Alicia Sornosa: Biografía de una Motoviajera Hispana
Alicia Sornosa, nacida en Madrid, España, es una periodista especializada en motor y una experimentada motoviajera. Hija de Jaime Correcaminos Sornosa, el famoso piloto de automovilismo, su pasión por los motores le viene por tradición.
"Toda aventura comienza con un sí" es el lema de Alicia Sornosa, que lleva viajando por el mundo con su moto desde 2011. En 2011 se convirtió en la primera mujer hispanohablante en dar la vuelta al mundo en moto. Ocurrió de 2011 a 2013. Empezó con 38 años, acabó con 40. En 2013, tras un año y medio de viaje en solitario, se coronó como la única mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo.
En realidad la aventura de dar la vuelta al mundo dio inicio unos meses antes, pues tuvo que reunir dinero, cerrar las colaboraciones de lo que se publicaría durante el periplo, y dejar casa, familia y amigos en España. Al principio no iba a sola, comenzó acompañando a otro viajero, pero tras los primeros 4 meses y ya en el continente asiático eligió experimentar el viaje en solitario.
Desde sus inicios en medios como TVE, Yo Dona, National Geographic o Guía Repsol, hasta sus charlas TED y colaboraciones con agencias de viajes, Sornosa ha convertido cada viaje en una forma de compromiso con causas reales: lleva años recaudando fondos para causas en Asia, África y América Latina, diseñando rutas de autor, publicando libros, y sobre todo, derribando estereotipos.
Alicia Sornosa (Madrid, 52 años) ha hecho del mundo su ruta y de la moto su forma de contar historias. Periodista de motor, escritora, aventurera y comunicadora incansable, es la primera mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo en moto en solitario.
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Con motivo de la segunda edición del festival Gas & Dust, que se celebra este sábado 24 de mayo en Benahavís (Málaga), hablamos con Sornosa, una de las estrellas invitadas. En un evento que reúne a los referentes del motociclismo custom y la cultura de las dos ruedas, la española aporta su experiencia como viajera, comunicadora y referente femenina en un mundo históricamente dominado por hombres.
Pero más allá de las cifras y reconocimientos ―porque tiene unos varios, desde Mejor Viaje del Año (2019) al premio Grandes Viajeros―, lo suyo es una manera de ver la vida. Alicia encuentra belleza en lo cotidiano, en los paisajes, en la cultura de cada sitio que visita, y ni hablar de la comida.
Decía Lao-Tsé que hasta un viaje de mil millas comienza con el primer paso, pero Alicia Sornosa es de Madrid (1973), ya sabe, directa por naturaleza: "Todo viaje empieza con un sí".
Inicios y Pasión por las Motos
Periodista desde mediados de los años 90, en su caso esa afirmación determinante llegó en 2011 tras una oferta laboral para llevar la comunicación de un proyecto de aventura en moto por el mundo.
Mi pasión viene del mundo del automovilismo, me he criado en los circuitos de España (mi padre ha sido piloto de automovilismo y Campeón de España, Jaime Sornosa, apodado ‘Correcaminos’). Al principio la moto, un Espino, fue la manera de evadirme de mi casa, de salir con mis amigos en verano. Después fue una necesidad, al vivir en una gran ciudad y tener que moverme con más eficiencia y rapidez. Luego fue una diversión…hasta que llegó la oportunidad de viajar en serio con la moto. Mi primer aventura en una moto “grande” fue un viaje desde Madrid a Andorra, con una HD Sportster 883, fueron los tres días más divertidos y duros que jamás tuve hasta el momento.
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Lo que no sabía Alicia cuando aceptó aquella oferta es que lo que empezaba como una oportunidad laboral se iba a acabar convirtiendo en su nuevo modo de vida. "Se me abría una puerta sin fin. Normalmente, cuando uno sale de viaje sabe el día que volverá, pero en este caso podía ser un año, un año y medio..., o no volver", recuerda.
El proyecto empezaba por pasar de Europa a África. "Cuando cambié de continente me di cuenta de que tenía que saber conducir en moto mucho mejor de lo que lo hacía, y que la mía [Descubierta, una BMW GS650] no era la más adecuada... La llevaba cargadísima, casi 300 kilos, pero como soy muy cabezona, no me iba a poder la moto", cuenta orgullosa. Y así fue. Nada la paró..., hasta dar la vuelta al mundo.
Empezó la ruta como periodista, pero diversas razones le empujaron a abandonar el proyecto en Kenia. Y sin embargo, sabía que estaba enrolada en el viaje de su vida, tenía que seguir y no dudó en hacerlo. Bueno, sí que dudó, pero resistió.
Llegó a Sudán tras desembarcar en Egipto desde Italia y navegando el Nilo desde Aswan (la única carretera que hay está siempre cortada, casualmente, por la milicia que controla el dueño del único barco que hace el trayecto). Una vez en Sudán, alcanzar Nairobi cruzando Etiopía por la famosa, bella, inefable y terrible Moyale Road, fue muy difícil, casi definitivo. Las lágrimas fueron sus compañeras esos primeros días. "Lloré un montón. Fueron tres días durísimos, 700 kilómetros de carretera sin asfaltar [hoy ya sí]. Me dolían los brazos, la cabeza... Se come muy poquito en África, no puedes parar para un buen plato que te dé energía, vas comiendo cacahuetes y dátiles".
La experiencia resultó complicada también psicológicamente, porque aunque no inició el viaje sola, no encontró la camaradería que esperaba; el feeling con que empezó la aventura se había quedado en alguna de las miles de rodaderas de la Moyale Road. "No tenía un apoyo de un amigo, nadie a quien contarle todo lo que me estaba pasando", relata tensa pero firme. Por eso tras llegar a la capital keniata en diciembre de 2011, decidió seguir sola por completo.
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De Kenia pasó a la India, desde donde prepararía el salto a Australia. Descubierta y ella llegaron a Bombay y desde allí cruzaron hasta Chennai, donde se separaron durante unas semanas: Sornosa la esperó en Australia tras hacer escala en Singapur y Bali.
Vuelta al Mundo y Proyectos Posteriores
Tras completar su vuelta al mundo en 2013, Sornosa se dedicó a compartir su experiencia y conocimientos. Su labor ha sido reconocida en diversas ocasiones.
Tras completar su vuelta al mundo en 2013, Sornosa se dedicó a compartir su experiencia y conocimientos. Su labor ha sido reconocida en diversas ocasiones. Sornosa también ha diseñado rutas para la Guía Repsol y ha colaborado con agencias de viajes como BTheTravel Brand y El País Viajes, guiando viajes en moto por todo el mundo. En 2022, comenzó a realizar un podcast para el Grupo Prisa y Podium Podcast, titulado «De 100 a 0», junto al subdirector de motor del grupo, Raúl Romojaro.
En el país austral tuvo el primer contacto con la marca que a la postre se convertirá en su patrocinadora, Ducati. La firma italiana le prestó una moto para recorrer el continente mientras llegaba su BMW: Adelaida, Melbourne, Sydney, Brisbane, Tasmania... En esos días comparte jornada con Carlos Checa en Phillip Island durante la prueba de Superbikes y el piloto le regala el combustible que le sobra de la carrera. "No veas cómo iba la moto, creo que hice 500 kilómetros con esa gasolina", asegura. En Melbourne conoce a María de Villota, algo que recuerda con alegría pero también con innegable tristeza: apenas tres meses después la piloto tendría el fatal accidente.
Con su moto lista, las dos embarcan juntas en mayo de 2012 en un avión de la Virgin hasta Los Ángeles para recorrer la costa Oeste y parte del centro de EEUU hasta subir a Vancouver, Alaska y cruzar el Círculo Polar Ártico... Para entonces es ya agosto y son más de 76.000 kilómetros rodados por los cinco continentes y casi un año fuera de casa.
Primera mujer de habla hispana (y de momento única) en dar la vuelta la mundo en moto. Regresa a Madrid. Pero como reconoce sin tapujos, "ya no puedo dejar de viajar". Espera Sudamérica.
Apenas unas semanas después, vuelve a Nueva York para desde allí recorrer la costa Este de EEUU, llegando a México (Laredo, Guadalajara, Monterrey), Centroamérica, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina hasta alcanzar Ushuaia, en Tierra de Fuego, la localidad más al sur del continente.
Compromiso Social
Es en esta segunda etapa cuando Sornosa encuentra que puede hacer algo más que viajar: la ayuda social. Durante su estancia en México acude a dar una conferencia en la planta oncológica infantil de un hospital y descubre que "la gente es capaz de olvidarse un rato de sus problemas, la enfermedad en este caso, si le muestras una ventana a sitios y lugares en los que no ha estado", tal y como narra con una sonrisa de lado a lado. Desde entonces, todos sus viajes han tenido algún punto de labor social: con mujeres maltratadas en Lima, contra el cáncer de mama en Puerto Rico, rifa su casco para un orfanato e incluso lleva el circo junto a otro motero que es payaso a los pueblos más abandonados del altiplano boliviano...
En su último gran viaje, en el verano de 2014, unió España con Japón pasando por Kazajistán y el desierto del Gobi. En pleno agosto y solo a través de las redes sociales (está en todas), recaudó para la ONG La Otra Mirada 1.400 euros para los niños con síndrome de huesos de cristal en una barriada de Ulán Bator, en Mongolia.
Hoy Alicia Sornosa recorre el planeta en su Ducati siempre con algún fin benéfico.
Alicia Sornosa Hoy
Ahora, Alicia Sornosa se ha hecho italiana y es imagen del fenómeno Scrambler de Ducati. La marca boloñesa la ha escogido para ser embajadora de su renovado espíritu aventurero y con ella, con el patrocinio de la también italiana Generali y el apoyo de Midland en la parte más técnica del viaje, ya ha recorrido buena parte de Europa. ¿La excusa? Acudir a la boda de unos amigos en Polonia en el verano de 2015: de Madrid a Eslovaquia pasando por la fábrica de Ducati en Bolonia para luego girar hacia Hungría y llegar a Cracovia. La vuelta, por Austria, Suiza, Alemania y Francia... Otros 8.000 kilómetros en poco menos de un mes.
El penúltimo viaje (siempre es el penúltimo...) de Alicia Sornosa está siendo estos días a lomos de su Scrambler por el subcontinente asiático. En el primer tramo del recorrido le acompañan seis motoristas sobre sendas Royal Enfield. Partieron de Bombay el pasado 20 de marzo con dirección a Goa para tomar un tren hasta Chennai y desde allí, de nuevo en moto y ya en solitario, hacia Calcuta y Katmandú. Allí Alicia entregará el dinero que lleva recaudado a dos ONG, Amics de Nepal, para un programa de medio ambiente, y Petitmon, que gestiona un orfanato. Si el tiempo lo permite, Sornosa se dirigirá hacia Delhi para terminar allí su ruta tras rodar por las carreteras más altas de Asia.
Alicia Sornosa es un ejemplo de valentía, determinación y compromiso social. En 2011 salió de viaje y acabó siendo la primera española en rodear el globo en moto.
ALICIA SORNOSA, 45 AÑOS, PERIODISTA DEL MOTOR, ESCRITORA Y VIAJERA
Hoy, Alicia Sornosa descuelga en Santiago de Chile. Cuatro horas menos, es la hora de comer. Detrás de su saludo enérgico se escuchan las ruedas del tráfico sobre una carretera de tierra que se mezcla con el calor y el sol. Un restaurante de carretera entoldado, bajo la sombra voces alegres, quizá animadas por las empanadas y cazuelas que imaginan y llegan a la mesa del mantel de colores. El mundo de Alicia son todos los países reunidos en otro: la moto.
“En realidad íbamos subidos encima del depósito de gasolina. La motorista recuerda cómo era el depósito: “El tanque de gasolina, el más grande jamás construido para una moto, tenía 108 litros de capacidad, 20 veces más que el de serie, que dispone de tan solo 5,6 litros de combustible. Con esa cifra se selló (vigilado por los jueces del Récord Guinness) en Albino, en la sede de Acerbis e iniciamos el viaje”. Aunque un pequeño inconveniente le surgió al ir gastando la gasolina: “El problema vino cuando la gasolina iba bajando, tras el paso de los kilómetros, y la altura de la moto iba subiendo.
El viaje no ha sido todo lo cómodo que cabía esperar. La Honda Monkey se comportó estupendamente, pero para no gastar más de la cuenta, la velocidad media no ha superado los 70 km/h. Con esos guarismos por las autopistas del norte de Europa, les adelantaban hasta los camiones, con el consiguiente peligro. Sornosa recuerda bien las distintas situaciones del viaje: “Participar en este especial aniversario de Acerbis, consiguiendo el Récord Guinness, ha sido toda una aventura. Lo más complicado durante el viaje ha sido mantener la velocidad constante, haciendo un uso muy racional del gas para mantener la media de consumo. Momentos antes de comenzar el desafío en la sede de Acerbis en Albino (Italia).
Tras seis intensos días, en el que cada piloto hacía dos turnos de dos horas seguidas encima de la Honda Monkey, pudieron llegar hasta Cabo Norte, en Noruega. En total los pilotos se repartían 12 horas diarias con la moto circulando. El primer intento de alcanzar la famosa bola del mundo, situada en Cabo Norte, tuvo que posponerse. Sornosa lo recuerda así: “Tuvimos que abortar el primer intento. Los vientos de 90 km/h y fuerza 10 me lo pusieron muy difícil, ha sido de las veces que más he luchado contra el viento en moto.
Y continúa: “Hubo un momento que ni en segunda acelerando la moto se movía, el equipo temió por mi integridad. Conseguí entrar en el último túnel de milagro y ahí se decidió detener la ruta. El juez también estuvo de acuerdo en parar. Nos fuimos al hotel a dormir, y al día siguiente, regresamos a ese punto exacto medido por GPS y volví a salir hacia la famosa bola de Cabo Norte. “Desde Guinness nos permitieron retomar donde lo dejamos a las 5:00 del día siguiente, recorrer los 35 kilómetros con un poco menos de viento y arribar hasta la bola de Cabo Norte.
Los 4.183,8 kilómetros recorridos entre la sede central de Acerbis en Albino (Italia) y Cabo Norte (Noruega) superan el anterior récord de la mayor distancia recorrida con solo un depósito, en unos 1.000 kilómetros. Pero ahí no acaba la cosa. Sornosa pone el énfasis en que consiguieron recorrer más de 1.000 kilómetros extra hasta que la motocicleta dijo basta y se detuvo: “El viaje lo comenzaba el piloto Andrea Rastrelli y lo terminó Maurizio Vettor, al que se le acabó la gasolina en el kilómetro 5.412. Toda una hazaña para una motocicleta.
Por cierto, el combustible empleado en este desafío también era especial. “La gasolina la sirvió Repsol. Se trata de un biocombustible fabricado con residuos vegetales, como el aceite de cocina usado. Una de sus grandes características es que durante su producción absorbe CO₂.
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