Significado de la palabra Matrona: Un análisis profundo

01.11.2025

Son muchos los nombres que han recibido las mujeres encargadas de acompañar y asistir a otras mujeres en el parto: obstetrix, mayeútica o mayeuta, partera, comadre, madrina, comadrona, madre de dolores, ama de parir, profesora de partos… y, por supuesto, matrona.

Hay referencias a las matronas en todas las culturas y en todos los momentos históricos. Podría decirse que el de matrona es uno de los primeros oficios especializados que surgen en todas las sociedades y que hasta bien entrado el siglo XVII, fue exclusivamente desempeñado por mujeres.

Comúnmente, la práctica de la obstetricia o matronería se transmitía como un saber empírico de madres a hijas o, en general, de mujeres a mujeres.

El parto era para las mujeres un lugar privado de reunión, intercambio y confidencias, y el patriarcado no tardó en darse cuenta de la amenaza que esto suponía para su continuidad.

Es por ello que, a partir del siglo XVII, los encuentros en torno a las prácticas de la matrona, comenzaron a ser visto con desconfianza al ser espacios donde los poderes masculinos, incluyendo la iglesia, no podían estar presentes. Desde ese momento, muchas matronas fueron acusadas de subversión a la moral cristiana y de solidarizarse con otras mujeres para aliviar el dolor que por mandato divino debían sufrir. Incluso muchas de ellas fueron sospechosas de aplicar brujería en su oficio y de hacer pactos con el diablo.

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¿En qué consiste la especialidad?

La matrona es el profesional sanitario que, con una actitud científica responsable y utilizando los medios clínicos y tecnológicos adecuados al desarrollo de la ciencia en cada momento, proporciona una atención integral a la salud sexual, reproductiva y maternal de la mujer, en su facetas preventiva, de promoción y de atención y recuperación de la salud, incluyendo así mismo la atención a la madre, en el diagnóstico, control y asistencia del embarazo, parto y puerperio normal y la atención al hijo recién nacido sano, hasta el 28 día de vida.

Etimológicamente, la palabra ‘matrona’ surge de ‘mater’ (derivación de ‘matrix’ = de la madre), la voz ‘matrix-i-cis’ (matriz) que equivale al griego ‘jisterai’ (útero o matriz). La palabra ‘obstetrix-icis’ deviene de ‘obstetrices’, que eran personas expertas que asistían al parto. El término de origen latino ‘ob stare’ obtiene su significado en relación con la posición que ocupaba la mujer que asistía el parto: estar delante. La ‘obstetrice’ se colocaba delante de la parturienta para el nacimiento.

Incluso antes de que aparecieran estos términos, ya existían mujeres acompañando partos y nacimientos. Hay referencias de parteras en todas las culturas, en todas las civilizaciones, desde tiempos inmemoriales y con diferentes nombres.

Hasta bien entrado el siglo XVII, fue exclusivamente un trabajo de mujeres, donde los hombres no sólo no tenían cabida, sino que tenían prohibido, por ley, por religión o por cultura, tener relación con los partos, las menstruaciones y, en general, otros aspectos íntimos de lo femenino.

No fue hasta la introducción del obstetra varón en el mundo de la partería, cuando se dio el gran salto del oficio a la ciencia. Esto se debe, fundamentalmente, a la prohibición de acceso de las mujeres a las universidades y a las ciencias. De alguna manera, solo fue posible derribar los mitos y las supersticiones que rodeaban al parto y la maternidad cuando los hombres, formados en las universidades, asumieron el control de los embarazos, los partos y los puerperios.

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La matrona es un profesional reconocido internacionalmente en todos los sistemas sanitarios en los que se considera una figura esencial que incide en un ámbito social tan importante como el de la maternidad y la atención integral durante el ciclo vital de la mujer en todas sus fases: salud reproductiva, climaterio y sexualidad.

El ámbito de actuación de las matronas abarca tanto la Atención Primaria (que incluye centros de salud, comunidad, familia y domicilio) como la Atención Especializada, (que incluye el hospital u otros dispositivos dependientes del mismo). Así mismo, las matronas pueden ejercer su profesión en el sector público, en el privado, por cuenta ajena y por cuenta propia.

El artículo 4.1.2. El profesional especializado, preparado y responsable del parto normal es la matrona. Los estudios demuestran que los resultados son generalmente más positivos y satisfactorios cuando el parto es atendido por matronas que cuando son atendidos por ginecólogos, pues éstos tienden a intervenir con mayor frecuencia de manera innecesaria.

Los ginecólogos son formados para tratar patologías, por lo que su función debe ser la de estar disponibles por si surgen complicaciones y son avisados por la matrona, así como actuar en caso de que sea necesario.

La matrona está reconocida como un profesional responsable y que rinde cuentas y que trabaja en asociación con las mujeres para proporcionar el necesario apoyo, cuidados y consejos durante el embarazo, parto y el puerperio, dirigir los nacimientos en la propia responsabilidad de la matrona, y proporcionar cuidados al neonato y al lactante.

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La matrona tiene una tarea importante en el asesoramiento y la educación para la salud, no sólo para la mujer, sino también en el seno de sus familias y de la comunidad. Este trabajo debe incluir la educación prenatal y preparación para la maternidad y puede extenderse a la salud de mujeres, la salud sexual o reproductiva y el cuidado de los niños.

La matrona no es sólo quien te pesa, te toma la tensión o te pone un monitor. Con ella puedes hablar de nutrición durante el embarazo, consultar tus dudas, comentar tus miedos.

“Ser comadrona es como la esencia de la vida”. Así define su profesión la enfermera Lee en el inicio de la serie de la cadena inglesa BBC Llama a la comadrona. Esta esencia, según el personaje, la constituyen los “momentos de dolor y alegría” que acompañan el alumbramiento y ocurren en presencia de una partera.

No hay discusión sobre que la matrona “es una figura insustituible en los partos normales”, como afirma Lola Ruiz, matrona, profesora de la Universidad de Alcalá de Henares y miembro del Observatorio de Violencia Obstétrica.El oficio va unido íntimamente a nuestra especie. Pero la partería se remonta mucho más atrás.

Las antropólogas Werida Trevathan y Karen Rorenberg sostienen que esta, y no la prostitución, es la profesión más antigua del mundo: “El ser humano desarrolla una conducta única en relación con el parto. Al contrario que el resto de los primates, que eligen la soledad para dar a luz, las madres humanas buscan activamente ayuda en el parto. Así surgió un modelo de parto en el que una matrona es fundamental”.

El gran tamaño del cerebro humano y el bipedismo dificultan a la mujer parir por sí misma de forma segura. Para esquivar las trampas de nuestro intrincado canal del parto, con un ángulo recto incluido, el bebé nace mirando hacia el coxis materno, por ello “la madre no puede ayudar a salir al bebé sin doblarle hacia atrás la columna vertebral, y tampoco puede desenrollar el cordón umbilical ni limpiar la boca del recién nacido”, explicaban las antropólogas en su estudio Birth, obstetrics and human evolution.

Tras siglos de evolución, la matrona continúa desempeñando un papel básico en la supervivencia humana y en la salud femenina. En 2013 fallecieron de esta manera 289.000 mujeres, la mayor parte en países en vías de desarrollo. La mayoría podría haber sobrevivido.

La presencia de una matrona supone, a veces, la diferencia entre la vida y la muerte. En países con menos recursos, hay diferencias críticas entre las zonas que cuentan con atención al parto y las que no.

Sirve como ejemplo de esta realidad el análisis publicado en International Journal of Women's Health sobre una intervención realizada por el Gobierno de Etiopía en la que participaron, durante unos meses, obstetras y matronas voluntarias en un hospital que disponía de un sistema ginecológico muy rudimentario.

"En el hospital la mortalidad materna se redujo de 7,1% a menos del 0,5%", aseguran los autores del artículo. Añaden que con el establecimiento del servicio, el número de mujeres que acudieron a este centro sanitario para parir aumentó en un 40%.

Pero las matronas no solo se ocupan de la asistencia en el nacimiento, su misión es integral. En los países desarrollados, como España, la matrona debe formar parte del equipo sanitario que atiende a la embarazada.

Sin embargo, en Andalucía, una de las comunidades autónomas con menos matronas por mujer, estas profesionales han convocado la Marea Rosa para denunciar que sus funciones acaban desempeñadas por médicos o por enfermeras sin formación específica, en detrimento de la salud de la madre y el niño.

Cristina Martínez, presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), asegura que esto lleva a “una desigualdad entre los servicios prestados en las diferentes comunidades autónomas”.

Uno de los eslóganes que resuenan en las manifestaciones es “más matronas, menos cesáreas”. Su argumento se basa en que una mayor prevención desemboca en una menor intervención y, por lo tanto, menos cesáreas y episiotomías -incisión en el perineo que evita su desgarro durante la salida del bebé-.

Para Martínez, “en España es normal darle más importancia a la cirugía que aconsejar a la mujer sobre buenos hábitos para su embarazo, y son igual de importantes, porque revierten en la salud del feto y de la madre”.

Sin embargo, otras voces aseguran que el número de cesáreas y de episiotomías que se realizan es el adecuado. Para María José García Rodríguez, Supervisora de Área Funcional de Cuidados Obstétricos-Ginecológicos del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, “cada intervención tiene su especificación de uso y como tal deben ser utilizadas”.

Ana, que lleva 40 años trayendo niños al mundo, prefiere que su nombre real no se cite en este reportaje, “porque lo que yo diga no debe sentar cátedra”. A pesar de ello, se presta a dar su opinión, la de una experta matrona y profesora de clases de preparación al parto en un centro de salud público: “Las cesáreas se hacen para reducir el sufrimiento del bebé. A veces se podría conseguir que la mujer diera a luz con un parto vaginal, pero para ello habría que comprometer la salud del feto, y eso es inadmisible”. En cuanto a la episiotomía, declara que hoy solo se usa para prevenir de un desgarro, “que es más peligroso”.

Lo que mucha gente desconoce es que en un parto normal, quien asume el peso del proceso asistencial es la matrona, no un ginecólogo. Para Ruiz, “una de las modas que más daño nos ha hecho fue aquella de que el parto lo llevara un médico y no nosotras”.

Martínez asegura que en España existe un desequilibrio entre el número de matronas y ginecólogos que no se da en el resto de Europa.

Velar por los intereses y la capacidad de decidir de la embarazada es otra de sus funciones. Ruiz explica que su gremio tiene que enfrentarse a veces al resto del equipo médico, por lo que “muchas matronas son tan víctimas de la violencia obstétrica como las propias mujeres”.

La violencia obstétrica es, según la OMS, la que se ejerce cuando la mujer no tiene derecho a elegir sobre su parto ni sobre su embarazo. La presidenta de la FAME es tajante al respecto: “Las mujeres deben poder decidir sobre cómo y dónde parir”.

Parto normal ¿en casa?

“Si la mujer quiere dar a luz en casa, ha de haber profesionales que la asistan. ¿Esto es un retraso? No, tenemos declaraciones de la OMS diciendo que el parto en casa es seguro siempre y cuando lo realice un profesional que identifique situaciones de anormalidad. Necesitamos matronas que asuman esta demanda”, continúa Martínez.

Según Lola Ruiz, “en Reino Unido, donde el parto en casa está generalizado, e incluido dentro de las prestaciones sanitarias, las matronas tienen mucho más prestigio y autonomía”. Ambas coinciden que esto solo es recomendable en caso de parto normal, que no presenta complicaciones ni situaciones de riesgo.

Precisamente en Inglaterra, la Secretaría de Estado de la Salud ha presentado recientemente una investigación sobre las 12 muertes producidas en el hospital Morecambe Bay, en el que, entre otras irregularidades, matronas apodadas 'Las Mosqueteras' perseguían el parto normal “a cualquier precio”.

La veterana Ana opina que el tiempo que transcurre entre la detección de una anomalía y la intervención quirúrgica puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte, por lo que parir en casa es un riesgo innecesario, fruto de una moda. “Siempre hay una minoría que quiere ser diferente a la mayoría. Antes, cuando todo el mundo paría sin epidural en hospitales de la seguridad social o en casa, la minoría adinerada se pagaba su anestesia en clínicas privadas. Ahora que todas las mujeres tienen acceso a la epidural en el sistema público, una minoría la rechaza, cuando parir sin dolor es uno de los mayores avances de la ciencia médica”.

Para acompañar en el parto ¿doulas o matronas?

Tanto en el hospital como en casa, las matronas ejercen una responsabilidad sanitaria indispensable. Pero hay otras figuras que ofrecen, a semejanza de las antiguas comadronas, apoyo emocional y consejo a la embarazada. Estas mujeres, las doulas, han provocado una polémica entre quienes consideran su presencia beneficiosa y quienes alertan de los riesgos que representan.

La FAME se ha posicionado en contra de esta práctica “intrusista”. Para su presidenta, “una matrona realiza un duro trabajo de formación en el que tiene que ser excelente, porque solo las mejores pueden acceder a la especialidad. Que personas sin formación realicen las labores de apoyo y hagan preparación al nacimiento vulnera la seguridad de las mujeres”. Asegura, además, que el acompañamiento emocional que ofrecen las doulas no sustituye a los cuidados médicos proporcionados por las matronas.

Para Lola Ruiz, la figura de la compañera no afecta a su profesión, y señala que el problema lo provocan “las que cobran por ello o ejercen intrusismo, porque todo negocio debería estar regulado”.

Según la experiencia vivida por Ana en sus clases de preparación, el auge de las doulas se explica por una excesiva inseguridad de las mujeres de hoy en día, que “creen que necesitan un título para todo, también para parir y dar el pecho. Mis alumnas siempre me dicen, preocupadas, que ellas no lo sabrán hacer bien. ¡Claro que lo harán bien, pero se sienten solas! Yo les insisto en que, por encima de todo, estén seguras de sí mismas”.

La lactancia también es cosa de hombres

El contexto de trabajo de una matrona es femenino, sin embargo algo más de un 2% del colectivo está formado por hombres. Marcos Camacho sabía a los 15 años que quería ser comadrón. Prefiere este término porque significa “con la madre”, que es, según este almeriense, su principal cometido.

Camacho nunca ha sentido rechazo por ser hombre. Las mujeres de hoy “se sienten solas” ante la maternidad, dice una matrona. Colabora con el grupo de apoyo a la lactancia materna en el que también participa el Hospital de Torrevieja, donde trabaja. “Mi papel es fomentar la lactancia y aconsejar a la mujer, tanto si da el pecho como si no”.

La lactancia materna es beneficiosa tanto para el bebé como para la madre: previene enfermedades, establece un vínculo para el desarrollo intelectual del niño y ayuda a combatir la depresión posparto. Y también para la sociedad, pues “supone menos ingresos hospitalarios, menos medicación y, por tanto, un ahorro económico y menos contaminación medioambiental”, dice Camacho.

Su oficio, lo ejerzan hombres o mujeres, no solo ha permitido a la especie humana perpetuarse, sino que, hoy en día, sigue siendo tan necesario como durante el alumbramiento de aquellos primeros Homo sapiens que venían al revés que el resto de los animales. Todo indica que las matronas, probablemente, las profesionales con más solera del mundo, seguirán resultando imprescindibles algunas eras más.

“Parirás con dolor”. Para el paleobiólogo Juan Luis Arsuaga, el dolor del parto es inherente a la evolución de la especie. Otro problema del Homo sapiens es el tamaño de su cráneo: “Somos cabezones y esto provoca un parto más ajustado. No sucede así en otros primates, como los chimpancés, cuyo parto es muy simple porque son muy grandes y el cuerpo crece más deprisa que la cabeza”. Desde que Lucy, nuestra madre Australopithecus, se puso de pie, se modificó el canal del parto. “En el resto de los primates es recto, pero en las humanas el útero y la vagina forman un ángulo de 90 grados. Ser cabezones, además de condenar a las madres a parirnos con dolor, nos obliga a nacer desvalidos. Esta debilidad alarga la crianza, lo que quizá propició la menopausia.

Definición de Matrona según la ICM y España

Las definiciones de matrona han evolucionado con el tiempo. A continuación, se presentan las definiciones de referencia a nivel internacional y nacional:

Organización Definición
Confederación Internacional de Matronas (ICM) (2005) Profesional que, habiendo sido admitida para seguir un programa de formación en partería debidamente reconocido en el país donde está ubicado, ha terminado con éxito el curso de estudios prescrito y ha obtenido las cualificaciones necesarias para estar registrada y/o tener licencia legal para ejercer como matrona y utilizar el título de Matrona, y que demuestra competencia en la práctica de la partería.
Orden SAS/1349/2009, España Enfermero/a especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona) es el profesional de la enfermería que, con una actitud científica responsable y utilizando los medios clínicos y tecnológicos adecuados al desarrollo de la ciencia en cada momento, proporciona una atención integral a la salud sexual, reproductiva y maternal de la mujer, en sus facetas preventiva, de promoción y de atención y recuperación de la salud, incluyendo así mismo la atención a la madre, en el diagnóstico, control y asistencia del embarazo, parto y puerperio normal y la atención al hijo recién nacido sano, hasta el 28 día de vida.

Las dos definiciones tienen en común la referencia a que la matrona se dedica al cuidado de la mujer, de su familia y de los neonatos. En relación a la atención al niño cabe destacar una diferencia, la definición internacional hace referencia a que la matrona proporciona cuidados al lactante y a nivel nacional se cita exclusivamente al periodo neonatal que se refiere al periodo desde el nacimiento hasta el 28 día de vida.

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