Alien: El Mito, el Embarazo y los Mitos en la Saga
Hay mucha emoción con las nuevas entregas previstas de la franquicia, yo prefiero llamarlo mito, de Alien. Por un lado, FX prepara una serie y, por otro, llega Alien: Romulus otra entrega cinematográfica que transcurrirá entre El octavo pasajero y El Regreso, es decir, cubre los años en los que Ripley está vagando por el espacio antes de llegar a la Tierra y tener que volver a la colonia en el planeta donde encontraron al bicho. Nunca he logrado que me hagan mucha gracia las entregas posteriores de la saga, pero siempre las he visto con interés. También es verdad que ninguna de ellas puede competir con el efecto videoclub de cuando veía estas películas de niño.
Influencias Artísticas y Conceptualización
Además, los trabajos que realizaron en ambas Giger, Ron Cobb y Syd Mead son, y lo digo sin que me tiemblen los dedos, obras de arte del siglo XX a la altura de cualquier cosa que pueda encontrarse en el Museo Reina Sofía. Esos diseños de naves y alienígenas se instalaron en nuestra imaginación y es muy difícil que vayan a salir de ahí. Graciosamente, es lo mismo que le pasó a Dan O’Bannon, creador de la historia original de Alien, con los cómics de EC. Hablábamos de ellos hace escasas semanas. Si bien yo, como miembro de la Generación X, tengo en el coco un universo paralelo construido en los cómics de CIMOC, Zona 84 y demás… todos los que crearon esos escenarios venían en buena parte de los cómics de EC. O’Bannon es lo que leía en su infancia, sin parar, hasta llegar a obsesionarse.
El Origen de la Obsesión de O’Bannon
En el documental Memory: The Origins of Alien, de Alexandre O. Philippe -interesante autor de documentales sobre cine- así se nos presenta al personaje. Como un chaval que nació en un lugar muy despoblado, en Missouri, en el Medio Oeste, sin biblioteca en el pueblo y obsesionado por todo libro de ciencia ficción que caía en sus manos. Hasta el punto de que su madre entró en conflicto con él porque ella quería que leyese literatura “útil”, ya se entiende, la que sirve para ser “más culto”, según los estándares represivos de “la cultura”.
Sin embargo, lo que más marcó al joven no fueron los libros, sino un acontecimiento inesperado: las plagas de insectos que se sufrían en el campo. Se fascinó con ellos, observándolos. Entretanto, cayó en sus manos una historia en viñetas: Semillas de Júpiter, con guión de Bill Gaines y dibujo de Al Feldstein en 1951. En ese caso, una esfera había caído sobre un portaaviones estadounidense en mitad de la noche. Tres marineros se acercaban a ver qué era y encontraban que se trataba de una especie de pepitas.
En un argumento no muy sofisticado, uno de los marineros siempre chupaba los pipos del melocotón y, por eso, se metía una de estas semillas en la boca, por su parecido, pero accidentalmente se la tragaba. Ocurría lo mismo que en Alien, el marinero se desvanecía y lo tenían que ingresar. Mientras lo intervenían los doctores, de su interior salía una especie de pulpo alienígena. En realidad, la semilla era la versión deshidrata del animal, su intención era entrar en contacto con el agua del mar para crecer pero, en este caso, lo hacía tomando el agua del organismo vivo de una persona. El monstruo que surge no se anda con chiquitas, atrapa toda Manhattan con sus tentáculos. La idea del organismo que se aprovecha de otro para crecer le obsesionó al creador de Alien.
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Estudió las larvas de mosca que crecen dentro de otros seres y a veces pueden incluso liberar sustancias que les sirven para manipular los cuerpos en los que se alojan. De hecho, su primer guión fue “Ellos muerden” sobre una cigarra asesina, un animal al que había visto llegar en sucesivas plagas donde vivía. Su trayectoria como guionista le llevó a participar en Dark Star, de John Carpenter, y en el póstumo proyecto de Dune con Jodorowski. En la primera, el alienígena que se colaba en la nave era una especie de balón de playa.
De la Comedia al Terror
Con Alien, ante todo, O’Bannon lo que quiso fue convertir sus ideas en una historia de terror, no había quedado satisfecho con a comedia. El balón de playa poco tenia que ver con el xenomorfo, pero el corre que te pillo que se montan por los pasillos de la nave sí que guarda un muy ligero parecido con el tipo de escenas en las que Scott basó su película. Sin embargo, hubo algo más. El guión que le llegó a Fox, Star Beast, dejaba mucho que desear. Walter Hill y David Giler fueron los encargados de rehacerlo y lidiar luego con una disputa por los créditos en la que O’ Bannon quedó como autor de la historia y ellos del guión.
El Nacimiento del Alien y la Polémica
Pese a todo, lo más importante de esta película fue la escena en la que Alien nace, cuando sale del pecho del tripulante. Hubo polémica con el estudio, cuenta este documental, porque Fox no la quería, se tuvo que empeñar Scott. Sobre todo, a los productores les preocupaba que en 45 minutos de película “no pasaba nada” hasta esa escena. La elaboración con casquería vacuna es muy interesante, así como las múltiples dificultades que planteó, pues no había forma de que el pequeño Alien atravesara el tejido de la camiseta. Y también hubo ahí un problema de diseño del bicho. Aunque Giger creó toda la imaginería alienígena, concretamente, ese pequeño xenomorfo no le salió bien.
Parecía “un pollo frito”, el mismo dibujante suizo lo reconocía, y lo que se vio en pantalla al final fue una inspiración en las criaturas antropomórficas de la pintura de Francis Bacon, Three studies for figures at the base of a crucifixion. Eso ya fue idea de Ridley Scott. También se resalta en el documental en que parte de su éxito está en que parece un pene con dientes, algo que entraban en el subconsciente del espectador, puesto que se sugiere que Alien, al fin y al cabo, es una violación masculina con embarazo.
El Diseño del Nostromo
Posiblemente, lo más atractivo visualmente de Alien: el Nosotromo. La nave fue diseñada por Ron Cobb, autor también del DeLorean de Regreso al futuro. La tecnología de esa nave y su aspecto tenían algo mágico: era fácil imaginarse en ella. Realmente parecía lo que era, un carguero, un mercante, donde un grupo de trabajadores vive, pringa sin parar y se aburre mucho. En la siguiente nave, la de El Regreso, el Sulaco, el diseño recayó sobre Syd Mead, un especialista con conocimientos técnicos de ingeniería muy precisos.
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El realismo es imposible en una película de anticipación, pues refleja lo que no existe, pero estos autores lograron que diéramos la máxima verosimilitud a estos escenarios. Por eso eran tan escalofriantes. Un trabajo colectivo, una obra coral, que será lo que estudien en el futuro los historiadores del arte, no nada, ni por casualidad, de lo expuesto en ARCO.
Cronología de la Saga Alien
Para entender mejor la evolución de la saga, aquí hay una cronología de las películas y su ubicación temporal dentro del universo Alien:
| Película | Año en el que transcurre | Plataforma |
|---|---|---|
| Alien Vs Predator (2004) | 2004 | Disney + |
| Alien Vs Predator 2 (2007) | 2004-2005 | Disney + |
| Prometheus (2012) | 2093 | Disney + |
| Alien: Covenant (2017) | 2104 | Disney + |
| Alien: El octavo pasajero (1979) | 2122 | Disney + |
| Alien: Romulus (2024) | 2142 | Cines (próximamente en Disney +) |
| Aliens: El regreso (1986) | 2179 | Disney + |
| Alien³ (1992) | 2179 | Disney + |
| Alien: Resurrección (1997) | 2381 | Disney + |
Análisis de Algunas Entregas Clave
- Alien Vs Predator (2004) y Alien Vs Predator 2 (2007): Sinceramente, pensamos no meter las dos películas de este crossover gratuito y sinsentido pero hemos decidido ser exhaustivos. Una pirámide en la Antártida y Predator luchando contra El xenomorfo... No hay mucho más que decir cuando dirige Paul W.S. Anderson (no confundir con el genio Paul Thomas Anderson) más que, técnicamente hablando, es la más antigua cronológicamente de la saga.
- Prometheus (2012): Ahora sí, comenzamos la saga Alien propiamente dicha con una película que ni siquiera se puso "Alien" en el título. Al fin y al cabo, cuando el director es, como en la cinta original, Ridley Scott, puedes fliparte un poco. El problema y la virtud de la cinta protagonizada por Noomi Rapace y Michael Fassbender es que el guionista es Damon Lindelof (Perdidos, The Leftovers). Una cintra controvertida que sirve de punto de origen para la saga espacial, que confunde bastante pero también da base a muchas teorías y lore para los fans más entregados.
- Alien: Covenant (2017): Ridley Scott repitió, esta vez sin Lindelof, en la dirección de una secuela directa de Prometheus que (algún trajeado puso orden) ya se puso "Alien" en el título. Repite personaje Fassbender y se le suma la infravalorada pero talentosa Katherine Waterston. Es más clara, directa y quizás entretenida que Prometheus, pero también es menos atrevida, ambiciosa y formuláica.
- Alien: El octavo pasajero (1979): El mito, la leyenda... En principio estaba pensada como una película explotation erótica sci-fi de bajo presupuesto en el que la protagonista, desnuda, iba a huir de un tétrico Alien. De ahí la legendaria carnosidad de las creaciones de H. G. Riger. Cuando subió el nivel de producción, Ripley pasó a llevar sus míticas braguitas y camiseta interior. Decimos esto, no por fetichistas, sino por resaltar que lo que hace especial esta cinta es la unión del alien con la carne, ese parto, ese acoso a una mujer, literalmente, en bragas (si os preguntabais si había una razón no calentorra para que en todas las películas de terror la protagonista huya del asesino en camiseta interior blanca transparente, es esta, la vulnerabilidad). Alien es el blandito ser humano contra una máquina de matar con ácido como sangre. Es, también, una terrorífica metáfora de la maternidad. Que le añadieran a todo un gatete solo es la cherry on top de esta legendaria película.
- Alien: Romulus (2024): Según su director, el uruguayo Fede Álvarez, esta nueva cinta del universo Alien se sitúa, temporalmente, entre la primera y la segunda película. Sin embargo, no tiene ningún cruce argumental con estas ni (debería) altera el canon. Es, pues, más una especie de spin-off o historia paralela que una secuela. Unos colonizadores encuentran una estación especial abandonada y allí se encuentran... Ya tú sabes.
- Aliens: El regreso (1986): Hay quién dice que es mejor que la original... A ver, James Cameron arrambló con todo lo que hacía la cinta original gamberra, sexy y atrevida. Pero por el camino le echó sus especies infalibles del éxito. Puso a la protagonista a rescatar a una niñita a lo Terminator y mejoró las escenas de acción. Es una cinta menos especial pero no cabe duda de que es la más entretenida y redonda de la saga.
- Alien³ (1992): El gran David Fincher debutó en el largometraje con el papelón de continuar la ya demasiado repetitiva aventura de Weaver contra el Xenomorfo. No está a la altura de las dos primeras películas, pero Fincher hizo lo que pudo y nos regaló, por ejemplo, la imagen más icónica de la saga (la tenéis ilustrando esta película). Muy criticada en su momento, las posteriores la han hecho buena.
- Alien: Resurrección (1997): Si no habíamos tenido suficiente con Fincher, el francés Jean-Pierre Jeunet se atrevió con un guion de Joss Whedon para regalarnos el adiós definitivo a la Ripley de Weaver. Más allá de que, de nuevo, le devolvió a Ripley algo de la sensualidad de la primera entrega, Winona Ryder mediante, la película no tenía mucho que contar.
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