Adaptaciones Fisiológicas y Psicológicas Maternas Durante el Embarazo

24.11.2025

Los cambios fisiológicos que sufre la mujer a lo largo del embarazo ocurren para adaptar, de manera progresiva, su organismo a la gestación y para suplir todas las demandas que requiere el desarrollo del bebé. Por ello, una vez se ha producido el nacimiento del bebé, los cambios revierten poco a poco en el postparto. Estos cambios durante el embarazo pueden ser más o menos notorios para la mujer y generar más o menos molestias. Además, afectan a diferentes órganos y sistemas, como el cardiovascular, digestivo, urinario y, por supuesto, el reproductor y las mamas.

Cambios Fisiológicos Durante el Embarazo

Cambios Cardiovasculares

Entre los principales cambios fisiológicos a nivel cardiovascular que la mujer puede experimentar en el embarazo se encuentran los siguientes:

  • Incremento del volumen sanguíneo, casi de un 50%, que puede llevar a una leve anemia fisiológica (porque la sangre se encuentra más diluida).
  • Aumento del gasto cardíaco, es decir, del volumen de sangre que bombea el corazón en un tiempo determinado.
  • Incremento de la frecuencia cardiaca, que puede llegar hasta unos 90 latidos por minuto en reposo.
  • Disminución gradual de la tensión arterial hasta el segundo trimestre de gestación. No obstante, este cambio se revierte durante el tercer trimestre.
  • Desplazamiento del corazón hacia arriba y a la izquierda, por el aumento del tamaño del útero.
  • Estado de hipercoagulabilidad, para evitar una pérdida excesiva de sangre en el parto. No obstante, esta situación también eleva el riesgo de coágulos sanguíneos.

Además, es frecuente la hinchazón en piernas, pies y tobillos, porque el retorno venoso se encuentra dificultado por el aumento de tamaño del útero. También pueden aparecer varices vulvares y en las piernas.

Cambios a Nivel Gastrointestinal

Los cambios hormonales típicos de la gestación también están relacionados con uno de los síntomas más comunes del embarazo: las náuseas y los vómitos. No obstante, a nivel gastrointestinal también hay otros cambios durante el embarazo, como los siguientes:

  • Relajación de la unión esófago-estómago (esfínter esofágico inferior), por acción de la progesterona. Debido a ello, se ve favorecido el reflujo, la acidez y el ardor.
  • Desplazamiento del estómago, que cambia su posición, por el aumento del tamaño del útero. Este cambio también va a favorecer el reflujo y la acidez.
  • Digestiones más lentas y pesadas, por los elevados niveles de progesterona. De este modo, es posible que la embarazada tenga gases y padezca estreñimiento. No obstante, también contribuye que el tránsito intestinal se ve dificultado por la presión que ejerce el útero. El estreñimiento, junto a las dificultades en el retorno venoso, también puede llevar a la aparición de hemorroides.
  • Finalmente, algunas mujeres embarazadas notan cierto rechazo por alimentos que antes consumían, o antojo por un determinado alimento. La causa puede estar relacionada con los cambios hormonales y con el agudizamiento en el olfato y el gusto.

Cambios en el Sistema Endocrino

Durante el embarazo se producen bastantes cambios en el sistema endocrino. El aumento de la hormona hCG lleva a un aumento de los estrógenos y, especialmente, de la progesterona, ya que mantiene el cuerpo lúteo ovárico. Posteriormente, la placenta adquirirá una importante función endocrina.

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Por otro lado, la hipófisis aumenta su tamaño porque las células que producen la prolactina crecen en tamaño y número. De este modo, la prolactina se eleva para preparar a la mujer para la lactancia.

Además, el aumento de ciertas hormonas diabetógenas y una mayor resistencia a la insulina pueden llevar a la aparición de diabetes gestacional.

Cambios a Nivel Respiratorio

La frecuencia respiratoria aumenta para poder hacer frente al mayor consumo de oxígeno. Además, también es común la sensación de ahogo y falta de aire, especialmente, al hacer esfuerzos.

Esto es debido a que el útero gestante hace que el diafragma ascienda y hay una menor capacidad pulmonar total.

Cambios en el Sistema Urinario

Debido al aumento del volumen sanguíneo mencionado anteriormente, los riñones deben aumentar también el volumen de sangre que filtran en el embarazo.

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Por otro lado, la vejiga se ve presionada porque el útero ha incrementado su tamaño. Esto causa que durante el embarazo se encuentre aumentada la frecuencia con la que la mujer necesita ir al baño.

Además, hay algunos cambios en el sistema urinario que pueden favorecer el desarrollo de infecciones del trato urinario (ITUs) durante la gestación.

Cambios Músculo-Esqueléticos

Al aumentar el volumen del abdomen, la mujer cambia su postura inclinándose ligeramente hacia atrás. Este cambio postural supone un cambio en el centro de gravedad que la embarazada realiza para compensar y mantener el equilibrio.

Por otro lado, la relaxina es una hormona que hace que articulaciones y ligamentos estén más relajados y laxos. Su objetivo es preparar la pelvis de la mujer para el aumento de tamaño del útero y para el parto, pero puede provocar que la mujer note cierta inestabilidad.

Cambios en la Piel

Es frecuente la aparición de manchas de color amarronado en la piel (especialmente en la cara) durante el embarazo, lo que se denomina melasma, cloasma gravídico o, más comúnmente, paño o máscara del embarazo.

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De nuevo relacionado con los cambios hormonales en el embarazo, la producción de melanina aumenta. La melanina es el pigmento que da color a la piel y, por ello, esta hiperpigmentación hace que la piel se oscurezca.

De este modo, pueden aparecer ciertas manchas en la piel de la cara de la embarazada. Sin embargo, también se oscurecen areolas y pezones, vulva, periné, axilas, cara interna de muslos y aparece la línea negra (del ombligo al pubis).

Por otro lado, debido al estiramiento al que se ve sometida la piel en el embarazo, es frecuente la aparición de estrías en el abdomen, caderas, mamas, muslos...

Cambios en el Aparato Reproductor

Durante el embarazo, el sistema reproductor de la mujer sufre grandes cambios. Algunos de los cambios principales serían los siguientes:

  • Ausencia del ciclo menstrual.
  • Aumento de tamaño del útero. Este cambio se puede percibir externamente por el abultamiento del abdomen, que va siendo más evidente según avanzan las semanas de gestación.
  • Incremento del flujo vaginal. Es normal por los cambios hormonales y el mayor riego sanguíneo a la vagina. No obstante, es importante distinguir cuándo el flujo vaginal es normal y cuándo puede ser indicativo de infección vaginal. Si hay cambios en el color, olor o aspecto del flujo, o se presenta picor o ardor en la zona vaginal, hay que consultar con el especialista.

Cambios en las Mamas

Las mamas sufren también cambios evidentes durante el embarazo, por acción de las hormonas, ya que se preparan para la lactancia del bebé. Algunos de los cambios son:

  • Mayor sensibilidad, sensación de tensión e hinchazón. La mujer puede notar este cambio desde las primeras semanas de embarazo.
  • Aumento de tamaño, debido a que se ve estimulado el desarrollo de las glándulas que producen la leche.
  • Agrandamiento de areolas mamarias y pezones, que también se oscurecen.
  • Aparición de los tubérculos de Montgomery (puntitos abultados y blanquecinos en la areola) cuya secreción ayuda a proteger y lubricar el pezón.
  • Mayor notoriedad de las venas superficiales.

Además, en la recta final del embarazo, también es posible que la mujer aprecie la secreción de calostro. El calostro es el alimento que tomará el bebé en sus primeros días de vida, hasta que comience la producción de leche. Se trata de una secreción más amarillenta que la leche, pero no todas las mujeres comienzan a producirlo antes del parto.

Aspectos Psicológicos Durante el Embarazo y el Parto

Durante el embarazo es preciso buscar apoyo para estar protegida, frente a los cambios emocionales. La mujer embarazada puede encontrarse más sensible, más emotiva y con cambios en el estado de ánimo. Puede vivir la nueva situación con sentimientos ambivalentes de alegría, angustia o preocupación. Aunque lo habitual es que el embarazo tenga un curso normal y finalice en un parto sin problemas y con un hijo sano, muchas embarazadas se sienten inquietas ante el riesgo de tener problemas en el embarazo o parto, por el miedo al sufrimiento del parto o ante la idea de no ser una buena madre.

La relación con los seres más próximos y queridos, especialmente con el padre del futuro hijo, también influirá de forma importante en el estado de ánimo de la embarazada. Compartir la maternidad es un soporte inestimable para ella. Las personas que conviven con la embarazada deben ser sensibles a su estado y prestarle consideración y apoyo. Es importante que la embarazada no guarde para sí todas las las preocupaciones, al compartirlas con sus seres queridos disminuirá su angustia y preocupación.

La atención a la salud mental de las madres continúa siendo, cuando se presta, algo que suele suceder a posteriori, una vez que hay síntomas de sufrimiento emocional o enfermedad mental. Sin embargo, el conocimiento aportado por investigaciones recientes pone de relieve la importancia de adoptar un enfoque preventivo y promotor de salud, basado en un conocimiento profundo de la neurofisiología del parto, y orientado a satisfacer necesidades auténticas, a cuidar el estado estado emocional de las madres durante toda la etapa de maternidad y a respetar en lo posible los procesos psicofisiológicos universales, previniendo así los problemas evitables.

Comprender lo que constituye un entorno psicológicamente seguro para dar a luz requiere escuchar y aprender de las experiencias del parto de las mujeres. Los aspectos psicológicos del trabajo de parto y nacimiento tradicionalmente han recibido escasa atención en la planificación de la atención de los servicios de maternidad o en la práctica clínica. Los procesos de trabajo de parto y nacimiento todavía se consideran en gran medida el proceso fisiológico mediante el cual avanza el parto y se evalúan mediante medidas externas, como el nivel de dilatación cervical, lo que requiere que las mujeres se sometan a exámenes vaginales repetidos.

Sin embargo, el parto y nacimiento son mucho más que un proceso mecánico mediante el cual el bebé se transfiere del útero al mundo exterior. Desde esta perspectiva más amplia, el parto puede entenderse como un evento neuroendocrinológico, orquestado por neurohormonas producidas tanto en la madre como en el feto y que influyen en la función del cerebro y del cuerpo de ambos. Desde el inicio de los pródromos del parto hasta el período posparto temprano, tanto la madre como el bebé están expuestos a una cascada neuroquímica muy específicamente organizada. Los procesos neurohormonales influyen en el progreso del trabajo de parto, incluidas las experiencias psicológicas de la madre durante el trabajo de parto y el nacimiento.

Las experiencias de las mujeres con los cuidados en la maternidad son un problema de salud pública en todo el mundo, como reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe de 2018, Atención intraparto para una experiencia positiva del parto. En algunos lugares, las mujeres y los bebés siguen muriendo por falta de atención profesional, mientras que en otros sufren intervenciones innecesarias ineficaces o perjudiciales relacionadas con la medicalización del parto.

El Papel de la Oxitocina

Los procesos neurobiológicos inducidos por la liberación de oxitocina endógena durante el parto influyen en la conducta y las emociones maternas durante el parto para facilitar el nacimiento. Las experiencias psicológicas durante el parto pueden promover una transición óptima a la maternidad. El estado de conciencia alterado que experimentan espontáneamente algunas mujeres en el parto parece ser un sello distintivo del parto fisiológico en la especie humana. Los datos también destacan lo crucial del papel del apoyo continuado (one to one) durante el trabajo de parto y nacimiento.

Al escuchar las experiencias de las mujeres y observarlas durante el parto fisiológico, se pueden identificar los factores que contribuyen a un proceso de parto optimizado, como el bienestar y los sentimientos de seguridad de las madres. Estas observaciones apoyan el papel integrador de la oxitocina endógena en la coordinación de los aspectos neuroendocrinos, psicológicos y fisiológicos del trabajo de parto y el parto, incluida la mediación de la oxitocina. La disminución del dolor, el miedo y el estrés, apoyan la importancia de apoyo individualizado de las matronas durante el trabajo de parto, así como la necesidad de cuidados de matronería que optimicen la función de estos procesos neuroendocrinos incluso cuando son precisas intervenciones en el parto.

El Rol de las Matronas

Las matronas son reconocidas mundialmente como las profesionales más apropiadas para atender a madres y bebés sanos. La continuidad de la atención de matronería ofrece mejores resultados en comparación con otros modelos de atención, incluyendo menos partos prematuros, menor uso de intervenciones y mayor satisfacción materna.

Preguntas Frecuentes

¿En el embarazo hay cambios psicológicos?

Sí, el embarazo es una etapa de grandes cambios para la mujer, también a nivel emocional y psicológico. Los cambios hormonales típicos de la gestación, junto a las preocupaciones y responsabilidades relacionadas con esta nueva etapa, pueden hacer que sean frecuentes los cambios de humor, una mayor irritabilidad, cierta ansiedad... Además, también puede bajar la autoestima de la mujer, por los cambios corporales que conlleva el embarazo.

Hacia el final de la gestación, es habitual que surjan ciertos miedos por el momento del parto, mezclados con la ilusión y la emoción por tener pronto en brazos al bebé. Por último, es muy importante acudir al especialista cuanto antes si se piensa que la mujer puede estar sufriendo depresión postparto.

¿Qué cambios favorecen las infecciones de orina en el embarazo?

En la gestación se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer. Entre ellos, los que ocurren de manera normal en el sistema urinario de la embarazada favorecen el desarrollo de las infecciones del tracto urinario o ITU.

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