Alimentos a evitar para un embarazo saludable y prevenir el aborto espontáneo
Acabas de enterarte de la buena noticia: ¡estás embarazada! Por fin el sueño se hace realidad y a la alegría de los primeros momentos se suman muchas emociones. Es un momento muy importante y la alimentación tiene que ser adecuada para evitar problemas y vivir la experiencia de la gestación de la mejor manera. La alimentación durante el embarazo es clave para el desarrollo saludable del bebé y el bienestar de la madre. Sin embargo, hay alimentos y bebidas que pueden representar un riesgo, ya sea por la posibilidad de infecciones, intoxicaciones o efectos adversos en el desarrollo fetal.
Hay muchos mitos acerca de la cuestión y a veces es complicado orientarse entre la información online y los consejos de amigos y familiares. Lo ideal es confiar en tu ginecólogo o preguntar a expertos del sector. En las primeras semanas de embarazo experimentarás la mayoría de cambios a nivel hormonal y psicológico.
Alimentos a evitar durante el embarazo
A continuación, se detallan los alimentos que se deben evitar o consumir con precaución durante el embarazo:
- Pescado crudo o sushi: El pescado crudo o marinado (boquerones, ceviche, etc.) puede contener anisakis, un parásito que no tiene consecuencias para el feto, pero puede dar problemas muy molestos a la madre.
- Carne cruda o poco hecha: Aprende a pedirla bien hecha puesto que la carne cruda puede contener listeria, una bacteria muy peligrosa para las embarazadas. El consumo de carnes crudas o poco cocidas aumenta el riesgo de infecciones como la toxoplasmosis o la listeriosis, que pueden ser peligrosas para el bebé en desarrollo.
- Alcohol: Las bebidas alcohólicas son muy peligrosas para el feto, alteran los mecanismos de absorción de los nutrientes y pueden causar tanto desequilibrios en el desarrollo fetal (síndrome de alcoholismo fetal), como problemas de salud al bebé. No hay un nivel de alcohol seguro en el embarazo. Las consignas actuales son de tolerancia cero con el alcohol. No existe una ingesta segura.
- Huevos crudos: Los huevos crudos no representan un riesgo para el feto, pero podrían contener la salmonela. Los huevos crudos o con cocción insuficiente pueden contener Salmonella, una bacteria que puede causar infecciones graves.
- Quesos no pasteurizados: En los quesos producidos con leche cruda (quesos tipo brie o artesanales) puede esconderse la listeria. Los quesos elaborados con leche cruda (como brie, camembert o queso azul) pueden contener Listeria, una bacteria peligrosa durante el embarazo. En el embarazo no conviene comer quesos brie, cammembert, feta, queso azul o queso fresco sin pasteurizar, a menos que te digan que sí han sufrido este proceso.
- Frutas y verduras crudas no desinfectadas: A pesar de lo saludable que son las verduras crudas y las frutas, es recomendable consumirlas solo si estás segura de que han sido lavadas correctamente con el uso de desinfectantes para alimentos. En las verduras y las frutas pueden esconderse varios tipos de bacterias y es mejor no arriesgarse.
- Patés: Además de ser un alimento poco recomendado por su alto contenido en grasas animales, se elabora con el hígado y si no está pasteurizado puede contener listeria. Los patés y los foies, si no están pasteurizados (lee bien las etiquetas, pero generalmente los que se comercializan sí lo están) son muy peligrosos. Así que rechaza los patés o foies sin pasteurizar. En lo restaurante pregunta al chef por el proceso de pasteurización.
- Alimentos ahumados: Los alimentos ahumados y marinados, tanto de pescados como de carne, pueden contenerla intacta, ya que la única forma de destruirla es cocinando bien los alimentos, por encima de esos 60ºC. El proceso de ahumado o marinado no utiliza el calor, por lo que el alimento permanece crudo. Para evitar la infección por Listeria, se recomienda cocinar muy bien todos los alimentos.
- Pescados grandes: Aunque bien cocinados, los pescados como el atún, el pez espada, el tiburón, la caballa y otros depredadores almacenan importantes cantidades de mercurio. Aunque el pescado es una excelente fuente de proteínas y ácidos grasos omega-3, algunos pescados deben evitarse debido a su alto contenido de mercurio, que puede afectar el desarrollo del cerebro del bebé. Este tipo de pescado grande durante el embarazo puede provocar a la madre daños renales y también puede verse perjudicado el sistema nervioso, pulmones y riñones del bebé. Si las cantidades son demasiado elevadas puede verse afectada la visión y audición.
- Jamón y embutidos: Los embutidos elaborados a partir de carne cruda pueden contener el parásito toxoplasma gondii. El jamón serrano y los embutidos, como el chorizo o el salchichón, se elaboran a partir de carne cruda pueden contener el parásito toxoplasma gondii. Además el cerdo es el animal que más lo trasmite.
- Atún en grandes cantidades: El atún, especialmente el atún rojo y el atún enlatado, contiene niveles moderados de mercurio.
- Cafeína: El consumo excesivo de cafeína durante el embarazo puede estar relacionado con un mayor riesgo de bajo peso al nacer o incluso aborto espontáneo en casos extremos. Abusar de la cafeína puede provocar aborto y bebés de bajo peso. Puedes tomar 200 mg de cafeína diarios, que equivale a dos tazas de café al día, Pero debes tener en cuenta que otras bebidas también lo contienen, como los refrescos de cola, el té, el chocolate…
- Algunas infusiones: No todas las infusiones son seguras durante el embarazo. Algunas plantas tienen efectos estimulantes o incluso pueden inducir contracciones uterinas.
- Alimentos ricos en azúcares refinados: Aunque no están prohibidos, es importante limitar el consumo de alimentos ricos en azúcares refinados como bollería, pasteles o refrescos.
- Algunos edulcorantes: Algunos edulcorantes también se deben evitar . Es el caso de la sacarina, el ciclamato y la hoja cruda de stevia.
- Productos cárnicos loncheados y quesos loncheados o rallados industriales
- Brotes germinados crudos: Los brotes germinados crudos son una gran fuente de nutrientes… y de bacterias que no se eliminan con el lavado, como E. Colli y Salmonella. Durante el embarazo debes tener ciertas precauciones y cocinarlos para consumirlos.
- Ostras: Las ostras, al que se le atribuyen poderes afrodisiacos, contienen dentro de su concha bacterias y gérmenes que normalmente se eliminan con la cocción, pero la gracia de la ostra es comérsela cruda; así que los gérmenes se quedan tan frescos por mucho limón que se le eche.
Recomendaciones adicionales
Aun así, cada vez que comes en restaurantes o en casa de amigos y familiares, no olvides preguntar ciertos detalles sobre la preparación de los platos. No te avergüences por preguntar, estarás previniendo molestias y problemas más serios para tu salud y para el correcto desarrollo de tu hijo. Si tienes cualquier pregunta acerca de tu alimentación durante la gestación no dudes en comentárselo a tu ginecólogo.
Cuidar tu alimentación durante el embarazo no solo protege tu salud, sino que contribuye al desarrollo óptimo de tu bebé. Una correcta alimentación en embarazadas va más allá de vigilar para no coger unos kilos de más. Desde el mismo momento en que la mujer confirma que está embarazada, su vida cambia. O, al menos, debería cambiar a mejor, incorporando hábitos saludables, si es que antes no los seguía.
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Sarai Angresola Rasa, graduada en Nutrición Humana y Dietética, recuerda que no se trata de empezar a comer por dos, sino de alimentarse correctamente para que no haya carencias. "En términos energéticos, se debe aumentar 340 calorías al día en el segundo trimestre y 450 calorías, en el tercero”, explica. En cuanto a los macronutrientes, sugiere incrementar la ingesta de proteína. Si lo normal son 0,8 gramos por kilo de peso y día, “la futura madre debería subir hasta 1,2 gramos por kilo, haciendo entre 12 y 15% de las caloría del día. La fibra debe ocupar un papel importante en la dieta para embarazadas. “Es muy importante ya que durante la gestación se tiende a padecer estreñimiento”, advierte.
Cuando el dietista-nutricionista habla con porcentajes y macronutrientes, todo parece más difícil. La evidencia demuestra que una mujer puede continuar con su gestación y llevar una dieta vegetariana e, incluso, vegana, sin que tenga efectos negativos ni en el feto, ni en la propia madre.
La cantidad diaria de ácidos grasos omega 3 debe estar aumentada tomando 1-2 raciones (una cucharada sopera) de alimentos ricos en ácido linolénico, como aceite de lino, semillas de lino remojadas o un puñado de nueces. . “Si no es suficiente con la dieta, habrá que recurrir a suplementación,”, señala.
Uno de los miedos - totalmente justificado - de las mujeres embarazadas es contraer toxoplasmosis. Esta infección la causa un parásito, el Toxoplasma gondii, y en adultos sanos puede cursar de forma asintomática o con efectos similares a los de una gripe suave. Esta infección, si se contrae durante el embarazo, puede provocar un aborto espontáneo o transmitirse al bebé, provocándole malformaciones.
Es habitual que el ginecólogo pida una analítica completa de sangre tras confirmar el embarazo. Entre otras cosas, para saber si la futura madre tiene anticuerpos de la toxoplasmosis. De no estar inmunizada de forma natural, se deben evitar todos los productos cárnicos crudos curados (chorizo, salchichón, salami, jamón serrano curado…).
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Frutas, verduras y hierbas aromáticas. Hay que lavarlas bien. Se puede usar agua con lejía apta para desinfección del agua de bebida a razón de una cucharilla de café llena (1,2 a 2 ml) de lejía por cada litro de agua. El proceso, sugieren desde AESAN, es sumergir las frutas y hortalizas durante al menos 10 minutos.
Carnes. No comer carne cruda o poco cocinada, es decir, que no queden zonas rosadas en el interior de alimento.
Limpieza de manos. Otra de las toxiinfecciones alimentarias que preocupa es la causada por la bacteria Listeria Monocytogenes. "Provoca escalofríos, náuseas, diarrea, fatiga, dolores de cabeza y vómitos. Entre los quesos, “los más peligrosos son los quesos frescos y los no pasteurizados, como el brie y los quesos azules. Para no correr riesgos, lo mejor es optar por los semicurados o curados de vaca, cabra y oveja hasta que termine el embarazo", subraya.
A la hora de beber, lo mejor es el agua. Una persona adulta debe ingerir de media entre 2 y 2,5 litros de agua al día (de 8 a 10 vasos). La cantidad para beber será menor si la madre toma muchas frutas y verduras, ya que aportan bastante agua.
La lejía de uso doméstico no es aptar para desinfectar frutas y verduras. Existen productos específicos para ese uso alimentario. Asegúrate bien de la dosis para cada uso leyendo las instrucciones del fabricante en la etiqueta.
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Dieta y prevención del aborto espontáneo
Prevenir abortos es un objetivo claro para las parejas que lo han experimentado una o varias veces. Hay una serie de consejos sobre estilo de vida, para la mujer y para el varón, y tratamientos médicos, que pueden ayudar a prevenir los abortos.
Una dieta adecuada puede prevenir abortos. Varios estudios han demostrado que una dieta rica en fruta y/o vegetales puede reducir entre un 40 y un 60% el riesgo de aborto. Una mejoría más moderada se ha observado con una dieta rica en cereales, pescado, lácteos y huevos.
El ácido fólico en una dosis de 400µg, durante al menos 3 meses antes de concebir y el primer trimestre de embarazo, reduce el riesgo de espina bífida.
El déficit de vitamina D parece estar asociado a los abortos. Una exposición solar directa de 15 a 30 minutos diarios en, al menos, cara, cuello y manos, puede generar la vitamina D que el cuerpo necesita.
El índice de masa corporal adecuado para el embarazo está entre 18.5 y 25 kg/m2. El riesgo de aborto aumenta por debajo o por encima de estos límites.
Fumar de forma activa, o pasiva (durante el embarazo o antes), aumenta el riesgo de aborto. Cada cigarrillo fumado al día aumenta un 1% el riesgo de aborto. Dormir de forma inadecuada, o el trabajo en turno de noche, se ha asociado a un aumento del riesgo de aborto.
En este contexto, investigadores de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) analizaron 20 estudios que exploraron los hábitos alimenticios de las mujeres y las personas que dieron a luz, y poco después de concebir un bebé para ver si estos estudios mostraban evidencia de asociación con una menor o mayor probabilidad de aborto espontáneo. Los estudios incluidos en el análisis se centraron en el período periconcepcional, un período antes y durante los primeros tres meses de embarazo. La revisión de la investigación encontró que, en comparación con el bajo consumo, el alto consumo de fruta puede estar asociado con una reducción del 61% en el riesgo de aborto espontáneo. El alto consumo de vegetales puede estar asociado con una reducción del 41% en el riesgo de aborto espontáneo.
Dirigidos por el Dr. Yealin Chung, los investigadores también analizaron si los tipos de dieta predefinidos, como la dieta mediterránea o la dieta de fertilidad, también podrían estar relacionados con el riesgo de aborto espontáneo. No obstante, el equipo de investigación considera que se necesitan más estudios, particularmente investigaciones que analicen si un grupo de alimentos o una dieta y su vínculo con el riesgo de aborto espontáneo son causales, e investigaciones que puedan estimar con precisión qué tan efectivo podría ser un cambio en la dieta en las etapas críticas de la concepción.
Así, un equipo investigador multidisciplinar en el que participaban grupo de investigación Alimentación, Nutrición, Desarrollo y Salud Mental de la Universitat Rovira i Virgili y un equipo de los Departamentos de Nutrición, Epidemiología y Salud Ambiental de la Universidad de Harvard se planteó investigar si el seguimiento de las mujeres a patrones dietéticos sanos diseñados para la prevención de enfermedades cardiovasculares y crónicas se podía asociar también con unos mejores resultados de los tratamientos de la infertilidad. En concreto analizaron si seguir una dieta saludable influía a la hora de reducir las probabilidades de sufrir una pérdida del embarazo durante tratamientos de infertilidad. La respuesta: sí.
Pues según los resultados del estudio, el seguir, antes de la gestación, la dieta recomendada por la Asociación Americana del Corazón (AHA), que incluye un consumo alto de pescado, cereales integrales, ácidos grasos omega-3 y ácido fólico.Así, según los investigadores, se disminuye entre un 13 y un 15% la probabilidad de perder el embarazo. Para llegar a esta conclusión, los autores del estudio evaluaron por primera vez si seguir alguno de los ocho principales patrones dietéticos saludables reconocidos y validados a nivel mundial está asociado a una mejor probabilidad de tener un hijo vivo, y también a menos riesgo de perder el embarazo.
Para ello, estudiaron una muestra de 612 mujeres de 18 a 45 años sometidas a los principales tratamientos de infertilidad: inyección intrauterina y fertilización in vitro. Las pacientes se sometieron a más de 1.500 ciclos; 804 del primer tratamiento y 768 ciclos del segundo.
El equipo investigador analizó dos aspectos. Por un lado, cómo era la alimentación de las mujeres y sus parejas durante la etapa previa a los tratamientos de reproducción asistida. Un alto consumo de pescado, cereales integrales, ácidos grasos omega-3 y ácido fólico disminuye entre un 13 y un 15% la probabilidad de perder el embarazo.
Posteriormente analizó en qué medida las mujeres seguían uno de los ocho patrones dietéticos seleccionados y observaron que, aquéllas que más seguían el patrón recomendado por la AHA para la prevención cardiovascular, tenían entre un 13 y un 15% menos de probabilidades de perder el embarazo que las que tenían un menor seguimiento de esta dieta.
Como ya hemos visto, la dieta recomendada por los cardiólogos americanos debe ser rica en pescado, cereales integrales, ácidos grasos omega-3 (contenidos además de en el pescado, en las semillas de chía y de lino, las nueces principalmente, y algunas legumbres) y ácido fólico (frutas, vegetales de hoja verde).“Se trata de una dieta variada, sin restricción de ningún grupo de alimentos.
Tabla resumen de alimentos a evitar
| Alimento | Riesgo | Recomendación |
|---|---|---|
| Pescado crudo (sushi, ceviche) | Anisakis | Evitar |
| Carne cruda o poco cocida | Toxoplasmosis, Listeriosis | Evitar |
| Alcohol | Problemas de desarrollo fetal | Evitar |
| Huevos crudos | Salmonella | Evitar |
| Quesos no pasteurizados (brie, camembert, queso azul) | Listeriosis | Evitar |
| Pescados grandes (atún, pez espada, tiburón) | Alto contenido de mercurio | Consumir con moderación |
| Jamón y embutidos | Toxoplasmosis | Evitar |
| Cafeína | Bajo peso al nacer, aborto espontáneo | Limitar a 200 mg/día |
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