17 Semanas de Embarazo: Desarrollo del Bebé y Cambios en la Madre
Has llegado a la semana 17 de embarazo y tu bebé sigue su desarrollo: su cuerpo está recubierto de grasa, se mueve con fuerza dentro del útero. En la semana 17 el bebé tiene el tamaño de la palma de la mano; aproximadamente unos 12,5 cm -de cabeza a cóccix- y 150 gramos de peso. A sus 17 semanas tu bebé ya es como una cebolla de las grandes. Y es que ya mide alrededor de los 13cm y pesa unos 100gr. ¡Vertiginoso cómo va en estas semanas! El fémur le mide unos 2,4cm y el contorno de su cabecita poco más de 14cm.
Para la semana 17, la cara de tu bebé está casi completamente formada. Tu bebé puede ya oler, oír y saborear, y el desarrollo de sus células sensoriales en diferentes partes de su cuerpo hace que ya tengan sensibilidad por todo el cuerpo y empiecen a sentir. Puede que se asusten al sentir ruidos fuertes como resultado de este aumento de la conciencia. Si te estás haciendo una ecografía en ese momento, verás cómo su pequeño cuerpo se encoge. Otra cosa que tu bebé puede percibir en la semana 17 son la luz y la oscuridad, por ejemplo cuando el sol da directamente sobre tu vientre.
Además del lanugo el cuerpo de tú bebé está cubierto por una sustancia gaseosa llamada vermix cuyo fin principal es el de proteger la piel. Debajo de su piel comienza a formarse una capa de tejido graso, el vernix, que recubre su piel por fuera. Le quedan muchas semanas a remojo en el medio acuoso del líquido amniótico, y su piel no va a sufrir en absoluto de esta forma. Si es prematuro o se adelanta alguna semana puede que todavía tenga vernix recubriendo su cuerpo.
Aunque aún es muy pequeño, no deja de hacer prácticas para cuando llegue la hora del parto, sobre todo por lo que respecta a succionar y tragar. El feto sabe abrir correctamente la boca y ha aprendido a tragar. Su oído está más desarrollado e incluso puede llegar a reaccionar y moverse de manera brusca con sonidos fuertes del exterior. ¿Es o no es magia? Podrá ir discriminando incluso en las próximas semanas entre la voz de mamá y papá, incluso si tenéis perro, irá familiarizándose con su ladrido.
Cambios en la Madre en la Semana 17
Desde casi el inicio del embarazo, tu cuerpo ha ido cambiando y tu pecho incluso ha crecido más deprisa que tu vientre. Seguramente en esta semana 17 tengas que comprar sostenes adecuados a tu nuevo tamaño. Las mamas se están preparando para amamantar, se están formando conductos que no sabías ni que estaban. La sangre que llega a tu pecho es mucho mayor por lo que puede que notes las venas bastante marcadas. Puedes llegar incluso a notar que la piel se estira tanto que tienes tensión mamaria, picor o incluso pueden aparecer estrías, así que ya sabes, a cuidarse y a darse mucha cremita. También es habitual notar un aumento del tamaño de los pechos. Las hormonas están preparando los pechos para la producción de leche; la irrigación de sangre hacia las mamas es mayor y las glándulas que producen leche crecen y se preparan para amamantar. Por eso es que el tamaño de sus pechos aumenta (puede incluso aumentar uno o dos números el tamaño de las copas del sostén) haciendo que las venas sean visibles.
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Habrás ganado entre los 3-5kg desde el inicio. El útero mide entre 4 y 5 cm y cada vez su forma es más ovalada, desplazando hacia arriba las asas intestinales. Con el transcurso de las semanas, tu útero es cada vez más redondo, se alarga hacia la parte superior del abdomen y no tiene una posición fija. Cuando estás de pie, lo «sientes» más porque roza las paredes interiores del abdomen. El útero se ensancha después de 17 semanas de gestación. La parte baja del abdomen ya se nota agrandada e hinchada y has perdido la cintura, por lo que la ropa de embarazada, aunque te quede un poco grande, será con lo que más cómoda estás.
En la semana 17, las personas a tu alrededor ya podrán ver que estás esperando un bebé. Durante este mes, seguirás cogiendo alrededor de 250 gramos de peso por semana. Con el aumento del tamaño de los pechos, el ensanchamiento de las caderas y que la tripa ya es visible, ya tendrás apariencia de mujer embarazada.
A medida que crece el útero, podrás sentir cómo los ligamentos que lo soportan se estiran, causando una especie de sensación de tirantez. No hay nada de que preocuparse mientras no haya otros síntomas. Existen ejercicios específicos para disminuir el dolor causado por ese crecimiento del útero, para fortalecer el suelo pélvico y para conseguir relajar esos ligamentos. Es posible que notes un dolor tirante a ambos lados del ombligo, hacia la ingle y la espalda. En estas fechas comienza un estiramiento especial en los abdominales y ligamentos que sostienen un útero en constante crecimiento. El útero está unido a la pared pélvica por unos ligamentos llamados ligamentos redondos. Estos ligamentos se elongan y engruesan con el embarazo a medida que el útero va creciendo lo que puede producir dolor o molestias a nivel abdominal. Por eso es importante que cuando aparezca el dolor de barriga te tumbes de lado y descanses. Lo esencial que debes saber es que por mucho que a ti te duela, el bebé no se ve afectado.
A veces puedes notar que algunas venas de tus piernas se vuelven visibles. Son las conocidas venas varicosas o varices. Esto es completamente normal y no es motivo de preocupación. Tu cuerpo está realizando un trabajo descomunal y está procesando una mayor cantidad de sangre (otro síntoma de esto son pequeñas hemorragias nasales). El volumen de la sangre ha aumentado para poder dar la alimentación necesaria al bebé, lo que puede dar lugar a que sudes con más facilidad por la circulación sanguínea más intensa. Sudar mantiene fresco tu cuerpo pero también origina la excreción de minerales.
Después del baño o la sauna debes cuidar bien tu piel para evitar las estrías. Tu piel absorbe especialmente bien los productos de cuidado después del baño y la sauna. No obstante, debes prestar atención a la calidad y a los ingredientes de los productos de cuidado.
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Consideraciones sobre la piel durante el embarazo
Debido a las hormonas del embarazo, también va cambiando la piel de la embarazada. Además se producen mayores cantidades de melanina. Se trata de una sustancia que es responsable de la pigmentación, es decir, de la coloración de la piel. Las embarazadas muestran entonces una mayor tendencia de manchas pigmentarias, pecas y un fenómeno muy especial: la llamada linea nigra (o línea negra). Esta pasa exactamente por el centro de tu cuerpo verticalmente por todo el vientre y atraviesa el ombligo. En el caso de mujeres de tez más oscura, esta línea se muestra más marcada. Por cierto, esta línea la tienen todas las personas. No obstante, normalmente es tan clara que no se puede ver. Como los niveles de estrógeno están muy altos, se estimula la producción de melanina y la piel, los lunares, manchas y pecas pueden volverse más oscuras, y también los pezones y la línea alba, una línea vertical que recorre tu tripita de abajo a arriba y de la que vamos a hablar bastante estas próximas semanas. La pigmentación aumentada suele desaparecer por si sola después del parto. Debido a las sustancias químicas contenidas, las embarazadas no deben recurrir bajo ninguna circunstancia a cremas blanqueadoras.
Alimentación y Nutrición en la Semana 17
La dieta materna es muy importante para el correcto desarrollo fetal. Durante la gestación, la madre debe seguir una dieta equilibrada con una ingesta adecuada de nutrientes. El bebé está en pleno proceso de fortalecer los huesos por eso debes llevar una dieta equilibrada y con alimentos muy ricos en calcio. Incluso puede que el médico te recete algún suplemento adicional de calcio. No te automediques, por favor, sólo si lo prescribe el médico que en la mayoría de los casos no es necesario.
Cualquier dieta normal, variada y no excluyente de alimentos (como es el caso de las embarazadas vegetarianas) aporta la cantidad suficiente de principios inmediatos que garantiza la salud materna y el crecimiento y desarrollo fetal. Las necesidades de proteínas durante el embarazo se estiman para las mujeres embarazadas o lactantes en 71 gramos/día. Las grasas de los alimentos son una fuente de energía y la fuente de los ácidos grasos poliinsaturados omega 6 (linoléico) y omega 3 (linolénico), que junto con el ácido araquidónico son los ácidos grasos esenciales. Los más importantes son los omega 3 que se encuentran principalmente en el pescado. Las necesidades de calcio en la mujer gestante y lactante de 14 a 18 años de edad son de 1300 mg/día y en la de 19 a 50 años de 1000 mg/día. Un vaso de leche o un trozo de queso contienen unos 300 mg de calcio. ¿Sabes en qué alimentos puedes encontrar calcio en abundancia?
El cuerpo también necesita hierro para la producción de sangre. A medida que el embarazo avanza (más o menos hacia las veinte semanas, aproximadamente) la cantidad de sangre de la madre aumenta y, en consecuencia, también se incrementa la cantidad de hierro necesaria para producir glóbulos rojos. Las reservas de hierro durante el embarazo se controlan habitualmente con motivo de las tomas de muestras de sangre. Si tus valores fueran demasiado bajos, tu médico te puede asesorar acerca de los alimentos que deberías comer o si puedes necesitar algún suplemento nutricional. No se recomienda la utilización de preparados de hierro por cuenta propia ya que pueden tener efectos secundarios desagradables. Sobre todo, los problemas digestivos suelen ser frecuentes. La vitamina C mejora la absorción de hierro. Pero más allá de las pautas indicadas por el ginecólogo, y aunque no se tenga anemia, es un buen momento para que la madre gestante incremente en su dieta alimentos ricos en hierro, combinados, si puede ser, con algún zumo rico en vitamina C (consultar semana 10). Otras fuentes de hierro pueden ser las verduras de hoja verde y frondosa, como el brócoli o la col verde; las legumbres, especialmente las lentejas; las semillas (mejor si son pipas de calabaza), y el pecado fresco, preferiblemente el rojo y el azul.
Las gestantes con enfermedad celiaca o intolerantes al gluten, deben asegurarse una correcta absorción de los nutrientes aconsejados, sobre todo el ácido fólico, el hierro y el calcio. Estas embarazadas tienen que consumir cantidades extra de hierro y folatos, sobre todo las celiacas. Afortunadamente, los suplementos vitamínicos para embarazadas están exentos de gluten y lactosa. La eliminación de alimentos ricos en gluten durante el embarazo puede dar lugar a una ingesta insuficiente de tiamina, riboflavina, niacina, ácido fólico y hierro. Sin embargo, la sustitución por otros alimentos de grano entero debe prevenir cualquier deficiencia nutricional y estas dietas son generalmente consideradas seguras. Las mujeres con enfermedad celíaca deben tomar una dieta libre de gluten. En diferentes estudios se ha comprobado cómo las mujeres con enfermedad celíaca no tratada tienen un mayor riesgo de fracaso reproductivo en comparación con las mujeres en la población general. El tratamiento con una dieta libre de gluten elimina la clínica de la enfermedad celiaca (diarrea, vómitos, distensión abdominal o perdida de peso) que puede complicar el embarazo. Además, la falta de nutrientes debido a la malabsorción puede causar alteraciones fetales. La gestante celiaca debe recibir todos los suplementos necesarios del embarazo al igual que cualquier embarazada (folatos, yodo y vitamina B12). En ellas es especialmente importante el aporte de hierro, ya que las gestantes celiacas tienen más frecuentemente anemia ferropénica.
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Sin embargo, el consumo de sacarina en el embarazo ha sido motivo de preocupación en los últimos años debido a que la sacarina atraviesa la placenta llegando al feto y eliminándose mucho más lentamente en el feto que en el adulto. Puesto que hay alternativas al uso de la sacarina, se cree que es prudente evitar su consumo durante el embarazo.
Otros Cambios y Posibles Molestias
A partir de ahora, es decir, en la segunda mitad del embarazo, son frecuentes los calambres en piernas y manos, que pueden llegar a despertar a la embarazada cuando está durmiendo. En las piernas estas molestias son debidas a la compresión de los nervios por el crecimiento del útero, al empeoramiento en la circulación sanguínea, al incremento progresivo de la retención de líquido y a una disminución del potasio y del calcio.
Puedes tener también más ganas de ir al baño, ante el aumento de volumen del útero, la vejiga tiene menos espacio.
Pruebas Diagnósticas: Amniocentesis
Esta prueba diagnóstica, la amniocentesis, se realiza entre la semana 16 y la semana 18 de embarazo. Consiste en la extracción de líquido amniótico (unos 15 cc) bajo control ecográfico a través de una aguja fina que se introduce en el abdomen llegando hasta dentro del útero. El resultado sirve para descartar las tres trisomías más frecuentes (13 o Patau, 18 o Edwards y 21 o síndrome de Down) y tarda unas 72 horas. En este resultado también te dirán el sexo del bebé. El estudio completo del cariotipo del feto analizando las 46 parejas de cromosomas tarda entre tres y cuatro semanas dependiendo de los laboratorios genéticos. Es importante indicar que la amniocentesis no genética, es decir, la que se realiza para diagnosticar infecciones fetales, no debe hacerse antes de las 20 semanas de gestación. El porcentaje de abortos de la amniocentesis es menor del 1%. Es necesario firmar un consentimiento informado antes de realizarse esta prueba.
Ecografía de la Semana 17
Podemos observar a un bebé con una edad gestacional de 17 semanas. La imagen ecográfica nos muestra el corte sagital de la cabeza fetal de perfil. Se visualiza la órbita, la nariz y la boca. También se visualiza parte del abdomen y la placenta arriba de la imagen.
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