Aborto y legalidad en Turquía: Un análisis de la situación actual

04.11.2025

Turquía, un país ubicado en la encrucijada entre Europa y Asia, ha sido históricamente un punto de encuentro de diversas culturas e ideologías. Tras la Primera Guerra Mundial y la caída del Imperio Otomano, Atatürk concibió Turquía como una república secular, buscando construir un país moderno con una orientación hacia Occidente.

Este proyecto modernizador tuvo un impacto significativo en los derechos de las mujeres, especialmente en comparación con otros países de mayoría musulmana. En la década de 1930, se prohibió la poligamia, y en 1934 las mujeres obtuvieron el derecho al voto, incluso antes que en naciones europeas como Italia o Francia. En 1983, se legalizó el aborto libre hasta la décima semana de embarazo. Sin embargo, a pesar de estas leyes progresistas, la realidad de las mujeres en Turquía sigue estando muy influenciada por la religión y los valores de una sociedad que aún es profundamente patriarcal y tradicional.

El ascenso del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y la reislamización de la sociedad

Desde que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Tayyip Erdogan llegó al poder en 2002, se ha promovido una reislamización gradual de la sociedad, al mismo tiempo que Turquía se ha convertido en una nación más autoritaria. Erdogan ha expresado opiniones controvertidas sobre el papel de la mujer, sugiriendo que no es igual al hombre y que su función principal es ser madre.

Aunque el AKP no ha logrado introducir cambios legales importantes en la situación de las mujeres, ha habido intentos de restringir sus derechos. En 2012, se propuso prohibir el aborto, y en 2016 se intentó promover una ley que permitiría a los violadores eludir el castigo si se casaban con sus víctimas. Si bien estas iniciativas no prosperaron, reflejan la tensión entre el proyecto secular y las estructuras tradicionales y religiosas.

El movimiento feminista en Turquía

A pesar de las presiones de los sectores más religiosos de la sociedad, el feminismo turco ha tenido un papel importante en las movilizaciones contra Erdogan. El feminismo turco ha tenido siempre un rol importante en todas las movilizaciones contra Erdogan. El movimiento feminista ha ganado terreno en las instituciones y universidades, luchando por los derechos de las mujeres y desafiando las normas patriarcales.

Lea también: Semana 19: ¿Qué señales indican un aborto?

La brecha entre la ley y la realidad

Las políticas de Erdogan, que buscan la reislamización de la sociedad y promueven una imagen tradicional de la mujer, han tenido un impacto significativo en los derechos de las mujeres. Con frecuencia, las realidades sociales impiden el acceso a derechos como el aborto libre o el divorcio. Por ejemplo, algunos hospitales aplican protocolos que dificultan el acceso al aborto, como informar a los padres de las menores o negarse a realizar abortos a mujeres solteras.

En 2016, hubo unos 40.000 abortos en Turquía, menos de la mitad de los que hay en España, cuando tienen el doble de habitantes.La situación se complica aún más para las mujeres en las áreas rurales. Además de esta brecha entre lo legal y lo real, hay que decir que existe una fractura entre la situación en el ámbito urbano y en el rural, y entre la situación en la parte occidental del país, la más europea, y las zonas central y oriental.

Desigualdad de género en Turquía

Turquía ocupa el puesto 124 entre 146 países en el último Índice Global de la Brecha de Género, lo que evidencia la desigualdad que existe en diversos ámbitos:

  • Económico: La participación de las mujeres en el mercado laboral es muy baja, con solo un tercio de las mujeres de entre 15 y 64 años trabajando. Una cuarta parte de las mujeres no trabaja porque así lo dicta su marido, reflejando la arraigada cultura patriarcal.
  • Educativo: El analfabetismo femenino es ligeramente mayor que el masculino. Además, hay disparidades en la educación secundaria y universitaria, con una brecha significativa entre hombres y mujeres.
  • Político: Las mujeres están subrepresentadas en la política, ocupando solo el 17% de los escaños en el parlamento turco y alrededor del 12% en el gobierno.

Violencia machista en Turquía

La violencia machista es un problema grave en Turquía. Se estima que alrededor del 40% de las mujeres han sufrido maltrato físico a lo largo de su vida. A pesar de la existencia de protocolos contra la violencia machista y una red estatal y municipal de refugios para las víctimas, la inmensa mayoría de las mujeres no llegan ni siquiera a buscar la ayuda del Estado. No hay datos oficiales de feminicidios, pero distintos estudios independientes vienen dando cifras de unos 300-400 anuales. De ellos, por lo menos 100 son “asesinatos por honor”, mujeres que son asesinadas por sus familiares por haber cometido adulterio, por ejemplo.

Un caso que tuvo gran repercusión fue el asesinato en 2015 de la estudiante Özgecan Aslan, quien fue asesinada por resistirse a una violación en un minibús. Este crimen desató una gran movilización feminista y puso de manifiesto la necesidad de proteger a las mujeres de la violencia.

Lea también: Riesgos del aborto a las 6 semanas

Un capítulo particular en lo que respecta a la violencia contra las mujeres, que es además uno de los campos de batalla fundamentales entre los defensores de un Estado secular y los sectores islamistas, es el de la vestimenta. El tema del velo, en particular. Cuando se puso en marcha la Turquía moderna, Kemal incentivó que las mujeres dejasen de llevar el velo, aunque no lo prohibió. En los años 80 y 90 sí se llegó a prohibir el uso del velo a las empleadas del Estado y en los edificios públicos, pero Erdogan ha vuelto a permitirlo. Poco a poco. Lo último que se ha legalizado es el uso del velo dentro del Ejército. Actualmente, ya algo más de la mitad de las turcas usan el velo, y las presiones sobre las que no lo usan han aumentado.

Otros desafíos para las mujeres en Turquía

Además de la desigualdad de género y la violencia machista, las mujeres en Turquía enfrentan otros desafíos, como la discriminación por etnia (especialmente para las mujeres kurdas), el estigma de ser madres solteras y la falta de protección para la comunidad LGTB. En Turquía, alrededor del 10% de los hogares con hijos tienen un único progenitor, y un 78% de ellos son monomarentales.

La prostitución es legal y está regulada en Turquía, pero en la práctica, la mayoría de las prostitutas no están registradas y trabajan en condiciones precarias. Se calcula que hay unas 150.000 mujeres prostituidas en el país, que es un destino de turismo sexual importante.

Retirada del Convenio de Estambul

En marzo de 2021, Turquía anunció su retirada del Convenio de Estambul, un tratado internacional destinado a prevenir y combatir la violencia contra las mujeres. Este acto fue ampliamente condenado por la comunidad internacional y generó protestas en todo el país. Las asociaciones feministas se movilizaron convocando protestas por todo el país. Las manifestaciones fueron pacíficas en los primeros momentos, pero la policía no tardó en intervenir, llegando a emplear gas lacrimógeno.

El gobierno turco ha prometido que la retirada del Convenio no supondrá cambios en los mecanismos de protección de las mujeres y ha anunciado un plan nacional de protección de las mujeres para los próximos cuatro años. Sin embargo, la retirada del Convenio de Estambul es un símbolo preocupante de la erosión de los derechos de las mujeres en Turquía.

Lea también: Complicaciones: Dolor de piernas y aborto

El aborto en países islámicos

En la región MENA (Medio Oriente y Norte de África), el aborto está regulado mayoritariamente bajo la influencia de la sharía. Aunque la mayoría de los países prohíben la práctica después de los 120 días de gestación, se permiten excepciones para salvar la vida de la madre. A pesar de las limitaciones, existen avances en foros islámicos internacionales que han promovido la planificación familiar y señalado la importancia de la salud materna. El panorama del aborto en países islámicos es diverso, con casos destacados de progreso, como en Túnez, que demuestran que las legislaciones basadas en la sharía pueden adaptarse a contextos contemporáneos.

La experiencia de Esra: Un ejemplo de las dificultades para acceder al aborto en Turquía

Cuando Esra se quedó embarazada a los 24 años, supo desde el primer momento que no quería tener el bebé. A pesar de que el aborto es legal en Turquía hasta la semana 10 de embarazo, Esra experimentó grandes dificultades para acceder a este derecho. Fue rechazada en varios hospitales públicos y, finalmente, tuvo que recurrir a una clínica privada donde, además de pagar un precio elevado, tuvo que soportar la presión del ginecólogo para que no abortara. Tras la intervención, Esra sufrió complicaciones y tuvo que ser operada de emergencia en un hospital público. Su historia es un ejemplo de las barreras que enfrentan muchas mujeres en Turquía para acceder a un aborto seguro y legal.

El papel de la maternidad en la sociedad turca

En la sociedad turca, la figura materna juega un papel crucial tanto en la vida de sus hijos como en la de sus parejas. Desde el nacimiento hasta que sus hijos se casan, la madre desempeña un rol esencial en sus vidas. Las madres más tradicionales tienden a ser controladoras y esperan que la futura esposa de su hijo tenga sus mismos valores y lo respete en todo momento. La opinión de una madre es crucial, y no es raro ver a jóvenes que terminan con sus novias simplemente porque su madre no las aprueba.

Tabla resumen de indicadores de género en Turquía

Indicador Valor Comparación
Participación laboral femenina 33% (mujeres de 15-64 años) Peor dato de la OCDE (media > 60%)
Representación parlamentaria femenina 17% Infrarrepresentación
Prevalencia de maltrato físico en mujeres 40% (estimado) Alta
Abortos anuales (2016) 40.000 Menos de la mitad que en España (con el doble de población)
Posición en el Índice Global de la Brecha de Género 124 (de 146) Baja

tags: #aborto #legalidad #Turquía

Publicaciones populares: