Útero Dañado por Aborto: Causas y Consecuencias

25.10.2025

El síndrome de Asherman es una alteración de la cavidad uterina que se caracteriza por la presencia de cicatrices. Estas lesiones provocan la formación de adherencias o sinequias entre las paredes del útero, generando que este se deforme y pueda, incluso, verse reducido en tamaño.

La extensión de las adherencias en la cavidad uterina determina el grado de afección de esta patología. El síndrome de Asherman puede ser leve, moderado o severo. En algunos casos, las paredes del útero quedan completamente adheridas y ello provoca graves problemas de infertilidad. En otras ocasiones, las adherencias solamente se producen de manera parcial en una pequeña porción.

Causas de las Adherencias Uterinas

El síndrome de Asherman se produce cuando se desencadena el proceso normal de cicatrización en el útero. La causa más común que origina este proceso de curación son las heridas producidas a consecuencia de un raspado uterino o un legrado tras un aborto espontáneo o un aborto voluntario. La práctica de un legrado tras la pérdida de una gestación es la causa más frecuente del síndrome de Asherman.

La operación de miomectomía u otras dolencias ginecológicas también pueden ser causa de este síndrome, así como ciertas infecciones como la tuberculosis genital.

Estos traumatismos provocan, como en cualquier situación, un proceso de cicatrización posterior en el que se genera tejido cicatricial. Este tejido tiene una alta capacidad adhesiva, dado su alto contenido en filamentos fibrosos. Ello provoca que las paredes del útero se puedan pegar entre sí o se produzcan deformidades en este órgano que comprometan su principal función: gestar.

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El síndrome de Asherman es, por tanto, una condición adquirida, es decir, no se nace con ella, sino que surge a raíz de un caso clínico previo.

¿Cómo se Realiza el Diagnóstico?

Para saber si una mujer sufre esta patología ginecológica, el médico debe comprobar la existencia de adherencias y/o alteraciones en la cavidad uterina. Para ello, se realizan una serie de pruebas que detallamos a continuación. No obstante, también es muy importante tener en cuenta el historial clínico de la paciente. Se ha de comprobar si esta ha sufrido legrados u operaciones ginecológicas previamente.

En el caso de un raspado después de un aborto espontáneo, existe un 8% de posibilidades de contraer el síndrome de Asherman. Este riesgo puede aumentar hasta un 30% si se han realizado 3 raspados.

Ecografía

La ecografía o el ultrasonido es una prueba diagnóstica con la que se obtienen imágenes del interior del organismo. En este caso, se debe proceder por vía transvaginal introduciendo el ecógrafo por la vagina para poder observar la cavidad uterina.

Esta prueba suele realizarse en primera instancia, pues es sencilla, de carácter no invasivo y puede llevarse a cabo fácilmente en consulta. Sin embargo, a veces sus resultados no son esclarecedores dada la dificultad para interpretar las imágenes obtenidas, lo que obliga a tener que recurrir a técnicas más especializadas.

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Histerosalpingografía (HSG)

Esta prueba médica consiste en una radiografía combinada con el uso de un líquido de contraste. Este fluido es esencial en esta prueba, pues al ser introducido en el interior del útero se expande por toda la cavidad hasta alcanzar las trompas de Falopio y ser expulsado al espacio peritoneal.

De esta manera, el líquido de contraste "dibuja" la forma del útero y las trompas y la imagen es tomada mediante una radiografía. La histerosalpingografía es una prueba más completa que la ecografía, pues la presencia de adherencias, obstrucciones o alteraciones como miomas o pólipos es más fácil de detectar.

No obstante, aunque no requiere anestesia ni es muy doloroso, la histerosalpingografía es un procedimiento que debe ser programado y realizado en una sala especializada.

Histeroscopia

Finalmente, si el diagnóstico tras las pruebas anteriores continúa siendo dudoso, se debe realizar una histeroscopia diagnóstica. Esta prueba consiste en introducir una cámara hasta la cavidad uterina para poder observarla. La determinación del síndrome de Asherman es mucho más clara con esta prueba, pues la visualización de las adherencias es más directa. Es por esto que la histeroscopia es el método ideal para su diagnóstico.

Síntomas del Síndrome de Asherman

Los síntomas más comunes en el síndrome de Asherman son:

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  • Alteraciones en la menstruación: habitualmente, se producen periodos prolongados de ausencia de sangrado menstrual (amenorrea), principalmente porque las adherencias obstruyen la salida de la menstruación desde el útero hasta la vagina.
  • Dolor pélvico o abdominal: como consecuencia de la retención del sangrado menstrual, las mujeres pueden sentir dolor.
  • Menstruación retrógrada: el impedimento de la salida del tejido endometrial puede ocasionar que este tejido se libere de forma retrógrada a la cavidad abdominal a través de las trompas. El tejido liberado de esta forma puede establecerse formando implantes de endometriosis.
  • Aborto de repetición: la deformación de la cavidad uterina a consecuencia de la adhesión de sus paredes imposibilita el correcto desarrollo de una gestación. Si esta condición no es tratada, se pueden producir abortos recurrentes.

Estos síntomas son muy generales y podrían estar relacionados con otras muchas patologías ginecológicas además del síndrome de Asherman. Por ello, es necesario realizar pruebas exhaustivas para determinar la causa de estos signos. No obstante, es mucho más probable que estos síntomas sean indicio de la presencia de síndrome de Asherman si se presentan de manera súbita después de un legrado, un raspado u otra cirugía uterina.

¿Cómo es el Tratamiento?

Si los resultados de las pruebas anteriormente citadas demuestran que se padece este síndrome, es necesario intervenir quirúrgicamente, pues esta condición puede acarrear consecuencias muy negativas para la fertilidad de la mujer.

El tratamiento del síndrome de Asherman consiste en la extirpación de las adherencias para que el útero recupere su forma y tamaño normales. Generalmente, este procedimiento se realiza mediante una histeroscopia quirúrgica durante la cual, además del sistema óptico por el que se visualiza el útero, se emplea un instrumental microquirúrgico especializado para seccionar las adherencias.

Una vez el tejido cicatricial ha sido eliminado, es importante que la cavidad uterina se mantenga expandida para prevenir la reaparición de las adherencias. Para ello, existen diversos métodos:

  • Catéter de Foley o balón: se introduce en el útero y, una vez dentro y posicionado, se expande manteniendo las paredes uterinas separadas mientras estas cicatrizan.
  • Dispositivo intrauterino (DIU) anticonceptivo.
  • Gel para evitar la formación de nuevas adherencias.

No obstante, el doctor probablemente también paute un tratamiento hormonal con estrógenos a la paciente. Por otro lado, el tratamiento puede requerir realizar revisiones más exhaustivas y más histeroscopias a las mujeres que han sufrido este síndrome, ya que existe la posibilidad de recurrencia.

Complicaciones tras el tratamiento del síndrome adherencial al restablecer la fertilidad

Cuando la fertilidad se restablece después del tratamiento del síndrome adherencial, pueden aparecer complicaciones obstétricas, como por ejemplo, reducción del peso fetal, parto prematuro, placenta retenida, hemorragias postparto, también se han descrito casos de placenta ácreta.

Resultados después de la liberación de las adherencias tras la histeroscopia sobre la fertilidad

La tasa de embarazo oscila entre el 25 y el 76% la tasa de parto a término, en mujeres que lograron el embarazo, entre el 25 y el 79,7%. La formación de nuevas adherencias está entorno al 21 y 42 % de los casos.

Impacto Psicológico del Aborto

Las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado. Las mujeres que habían abortado presentaban malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos.

El aborto provocado por malformación fetal tiene secuelas igual de graves que la pérdida de un hijo sano, y la interrupción voluntaria del embarazo en este supuesto causa aislamiento social y depresión.

Tabla resumen de riesgos y complicaciones asociadas al aborto

ComplicaciónDescripción
Mortalidad maternaEl índice de muerte materna vinculado al aborto es 2,95 veces más elevado que el de embarazos que llegan al parto.
Mortalidad a largo plazoLas mujeres que se habían practicado abortos tuvieron un índice de mortalidad casi doble a las controles en los siguientes 2 años.
Complicaciones inmediatasDesgarros cervicales, perforación uterina, sangrado y persistencia de restos del embrión dentro del útero.
Estrés post-abortoLas mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad.
Problemas psicológicosMalestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos.

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