Cuidado y Alimentación del Cabrito: Guía Completa
La carne de cabrito es saludable, sabrosa y cada vez más apreciada en las cocinas tradicionales y modernas. Aunque no es tan común como el cordero o la carne de ternera, su perfil nutricional, bajo contenido de grasa y textura tierna la convierten en una excelente opción para aquellos que buscan una carne equilibrada y rica en proteínas.
Legalmente, cabrito se refiere a la cría de la cabra, que, por lo general, es sacrificada a las 8 semanas de vida, cuando apenas consume casi todo de leche materna. El cabrito se considera carne blanca al igual que el cordero lechal, aunque con un perfil más suave y digestivo.
Valor Nutricional de la Carne de Cabrito
El valor nutricional de la carne de cabrito destaca por su alto contenido en proteínas de calidad y un bajo aporte de grasa en comparación con otras carnes rojas. Esta combinación la convierte en una opción saludable y equilibrada para todo tipo de dietas. Las propiedades de la carne de cabrito van mucho más allá de su excelente perfil nutricional.
Esta carne blanca es una alternativa saludable frente a productos más grasos o procesados, y además representa una elección responsable desde el punto de vista medioambiental y social.
La carne de cabrito corresponde a las especies más jóvenes del ganado caprino. En función de la edad y de la alimentación del animal, se distinguen el cabrito lechal y el cabrito pascual. La carne más tierna y sabrosa es la que se obtiene del primero, más joven y alimentado exclusivamente con leche, a diferencia del cabrito pascual.
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Éste se alimenta también de pasto, lo que repercute en la calidad de su carne. Por lo tanto, el precio y la calidad disminuyen con la edad y el tamaño del animal.
Cabrito y Grasa
La carne de cabrito lechal es tan jugosa gracias a su contenido en grasa, concretamente de un 7%. Esta, sin embargo, es muy fácil de eliminar antes o después de cocinar, ya que se acumula alrededor de las vísceras y debajo de la piel.
De esta forma, se reduce considerablemente el aporte de grasa saturada, colesterol y calorías. En cambio, la carne de cabra (del animal adulto) contiene el doble de grasa que el cabrito lechal y resulta más dura y menos sabrosa, por lo que su consumo está poco extendido.
Si el cabrito se compara con otras carnes como la de cordero (con aproximadamente el 15% de grasa), se observa que la primera tiene hasta la mitad de lípidos que la de un cordero de su misma edad. Sin embargo, comparado con otras carnes como la de pollo (menos del 4%), su aporte de grasas y calorías es más elevado.
A pesar de ser una carne claramente con más cantidad de lípido que la del pollo o la de ternera, comerla no presenta ningún inconveniente si se consume esporádicamente y se controla la cantidad. Sólo en dietas con restricción de grasa para tratar obesidad o trastornos digestivos (hernia de hiato, dispepsia, gastritis o úlcera) conviene reducir su consumo.
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La facilidad para eliminar la mayor parte de grasa de la carne de cabrito permite reducir considerablemente su aporte de grasa saturada, colesterol y calorías.
Buena fuente de hierro
La carne de caprino es rica en hierro (encargado de transportar el oxígeno hasta las células) de buena absorción, el cual le confiere la tonalidad oscura que le caracteriza. El zinc, que ejerce una importante acción antioxidante, también es otro mineral que destaca sobre el resto de las carnes (después de la pierna de cordero).
Fósforo, potasio y magnesio están presentes en cantidades elevadas, aunque de forma similar a otras carnes. La de cabrito es, después de la de vacuno, la carne que más sodio concentra, lo que contribuye a su sabor, más marcado respecto al resto de carnes. De su contenido en vitaminas, tan solo resaltar la elevada concentración en vitamina B1 o tiamina. Su contenido en B12, en cambio, es similar al resto.
Suculentos platos de cabrito
La temporada más idónea para disfrutar de este apetitoso manjar abarca desde finales de invierno hasta bien entrada la primavera, ya que las madres de los cabritos lechales se alimentan en esta época con pastos frescos. Por tanto, es en este momento cuando la carne del cabrito tiene un sabor más suave y un color más rosáceo. La forma más común de consumir cabrito es cocinándolo entero, aunque en ocasiones se consumen sus diferentes piezas (costillas, chuleta, pierna o paletilla).
El cabrito ofrece, además, muchas posibilidades de elaboración, siendo el asado al horno uno de los preparados más habituales. Guisado así se obtiene un plato exquisito y poco graso, ya que no precisa apenas de aceite y la propia grasa de la carne evita que se reseque. El valor calórico aumentará si se añaden salsas o guarniciones muy calóricas como es el caso del cabrito a la miel.
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Otra forma de consumir esta carne es cocida, algo muy típico en las regiones de Córcega y Cerdeña, condimentada con aceite de oliva, ajo y romero. El cabrito relleno es también otra de las posibilidades, preparado con frecuencia en Arabia Saudita. Se rellena de diversos alimentos como el arroz o lo frutos secos. Estos últimos también sirven, junto a especias aromáticas, como condimento, con cilantro, jengibre y zumo de cebolla añadidos.
La Cabra: Un Animal Domesticado Milenario
La cabra fue uno de los primeros animales domesticados por los seres humanos, proporcionando alimentación, leche, carne y textiles durante milenios. Los investigadores no se ponen de acuerdo en cuándo: algunos apuntan al año 10.000 antes de Cristo y otros al 6.000 a. C. En cualquier caso, este rumiante lleva milenios proporcionando alimentación, leche y carne a las personas.
También textil: el mohair es una tela se confecciona con hilo procedente del pelo de la raza caprina turca, mientras la cachemira se obtiene a partir del vellón de la pequeña cabra de cachemira.
La cabra es un mamífero herbívoro rumiante ungulado. Pertenece al grupo de los artiodáctilos: sus patas terminan en pezuñas con un número par de dedos funcionales en cada extremidad, 2 o 4. La oveja, el ciervo, la cebra, el hipopótamo, la jirafa o el reno son también artiodáctilos. La cabra doméstica pertenece a la familia Bovidae, la más extensa entre los ungulados, y a la subfamilia Caprinae.
Estos animales se adaptan con facilidad a todo tipo de climas. Si bien su hábitat natural son las zonas montañosas y áridas, se crían en cualquier lugar del mundo, a excepción de las regiones polares. Hay contabilizadas más de 200 razas de cabra doméstica distintas: el tamaño y el tipo y coloración del pelaje definen la estirpe.
Los machos cabríos, llamados chivos o cabrones, son más grandes que las hembras. Tienen un par de cuernos huecos en forma lira o espiral y presentan un penacho de pelo en la mandíbula inferior, semejante a una barba. Las hembras también pueden tener cuernos, pero, en ese caso, son más pequeños y cortos que los de los machos.
La Cabra como Mascota: Consideraciones Importantes
En los últimos años, la cabra ha ganado popularidad como mascota, destacando su inteligencia, sociabilidad y capacidad de crear vínculos emocionales con los humanos, especialmente con los niños.
Si estás considerando tener una cabra como mascota, es crucial elegir razas pequeñas como la cabra pigmea, la enano nigeriano o la kínder, que se adaptan mejor a espacios reducidos. Necesitan un espacio al aire libre para correr y saltar, idealmente un jardín de al menos 500 metros cuadrados para dos animales. También es importante proporcionarles un refugio y juguetes para su entretenimiento.
Las cabras son animales sociales y necesitan la compañía de otros congéneres. Es preferible tener dos hembras para evitar problemas de comportamiento y reproducción descontrolada. Aunque puede ser tentador tener una cabra en un piso, no es recomendable debido a sus instintos naturales y la dificultad de manejar sus necesidades higiénicas.
Preguntas frecuentes sobre cabras como mascotas
- ¿Qué razas son mejores? No todas las cabras pueden tenerse como mascota. Las razas de tamaño grande o mediano son animales de granja, por lo que acomodarlos en un entorno doméstico no suele ser buena idea. Las razas más pequeñas, como la cabra pigmeo, la enano nigeriano o la kínder, se adaptan con más facilidad a espacios más reducidos.
- ¿Necesitan mucho espacio? Es imprescindible contar con un espacio al aire libre para que el animal corra y salte a sus anchas. Un patio o un jardín grande -de no menos de 500 metros cuadrados para dos animales- es suficiente. Las cabras son muy activas y curiosas, por lo que conviene vallar el recinto para prevenir desapariciones accidentales. También es necesario colocar un cobertizo o un refugio para que se resguarden, duerman y, llegado el caso, trepen. Los juguetes tampoco deben faltar: pallets apilados, neumáticos viejos, tablones… adquirirán otra dimensión y utilidad para una cabra.
- ¿Necesitan compañía? Las cabras son animales sociales, necesitan de la compañía de otro congénere para ser felices. Pero a la hora de elegir al dúo perfecto, ten en cuenta lo siguiente:
- conviene evitar a los machos cabríos no castrados, ya que desprenden un fuerte olor y durante la época de celo están bastante alterados.
- los castrados son más dóciles, pero su tamaño, mayor que el de las hembras, puede llegar a ser un inconveniente.
- como mascota, lo mejor es escoger dos hembras Así también evitamos que se descontrole la población caprina en nuestro hogar.
- ¿Puedo tener una cabra en un piso? Tener una cabra dentro de casa, aunque sea muy pequeña y lo veamos muy idílico, no suele salir bien. Antes o después, el animal sucumbirá a sus instintos y terminará royendo o trepando a cualquier lugar. Además, está el problema de las heces y los orines. La cabra puede estar entrenada para hacer sus necesidades en un arenero, pero tocará limpiarlo a diario, lo que no será una tarea muy agradable.
- ¿Qué alimentación y cuidados requieren? Cualquier animal doméstico debe ser vacunado y desparasitado. Las visitas al veterinario, en este caso especializado en ganado, han de ser periódicas y siguiendo la pauta que indique el profesional. Dependiendo de donde residas, puede que sea necesario regularizar la situación del animal dándole de alta en algún registro u obteniendo alguna licencia. El veterinario es quien mejor puede informarte. La salud de la cabra es bastante recia. Apenas enferman y no precisan de cuidados especiales. Tan solo hay que recortarles las pezuñas con regularidad, tarea de la que se encarga el veterinario, y cepillarlas de cuando en cuando. Los baños no están recomendados. En cuanto a la alimentación, como buenos animales herbívoros que son, comen todo tipo de vegetación: pasto, arbustos, maleza, ramas, heno, pienso… Ojo, porque no le harán asco a las plantas que puedas tener en el jardín, y menos aún a las verduras de un huerto. Asimismo, tendrás que proporcionales minerales esenciales (magnesio, oligoelementos, cloruro de sodio y zinc) en forma de bloques de lamido.
Cuidados a Cabritos Recién Nacidos
Alimentación del Cabrito Bebé: Del Calostro a la Lactancia Artificial
Una vez que nace el cabrito, debe separarse de la madre lo más pronto posible, preferiblemente entre las tres y doce primeras horas de vida. Este es el inicio de la fase de aprendizaje en la que el cabrito debe aprender a mamar de la tetina artificial del biberón. Los cabritos pueden beber directamente de cubos o mamar a través de tetinas acopladas a recipientes, un método conocido como multibiberón o consumo restringido.
Es crucial que, tras el parto, se compruebe que la madre produce leche para que la cría reciba el calostro. Este líquido amarillento es esencial, ya que proporciona inmunoglobulinas que refuerzan el sistema inmunológico del cabrito y lípidos que le dan la energía necesaria en sus primeras horas de vida.
Lactancia Artificial: Alternativa Nutritiva
La lactancia artificial incrementa el peso del cabrito y favorece su desarrollo, facilitando la transición de lactante a rumiante. En el caso de administrar leche caliente, ésta debe estar a una temperatura de 35 a 40ºC. El número de comidas dependerá del sistema de distribución artificial, variando desde muchas tomas pequeñas hasta una única toma al día con mayor cantidad de sustitutivo lácteo.
La leche maternizada es una fórmula especialmente diseñada para alimentar a los cabritos cuando la lactancia materna no es posible. Estas leches están elaboradas con ingredientes de calidad y proporcionan las vitaminas y minerales esenciales para un crecimiento y desarrollo saludable.
Transición a la Alimentación Sólida
A medida que el cabrito crece, su dieta debe complementarse con forraje, granos, heno, alfalfa y distintos tipos de vegetales. La rotación de la vegetación es crucial para que los animales puedan satisfacer sus necesidades nutricionales. Las cabras obtienen la mayor parte de sus vitaminas y minerales de los alimentos, pero pueden necesitar suplementos ocasionales, como vitaminas A, D y E.
Si el forraje no proporciona una nutrición adecuada, se pueden utilizar concentrados, tanto carbonosos (trigo, avena, maíz) como proteináceos. Es importante recordar que cualquier cambio en la alimentación debe hacerse lentamente para evitar problemas digestivos.
Cuidados Generales del Cabrito
Cualquier animal doméstico debe ser vacunado y desparasitado. Las visitas al veterinario, especializado en ganado, deben ser periódicas. La salud de la cabra es bastante recia, pero es necesario recortarles las pezuñas con regularidad y cepillarlas de vez en cuando. Los baños no están recomendados.
Es fundamental proporcionarles minerales esenciales como magnesio, oligoelementos, cloruro de sodio y zinc en forma de bloques de lamido. Además, la inclusión de malas hierbas en su dieta puede ser beneficiosa para mantener sus niveles de proteínas y energía.
El Cabrito: Denominaciones y Usos
El cabrito es el animal que no llega a los 4 meses de edad. Si su cría es destinada al consumo, se sacrifica alrededor del mes, alimentándose exclusivamente de leche materna, en cuyo caso se denomina chivo lechal. La carne del chivo lechal es más tierna y sabrosa, siendo muy apreciada en la gastronomía.
El cabrito forma parte de la alimentación humana en muchas partes del mundo, utilizándose de diferentes maneras según la cultura. Además de sus altos valores nutricionales, son muchos los beneficios de comer carne de cordero y cabrito, sobre todo, si esta es de producción ecológica. Una alimentación sostenible y adaptada a la riqueza de nuestro entorno más cercano potencia no solo el pleno funcionamiento del cuerpo, si no que además, la huella ecológica que genera su producción, transporte y consumo se ve reducida de forma considerable.
La riqueza natural de nuestra comunidad, forma parte sin duda de este proceso de alimentación saludable y sostenible. La proteína que aporta al organismo la carne de cabrito y cordero es fundamental para nuestro desarrollo natural. Los valores nutricionales de las carnes de cordero y cabrito potencian sin duda la cantidad de vitaminas del grupo B que consumimos. Este tipo de vitaminas beneficia directamente al cerebro y el sistema nervioso.
Las carnes de cordero y cabrito cuentan con valores nutricionales esenciales para proteger el sistema inmunológico, como es el caso del hierro. Este mineral, en reducidas cantidades, puede provocar anemia, por lo que es uno de los esenciales para nuestro organismo. La carne de cabrito aporta valores nutricionales similares a las de la carne de cordero, sin embargo, existen beneficios específicos en este tipo de alimento. Su alta cantidad de minerales aportan al organismo un funcionamiento pleno.
El potasio, aporta energía a los músculos siendo ideal para deportistas, así como el magnesio que ayuda a mantenerlos y a proteger los nervios, así como los huesos. El fósforo aliado de los huesos y dientes, es esencial para el desarrollo del embarazo, por lo que el cabrito puede sustituir a otras carnes poco recomendadas para la gestación. Otros minerales, como el sodio ayudan a la presión arterial, favorecen la digestión.
Dentro de los valores nutricionales de la carne de cabrito podemos encontrar, al igual que en el caso del cordero, las vitaminas del grupo B. Además de la ya señalada, vitamina B12, la carne de cabrito cuenta con altos contenidos en vitamina B1.
El alto contenido en selenio de la carne de cordero, convierte a este tipo de carne roja en una fuente ideal contra enfermedades como el asma o el cáncer de próstata. En España podemos presumir de tener grandes carnes. Entre ellas, está la carne de cabrito, una carne tal vez menos conocida, pero realmente deliciosa. Entre ellas destacan la vitamina B3, una vitamina que participa en la transformación de los hidratos de carbono, proteínas y grasas en energía.
Aunque muchas personas todavía asocian el cabrito a una carne grasa, la realidad es que contiene mucho menos porcentaje graso que otros tipos de carne.
Tabla Comparativa de Contenido de Grasa
| Tipo de Carne | Contenido de Grasa (aproximado) |
|---|---|
| Cabrito Lechal | 7% |
| Cordero | 15% |
| Pollo | Menos del 4% |
| Cabra (adulta) | Doble que el cabrito lechal |
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