¿Cómo Saber Si Tendré Suficiente Leche Materna?
Casi todas las mujeres que deciden dar el pecho a su bebé tienen las mismas dudas: ¿Tendré suficiente leche? ¿Se quedará con hambre? ¿Cómo sabré si ha comido suficiente? La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé. Uno de los grandes retos de los padres después de nacer el bebé es la lactancia materna. El comienzo de la lactancia materna suele ser una sucesión de dudas.
La Producción de Leche y el Calostro
Durante las primeras 48 horas, es el calostro (la primera leche) la que alimenta al bebé. Las primeras 48 horas de vida el bebé se alimenta del calostro de su madre, pero casi ninguna madre lo ve salir del pecho, incluso apretándoselo. En los primeros días nuestra leche es el calostro, una leche con todo lo necesario para que el recién nacido esté bien nutrido e hidratado, de fácil digestión para que el aparato digestivo del bebé empiece a funcionar. La primera leche que produce la madre, llamada calostro, es muy concentrada y puede que el recién nacido solamente moje uno o dos pañales en las primeras 24 horas de vida.
Mitos y Realidades de la Lactancia
Uno de los grandes mitos sobre la lactancia materna es que muchas madres "no tienen suficiente leche" para su bebé o que ésta "no les alimenta". A lo largo de la historia la lactancia ha evolucionado y según el momento, ha sido mejor o peor vista, creándose a su alrededor todo tipo de mitos que se suelen transmitir una y otra vez. Resulta bastante difícil aclararlos... Uno de estos mitos es la cantidad de leche que toma nuestro bebé.
¿Cómo Saber Si el Bebé Está Comiendo Suficiente?
Aunque se ha intentado buscar un método para averiguar la cantidad de leche que come el bebé en cada toma, ninguno ha sido lo suficientemente fiable como para utilizarlo. Entonces, ¿cómo sabemos si el bebé ha comido lo suficiente y no se queda con hambre? La mejor forma de confirmar que el bebé come lo suficiente es comprobando que moja los pañales y hace deposiciones.
- El primer día de vida expulsará el meconio, la caca que resulta de digerir el líquido amniótico que el bebé traga antes de nacer, una caca de color verde muy oscuro y pegajosa que poco a poco irá cambiando de color hasta llegar a la de color mostaza, pastosa y grumosa típica de la lactancia materna.
- La orina es de color claro.
- A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se puede decir que está alimentando correctamente.
- Si el niño está tranquilo y feliz y moja 4-5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita.
También podemos fijarnos en su forma de comer, un bebé que está comiendo correctamente mueve la mandíbula al succionar (lo comprobamos porque se mueve el lóbulo de la oreja cuando succiona) y posiblemente oigamos como traga la leche. Se oye como traga leche.
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Tu recién nacido está tomando suficiente leche si tiene un color sonrosado, su piel es tersa, está tranquilo, realiza tomas frecuentes (al menos ocho al día) y se queda relajado al terminar, moja pañales, hace varias deposiciones al día y su peso evoluciona adecuadamente.
Frecuencia y Duración de las Tomas
Las necesidades reales de un recién nacido, son entre 8 y 12 tomas al día. Insistiendo en que realice un buen vaciado, al menos, de uno de los dos pechos. Esto es una tarea que el bebé tarda bastante en realizar, acaba de nacer y se agota con facilidad, así que necesita descansar bastante a lo largo de la toma. No hay que limitar el tiempo que dura la toma, solo hay que estar pendiente de que, después de los descansos, el bebé succione y no se quede dormido al pecho sin comer.
Es importante que amamantes a tu bebé con frecuencia. Para ello debes estar atenta a las primeras señales de hambre (abrir la boca, mover la cabeza hacia los lados, realizar muecas de succión o llevarse la mano a la boca) y ofrecerle el pecho sin esperar a que llore. Resulta conveniente que, en las primeras 48-72 horas tras el alta hospitalaria, tu bebé sea reconocido en el Centro de Salud.
Conviene que sepas que los recién nacidos tienen el estómago pequeño (del tamaño de una cereza al nacer y de una nuez a los tres días) y la leche se digiere muy rápidamente, por lo que necesitan mamar con frecuencia. Las tomas no tienen por qué ser cada tres horas. Lo importante es que realicen al menos ocho tomas al día y no se hagan pausas de más de cinco o seis horas. De hecho, muchos recién nacidos agrupan algunas tomas durante unas horas y luego las espacian más. Si la pausa se prolonga más de cinco o seis horas, es conveniente intentar despertarle y ponerle al pecho.
Es normal que el recién nacido mame 12 o más veces al día, lo cual facilitará la producción continua de leche y el establecimiento de la lactancia materna. Al menos en estos primeros días el bebé debería tomar unas 8 tomas al día. Cada niño tiene su propio ritmo para comer. Se le debería dejar mamar del primer pecho hasta que lo suelte espontáneamente, antes de ofrecerle el segundo pecho.
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En general, la duración de las tomas es variable y viene determinada por la respuesta del recién nacido y no por el reloj. Al principio, puede que necesite más tiempo en cada pecho, y luego tenga suficiente con un periodo más breve. No olvides que cada niño es diferente.
Señales de Hambre y Satisfacción
En los primeros días de vida las señales de hambre pueden ser un aumento de la actividad, movimientos de búsqueda, llevarse la mano a la boca, quejidos suaves. No hay que esperar a que el bebé llore desconsolado. Entonces ya no se querrá agarrar, habrá que calmarle antes.
Parece que el bebé solo quiere mamar para tranquilizarse. Al principio, está bien dejar que un recién nacido mame para tranquilizarse, sin embargo, cuando crece podría acabar dependiendo del amamantamiento para conciliar el sueño a la hora de la siesta o por la noche. Así, en vez del pecho, se le puede ofrecer su propia mano para que se tranquilice. También se le puede dar un chupete, siempre y cuando no parezca tener hambre. Debido a que el chupete se asocia a un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, algunas organizaciones recomiendan dejar que los bebés duerman con el chupete.
El Agarre Correcto
El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera). El bebé debe mamar todo el tiempo que quiera del mismo pecho. Así soltará el pecho espontáneamente cuando esté saciado, es decir cuando obtenga la leche del final de la toma, que es la que más contenido graso y mayor poder saciante tiene. Además coincidirá con el vaciado de la mama, solicitando así al pecho que continúe con la producción.
Sujeta al bebé frente a ti. La tripita del bebé debe estar contra tu abdomen, con su cabeza a la altura del pecho y su boca frente a tu pezón. Estimula con el pezón su boca y cuando la abra bien, acércale, de manera que introduzca en su boca todo el pezón y la parte de areola que sea posible.
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Postura correcta: el niño debe tener la boca abierta unos 180°, los labios evertidos, y debe abarcar toda la areola con la boca. No es recomendable hacer la pinza con los dedos para que salga más leche, ya que en realidad sólo se logra obstruir algunos conductos. Hay que colocar al niño de modo que el pezón le quede al nivel de la nariz o del labio superior. Entonces, se aproxima el niño al pecho (no al revés). La postura convencional es aquella en la que la barriga de la madre y la del niño se tocan (pide consejo para aprender otras).
Cuándo Consultar a un Profesional
Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita. En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia. Ninguna de las causas de la hipogalactia se soluciona exclusivamente administrando suplementos de leche artificial.
Recomendaciones Generales para una Lactancia Exitosa
Hay que iniciar la lactancia lo antes posible, en sala de partos o durante la primera hora de vida: es el momento en que el recién nacido está más despierto, con un reflejo o instinto de succión vigoroso, antes de sumirse en un profundo sueño. Es importante porque favorece el aprendizaje del recién nacido y porque estimula la subida de la leche.
La lactancia exclusiva con leche materna conviene mantenerse hasta el 6º mes: es beneficioso dar el pecho sea cual sea la duración de la lactancia, pero para potenciar al máximo sus efectos es importante alimentar al lactante exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses y continuar como mínimo hasta el año de edad. A partir de los 6 meses, deberán también introducirse otros nutrientes.
La alimentación de la madre debería ser sana y variada: no hay alimentos contraindicados y se aconseja ingerir mucho líquido (agua, zumos naturales y leche).
No se recomienda el uso de chupetes, pezoneras y tetinas, por lo menos durante las primeras semanas porque la manera en que se cogen a estos objetos es distinta a la postura correcta de mamar, y puede dificultar su aprendizaje o confundirles.
Aumento de Peso y Crecimiento
Durante los primeros cinco días de vida, muchos recién nacidos pueden llegar a perder entre el 6 y el 10% del peso que tenían al nacer. Los bebés nacen con reservas de grasa y generalmente recuperan el peso a las dos semanas de vida. Para supervisar si el bebé se está alimentando bien, es recomendable una revisión en el centro de salud 3-4 días después del alta del hospital.
Un niño bien alimentado también tiene los ojos brillantes y está alerta. Además, tiene buen color y aumenta de peso progresivamente. El aumento de peso puede ser muy variable de una semana a otra, por lo que no debemos alarmarnos si una semana aumenta sólo 50 g (si come y orina bien). Posiblemente, la semana siguiente compensará la situación aumentando más de peso. Es importante pesar al niño sin ropa y siempre en la misma báscula, y ten en cuenta que los niños alimentados con biberón no aumentan más de peso que los de lactancia materna.
Para asegurar que un recién nacido está correctamente alimentado, es necesario un control periódico del peso, una vez por semana, acudiendo, por ejemplo a la farmacia más próxima al domicilio familiar. Debe pesarse a la misma hora, con ropa similar, siempre antes o después de la toma, en la misma báscula. El peso diario no es necesario, al contrario puede ser contraproducente, ya que suele generar ansiedad. Lo normal es que el peso del bebé aumente, durante el primer trimestre, un promedio de 200 g por semana, (siempre más de 150 g), aunque algunos niños aumentan más deprisa.
La preocupación por el peso es muy frecuente entre las madres lactantes, pero en la mayoría de los casos todo está funcionando bien y el niño está ganando adecuadamente. Ten en cuenta que:
- Las gráficas de crecimiento que deben utilizarse para valorar el peso y la talla son las de la OMS, confeccionadas a partir de niños alimentados óptimamente al pecho que son más adecuadas para valorar el crecimiento de los lactantes.
- Es importante la valoración clínica del niño: su aspecto, vitalidad, si moja 4-5 pañales diarios, etc.
- Es más importante la velocidad de crecimiento que el peso en un momento determinado.
Ganancias aproximadas:
- 0-6 semanas: 20 g/día
- Menos de 4 meses: 100-200 g/semana
- 4-6 meses: 80-150 g/semana
- 6-12 meses: 40-80 g/semana
El crecimiento del niño debe controlarlo el pediatra en la consulta. No es una buena idea pesar al niño a menudo en la farmacia porque puede inducir a error. Pasado el primer mes no es necesario pesar al niño cada semana, salvo circunstancias especiales por indicación de su pediatra.
Diuresis y Deposiciones
Normalmente los primeros días tu hijo mojará 2 ó 3 pañales diarios. Al tercer o cuarto día, una vez que «suba» la leche, mojará un mínimo de 4 ó 5 pañales al día, si mojara menos pañales o encontraras que duerme tanto que mama muy pocas veces al día, debes consultar con tu pediatra, pues posiblemente tengas que aumentar el número de veces que le das el pecho.
Los recién nacidos defecan 4 ó 5 veces al día, aunque a veces llegan a las 10 veces y otras hace caca 1 vez cada 2 días, todo eso está dentro de lo normal. Las deposiciones típicas de un niño que toma el pecho son amarillas o verdosas y líquidas, con grumitos tipo mostaza. A partir de los 2 meses, normalmente defecan con menor frecuencia de lo que lo hacían anteriormente, eso solo significa que tu hijo lo está absorbiendo todo y no deja residuos, pero no es estreñimiento si las deposiciones siguen siendo blandas aunque solo haga cada 2, 3, 7 o 20 días.
Señal de que la lactancia funciona
Estas señales demuestran que la lactancia es eficaz y el bebé se alimenta correctamente:
- El bebé agarra el pecho con la boca bien abierta al succionar.
- Succiona con fuerza y de manera activa y con una patrón de succión constante y normal, haciendo pausas de vez en cuando.
- Tiene la barbilla contra el pecho y la nariz libre para poder respirar tranquilamente.
- Se puede ver que succiona y mueve la mandíbula y traga.
- Está cerca de ti.
- Se muestra satisfecho y despierto entre las tomas, aunque pronto quiera volver a agarrar el pecho.
- Moja por lo menos 8 pañales al día y defeca.
- Sientes que tu experiencia de lactancia es positiva durante la toma y el pezón no tiene la misma forma después de cada toma.
Qué hacer para aumentar la producción de leche
Si te cuidas, la producción de leche aumenta. Ten en cuenta lo siguiente:
- Ten al bebé en contacto piel con piel contigo y de manera que pueda respirar libremente. Ofrece el pecho a demanda prestando atención a las señales del bebé al principio. Esto le dice al cuerpo que tiene que seguir produciendo leche y es beneficiosa para la lactancia. Cuando más das el pecho, más leche hay.
- Oferta a demanda. Ofrece entre 2 y 4 pechos (tomas), y vuelve a ofrecer el primer pecho nuevamente. Así hasta cuatro pechos.
- Toma mucho líquido. En la nevera ten preparados zumos y smoothies para tomar bebidas nutritivas mientras estés produciendo leche. Ten siempre a mano algo para tomar mientras das el pecho.
- Descansa mucho. Incluso durante el día podrías ir a la cama y dormir, cerrar las persianas y apagar el móvil. Aprovecha cuando el bebé duerma. Tendrás mucha más energía después por la noche y podrás producir más leche también. Es probable que hayas acumulado mucho cansancio desde la fase final del embarazo, el parto y los días posteriores.
- Al mismo tiempo que el bebé succiona el pecho masajea delicadamente los pechos.
- Pide ayuda en el centro de salud, centro de maternidad, servicio de pediatría o de apoyo a la lactancia.
Apoyo del centro de salud
En el centro de salud se interesarán por ver las características de cada toma y el comportamiento del bebé al pecho. Si los consejos anteriores no son suficientes en tu caso podrías utilizar un relactador, que es un sistema de alimentación suplementaria. Se trata de un recipiente que se cuelga al cuello de la madre y que contiene la leche materna extraída o de fórmula. Tiene una sonda delgada que termina en el pezón. Cuando el bebé succiona el pecho y la sonda recibe la leche materna o fórmula. Se alimenta correctamente, queda satisfecho y al mismo tiempo se estimula el pecho para aumentar la producción de leche para más tarde. Como consecuencia suele dejarse de utilizar el relactador porque la cantidad de leche aumenta y ya no se necesita.
El relactador se vende en farmacias e incluye instrucciones claras y precisas para utilizarlo en caso de que quieras probarlo en casa.
¡Consejo! Si te sientes incómoda con la sonda y sientes que se complica y te frustra, quítate el relactador en esta toma y vuelve a intentarlo en la próxima.
¡Recuerda!
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