Alfonso Armada: Vida y Legado de un General Marcado por el 23-F

24.11.2025

Alfonso Armada Comyn, general juzgado y condenado por la intentona golpista del 23-F de 1981, falleció el 1 de diciembre a los 93 años. Su vida y legado siguen siendo objeto de debate y análisis. Pedro Armada Díaz de Rivera, jesuita e hijo del general, ofrece una perspectiva familiar sobre este controvertido personaje histórico.

El Legado Documental Inexistente

"No hay nada más que lo que él contó en vida", afirma Pedro Armada. A pesar de la expectativa de un posible legado documental, Pedro Armada niega la existencia de testimonios escritos de su padre sobre los eventos del 23-F.

Pedro Armada sí reconoce que un miembro de la familia le dijo tras el fallecimiento de su padre: "Si alguien te pregunta si Alfonso ha dejado algún papel, di que sí y que pregunten en el Palacio de la Zarzuela". Pero "fue un comentario irónico", apostilla.

La Figura del Rey Juan Carlos y el 23-F

No obstante, dicho comentario apunta a lo que se ha considerado el núcleo de la actuación del general Armada, a saber: en qué medida se sintió respaldado por el Rey Juan Carlos en sus pasos previos al 23-F.

Las investigaciones periodísticas han apuntado a que se estaban tramando varios "golpes" al mismo tiempo, aunque entre ellos descollaba el de Tejero-Milans (y con mayor o menor conocimiento del CESID, el centro de inteligencia español, cuyo papel nunca ha sido esclarecido del todo).

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Aparte del golpe Tejero-Milans, se ha formulado la hipótesis de un "golpe blando", una salida al "estilo De Gaulle", por la que un constitucionalista, un juez o un general -el "elefante blanco", según la terminología del propio día del asalto al Congreso-, se pondría al frente de un gobierno de concentración en aquel febrero de 1981, probablemente el momento más duro de la historia contemporánea de España, con una fuerte crisis económica, con la banda ETA en su apogeo y con la dimisión del presidente Suárez sobre la mesa.

Que ese Gobierno lo presidiera un general tenía la función de aplacar al Ejército, todavía de espíritu franquista e inquieto y golpeado por ETA.

La Reunión Clave en la Zarzuela

En ese marco, el Rey y Armada mantuvieron una reunión el 13 de enero de 1981, unas semanas antes del 23-F y a continuación de que el general hubiera sido nombrado segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME). En efecto, el general había retornado a Madrid tras unos años con destino en Lérida, una especie de exilio que había comenzado en 1977, cuando Suárez reclamó al Rey que cesara a Armada como jefe de su Casa. Pero, cuando en diciembre de 1980, el Rey acepta la dimisión de Suárez, una de las consecuencias será que Juan Carlos traiga de nuevo a su lado a Alfonso Armada como segundo JEME.

Los altos mandos del Ejército, que no se hablaban ni con el vicepresidente Gutiérrez Mellado ni con Gabeiras, número uno del JEME, apreciaban a Armada y le consideraban el militar más próximo al Rey.

Pedro Armada, en una entrevista publicada en 2011 (en el trigésimo aniversario del 23-F), relataba que su padre "va el día 13 de febrero a la Zarzuela e informa al Rey de todo lo que se comenta, que también salía en todos los periódicos, lo que llamaban ruido de sables en los cuartos de banderas".

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Pedro Armada evoca hoy cómo, durante el juicio militar del 23-F, "mi padre pidió permiso al Rey para hablar de esa reunión durante la vista pero le dieron un no absoluto". Fue esa negativa de la Casa del Rey la que acentuó aún más la hipótesis de que Armada había actuado contando con una cierta simpatía del Rey hacia una salida a la crisis política mediante un gobierno de concentración (que, sin embargo, hubiera sido un movimiento inconstitucional).

La Lealtad de Armada al Rey

Por su parte, en consonancia con aquel veto de la Casa del Rey, Alfonso Armada jamás detalló nada de su entrevista con el monarca más allá de relatar que le había hablado de la inquietud de un Ejército golpeado por ETA y descontento con Suárez (algo que se había marcado a fuego en los sectores más ideologizados desde 1977, cuando el presidente autoriza la legalización del Partido Comunista).

A Alfonso Armada se la atribuye haber dicho, no obstante, que "el Rey es como un hijo para mí y a un hijo se le perdona todo", frase que su hijo Pedro Armada niega haber escuchado, aunque sí es cierto que "le tenía un cariño grande, y cuando se hablaba mal del Rey delante de él, mi padre se callaba y ya no volvía a intervenir en la conversación".

En la entrevista de 2011, Pedro Armada también juzgaba que "se dice que el Rey estaba detrás y que mi padre lo estaba defendiendo con una lealtad insobornable, pero yo creo que el Rey no estaba detrás porque no había nadie detrás de Tejero, ni siquiera Milans, que está ahí agarrado por el cuello porque Tejero le dice que él tiraba para adelante". El golpe del 23-F, el de Tejero-Milans, fue "una chapuza", declaró el propio Alfonso Armada en el treinta aniversario de los hechos.

El Juicio y la Condena

"Hay una versión oficial y es que en la noche del 23-F mi padre fue al Congreso a proclamarse presidente del Gobierno, pero ¿lo hizo o no lo hizo?", reflexiona hoy Pedro Armada con el ánimo de exculpar a su padre, opinión que siempre ha manifestado. Una lista de nombres desvelada en 2006 por la periodista Victoria Prego daba credibilidad a que Armada entró en el Congreso con un papel en el que figuraban los futuros ministros del gobierno de concentración.

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Pero la versión de Pedro Armada difiere: "En una estancia del Congreso, mi padre le dice a Tejero que libere a los diputados y le ofrece un avión y otras cosas. En un momento dado, mi padre saca un papel del bolsillo. Eso ha dado lugar a una historia que a él lo pone furioso: que le ofreció crear un gobierno de concentración. Mi padre dice que eso es no saber quién es él. El papel, pequeño, lleva escrito un teléfono que le había dado Milans a mi padre, una línea privada porque otras estaban cortadas. Tejero decía que no obedecía más que a Milans y mi padre le dice que llame a Milans".

El hijo del general también argumenta que su padre nunca hubiera redactado una lista que contuviera el nombre de Santiago Carrillo. "Mi padre había hecho la Guerra Civil, y había estado en la División Azul; aunque respetuoso, no era precisamente Carrillo santo de su devoción".

Pedro Armada, que asistió a todas las sesiones del juicio del Tribunal Supremo Militar, sostiene que a su padre "lo condenaron a seis años por conspiración, pero sin hechos probados porque lo único que tenían es que había ido a Valencia. Fue con mi madre, una hija y el cuñado a ver una casa. Como él era un general con mando en la división de Urgell, Lérida, es costumbre avisar al capitán general del lugar al que se desplazaba. Milans lo invitó a comer".

En el mismo juicio, "Milans declaró que mi padre le había dicho que el Rey estaba harto de Suárez y mi padre dice que puede ser que lo dijera, pero era verdad, era una cosa sabida. Pero eso no es una conspiración, y en ninguna de las reuniones probadas de Milans con Tejero o con otros está mi padre". El Tribunal Supremo, tras un recurso del Gobierno, elevó la condena de Alfonso Armada de seis a treinta años.

"Mi padre no se proclamó presidente, ni asaltó el Congreso, ni sacó tanques a las calles", recapitula hoy Pedro Armada, "pero muchas personas me han dicho que algo haría, y yo todavía me pregunto qué hizo". El jesuita añade que "el pobre dijo todo lo que sabía y lo que pasa es que nadie le creyó".

Obras Publicadas y Reflexiones Finales

Alfonso Armada ha dejado dos libros: Recuerdos de Santa Cruz. Veladas con Jovellanos (2011), sobre la estancia del ilustrado en el pazo gallego de su familia en abril de 1811, y Al servicio de la Corona (1983), de memorias.

"Salvo esas dos obras y lo que dijo en vida, no hay más y yo creo que no se ha llevado ningún secreto a la tumba. Siento no poder dar más, pero es lo que hay.

La Saga Militar de los Armada

La carrera militar es una vocación que en no pocas ocasiones se convierte en tradición familiar, y pasa de padres a hijos, y de tíos a sobrinos. Han existido y existen algunas sagas conocidas en las Fuerzas Armadas, como los Pardo de Santayana. El Boletín Oficial del Estado del 19 de julio ofrecía la curiosidad de incluir dos reales decretos que ascendían a dos hermanos. El general de Brigada Ramón Armada Vázquez fue ascendido a general de División, y deja el mando de la Brigada ‘Canarias’ XVI para ir destinado a la Secretaría General de Política de Defensa, en la sede central del ministerio. Aún tienen al menos otro hermano militar, Carlos Javier Armada Vázquez, coronel de Infantería, que pasó por la UME y manda la Unidad Española de Verificación.

El Legado Familiar en Santa Cruz de Rivadulla

Ningún acontecimiento del pasado ha envejecido tan bien como lo han hecho las camelias del general Alfonso Armada y Comyn. 200 años tienen. “Las más antiguas de Galicia” y, por ende, de España. Lo dice Pilar Vela que, además de bióloga, es vicepresidenta de la Sociedad Internacional de la Camelia.

Ahora, el hijo mayor del general, Juan Armada y Díez de Rivera, es quien está al frente de un legado que supera hasta hasta su propio padre: una tradición familiar que se remonta al siglo XVII. “En mi casa siempre hemos sido monárquicos y me duele lo que está ocurriendo. Quienes deberían hablar no lo hacen, y yo no quiero que lo que yo pienso se me vuelva en contra, o en contra del Rey”, dice Armada, un ingeniero agrónomo que se dedicó a fondo al Jardín Botánico de Madrid y que ahora hace lo propio en icónico pazo familiar.

La empresa de los Armada cuenta con 11 empleados y facturó 185.232 euros en el último ejercicio del que hay datos disponibles, 2017. Su valor patrimonial neto es de 565.036 euros.

El alcalde del Concello de Vedra no duda en definir el lugar como el único pazo del mundo que se conserva y mantiene como es, hecho que habla del talante de los Armada. Mientras que otros pazos se han convertido en atracciones turísticas, hoteles o lugares para eventos, en Santa Cruz parece que no haya pasado el tiempo. El robusto palacio de campo, con 60 habitaciones, siete hectáreas de jardín y 30 de viveros sigue siendo la casa solariega de los Armada desde que naciese bajo el auspicio de Carlos II en el siglo XVII.

Armada pasó los últimos 25 años cuidando de sus jardines y dedicado a una vida bucólica, en silencio y discreción por lo sucedido aquel 23 de febrero.

Los Hijos de Armada: Diversidad de Caminos

Si Juan ha seguido con las camelias de su padre, 40 años después, los demás hijos del general continúan con vidas alejadas del poder y del foco mediático, pero cerca de la nobleza. Alfonso es abogado y directivo de una empresa de alquiler de bienes inmuebles, Ardirisa, a través de la que gestiona el patrimonio familiar. Rafael y Pedro son sacerdotes. El último fue superior de los jesuitas en Gijón.

Los Hijos de Otros Protagonistas del 23-F

Los hijos de los otros dos grandes protagonistas del 23-F, sin contar al Rey, han seguido igualmente fieles al legado de sus padres. Pero en las familias Tejero y Milans del Bosch, la tradición militar se ha mantenido como una constante, a diferencia de los Armada.

Antonio Tejero Molina

Tuvo seis hijos. Carmen y Dolores se casaron con militares. Su hijo Antonio se convirtió en guardia civil y protagonizó un suceso por el cual fue destituido del cuerpo: en 2014 celebró una cena por el 33 aniversario del intento de golpe de Estado con algunos de los participantes, entre ellos, su propio padre. Años más tarde, fue readmitido al cuerpo tras la presentación de un recurso. Elvira es maestra y Ramón es el más conocido de los vástagos. Es sacerdote, al igual que dos de los hijos de Armada. Ejerció durante 18 como párroco de la iglesia de Santa Teresa de La Cala de Mijas (Málaga) y siempre acompañó a su padre en las pocas apariciones públicas que tuvo desde su salida de prisión. De hecho, el propio Antonio Tejero acudía asiduamente a misa a la parroquia de su hijo. Ramón era muy querido en el municipio. La impronta que dejó se manifiesta, por ejemplo, en que la plaza frente a la iglesia lleve su nombre a día de hoy. Desde 2020, Ramón Tejero está en otra parroquia, la de la Virgen Madre de Nueva Andalucía, en Marbella. A esta iglesia van aristócratas que pasan temporadas en la localidad de la Costa del Sol. Ramón ha llenado páginas de periódicos y revistas por hechos como presidir la ceremonia religiosa de la inhumación de Franco en el cementerio de Mingorrubio (Madrid), después de ser exhumados del Valle de Los Caídos los restos del dictador. Ramón tampoco ha escondido su filiación política, que le ha marcado desde el inicio de su vocación. Juan, el último de los hijos de Tejero, siguió los pasos de su padre y el resto de sus hermanos, con excepción de Ramón.

Jaime Milans del Bosch y Ussía

De quienes no ha trascendido apenas nada es de los hermanos Milans del Bosch y Portolés, hijos del general Jaime Milans del Bosch y Ussía, protagonista de la salida de los tanques a las calles de Valencia aquel 23 de febrero. Una pariente lejana de los tres hermanos, con quienes no tiene relación desde hace muchos años, sitúa a Juan y Jaime en Jerez de la Frontera, según ha contado a este periódico. Se saben pocos detalles más. Juan hizo carrera militar como su padre. Poco después del golpe de estado fallido, Juan fue procesado en un consejo de guerra por llamar “cerdo e inútil” al Rey Juan Carlos, algo que él mismo reconoció.

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