Vibraciones de Concierto y Embarazo: Riesgos y Beneficios
Algunos estudios han demostrado evidentes beneficios de la música en el embarazo. Ciertos investigadores afirman que poner música para el bebé en el vientre permite estimularle positivamente. Eso sí, ni todos los estilos musicales están recomendados, ni mucho menos conviene reproducir música en embarazo a todo volumen.
¿Cuándo Empieza a Escuchar el Feto?
Los tejidos que envuelven el abdomen, la piel, el útero y el líquido amniótico son todos ellos responsables de aislar al bebé del exterior. De hecho, el bebé percibe la música exterior como un sonido distorsionado. Además, también pudieron demostrar que el bebé reacciona a estos estímulos sonoros: gesticula, abre la boca y, algunas veces, incluso saca la lengua.
Beneficios de la Música Durante el Embarazo
La música tiene un enorme poder: es un transformador de emociones. La música estimula la frecuencia cardiaca del bebé y contribuye a sincronizar sus latidos con los de la madre. Por no hablar de los beneficios que tiene para la propia madre que, a su vez, se transmiten al bebé. El feto es capaz de percibir estados de ánimo como el nerviosismo o la relajación.
La música para bebé en la barriga es capaz de estimular ciertos circuitos cerebrales relacionados con la comunicación y el lenguaje. La música en embarazo es capaz de favorecer el latido del corazón del bebé. La producción de endorfinas es otro de los beneficios de la música en el embarazo. Esto afecta tanto al bebé como a la madre.
Se suele hablar del “efecto Mozart” como el más efectivo. El género musical más recomendado durante el embarazo es la música clásica. En concreto, escuchar música clásica en el embarazo con una presencia de instrumentos que producen frecuencias agudas producirán una mayor vibración en el aparato auditivo del bebé. Por lo tanto, percibirá los sonidos con mayor nitidez. No ocurre lo mismo con los de frecuencias más graves.
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Los instrumentos de cuerda son los que menos escuchará tu bebé. Recuerda que, si te calma a ti, calmará también a tu bebé. Aquellas canciones llenas de energía y motivación son capaces de aumentar la producción de hormonas de la felicidad. Es aconsejable poner música para el embarazo a última hora de la tarde y por la noche.
El volumen de música de bebé durante el embarazo debe oscilar entre los 50 y 60 decibelios. Los ruidos muy altos y distorsionantes provocan nerviosismo en el bebé. Se recomienda poner música al bebé de forma ambiental, a un volumen moderado de 50 y 60 decibelios, suficiente para que el sonido atraviese el líquido amniótico.
A partir de la semana 16, el feto es capaz de percibir ciertos sonidos de frecuencia alta como los instrumentos de cuerda.
El Ruido y su Impacto
El sonido se caracteriza por la frecuencia y la intensidad. El ruido es un sonido que resulta molesto, inútil y desagradable para la persona que lo escucha. El sonido es una sensación auditiva que tiene por origen una onda acústica procedente de una vibración que se propaga en un medio elástico, produzca o no una sensación audible para el oído humano.
La frecuencia del sonido se define como el número de veces que la onda sonora adquiere el mismo valor por unidad de tiempo. Se expresa en ciclos, hercios (Hz). La frecuencia determina el tono del sonido. Los sonidos graves o de baja frecuencia son los que se repiten poco en el tiempo (pocos ciclos por segundo), como por ejemplo un trueno o la bocina de un camión. Los sonidos agudos o de alta frecuencia se repiten más en el tiempo, por ejemplo el producido por un silbato.
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La intensidad corresponde a la fuerza de la vibración, de la alteración que se produce en el aire; se mide en decibelios (dB).
Riesgos de la Exposición al Ruido
Si la exposición al ruido ha sido elevada en intensidad y tiempo o ha habido una fatiga prolongada sin tiempo de recuperación, se puede llegar a la hipoacusia, o pérdida de audición permanente. Para determinar los efectos sobre la salud de los trabajadores se deben considerar la intensidad y la frecuencia del ruido y el tiempo de exposición.
La exposición continuada al ruido puede suponer, además de la pérdida de capacidad auditiva, la alteración del ritmo cardíaco y de la respiración, y también puede tener influencia sobre el sistema endocrino y el nervioso. No es preciso que el ruido sea muy elevado para causar problemas. A menudo también interactúa con otros factores de riesgo e incrementa el peligro al que están expuestos los trabajadores.
Cuando un cilio muere debido a una exposición elevada al ruido, los otros cilios no pueden comunicar al cerebro exactamente la frecuencia del sonido. La lesión por ruido industrial se inicia con pérdidas de audición debidas a frecuencias agudas comprendidas entre los 4.000 Hz y los 6.000 Hz. Estas frecuencias no se encuentran en el área conversacional, razón por la que no interfieren la vida social de la persona. Hay que destacar que la pérdida de audición provocada por el ruido es irreversible, ya que es debida a una lesión del nervio auditivo.
El ruido presente en el entorno, tanto laboral como extra laboral, puede dar ocasión a alteraciones auditivas temporales (fatiga auditiva) o permanentes (hipoacusia o sordera). El efecto enmascarador es un efecto fisiológico por el que se ve disminuida la capacidad de percepción de un sonido debido a la presencia de otro sonido o ruido.
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El Ruido y las Mujeres Embarazadas
El ruido ha sido reconocido por España como uno de los agentes físicos capaces de influir negativamente sobre la salud de la trabajadora embarazada y del feto. El riesgo principal afecta al feto, ya que la exposición prolongada puede ocasionarle lesiones auditivas. Y eso puede pasar aunque la madre se proteja cuidadosamente, ya que la transmisión del ruido se produce en tal caso a través de un medio líquido.
El exceso de ruido afecta a una gran parte de la población laboral. Hay sectores que rápidamente identificamos como ruidosos, por ejemplo los procesos industriales, las actividades de la construcción o la agricultura. Se aplica a las actividades en las que los trabajadores están o pueden estar expuestos a riesgos derivados del ruido a consecuencia de la actividad laboral.
Toda empresa tiene, según la ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, el deber de proteger a los trabajadores de los riesgos laborales. Así, debe garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores en todos los aspectos relacionados con la actividad laboral.
- Eliminar en origen los riesgos derivados de la exposición al ruido o reducirlos al nivel más bajo posible mediante la adopción de las medidas técnicas generales de prevención necesarias para reducir al mínimo la exposición de los trabajadores al ruido.
- Asegurar que la exposición de ningún trabajador sea superior al valor límite de exposición LAeq,d = 87 dB(A) y Lpic = 140 dB(C) y adoptar inmediatamente las medidas necesarias en caso de que se superen.
- Realizar una evaluación basada en la medición de los niveles de ruido a los que los trabajadores están expuestos.
- Proporcionar los equipos de protección individual convenientes cuando sean necesarios y velar por su uso adecuado.
- Garantizar formación e información apropiadas y suficientes a los trabajadores.
- Garantizar el derecho de consulta y participación de los trabajadores que establece el art.
- Garantizar una vigilancia adecuada y específica de la salud de los trabajadores en relación a los riesgos por exposición al ruido.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece el derecho de los trabajadores a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo. Estos preceptos son, por lo tanto, de aplicación a los trabajadores que realizan actividades en las que estén o puedan estar expuestos a riesgos derivados del ruido, y están recogidos en el RD 286/2006.
Hay actividades en las que el nivel de ruido puede superar el valor límite establecido. La exposición depende del punto en el que se sitúan estos niveles, del tipo y de la duración de la exposición. Si los resultados obtenidos superan los 85 dB(A) se debe hacer una evaluación mediante un programa de medidas técnicas y organizativas para evitar o reducir la exposición al ruido. Cuando los niveles de ruido superan los 80 dB(A), el empresario debe poner a disposición de los trabajadores protectores auditivos individuales.
Medición del Ruido
Hay instrumentos que permiten medir el ruido. El dosímetro personal es un aparato que el trabajador lleva encima, y que acumula los datos en el tiempo con un contador digital. Los dosímetros se deben colocar manteniendo el micrófono a unos 10 centímetros del oído y a 4 centímetros por encima del hombro.
Los sonómetros convencionales miden el nivel de ruido que hay en un lugar y en un momento determinado. Pero también hay sonómetros integradores que miden los niveles de ruido y realizan una media en el tiempo. Los resultados son representativos de la exposición durante la jornada laboral.
Las mediciones se deberán realizar, siempre que sea posible, en ausencia del trabajador colocando el micrófono a la altura en la que se encontraría su cabeza.
Los riesgos derivados de la exposición al ruido se deben eliminar en origen o se deben reducir al nivel más bajo posible, teniendo en cuenta los avances técnicos y la disponibilidad de medidas de control del riesgo en origen. Los métodos e instrumentos que se utilicen deben permitir la determinación del nivel de exposición diario equivalente (LAeq,d), del nivel de pico (Lpic) y del nivel de exposición semanal equivalente (LAeq,s).
Para aplicar los valores límite de exposición, en la determinación de la exposición real del trabajador al ruido se debe tener en cuenta la atenuación que proporcionan los protectores auditivos individuales utilizados por parte de los trabajadores.
Los puestos de trabajo en los que los trabajadores puedan estar expuestos a niveles de ruido que sobrepasen los valores superiores de exposición que generan una acción deben ser objeto de una señalización apropiada.
Los dosímetros personales se utilizan cuando el puesto de trabajo implica movilidad y el establecimiento de tiempo y localización del trabajador es prácticamente imposible, por ejemplo en trabajos de mantenimiento, o en general cuando la variación del nivel de ruido es muy elevada o no se puede predecir a lo largo de la jornada. El dosímetro, lo llevará el trabajador, y se colocará de manera que el micrófono se mantenga a unos 10 cm del canal de entrada de la oreja (preferiblemente en la más expuesta) y a 4 cm por encima del hombro.
Las mediciones se deben realizar preferentemente en ausencia del trabajador. Se colocará el micrófono en el lugar que ocupa habitualmente (a la altura de la cabeza). La misma política debería ser de aplicación en la concepción y construcción de nuevos centros de trabajo o en la adquisición de nuevos equipos.
El RD 286/2006 establece la obligatoriedad de uso del protector auditivo cuando se superan los valores superiores de exposición: LAeq,d = 85 dB(A) y Lpic= 137 dB(C). Los protectores auditivos se suministrarán gratuitamente al trabajador y serán de uso personal. La empresa debe proporcionarles, preferentemente por escrito, instrucciones precisas y comprensibles.
Existen diferentes tipos de protectores auditivos:
- OREJERAS: Cascos que cubren las orejas y que se adaptan a la cabeza mediante unas almohadillas blandas, generalmente rellenas de espuma plástica o líquido.
- TAPONES: Protectores auditivos que se introducen en el canal auditivo o se colocan sobre el pabellón auditivo, destinados a bloquear la entrada.
Efectos del Ruido en el Feto
El sentido del oído es uno de los primeros que desarrollan los fetos, pero ¿cómo afecta el ruido al feto?. El órgano del oído es uno de los primeros en desarrollarse por completo. Estos daños podrían aparecer si la madre tiene una jornada laboral de 8 horas seguidas en un espacio con grandes ruidos, como el tráfico, taladradoras, etc. Es decir, hay que evitar la exposición constante, pues puede provocar estrés e hipertensión en la gestante y condicionar el desarrollo fetal.
Los niveles altos de ruido causan estrés que pueden producir cambios en el cuerpo de la gestante y afectar al desarrollo del feto. Se ha comprobado que los ruidos fuertes y repentinos, al igual que asustan a la madre, pueden asustar al feto aumentando su actividad justo después del sonido, pudiendo cambiar el ritmo de los movimientos de su corazón o provocando que vacíe su vejiga.
Hay que evitar exponer al bebé a ruidos por encima de los 100 dB, especialmente de manera constante, para evitar dañar su sistema auditivo. El feto escucha con mayor intensidad los sonidos del interior del cuerpo de la madre (latidos, ruidos intestinales y la voz).
Muchas mamás, o mujeres embarazadas se hacen la siguiente pregunta: ¿puede afectar el ruido a mi bebé durante el embarazo? Esto es así, porque el oído es uno de los sentidos que completa primero su desarrollo. En la semana 24 del embarazo, el oído del bebé está perfectamente desarrollado y es a partir de entonces cuando dichos ruidos pueden tener efectos.
Si la mujer embarazada se encuentra ante una exposición continua a un ruido de más de 100dB, el bebé se encuentra ante el riesgo de padecer problemas auditivos, presentando déficits, auditivos o atencionales e incluso hiperactividad.
Con los sonidos agradables, no clasificados como ‘ruidos’, ocurre totalmente lo contrario, el bebé puede presentar grandes beneficios; por ejemplo, una música tranquila a un nivel de menos de 70dB puede calmar al bebé, al igual que a la madre, y transmitirle esa sensación de tranquilidad y serenidad.
Según indica el estudio “Exposición al ruido ocupacional de la madre durante el embarazo y la disfunción auditiva en niños” realizado por el Instituto de Medicina Medioambiental Karolinska de Estocolmo entre la población sueca, la exposición al ruido durante períodos de gestación puede dañar la capacidad auditiva del feto. Esta investigación está basada en los datos recopilados de 1,4 millones de niños nacidos en Suecia entre 1986 y 2008. Por lo tanto, según argumenta Jenny Selander, Directora de la Investigación, es fundamental respetar y cumplir por parte de los empresarios las recomendaciones de las autoridades expertas suecas, evitando exponer a sus trabajadoras embarazadas a entornos por encima de los 80 dB.
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