¿A qué edad se sienta un bebé? Desarrollo y etapas clave
El primer año de vida de un bebé es un periodo de intensos cambios y descubrimientos. Una de las fases cruciales es llegar a sentarse, lo que marca un paso importante en el desarrollo motor y psicomotor del niño.
¿Cuándo aprende el bebé a sentarse solo?
La posición sentada suele alcanzarse entre los 7 y los 9 meses de edad. Sin embargo, estos tiempos pueden variar significativamente, ya que cada niño es único.
Pero no hay una única respuesta a cuándo se sienta un bebé, porque no todos consiguen este hito de desarrollo al mismo tiempo. Hay bebés que no lo consiguen hasta el octavo mes. Lo mejor para saber cuándo se sientan los bebés es la observación directa y continua.
Es más importante hablar de intervalos de normalidad en vez de edades concretas, ya que el neurodesarrollo es algo dinámico. De igual forma que hay niños que andan a los 10 meses, los hay que lo hacen a los 18 meses y en ambos casos es algo normal.
Es esencial permanecer alerta ante posibles signos de retraso en el desarrollo motor. Muchos padres sienten cierta ansiedad por el desarrollo motor y psicomotor de sus bebés, pero cada niño tiene su tiempo.
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Si entre los 9-12 meses de vida, el bebé no ha conseguido sentarse, es conveniente consultarlo con el pediatra. Quizá simplemente necesite más actividad, estímulos y más tiempo de juego.
Etapas previas al desarrollo de la sedestación
Antes de poder sentarse de forma independiente, cada bebé tiene que desarrollar una serie de habilidades fundamentales. Para poder llegar a la posición de sentado, el bebé tiene que haber aprendido a desplazarse en el suelo reptando, a levantarse para apoyarse a cuatro patas y, finalmente, echando su peso hacia atrás, quedar en posición sentada.
De los 3 a los 6 primeros meses de vida, los bebés empiezan a mostrar mayor interés por lo que les rodea y a desarrollar cada vez más la coordinación mano-ojo-boca. En consecuencia, a medida que aumenta su control de la cabeza y la parte superior del torso, empiezan a adotar una posición semisentada.
Sin embargo, antes de poder sentarse de forma independiente, cada lactante debe aprender también a darse la vuelta y mejorar la coordinación de movimientos. Sólo entonces podrá sentarse de forma independiente.
Cuando aún son pequeños, los bebés tienen el tono muscular bajo y poca estabilidad, lo que hará que su cuerpo se vaya hacia los lados.
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Estará preparado para sentarse cuando sepa volverse sobre el vientre y se harte de hacer la croqueta, movimiento con el que tonifica entre otros los músculos oblicuos.
¿Cómo ayudar a tu bebé a sentarse?
Para ayudar a tu bebé a lograr una posición sentada natural, es esencial fomentar el desarrollo motor y postural mediante actividades adecuadas.
Una de las prácticas más importantes, ya desde las primeras semanas de vida, es la hora de Tummy Time, es decir, colocar el bebé boca abajo durante breves periodos a lo largo del día, siempre bajo la supervisión de un adulto. Esta actividad contribuye significativamente al fortalecimiento de los músculos necesarios para alcanzar la posición sentada.
De hecho, ayuda a mejorar el tono muscular del bebé, favoreciendo el desarrollo de los músculos del cuello, la espalda, el abdomen y los brazos. También reduce el riesgo de plagiocefalia, el aplanamiento del cráneo que puede producirse con la posición supina prolongada.
Si el bebé ha recibido la estimulación y el apoyo adecuados, entre los 6 y los 9 meses deberían aparecer algunos signos claros de progreso hacia la posición sentada:
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- El bebé es activo y empieza a gatear o arrastrarse.
- Puede hacer transiciones entre distintas posiciones, por ejemplo, de tumbado a sentado y de gateando a sentado, o viceversa.
- Empieza a mostrar interés por ponerse de pie, intentando agarrarse y levantarse.
- Una mejora visible en la manipulación de objetos.
Algunos bebés consiguen sentarse de forma autónoma a partir de los 6 meses, mientras que otros tardan un poco más.
Ya sabes a qué edad se sienta un bebé, de modo aproximado, pero, ¿qué puedes hacer tú para ayudarlo?
Ejercicios para estimular la sedestación
- La media croqueta: Túmbalo bocarriba y, entre canciones y juegos, colócalo sobre un costado y sobre el otro alternativamente.
- Animando a que se levante: Una vez compruebes que controla bien la cabeza, colócalo bocarriba y anímalo a que se levante. Puedes usar un sonajero.
- Siéntalo con apoyos: Buen momento para hacerlo es cuando veas que ha adquirido fuerza en el pecho y, por ejemplo, trata de levantarse cuando está tumbado bocarriba o se da la vuelta. Puedes apoyar su espalda en un cojín y permanecer a uno de los lados para que tenga bastante apoyo.
- Ponle un juguete delante: Cuando esté sentado y adquiera la posición del trípode (con un brazo apoyado), coloca un juguete delante para que trate de alcanzarlo, no muy lejos.
La importancia de la sedestación
Una posición sentada correcta, adquirida de forma espontánea y natural, ofrece numerosos beneficios al sistema musculoesqueletico del niño, además de estimular su desarrollo psicofísico general.
La sedestación es un paso importante en el desarrollo del bebé. Se trata de la habilidad que adquiere el pequeño para sentarse y mantenerse en esa posición de forma autónoma, sin ayuda de sus padres.
Este avance en su desarrollo lo realiza el bebé de forma natural, impulsado en gran parte por su curiosidad de conocer y observar mejor su entorno, por lo que no se debe forzar al bebé a que se siente cuando aún no está preparado para ello y no se siente cómodo con la postura.
Cuando el bebé logra alcanzar la sedestación por sí mismo, observaremos diferencias importantes en su postura. Ahora su espalda está erguida, bien derechita, porque tiene suficiente fuerza en sus abdominales y en la musculatura de su espalda (la ha estado entrenando bastante mientras se desplazaba reptando o gateando).
Ventajas de la sedestación
Si bien es cierto que hay que vigilar la postura del bebé cuando adquiere la sedestación (para evitar posibles problemas como desviaciones de cadera o columna), sentarse en una postura adecuada tiene muchas ventajas para el bebé. Entre ellas:
- Gana independencia, autonomía y seguridad.
- Puede coger objetos y jugar con ellos, ya que no necesitará apoyarse con las manos y las tendrá libres. Esto además podría contribuir a su desarrollo cognitivo y de la motricidad fina.
- Experimenta una nueva forma de ver el mundo, de interaccionar y socializar desde una nueva perspectiva, lo que favorece su desarrollo.
- Favorece la respiración.
- Adquiere una postura simétrica, que evita deformidades óseas y musculares.
¿Cuándo usar la trona?
Si no se debe obligar un bebé a sentarse, ¿qué se debe hacer a la hora de comer? ¿A partir de cuántos meses se puede utilizar la trona? Esta es una de la preguntas más frecuentes entre los padres primerizos, y la respuesta es: depende.
No es necesario que el bebé pueda sentarse sin ayuda para empezar a usar la trona a la hora de comer. Sin embargo, debe tener suficiente tono muscular para sostener la espalda en posición semierguida por sí solo.
Alrededor de los 6 meses, la mayoría de los bebés tienen suficiente tono muscular para sostener la espalda y sentarse durante breves períodos de tiempo, como durante las comidas. Sin embargo, es fundamental ayudarles con una trona ergonómica y de buena calidad, como es la trona Cresecendo Up de Chicco, que ofrezca un buen apoyo y mantenga al niño en una posición estable y segura.
Evita obligar al bebé a permanecer sentado durante mucho tiempo fuera del horario de las comidas. El uso de la trona (y, por tanto, la posición sentada) debe limitarse a la hora de comer, que suele durar entre 20 y 30 minutos.
Consideraciones importantes
- No fuerces: El control postural implica conocer los límites de la estabilidad, organización sensorial, coordinación motriz y otras capacidades.
- Vigila en todo momento: Cuando esté aprendiendo y esté sentado, que no te baste solo con colocar soportes.
- Celebra sus progresos: Que no te vea desanimarte, resoplar, suspirar o perder la paciencia si no consigue algo, como coger el juguete que le has puesto delante. Plantéalo como un juego.
- Sé constante: Saber cuándo se mantienen sentados los bebés, como cualquier otro hito, te sirve para prestar atención a su desarrollo, detectar cuándo hay algo que le está costando y potenciar la estimulación.
Recuerda, cada bebé es único y se desarrolla a su propio ritmo. Observa, estimula y celebra cada pequeño logro.
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