36 Semanas de Embarazo: Presión en la Vejiga, Causas y Alivio

04.11.2025

Una mujer embarazada tiene como tarea gestar a una criatura que pueda crecer y con el tiempo reproducirse. Este es el fin último de la gestación. Para poder hacerlo la mujer desempeña tres funciones básicas durante el embarazo: nutrir, proteger y transportar a su cría. Estas necesidades van a seguir presentes para los bebés una vez nacidos y, por tanto, estas funciones continuarán posteriormente con la lactancia y la crianza. Los cambios que la mujer experimenta en su cuerpo durante el embarazo tienen por objetivo facilitarle la realización de estas funciones.

Semana 36 de embarazo: Un resumen

La semana 36 de embarazo corresponde al tercer trimestre (9 meses de gestación) y, por tanto, forma parte de la recta final del embarazo. Por ello, debido al tamaño que ya ha alcanzado el vientre materno en este punto de la gestación, es frecuente que la embarazada note ciertas molestias y síntomas.

¿Cómo está el bebé en la semana 36 de embarazo?

En la semana 36 de gestación, el bebé ya mide en torno a 46-47 cm de largo, con un peso que puede estar alrededor de los 2,7 kg. Es posible que la embarazada note durante esta semana que los movimientos fetales son diferentes y esto ocurre por una simple razón: queda poco espacio en el útero por el tamaño que ya ha adquirido el bebé.

Si no sientes igual los movimientos de tu bebé, no te preocupes. Esto es completamente normal, ya que el espacio en el útero es limitado en la semana 36 de embarazo.

Sin embargo, el bebé se sigue moviendo pese a tener un espacio reducido, por lo que la mujer debe seguir sintiéndolo y controlar los movimientos de la manera que le indique el especialista. En el caso de que se detecte una disminución en la actividad o se dejen de percibir movimientos, la embarazada deberá acudir al ginecólogo para que pueda comprobar que todo está bien.

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La piel del bebé es ahora más lisa y rosada porque va acumulando grasa, lo que le ayudará a mantener la temperatura después del parto, y porque el lanugo (un vello fino que la recubre) va desapareciendo.

Además, lo más habitual es que el bebé ya se encuentre en posición cefálica, es decir, con la cabecita hacia abajo orientada hacia la pelvis de la madre. Si no es así y el bebé se encuentra de nalgas, en este momento de la gestación es bastante infrecuente que se dé la vuelta por la falta de espacio.

Por este motivo, es posible que los especialistas propongan realizar una versión cefálica externa (VCE). Se trata de una maniobra obstétrica para tratar de dar la vuelta al bebé, ya que, de lo contrario, los niños que vienen de nalgas suelen nacer mediante cesárea.

Si el bebé naciera en la semana 36 de embarazo, aún sigue siendo prematuro. Sin embargo, hay muchas posibilidades de que tenga una buena adaptación a la vida fuera del útero.

Síntomas comunes en la madre en la semana 36

En la semana 36 de embarazo, puede que el bebé encaje la cabeza en la pelvis materna. Cuando esto pase, la embarazada notará la barriga más baja y, debido a ello, puede que tenga menos dificultades para respirar y que se reduzcan molestias como la acidez estomacal.

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En cambio, el encajamiento del bebé aumentará la presión en la pelvis y la mujer puede tener más dificultades para moverse y caminar. Además, la embarazada sentirá ganas de orinar más frecuentemente.

No obstante, otros posibles síntomas o molestias de la semana 36 de embarazo son:

  • Dolor de espalda.
  • Pesadez, cansancio.
  • Molestias en la vagina y flujo vaginal aumentado.
  • Dificultades para dormir.
  • Retención de líquidos, hinchazón y molestias en las piernas, como calambres y varices.
  • Síndrome del túnel carpiano.
  • Estreñimiento y hemorroides.
  • Estrías.
  • Posible secreción de calostro.

Además, en esta recta final del embarazo la mujer puede notar contracciones. Lo más habitual es que se trate de contracciones de Braxton Hicks, que se sienten como que el vientre se pone duro, pero de forma irregular. Además, estas contracciones no aumentan en frecuencia ni intensidad, a diferencia de las contracciones de parto, que sí lo hacen. En el caso de aparecer contracciones de parto, la embarazada debe acudir cuanto antes al especialista.

Pruebas y control médico en la semana 36 de gestación

De modo general, en las visitas que realice la embarazada con el especialista se hará un control del peso y de la tensión arterial y palparán el vientre (entre otras exploraciones).

Además, es posible que en la semana 36 de embarazo se realice el control del tercer trimestre. Este consiste en:

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  • Analítica de sangre y orina, para comprobar si la mujer tiene anemia, para realizar pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia durante el parto y para descartar infecciones urinarias o la presencia de proteínas en la orina (proteinuria).
  • Ecografía, en la que se evaluará la posición y el desarrollo del bebé, así como el estado de la placenta y del líquido amniótico.

Además, entre la semana 35 y la 37 se realiza también la prueba de cribado para el estreptococo del grupo B. Se trata de una bacteria que no produce síntomas en adultos sanos, pero que puede transmitirse al bebé en el momento del parto, causándole problemas graves. Por ello, es importarte detectar qué mujeres son portadoras del estreptococo del grupo B, para tratar de evitar que el bebé sufra la infección.

Causas de la Presión en la Vejiga

Tener más ganas de orinar en el embarazo es completamente normal. El aumento de las ganas de ir al baño durante el embarazo se produce por la suma de determinados cambios fisiológicos y por el aumento de la necesidad de eliminar ciertos elementos.

Las principales razones incluyen:

  • Aumento del flujo renal, que hace que haya un incremento de la producción de orina.
  • Compresión del útero sobre la vejiga, especialmente al final del embarazo.

Al aumentar el volumen sanguíneo, el riñón trabaja más. Por otra parte, el riñón tiene que filtrar el material de desecho de la madre, y el del feto. Además, durante el primer trimestre de embarazo, la vejiga queda aprisionada entre el útero que crece y el hueso púbico. Por eso uno de los primeros síntomas que notarás es que necesitas orinar con más frecuencia. Durante el segundo trimestre, el útero sale de la cavidad pélvica, por lo que encuentra más espacio y es posible que disminuyan tus visitas al baño.

Consejos y Alivio para la Micción Frecuente

No puedes evitar las micciones frecuentes. Tampoco te recomendamos hacerlo, ya que son una consecuencia natural de beber muchos líquidos para mantenerte hidratada y sana durante el embarazo. Aquí tienes algunos consejos:

  • Inclínate hacia adelante cuando orines para vaciar correctamente la vejiga.
  • Para evitar el aumento de ganas de orinar por la noche, no bebas mucha agua justo antes de acostarte.
  • Evita las bebidas y los alimentos que contengan cafeína, ya que dan ganas frecuentes de orinar.
  • Practica los ejercicios de Kegel para reforzar los músculos del suelo pélvico. Esto evitará fugas cuando tosas, estornudas o te rías, tanto antes como después del parto. Si te pasa esto, considera usar un salvaslip.
  • Si la orina es de color amarillo oscuro o naranja, puede ser un síntoma de deshidratación. Aumenta la ingesta de líquidos hasta que vuelva a tener un color amarillo pálido.
  • Si vas a salir a la calle o a asistir a una reunión larga, ve al baño antes. También puedes buscar el baño más cercano para que no te pille desprevenida.

Cuándo Consultar al Médico

La micción frecuente es un síntoma normal del embarazo. Sin embargo, a veces puede indicar un problema médico que necesita tratamiento médico. Esto incluye:

  • Infección del tracto urinario: Si se trata de una infección de orina, es posible que vaya acompañada de ardor y dolor al orinar, fiebre, orina turbia o sangre. También puedes tener ganas de orinar constantes, pero solo saldrán unas pocas gotas.
  • Diabetes gestacional: En ocasiones, orinar muchas veces puede ser un síntoma de diabetes gestacional. Si tienes síntomas como micción frecuente combinada con sed persistente, náuseas o fatiga, consulta al médico.

Es importante diferenciar la necesidad normal de orinar debido al embarazo de una posible cistitis. La cistitis es una inflamación de la vejiga normalmente por infección bacteriana. El diagnóstico debe realizarlo un médico, pero si además de ganas de orinar también sufres otros síntomas como: sensación de ardor o escozor al orinar, lo haces en pequeñas cantidades o presentas febrícula es probable que tengas cistitis.

Medidas higiénicas preventivas

  • Después de tener relaciones sexuales, trata de vaciar la vejiga lo antes posible.
  • Extrema las medidas higiénicas, especialmente después de ir al baño. Sobre todo, sécate muy bien, de delante a atrás, después de evacuar los intestinos.
  • Utiliza ropa interior de algodón.
  • Lleva ropa ancha y cómoda.

Recomendaciones adicionales en la semana 36

Es muy importante que la mujer controle la alimentación y la hidratación durante todo el embarazo, también en la semana 36, para que no le falte ni a ella ni al bebé ningún nutriente necesario. Sin embargo, lo más recomendable para reducir la acidez y el reflujo es comer varias veces al día, pero poca cantidad. Así, las digestiones serán más livianas.

De igual modo, es importante el ejercicio, adaptado al embarazo y siempre y cuando no lo haya contraindicado el especialista.

Finalmente, la mujer puede comenzar en esta semana a preparar la ropita y todo lo necesario para la llegada del bebé, así como la bolsa del hospital, si no lo ha hecho ya.

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