Semana 37 de Embarazo: Desarrollo del Bebé y Preparación para el Parto

05.12.2025

La semana 37 de embarazo marca el inicio del embarazo a término temprano, un momento fundamental en la gestación en el que el bebé ya ha alcanzado un desarrollo casi completo y está prácticamente listo para nacer. A partir de esta semana ya se considera un bebé llegado a término.

Desarrollo del Bebé en la Semana 37

En la semana 37 de gestación, el bebé mide alrededor de 47-48 cm de longitud y pesa casi 3 kilogramos. Esto significa que el bebé continúa creciendo y ganando peso. Además, durante esta semana seguirá acumulando grasa, lo que le servirá para regular su temperatura corporal una vez que se haya producido el nacimiento.

A las 37 semanas de embarazo, tu pequeñín ya no es tan pequeñín. El lanugo que cubría el cuerpo del bebé ha comenzado a caerse y desaparecer en la semana 37 de embarazo. El lanugo es ese fino vello que recubre su cuerpecito durante la gestación (aproximadamente, desde la mitad del embarazo) para su protección. No obstante, algunos bebés nacen con algo de lanugo aunque el embarazo haya llegado a término, el cual se irá cayendo por sí solo al poco tiempo.

El intestino del bebé está lleno de "meconio", que son los primeros restos fecales que se componen de restos de líquido amniótico, capas y bilis, y es de color casi negro. Por lo general, los primeros restos fecales se evacuan en los días posteriores al parto.

La cabeza del niño ya debe estar encajada en el canal del parto, entre los huesos de la pelvis. Tu tesoro ahora está despierto con mayor frecuencia y durante más tiempo, y parpadea. En este momento puede ver, pero todavía no con mucha nitidez, porque el nervio óptico se sigue desarrollando todavía durante los primeros meses después del parto.

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Ahora, en la semana 37 de embarazo, tu bebé lleva cerca de nueve meses viviendo dentro de ti gracias a un órgano creado exclusivamente en el embarazo, la placenta. El nivel de flujo sanguíneo materno hacia el útero es de unos 500 a 700 ml. Gracias a esa sangre placentaria, suministras a tu bebé oxígeno, nutrientes y hormonas. En esta semana, la placenta suele medir de 1,5 a 3 centímetros de grosor y de 15 a 20 cm. de diámetro y pesa alrededor de 450 o 550 gramos, sin tener en cuenta el cordón umbilical.

A las 37 semanas de gestación, aproximadamente, se forman unos depósitos de calcio en los vasos sanguíneos de la placenta, lo que impide el flujo de nutrientes y el desecho de los productos.

Posición del Bebé

Lo más frecuente es que el bebé esté en posición cefálica en la semana 37 de embarazo, lo que significa que ya ha orientado su cabeza hacia la pelvis materna.

Sin embargo, si el bebé se presenta de nalgas (3-4 % de los casos), es posible que ofrezcan a la madre realizar una versión cefálica externa (VCE) durante esta semana, ya que, de lo contrario, lo más habitual es que los fetos de nalgas nazcan mediante cesárea. La versión cefálica externa es una maniobra obstétrica que pretende dar la vuelta al bebé para colocarlo en posición cefálica y favorecer el parto vaginal.

No obstante, hay ciertas contraindicaciones para realizar una VCE y, además, es un procedimiento que puede tener algunos riesgos. Sin embargo, las complicaciones más graves son poco frecuentes.

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Si no se ha dado la vuelta y el bebé sigue de nalgas, ahora es posible realizar una técnica llamada versión externa. Consiste el mover al bebé a través de la pared abdominal para conseguir que se dé la vuelta.

Cambios en el Cuerpo de la Madre en la Semana 37

Durante esta etapa, el cuerpo de la madre se prepara de manera activa para el inicio del trabajo de parto, realizando ajustes físicos y hormonales que facilitan el nacimiento. Al mismo tiempo, la mujer experimenta diversos cambios físicos, como presión en la pelvis, molestias lumbares y alteraciones en la respiración, que son normales y esperables en esta fase final.

En la semana 37 de embarazo, el bebé seguramente ya se encuentre encajado en la pelvis materna, por lo que la mujer notará la barriga más baja. Además, puede que la embarazada se sienta cada vez más incómoda y le cueste más dormir y caminar.

Es posible que lo expulses durante estos días, ya que el cuello del útero comienza su maduración antes del parto. Se trata de una sustancia espesa y amarronada que segregan las glándulas del canal cervical para proteger al bebé de infecciones que podrían causar los gérmenes que viven en la vagina.

Por ello, sería normal que durante esta etapa encuentres manchitas marrones en tu ropa interior que significarían que estás empezando a perder el tapón vaginal y se acerca la llegada del bebé. De cualquier manera, la pérdida de sangre ligada al embarazo debe ser escasa, y si fuera más similar a una regla deberías acudir al médico.

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El cuello del útero empieza a prepararse para el momento del parto, por lo que puede aparecer un pequeño sangrado o hebras de sangre en tu ropa interior. Esto es producido por la dilatación que lleva a cabo el cuello del útero. A veces aparece después de una exploración de tu ginecólogo o matrona, pero suele ser un manchado escaso. En otras ocasiones, también por la dilatación cervical, puede producirse la expulsión del tapón mucoso, que es una secreción pegajosa transparente o de color marrón.

Debido a los cambios hormonales, algunas mujeres presentan ligeras hemorragias o moco cervical de color rojizo-marrón. Las causas pueden ser varias por lo que es importante mantenerlas bajo control. Sobre todo si la cantidad es mayor que unas pocas gotas de sangre o si se puede ver sangre clara y fresca, deberías consultar con tu.

En cuanto a las pruebas de control de embarazo de esta semana, si ya has sufrido contracciones uterinas, tu médico te realizará un tacto vaginal.

Síntomas Comunes en la Semana 37

Durante la semana 37 de embarazo, la mujer puede observar en su ropa interior o al limpiarse un flujo vaginal mucoso y pegajoso, que puede tener pequeñas hebras de sangre. Lo más habitual es que se corresponda con la expulsión del tapón mucoso, lo que es indicativo de que el parto se acerca.

Otros síntomas que puede notar la mujer en la semana 37 de gestación son:

  • Barriga más baja, debido a que el bebé ya se encuentra encajado en la pelvis materna.
  • Presión pélvica y dolor de espalda.
  • Respiración más fatigada.
  • Acidez.
  • Aumento en la necesidad de micción.
  • Dificultades para dormir y descansar.

Contracciones

También puede producirse un aumento en la frecuencia de las contracciones de Braxton Hicks, las cuales pueden estar presentes desde la segunda mitad del embarazo. Estas contracciones pueden ser molestas, se presentan a intervalos irregulares y sirven como preparación al parto.

Por el contrario, si la mujer presenta contracciones regulares y cada vez más frecuentes e intensas, puede tratarse de contracciones de parto y deberá acudir al médico.

Movimientos del Bebé

Es posible que, hacia el final de la gestación, los movimientos del bebé disminuyan por el espacio tan limitado que el bebé tiene a estas alturas. Pese a ello, la mujer debe seguir percibiendo movimientos, incluso, más intensos debido igualmente a la escasez de espacio en el útero.

Por ello, en caso de ausencia total de movimiento o si la mujer nota que su bebé está menos activo que de costumbre, se debe acudir al médico para que compruebe que todo está bien.

Control Médico en la Semana 37

En la semana 37 de gestación, es posible que le realicen a la embarazada el cribado del estreptococo del grupo B. Se trata de un cultivo vagino-rectal con el que se determina si la mujer es portadora de este microorganismo (aunque no presente ningún síntoma).

El motivo es que, si el resultado es positivo, el bebé puede contagiarse con este microorganismo durante el parto y presentar complicaciones como neumonía, meningitis o infecciones sanguíneas. Por ello, en caso de resultado positivo, se le administrarían antibióticos a la madre en el momento del parto.

Sin embargo, el cultivo vagino-rectal puede realizarse a partir de la semana 35 de embarazo. Por tanto, es posible que en la semana 37 la gestante reciba los resultados de esta prueba si se realizó con anterioridad.

Monitorización del bebé. A partir de ahora y hasta la semana 40 de embarazo deberás acudir a la consulta del ginecólogo cada una o dos semanas. Este dato es fundamental para saber cómo se encuentra el bebé al final del embarazo y en el parto, y evitar que sufra falta de oxígeno. Con esta prueba también se detectan los movimientos del bebé. Por supuesto, para hacerla es necesario que el bebé esté despierto.

Recomendaciones en la Semana 37

Debido a que el parto puede ocurrir en cualquier momento, la semana 37 de embarazo puede ser un buen momento para que la mujer ultime los preparativos y la bolsa que llevará al hospital en el momento del parto.

Para reducir la pesadez y la acidez, puede ser recomendable comer poca cantidad y a menudo. Además, la mujer deberá descansar siempre que pueda, puesto que el sueño nocturno en las semanas finales de gestación estará más dificultado.

Finalmente, será muy importante mantener durante toda la gestación una dieta saludable, hidratarse, así como hacer ejercicio adaptado a la etapa del embarazo.

Alimentación en la Semana 37

Una de tus preocupaciones ahora que estás embarazada es el correcto desarrollo de tu bebé. Y en tu alimentación tienes una aliada. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran.

El desarrollo del cerebro de tu bebé es un proceso complejo que comienza ya en las primeras semanas del embarazo continúa a lo largo de la gestación y no finaliza en el parto, sino años después de su nacimiento. Durante el embarazo, tu bebé recibe algunos estímulos: notará cómo acaricias tu tripa, podrá oír tu voz, “degustar” sabores…

¿Qué comer y qué no?

Una de las preguntas más frecuentes es si se puede beber café o té o disfrutar de un vaso de vino ocasional durante el embarazo. El té, café y otras bebidas de cola, por su contenido en cafeína no estarían recomendadas durante el embarazo, ya que el exceso de cafeína puede tener algunas consecuencias no deseadas, aunque normalmente se suele permitir un consumo moderado. Lo mejor es que consultes con tu médico, y si no siempre están las opciones descafeinadas. En cuanto al consumo de alcohol, está totalmente desaconsejado durante el embarazo. Durante la lactancia el alcohol tampoco está recomendado. En cuanto a la cafeína, aunque se puede tomar con moderación, hay algunos bebés que pueden ser más sensibles a la ingesta de cafeína de la madre, por lo que convendría evitarla en estos casos.

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