Aborto Espontáneo: Síntomas, Causas y Tratamiento
El aborto espontáneo se define como la interrupción espontánea del embarazo antes de la semana 22 o la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos. Es la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación.
El aborto espontáneo se produce cuando el embarazo termina de forma natural antes de la semana 20 del mismo (hay que tener en cuenta que el embarazo normal dura 40 semanas). Es un momento muy duro emocionalmente que suele ir acompañado de sentimientos de pérdida y duelo.
Es importante tener en cuenta que hasta un 50% de los embarazos terminan en aborto espontáneo, pero la mayoría son tan prematuros que la mujer no llega a tener un período sin menstruación y tan siquiera es consciente de que ha tenido un aborto. Entre las mujeres que saben que están embarazadas, entre un 10 y un 25% de las mismas sufren un aborto espontáneo.
Es un tema que con frecuencia se trata como tabú y del que no se suele hablar, lo que puede añadir una sensación de soledad y desamparo e incluso llegar a sentir que se ha hecho algo mal. ¡No caigas en el desánimo! Puedes volver a intentarlo.
Lo cierto es que los abortos espontáneos en el primer trimestre de embarazo son muy frecuentes: se calcula que ocurre entre el 10 y el 25% de todos los embarazos y en casi todos nada tiene que ver lo que hizo o no la embarazada. Y el 80% de estas pérdidas fetales suceden en las primeras 12 semanas de gestación.
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Tipos de Aborto Espontáneo
Podemos distinguir diferentes tipos de aborto natural en función de los siguientes factores:
- Esporádico vs. recurrente: en función de si el aborto ha ocurrido de forma puntual o si han tenido lugar varios abortos.
- Clínico vs. subclínico: en función de si el aborto ocurre en estadios avanzados o si ocurre de forma muy temprana.
- Anembrionado vs. embrionado: en el primer caso, no es posible apreciar el embrión dentro del saco gestacional por ecografía, lo cual se conoce como huevo huero.
- Completo vs. incompleto: en función de si se consigue eliminar todo el contenido uterino tras el aborto o, por el contrario, aún quedan restos fetales dentro del útero.
Tipos específicos de aborto:
- Amenaza de aborto: Puedes tener cólicos moderados y sangrado vaginal, pero el cuello uterino permanece cerrado. La mitad de las veces el sangrado se detiene y el embarazo evoluciona con normalidad.
- Aborto incompleto: Junto con el sangrado sale parte del tejido del embarazo, pero otra parte se queda dentro del útero.
- Aborto retenido: Se pierde el embarazo, pero los tejidos no salen del cuerpo.
Causas del Aborto Espontáneo
Es difícil llegar a saber con precisión por qué se ha producido un aborto espontáneo, pero es muy poco probable que se deba a algo que ha hecho la embarazada. Un ritmo de vida normal y saludable, en el que se realiza ejercicio, se trabaja o se mantienen relaciones sexuales no causan un aborto.
Aunque en muchos casos no se sabe, la causa más frecuente es que el embrión tiene defectos genéticos. La mayoría de estos defectos en los embriones se debe a que el óvulo o el espermatozoide que lo fecundó tenían alguna deficiencia. Y en esa fecundación frustrada se tuvo la mala suerte de que el óvulo o el espermatozoide no era el mejor.
Hay otros motivos del aborto espontáneo, algo menos frecuentes, como causas hormonales, infecciosas, malformaciones uterinas, incompetencia cervical o incluso el estrés.
Durante el embarazo pueden surgir complicaciones, ya sea de forma natural o mediante los tratamientos de fertilidad, que pueden derivar en abortos espontáneos, bien relacionados con el propio feto, o bien con la mujer.
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Entre las causas que pueden llevar a la pérdida gestacional, encontramos aquellas relacionadas con el feto y las que atañen a la futura madre. Las comentamos a continuación:
- Causas fetales: los fallos cromosómicos en el feto son una de las principales causas por las que el desarrollo embrionario puede detenerse.
- Causas maternas: las alteraciones en la cavidad uterina, las infecciones y algunas enfermedades autoinmunes o endocrinas, como la celiaquía o la diabetes, son también razón de pérdida fetal.
Las complicaciones propias del embarazo pueden terminar en un aborto espontáneo. Una dieta incorrecta o insuficiente, fumar o beber alcohol, o tener algún tipo de desequilibrio hormonal también son factores que pueden influir. Padecer algún tipo de infección de transmisión sexual o problemas de salud como enfermedades cardíacas congénitas, enfermedades renales o enfermedades de la tiroides, tener una fiebre alta o tener un DIU colocado en el momento en que tuvo lugar la concepción también son factores de riesgo.
La tasa de alteraciones genéticas o tasa de aneuploidías depende directamente de la edad de la pareja (fundamentalmente de la edad de la mujer). Un factor de riesgo muy importante es la edad. El riesgo de aborto se incrementa a partir de los 30 años, haciéndose más grave entre los 35 y los 40 años, y mucho mayor a partir de los 40. Haber tenido uno o varios abortos anteriormente incrementa de nuevo la probabilidad.
Ciertas enfermedades de la madre también pueden aumentar el riesgo de aborto, como por ejemplo diabetes, trombofilia, síndrome antifosfolipídico e hipertensión. Una infección seria, una lesión mayor, problemas inmunitarios u hormonales también pueden provocar un aborto espontáneo.
Con carácter general no se pueden prevenir los abortos espontáneos, porque los mismos se deben a causas que impiden que el embarazo se desarrolle con normalidad. Sin embargo, sí se pueden mencionar algunos aspectos que pueden ayudar a disminuir la probabilidad de que pueda darse el aborto:
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- Estilo de vida: los malos hábitos como fumar o beber alcohol y el sobrepeso son factores de riesgo.
Síntomas del Aborto Espontáneo
Los síntomas del aborto espontáneo pueden variar dependiendo de la etapa del embarazo en la que se presente y del tipo de aborto. Los síntomas más comunes son sangrado vaginal (con o sin coágulos), dolor abdominal intenso y cólicos. El sangrado y los cólicos pueden desaparecer rápidamente o durar varias horas. Aunque, no todos los abortos espontáneos son iguales y no todas las mujeres experimentan los mismos síntomas.
El aborto espontáneo se caracteriza por el sangrado en cantidad variable. En la mayoría de los casos, el sangrado se acompaña de dolor en la zona baja del abdomen entre el pubis y el ombligo o en la región lumbar.
Estos son los síntomas que pueden hacer sospechar un inminente aborto:
- Sangrado vaginal abundante y con coágulos
- Aparición de dolores desconocidos o molestias poco comunes de intensidad medio-alta.
- Dolor abdominal y cólicos fuertes.
- Fiebre.
- Debilidad.
Otros síntomas pueden incluir:
- Sangrado vaginal durante las primeras semanas de la gestación.
- Su abundancia es variable y puede llegar a incluir coágulos o un desprendimiento de placenta.
- Dolor abdominal y cólicos: Los cólicos abdominales, que suelen ser similares a los de la menstruación, pueden variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolor severo.
- Expulsión de tejido o líquido: La expulsión de líquido amniótico o de fragmentos de tejido gestacional a través de la vagina es otro signo claro de aborto espontáneo.
- Dolor en la parte baja de la espalda.
- Disminución o desaparición de los síntomas del embarazo.
- Aceleración del ritmo cardíaco o sensación de mareos.
- Fiebre y escalofríos.
- Fatiga extrema o debilidad.
A menudo al aborto le precede una amenaza de aborto: cuando aparece los síntomas de aborto (sangrado y dolor abdominal) pero la situación todavía es reversible ya que en la ecografía se ve latido cardiaco embrionario o fetal. "Amenaza de aborto es un estado de alerta que indica que podría producirse un aborto, el principal síntoma es el sangrado vaginal. Tras un examen ginecológico se observa que la gestación sigue adelante, es decir, que encontramos un embrión con latido cardiaco presente. Otros síntomas que pueden aparecer asociados al sangrado vaginal es el dolor abdominal o lumbar".
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir al médico de inmediato. No todos los casos de sangrado o dolor abdominal finalizan en un aborto, pero siempre es recomendable realizar una evaluación médica para determinar la causa y evitar complicaciones.
Tratamiento del Aborto Espontáneo
Una vez que el aborto espontáneo ha comenzado, el proceso no se puede detener, de forma que el feto y el líquido amniótico deben ser expulsados. El tratamiento depende del tipo de aborto. En algunos casos, el cuerpo expulsa el tejido de forma natural.
En caso de amenaza de aborto, lo más indicado es el reposo en cama y sedantes uterinos. También en algunos casos se da progesterona, aunque algunos estudios científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su eficiencia.
Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre.
Que se haya expulsado todo el saco gestacional. El ginecólogo con una ecografía lo determina. Que en la ecografía se observen restos de tejido fetal en el interior del útero.
Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino. El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos.
También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados. Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico.
Es importante analizar si la madre ha padecido alguna infección como la toxoplasmosis o la rubeola, las cuales pueden causar alteraciones fetales que lleven a la pérdida gestacional. Otras enfermedades que se deben tener en cuenta cuando se busca el embarazo, por su posible relación con el aborto, son las anomalías uterinas o las enfermedades inmunológicas.
Además, se debe acudir a todas las revisiones gestacionales marcadas por el ginecólogo y seguir con disciplina sus indicaciones.
Recuperación Tras un Aborto Espontáneo
En la mayoría de los casos, la recuperación física es rápida, entre unas pocas horas y un par de días. Hay que tener en cuenta que se puede ovular dos semanas después de este hecho, y el período regresará en un plazo de cuatro a seis semanas.
Es posible que la recuperación física no vaya acompañada de la sanación emocional, la cual suele ser más tardía en muchos casos. El aborto espontáneo puede suponer para muchas mujeres (y sus parejas) una pérdida desgarradora, por lo que las emociones de enfado, culpabilidad y desesperación pueden presentarse tras un hecho de este calado.
Después de sufrir un aborto espontáneo, es habitual que la mujer viva una situación traumática. Así pues, este proceso suele ser emocionalmente doloroso para la mujer y/o la pareja. Por eso es recomendable acudir a un especialista que evalúe la situación emocional y valore la necesidad de recibir apoyo terapéutico. Sobre todo es importante entender que se trata de un proceso natural, que ocurre en muchas ocasiones y del que no podemos culpabilizarnos.
En lo referente a sus causas, la pérdida del embarazo suele darse por problemas cromosómicos que imposibilitan el desarrollo del feto.
Hasta en un 85% de los casos en que la mujer sufre un aborto espontáneo, ésta puede desarrollar un embarazo a término con éxito. Sin embargo, hay que señalar que las que han sufrido un aborto espontáneo, tienen más probabilidades de que se repita que las mujeres que nunca lo han sufrido.
La recuperación emocional tras un aborto espontáneo es un proceso complicado. Es fundamental contar con apoyo emocional y no dudar en buscar ayuda psicológica cuando sea necesario.
Es importante llevar una vida sana, con una dieta equilibrada, evitando los excesos y haciendo ejercicio moderado.
Prevención del Aborto Espontáneo
Aunque no siempre es posible prevenir un aborto espontáneo, hay medidas que pueden reducir el riesgo. Estas incluyen mantener un estilo de vida saludable, seguir las indicaciones médicas y evitar el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco. También es recomendable acudir a controles prenatales regulares y tratar de forma adecuada cualquier enfermedad preexistente.
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