards ha seguido liderando los progresos de la reproducción asistida durante muchos años. Reproduzco aquí unas palabras referidas a Robert Edwards que me hizo llegar su colaboradora Kay Elder, Senior Research Scientist de la Clínica Bourn Hall: "Su inmenso entusiasmo, calidez y generosidad de espíritu ha inspirado y motivado a generaciones de científicos, clínicos y estudiantes... un legado que permanecerá inmortal. En la historia del premio Nobel, nadie ha sido nunca tan universalmente aclamado y celebrado en todo el mundo. La importancia del legado de Bob nunca podrá ser infravalorada".
Robert Geoffrey Edwards falleció el 10 de abril de 2013, a la edad de 87 años mientras dormía, y con su muerte, murió el padre de más de 4,000,000 de niños probeta. Edwards siempre se comparaba con Pincus que también tuvo grandes problemas para desarrollar su investigación en la Universidad de Harvard en la década de los 1930.
Es así que actualmente no se puede hablar de fertilización in vitro sin hablar de Robert Edwards, pues es y será siempre recordado como el genio que devolvió la esperanza de poder experimentar la aventura de ser padres, a millones de parejas en el mundo.
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