Alias El Mellizo: Historial Delictivo en Espejo durante la Guerra Civil Española

28.10.2025

Este artículo se articula en dos partes con una breve introducción. En la primera parte se reproduce prácticamente el artículo anterior, ampliado con los nuevos datos. Debo agradecer la generosidad de Francisco Navarro Lucena, que me ha facilitado varios procedimientos contra espejeños que yo no había podido encontrar en CONCORD y que me ha hecho algunas atinadas observaciones.

El 7 de enero de 1936, y a propuesta del presidente del Consejo de Ministros, Manuel Portela Valladares, el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora y Torres disolvió las Cortes y convocó elecciones generales para el 16 de febrero con segunda vuelta el 1 de marzo.

Portela había empezado a maniobrar el 31 de diciembre de 1935 nombrando una combinación de gobernadores civiles adictos, entre ellos a Antonio Cardero Veloso para la provincia de Córdoba. Cardero llegó a la ciudad el domingo 5 de enero de 1936 y se hizo cargo del mando de la provincia, que le entregó el secretario del Gobierno Civil, Eugenio Galán Serrano, que lo desempeñaba de forma interina. Pronto empezó a destituir concejales en toda la provincia y a sustituirlos por personas afines a fin de intentar controlar las elecciones.

Como era de esperar, Cardero moldeó a su gusto el Ayuntamiento de la capital y destituyó al alcalde radical, Bernardo Garrido de los Reyes, imponiendo en su lugar a José Fernández Jiménez, llamado por La Voz de Córdoba el “Moro del Cister” en alusión al lugar donde tenía su domicilio. Fernández era un viejo muñidor electoral del difunto partido Liberal que había tejido en la provincia una amplia red clientelista, los llamados “fernandistas”. No es de extrañar, por tanto, el que muchos de estos fernandistas fuesen colocados en los ayuntamientos de la provincia, siempre con el objetivo de tratar de controlar las elecciones.

El 12 de febrero tuvieron lugar las elecciones generales, que supusieron un triunfo para las izquierdas en la provincia de Córdoba.

Lea también: Nerea en la cultura

Candidatura Votos
FP Pedro A. P. Juan B.

Fuente: tabla de elaboración propia en base a los resultados publicados en el Boletín Oficial de la Provincia n.º 47 de 24 de febrero de 1936.

Resueltas las elecciones quedaba ahora la constitución de los ayuntamientos. El Frente Popular llevaba en su programa electoral la reposición de los ayuntamientos de elección popular del año 1931, pero eso significaba compartir el poder municipal con otras fuerzas políticas o incluso cederlo, algo impensable para la mentalidad de aquellas gentes que pensaban que una mayoría electoral otorgaba todo el poder en todos los niveles y, además, para siempre.

En Espejo, en línea con lo que pasó en casi toda España, el ayuntamiento se conformó sólo con integrantes del Frente Popular, con una mayoría comunista (el alcalde Francisco Jiménez García y los concejales Rafael y Antonio Escobar Córdoba, Braulio Vázquez, Luciano Serrano Carmona y Juan Blanco Reyes), junto a Rafael Medina Ramírez (socialista), Hirán (o Hiram) Villatoro Requena (Unión Republicana) y Leonardo Rodríguez Priego, de Izquierda Republicana.

En principio, estos ayuntamientos tenían un carácter provisional hasta la celebración de elecciones municipales, que llegaron a estar convocadas. De este período, y debido a la destrucción del Archivo Municipal, sólo han quedado cuatro actas de la Comisión Gestora de la Décima de la Contribución contra el paro forzoso, integrada por el alcalde, los concejales comunistas y el secretario del Ayuntamiento, Rodrigo Pérez Alcázar. En ellas se detallan el saldo inicial de seis mil novecientas pesetas, procedentes del anterior consistorio, más los ingresos procedentes de la Pagaduría de la Delegación de Hacienda.

Manuel Sanchiz incluye en su obra valiosos datos sobre la estructura del sistema de partidos en la población y sus integrantes.

Lea también: Peña Flamenca: Tradición y Cultura

Victoriano Porras Carmona, propietario de la finca “Los Prados”, denunció el robo de cuatro cabras (Diario de Córdoba de 24 de enero). En Montecillo fueron detenidos veintidós hombres y dos mujeres con más de setecientos kilos de aceituna robados en la finca “Matilla”, del término de Montilla (La Voz de Córdoba de 25 de febrero). Cristóbal Blanco Sánchez fue detenido por insultar y apedrear al guarda jurado Cándido Castro Díaz que le sorprendió robando aceitunas en el cortijo Cabriñana (La Voz de Córdoba de 5 de marzo). Por su parte, Joaquín Castro García agredió con un hocino a Francisco Luque Rabadán (Diario de Córdoba de 19 de marzo).

Guión de 19 de abril informó que la orden circular de detención de los elementos fascistas había sido interpretada en sentido amplio por el alcalde de Espejo, es decir, que había detenido a muchas más personas que los tres votantes falangistas que había en el pueblo. Recordemos que tras los incidentes ocurridos en el madrileño paseo de la Castellana durante el desfile militar del 14 de abril con el asesinato del alférez de la Guardia Civil Anastasio de los Reyes y los aún más graves producidos en el entierro del oficial, el Gobierno ordenó la detención de las directivas fascistas en todo el territorio nacional.

El nuevo gobernador civil de Córdoba, Antonio Rodríguez de León y López de Heredia, dirigió un telegrama circular a los comandantes de puesto de la Guardia Civil para que cumplimentaran la orden del Ejecutivo. Pero “por un error muy significativo”, en palabras de Rodríguez de León, que no se chupaba el dedo, en la oficina de Telégrafos de Córdoba dirigieron los telegramas a los alcaldes.

Y para estos alcaldes del Frente Popular, incluido el de Espejo, ¿quiénes eran los “fascistas”? Pues todos los que no pertenecían al Frente Popular o simpatizaban con este. La oleada de detenciones en la provincia fue escandalosa.

El 8 de julio visitó al gobernador civil el alcalde Espejo con una comisión de obreros para desmentir lo dicho por un periódico sobre unos desmanes ocurridos en el pueblo a raíz de una huelga (Diario de Córdoba de 10 de julio).

Lea también: Rascafría en la Sierra de Guadarrama

Primeros Días del Golpe de Estado en Espejo

En Espejo radicaba la cabecera de una línea de la Guardia Civil con puestos en el propio Espejo, Castro del Río y Nueva Carteya. La línea, bajo el mando del alférez Manuel Prieto Bernete, dependía de la Quinta Compañía (Montilla, capitán Luis Canis Matute) de la Comandancia de Córdoba.

El 18 de julio de 1936, una vez que triunfó el golpe en la capital de la provincia, se dieron órdenes desde el Gobierno Civil a todos los puestos de la Guardia Civil para que proclamaran el estado de guerra y se hicieran cargo de los ayuntamientos. El alférez Prieto recibió por teléfono la orden de marchar a la capital con las fuerzas de la línea de su mando. No sólo marcharían los guardias, sino también sus familias que no podían quedarse desamparadas en el pueblo.

Parece ser que el alcalde, Francisco Jiménez García (a) Paco Barahona, ya informado de la marcha por la poca discreción de las comunicaciones telefónicas de la época, le dijo al concejal Hirán Villatoro Requena que le pidiese al alférez que la fuerza no se marchase de Espejo, lo que nos hace pensar en que temía lo que los más exaltados pudieran hacer. Naturalmente, el alférez Prieto respondió que debía cumplir órdenes superiores.

Algunos paisanos, atemorizados, se unieron a los guardias en la evacuación, entre ellos los hermanos Vega, lo que no gustó al alcalde, que nuevamente comisionó a Villatoro para exigirle al oficial que no se los llevara. Pero Prieto respondió que los paisanos le habían pedido protección y no se la iba a negar.

Rápidamente se buscaron vehículos y se emprendió la marcha, con los guardias flanqueando la columna a pie con las armas dispuestas, pues ya había gente intentando soliviantar a la población contra ellos.

Nada más partir los guardias comenzaron las detenciones de elementos de derechas: Luis López García, Agustín Palacios Casado, “el hijo de Lola la de la botica” y un hijo de Ernesto López, que quedaron presos en el ayuntamiento a excepción de Palacios, que fue golpeado (según él por Antonio Blanco Bravo (a) Gaseosas) y después de estar tirado un tiempo sin atención fue llevado a casa del médico Manuel Ramírez por Antonio Gracia Castro (a) el de la Niña Bonita, y después a su domicilio.

Cuando los guardias llegaron a Córdoba recibieron órdenes de dejar a sus familias en la capital y regresar a Espejo, desde donde habían llegado noticias de haber sido tiroteado un automóvil. La fuerza llegó a Espejo sobre las 3 horas del día 19. La carretera estaba obstruida con piedras, hierros y carros; tras retirar estos obstáculos los guardias continuaron hacia el pueblo, y al llegar al establecimiento llamado “El Cafetín” fueron hostilizados con fuego de rifles y pistolas ametralladoras.

La fuerza repelió la agresión ocasionado dos bajas a los agresores y capturando diez prisioneros, entre ellos Alfonso Jiménez Gutiérrez, un tal Gallo y el apodado “Fundiche” (Rafael Mellado Porras). La Guardia Civil se hizo finalmente con el control del pueblo, liberó a los diez derechistas detenidos y se incautó del Ayuntamiento, quedando bajo su mando los guardias municipales y los guardas rurales.

Esa misma mañana del 19 de julio se recibió una llamada del secretario del Ayuntamiento de Castro del Río solicitando ayuda urgente. El alférez Prieto salió inmediatamente para Castro con la dotación de aquel puesto, la de Nueva Carteya y cinco guardias del puesto de Espejo, donde quedó el cabo Manuel León Muñoz con cinco guardias y quince paisanos de derechas. Los guardias patrullaron por el pueblo sin consentir la formación de grupos.

El 20 de julio apareció en Espejo una columna procedente de Córdoba que se dirigía a Castro del Río con intención de levantar el sitio del cuartel de la Guardia Civil. Esta columna, al mando del capitán de Artillería Eugenio Larriva Orti, estaba compuesta por dos baterías (la 1ª y la 4ª) del Regimiento de Artillería Pesada n.º 1, armadas sólo con mosquetones, y unos cuantos falangistas.

Larriva dejó en la cárcel de Espejo once detenidos que había capturado al pasar por Santa Cruz (habían montado una barricada para cortar la carretera armados sólo con una escopeta) y continuó hacia Castro del Río, dejando en el pueblo ocho artilleros y cuatro falangistas al mando del teniente Vicente González Valero. Este oficial, constituido en comandante militar de la plaza, publicó un bando y practicó varias detenciones. Se montó una guardia en el castillo para observar lo que pudiese venir de Castro del Río.

Sobre las 12 horas del día 20 la vigilancia observó que se aproximaban a Espejo muchas personas armadas y que del mismo pueblo salía gente para unirse a ellos. Fueron a su encuentro el cabo León con cinco guardias y cinco artilleros, logrando ponerlos en fuga. Posiblemente fue en este encuentro donde resultó herido Rafael López Lucena, jornalero de 15 años, que fue conducido a Córdoba e ingresado en el Hospital de Agudos, donde falleció el día 21 a consecuencia de las heridas.

El 21 de julio atacó Espejo una columna de mineros de Linares, al mando del dirigente comunista Ignacio Gallego Bezares asesorado, al parecer, por un capitán de Artillería que Moreno Gómez identificó como Francisco Blanco Pedraza.

Al día siguiente, y cumpliendo órdenes superiores, la fuerza de la Guardia Civil se trasladó a la cabecera de la Compañía (Montilla) junto con algunos elementos de derechas de los más comprometidos y los presos.

El Comité de Guerra y el Terror Rojo

El 22 de julio el pueblo quedó en manos de los elementos frentepopulistas. Se constituyó el Comité de Guerra formado por Francisco Jiménez García (alcalde), Rafael Medina Ramírez (a) Rafaelito Berenjeno, Juan Blanco Reyes (a) Cabo Blanco y Rafael Escobar Córdoba. Se formaron otros comités (o subcomités, más bien) que le estaban totalmente subordinados. El de Abastos, muy importante para el desenvolvimiento de la vida ciudadana, estaba formado por Fructuoso Ortiz, Eugenio Lucena Trenas (a) Plinio y Antonio Arroyo Serrano.

El comité del Frente Popular, órgano de coordinación de los distintos partidos que formaban la coalición electoral de izquierdas y del que formaban parte gente más moderada, como Hirán Villatoro Requena (Unión Republicana) y Leonardo Rodríguez Priego (Izquierda Republicana), quedó totalmente inoperante.

Inmediatamente se desplegaron por las calles milicianos armados que comenzaron las detenciones de derechistas, propietarios, sacerdotes, etc. Cuando vemos el desarrollo de los acontecimientos en los pueblos de la provincia en estos primeros días de la guerra civil nos sorprende la pasividad y mansedumbre con que se dejaban detener estas personas.

tags: #alias #el #mellizo #historial #delictivo

Publicaciones populares: