Vocablos Celtas: Un Viaje a las Raíces del Lenguaje y la Cultura

21.12.2025

Resulta hermoso y hasta apasionante rescatar del profundo y oscuro pozo del pasado vocablos que yacían sepultados en el óxido del olvido y aflorarlos para, con ellos y a su través, contemplar, aunque sea por un instante, toda la lozanía del expresivo contenido que tuvieron antaño. Porque las lenguas vivas son así. Como las que hasta hogaño han tenido y que se perderán sin remedio.

Términos Agrícolas y de la Vida Rural

ACARREAR: Se deduce por sí mismo: transportar en carro. Sin embargo, en otros tiempos significaba específicamente el transporte en carros de la mies segada, desde la tierra a la era, para ser trillada. Era ésta una labor penosa que para buscar las horas de menos calor se hacía de noche. Entonces, los labradores dormían dos o tres horas diarias, y para no dormirse durante el acarreo nocturno, cantaban por el camino.

ACEMILA: Del árabe, «al-zamila», la bestia de carga. Se refería al macho o mula de carga, que era la más común utilización de la palabra respecto del concepto.

ADOBE: Procedente del árabe «al-tub», se llama así -existe aunque ya no se hace- a unas determinadas proporciones de tierra, paja trillada y agua, que se mezclaba al ser pisada por el hombre hasta ofrecer una masa homogénea. Esta se vertía sobre unos moldes de madera de unas dimensiones aproximadas a las del ladrillo y se dejaba secar al sol retirando el molde.

ARADO: Tal como fue hasta la mecanización del campo, ya no se menciona. El arado estaba compuesto por numerosas piezas: cama, clavija, barzón. dental, belorta.

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ARREJACAR: Con este infinitivo se significaba, el hecho de romper con azadilla, grada o rastra la costra de tierra de los sembrados ya nacidos.

AVENTAR: Una de las múltiples actividades agrícolas antes de la era de la mecanización del agro, consistente en lanzar con el gario al aire el grano y paja trillado para que el viento alejase ésta de aquél, habida cuenta de la diferencia de peso de ambos elementos. A esto se llamaba aventar.

NOVAL: Así se llamaba en otros tiempos a la tierra cultivada por primera vez; era una tierra nueva.

TRILLAR: Por ser tan próxima a nosotros en el tiempo, parece innecesaria su descripción; pero se incluye como palabra en desuso al haber sido sustituida esta labor agrícola por las cosechadoras. Hoy ya no se trilla, salvo rarísimas excepciones.

TRILLO: Es la traducción de la palabra latina «tribulum». El trillo, prácticamente desaparecido, estaba íntimamente vinculado a la agricultura, y especialmente a los cereales. Consistía en un tablón o tablones ensamblados hasta una anchura aproximada de un metro por 1,70 m. de longitud. En uno de sus extremos, la madera se levantaba en ligera curvatura para facilitar la trilla de la parva.

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Utensilios y Objetos Cotidianos

AJORCA: Del árabe «al-surqa», el brazalete.

ALCANCIA: Proviniente del árabe «al-qanziyya», es decir, la caja propia para atesorar, de este modo se llamaba a la vasija normalmente de barro cocido en cuya parte superior se abría una corta hendidura por la que se introducían monedas para guardarlas.

ALFEIZAR: Su procedencia es del árabe «al-fasha».

ARTESA: Vocablo con el cual se designaba una, especie de caja de madera, de forma piramidal truncada. invertida y rectangular, donde se amasaba harina y levadura para hacer el pan. Se usaba también para mezclar carne, tocino, ajo y pimentón para hacer los chorizos. Igualmente. pero de modo exclusivo, servía para lavar la ropa en la casa.

BRASERO: Recipiente de hierro o de cobre, circular, con dos asas, un tanto profundo, en el que se depositaban las brasas de carbón de encina que, cubierto por una capa de ceniza, servía para calentarse en los crudos inviernos castellanos.

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CANGILÓN: Del latín «congius», medida romana para los líquidos, capaz para tres azumbres, es decir, seis litros; de esta forma se conocía cada uno de los recipientes metálicos que, unidos a la rueda de la noria, servían para extraer el agua del pozo y elevarla al exterior para el riego de las huertas.

CELOSÍA: Derivada del latín «celo-as-avi», celar, ocultar, encubrir, era el enrejado de madera o hierro que formaban huecos romboidales y servía para proteger las ventanas de miradas indiscretas desde el exterior de la vivienda.

COBERTOR: Vocablo hasta no hace muchos años en uso, que significaba el equivalente a colcha, o manta de abrigo para la cama, o cubretodo.

JOFAINA: Del árabe «yufaina», así se llamaba antes de conocerse como palangana o palancana.

MODORRO: Recipiente de barro cocido de forma ligeramente panzuda, que se utilizaba en casas y bodegas en los pueblos castellanos, destinado a contener vino.

NORIA: Del árabe, «naura», rueda movida por agua era -es aún, aunque muy raramente usada ya en Castilla- un artilugio introducido por los árabes en España, consistente en una rueda grande a la que estaban unidos los cangilones, y que a su vez engranaba a otra horizontal de la que partía un palo grande cuyo extremo se ajustaba a una caballería, la cual, dando vueltas y más vueltas en derredor del pozo, iba extrayendo el agua del mismo para el riego de las huertas.

OLLA: Del latín «olla», de esta forma se llamaba a la vasija de barro cocido, más honda que ancha, con dos asas, que se utilizaba para guisar. Aunque hoy este vocablo perdura (olla a presión), no subsiste como referencia a la de barro descrita y que fue de general uso en Castilla. A veces.

PUCHERO: Como tal, no solamente se conocía la vasija de barro en la que se cocían los alimentos, sino el típico plato castellano de sopa de fideos, garbanzos y menestra vulgarmente conocido como «cocido».

TINAJA: Esta palabra procede de tina, y ésta, a su vez, del latín «tina-ae».

Monedas y Unidades de Valor

BLANCA: En siglos pasados, moneda de ínfimo valor, que equivalía a medio maravedí. De aquí la expresión «estoy sin blanca», para significar la ruina total o la carencia de dinero. Hoy equivaldría a unos pocos céntimos de peseta.

CÉNTIMO: Aunque hoy esta palabra aún no es obsoleta, sí lo es en cuanto a su sentido numismático, ya que céntimo, del latín «centesimum», hasta hace medio siglo era una moneda de curso legal, que equivalía a la centésima parte de la peseta. Hasta mediados del presente siglo circularon monedas de un céntimo y de dos céntimos.

DOBLÓN: Moneda de oro acuñada en tiempos de los Reyes Católicos, concretamente desde 1497, acuñación que se prolongó hasta 1868, en que se adoptó el sistema de la peseta como unidad monetaria.

DUCADO: Así se denominaba la moneda de oro que tuvo su curso legal en España hasta finales del siglo XVI. Posteriormente tuvo un valor ficticio equivalente a once reales de vellón, recuperando su valor real a mediados del siglo XVII, cuando se fijó su valor en cuatro duros; es decir.

PERRA: Por este nombre se conocía vulgarmente la moneda de cobre que podía tener el valor de cinco céntimos, y entonces se llamaba «perra chica», o de diez, en cuyo caso se conocía como «perra gorda».

Términos Sociales y Jerárquicos

BELLACO: De dudoso origen, pero probablemente derivado del celta «bakkollarkkos», significaba campesino, y en sentido peyorativo, palurdo; pero en la Edad Contemporánea se aplicaba a la persona de baja estofa, ruin, taimado.

EXCUSADO: Fundamentalmente, con este término se conocía a la persona labradora que en cada parroquia era elegida por el Rey para que pagase los diezmos a la real hacienda.

FIDALGO: Esta voz significaba «hijo de algo» (de fijo: hijo. y de dalgo: de algo) .Pero este algo, de algo, quería decir que disponía de algo, y este algo no era otra cosa que vasallos; por tanto, fijodalgo era una persona perteneciente a la nobleza, aunque fuera de la más baja escala de ella.

INFANZÓN: Del latín «infans-antis», infante, se llamaban infanzones los hidalgos o hijosdalgo que en sus heredades tenían un poder de señorío limitado. A diferencia de los caballeros, que eran hechos infanzones, éstos nacían ya caballeros.

LACAYO: Criado vestido de librea, cuya ocupación principal era la de servir a su amo acompañándole bien a pie ya a caballo, pero principalmente en el coche o carroza que aquél utilizara para ayudarle a subir o bajar de la misma.

MERCADER: Del latín «mercator-oris», es una palabra en desuso o muy escasamente utilizada, en cuyo lugar se emplea algún sinónimo, como comerciante, negociante, traficante, etc.

Otros Términos en Desuso

ADAFINA: He aquí el ascendiente del «cocido». Aunque aún no ha desaparecido la palabra «cocido» como realidad culinaria, sí tiende a ello por dos motivos: primero, por la evolución alimentaria en la dieta del castellano rural, que lo elimina, y segundo, porque es un plato caro si se hace como se decía en el siglo pasado: «Si quieres que sepa, dale que duela».

ALCACER: Derivado del árabe «al-qasil», así se llamaba en Castilla a la cebada cuando aún estaba verde en los sembrados.

ANSINA: Antiguamente y en el lenguaje vulgar, equivalía a ansí; hoy, así.

ANTIER: Procedente de los adverbios latinos «ante» (antes) y «heri» (ayer), se utilizaba vulgar y familiarmente para expresar lo que hoy decimos anteayer.

APRISCO: Palabra de evocación bucólica, pero que hoy casi no se usa porque el rebaño se guarda generalmente en las cijas.

AVEJUNO: Con esta voz se nombraba especialmente en el siglo XVIII a las abejas, como ganado, palabra utilizada especialmente en la época de diezmar cosechas. Completamente en desuso, puesto que las abejas no son hoy consideradas como ganado. Estaba muy en consonancia con la costumbre, ya que había ganado «ovejuno, cabruno y vacuno».

BECERRO: No nos referimos a la cría de la vaca, sino al libro en que en iglesias y monasterios antiguos se manuscribían sus privilegios y propiedades.

CABRUNO: En pasados siglos, así se llamaba al ganado caprino; de igual modo que al ganado ovino se le llamaba ovejuno y a las abejas, ganado abejuno.

CEBAR: Voz desaparecida en cuanto que antes de existir la electricidad en los pueblos había velas y candiles. Estos eran unos instrumentos provistos de mecha y aceite, que servían para dar luz, aunque fuera mortecina.

DENTAL: Palo que se encajaba en la reja del arado.

EVANGELISTERO: De este modo se conocía al clérigo encargado de cantar en las misas solemnes el santo Evangelio, para el que estaba ordenado.

FIJO: En pasados siglos, la letra f sustituía a la actual h.

JURO: Derivado del latín «ius-uris», significaba tener derecho de propiedad perpetuamente sobre algo, y por tanto podía ser enajenado.

MEMORIAS: Saludo verbal o escrito que una persona enviaba a otra a través de una tercera.

MERCED: Este vocablo se aplicaba como simple cortesía al referirse a personas que carecían de otro título.

PAN: Aunque tiende a desaparecer por ser llamado cada cereal por su propio nombre (trigo.

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