Anna Grau: Un Vistazo a la Vida y Amores de Fernando Sánchez Dragó
Relatar la vida del escritor Fernando Sánchez Dragó, incluyendo sus experiencias sentimentales, revela una faceta esencial de su personalidad y obra. Él mismo consideraba su literatura como autobiográfica, mencionando abiertamente sus numerosas relaciones con mujeres a las que amó.
Sus matrimonios fueron cuatro, al igual que el número de hijos que tuvo. Innumerables fueron sus romances y enredos, con amantes cuyas identidades son difíciles de precisar. Sánchez Dragó alardeaba de su biografía amorosa, como un Don Juan Tenorio moderno o un Giácomo Casanova.
Las feministas lo criticaban, pero él ignoraba los insultos. A sus ochenta y seis años, vivía más tranquilo, presumiendo de su último amor, Emma Nogueiro, con quien consideraba la posibilidad de un quinto matrimonio.
Desde su infancia, mostró un talento precoz para las letras, redactando su primer periódico a los cinco años. Su conocimiento del sexo opuesto también se desarrolló en su adolescencia. Su primera esposa oficial fue Elvira, con quien se casó en la cárcel de Carabanchel, Madrid, en la década de los 50, tras ser encarcelado por actividades antifranquistas.
Después de cinco procesos y diecisiete meses en prisión, escapó cruzando la frontera española por Andorra con el pasaporte de un amigo y solo siete mil pesetas.
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Su segunda esposa fue Beatriz Salama, con quien se casó en una ceremonia civil y tuvo a su primogénito, Alejandro, quien ahora tiene sesenta y un años. La convivencia terminó debido a la intervención del filósofo Antonio Escohotado.
Su tercer matrimonio fue en Italia con Caterina Barilli, profesora de Historia y Filosofía, con quien tuvo a la actriz y escritora Ayanta. Reincidente por cuarta vez, se casó con la japonesa Naoko, con quien tuvo un hijo llamado Akela. Su relación comenzó cuando él era lector de español en Kioto. Naoko era una alumna que lo visitó en su apartamento, y la cita terminó en una relación. A pesar de la diferencia de edad (él era treinta y ocho años mayor), quedó sorprendido al saber que estaba embarazada.
Tuvo sentimientos encontrados, considerando una "barbaridad" tener un hijo a los setenta y cinco años. Incluso pensó en suicidarse, pero afortunadamente no lo hizo. Tiempo atrás, había sido padre de Aixa, fruto de su relación con la francesa Martine Sáiz Pee.
Entre las mujeres que marcaron su vida, destaca la periodista Anna Grau. La compenetración entre ambos fue tal que él la consideró una de las que más satisfacciones le produjo. Siempre eligió mujeres cultas, con quienes podía establecer diálogos interesantes y profundos.
A los setenta y ocho años, Sánchez Dragó salía con Laura Celeiro, una gallega de veinticuatro años que se mudó a Madrid para estar con él. Se había enamorado del escritor viéndolo en televisión. Tras esa relación, volvió a sentir pasión por Emma Nogueiro, una reportera que lo entrevistó y se convirtió en su última pareja.
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Algunos medios informativos sugirieron la posibilidad de una boda con Emma, pero Sánchez Dragó no confirmó ni negó los rumores. Emma, de veintiocho años, alegró el corazón del escritor, quien había sido sometido a tres bypass coronarios años atrás.
Fernando Sánchez Dragó era tan compulsivo como escritor como enamorado. Siempre eligió compañeras o esposas más jóvenes. Era un hombre divertido y de conversación interesante, por lo que era frecuentemente entrevistado, especialmente por jóvenes periodistas que admiraban su forma de ser. Tenía algo de canalla simpático y embaucador.
Era incansable como amante, con altos niveles de testosterona que lo llevaban a una constante pulsión sexual. Consumía elixires y afrodisiacos de sus viajes a Oriente, e incluso afirmaba haber descubierto una pócima que iba a comercializar con su nombre, de efectos superiores a la viagra. Publicó el libro "Sangri-La, el elixir de la eterna juventud" y se vanagloriaba de ingerir setenta pastillas diarias, manteniendo un aspecto físico que no reflejaba su edad.
"Me he acostado con muchas mujeres, de las llamadas decentes", decía en sus entrevistas. En Madrid, tenía su piso en el barrio de Malasaña, donde escribía y llevaba a sus amantes. Cuando necesitaba aislamiento, se iba a su casona de Castilfrío de la Sierra, Soria, donde falleció el 10 de abril de 2023.
Los medios informativos destacaron su aparición en el Congreso el 21 de marzo, como espectador de la moción de censura protagonizada por Ramón Tamames, de Vox, partido al que estaba afiliado. Él sugirió a Tamames para esa moción. Dos horas antes de su muerte, publicó en Twitter una foto con su gato "Nano", escribiendo: "En la cabeza está el secreto de casi todo". Un infarto de miocardio puso fin a su vida.
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Su última novia, Emma Nogueiro, una periodista de Gijón, lo conoció en 2017 durante una entrevista en su casa. La diferencia de edad nunca fue un impedimento, y estuvieron juntos hasta el final. No se casaron por mutuo acuerdo.
Según fuentes cercanas, Sánchez Dragó residía en el mismo edificio que Naoko, con quien mantenía una relación cordial, cada uno en su propio piso, conectados para compartir la crianza de su hijo. Se convirtió en padre a los 75 años y comprendió que era lo mejor para su mujer.
Entre Naoko y Emma, estuvo Laura Celeiro, quien se interesó en el escritor tras ver una entrevista. Su relación sentimental terminó, pero mantuvieron un vínculo profesional. En la lista de mujeres también figura la periodista Anna Grau, pareja durante un año mientras Sánchez Dragó estaba casado con Naoko. Su separación amorosa no afectó su unión.
Otras mujeres importantes en su vida fueron Elvira, su primera esposa, con quien se casó en la cárcel; Caterina, su segunda esposa y madre de Ayanta; y Martine Sáiz Pee, madre de Aixa.
Anna Grau y "En la boca del dragón"
Pocos días después de la muerte de Fernando Sánchez Dragó, Anna Grau comenzó a escribir. No fue una elección, sino un acto inevitable. Su relación de tres años con el escritor había terminado hacía una década, pero su impacto persistía.
"Sentí el impulso, pero fue un acto pausado", cuenta. "Y creo que eso permite que en el libro haya amor, pero también una mirada lúcida". Ana Grau, periodista y exdiputada en el Parlament de Cataluña, no solo ha escrito una historia sobre su vínculo con Sánchez Dragó, sino también una reflexión sobre la política, el feminismo, el juicio público y la memoria.
"No es una biografía autorizada, ni una hagiografía. Ni lo idealizo ni le paso factura. Es una conversación con él, ahora que ya no está", resume.
Durante la entrevista, Grau se mueve con una mezcla de afecto y precisión quirúrgica. Habla con libertad, pero sin despeinarse. Y si algo queda claro es que esta historia no pretende ajustarse a ninguna narrativa fácil.
"Yo estuve con Dragó mientras me compensó.
Reflexiones de Anna Grau sobre su relación con Dragó
Anna Grau describe su libro como una conversación con Fernando Sánchez Dragó, llena de cariño pero también de lucidez. Reconoce que Dragó era manipulador, egoísta, narcisista y machista, pero también afectuoso, cariñoso, leal y fiable. No percibe masculinidad tóxica en él.
Su relación fue fácil, aunque con sus altibajos. Grau no es fan de la literatura egográfica, a diferencia de Dragó, quien se autoliteraturizaba. El detonante para escribir el libro fue el intento de cancelación que sufrió por haber estado con Dragó.
Grau tenía 46 años cuando conoció a Dragó, una mujer hecha y derecha con una carrera profesional. Ver a Dragó con ella fue un experimento que no encajaba con la imagen que algunos tenían de él. Grau se encontró con una especie de Inquisición popular por su relación con Dragó, algo que nunca había vivido antes.
Describe a Dragó como un ex modélico, afectuoso, cariñoso y leal. Tenía una visión tribal del amor y le habría gustado que todas sus mujeres vivieran juntas. Sin embargo, no le gustaba que se contaran cosas entre ellas sin él delante.
Grau menciona que a Dragó le gustaban mujeres sin biografía para poder aplastarlas con la suya, porque necesitaba brillar. Sin embargo, reconoce que él hizo un gran esfuerzo al estar con ella, hasta que se dieron cuenta de que ya se habían compensado.
Discutían de política, especialmente sobre la victoria de Donald Trump. Grau destaca que Dragó vivía su vida como una novela y que siempre se presentaba como Dragó, no como Fernando Sánchez Dragó.
Grau describe su relación con Dragó como un aprendizaje, con momentos felices y difíciles, pero siempre intensos. Estuvo con él mientras le compensó.
"En la boca del dragón": Un tributo y un análisis
En "En la boca del dragón", Anna Grau desmonta mitos alimentados por el propio Sánchez Dragó. Narra su historia de amor con un hombre que anhelaba la libertad tras décadas de dictadura y la ejerció como pocos.
La escritora catalana se sincera para contar lo que convertía a Dragó en un hombre tan "irresistible" como "insoportable". Su libro tiene dosis de humor, drama y ternura para esculpir de forma literaria la personalidad del autor de "Gárgoris y Habidis" y el aprendizaje vital y filosófico que supuso estar con él.
Grau le deja claro que se enamoró de él no solo por ser un hombre culto o inteligente, sino por ser un "hombre sabio": "Una mente honda y antigua, una mente de gran maestro, envuelta en el carácter de un niño. Eso era lo que te hacía de verdad irresistible".
En su libro, Grau narra las aventuras que vivió al lado de Dragó, incluyendo la ingesta de galletas de marihuana, viajes a Tailandia o Ucrania, y sus peculiares tratamientos de salud y antiaging.
Intentó dar respuesta a la pregunta de cómo podía estar "con un hombre tan de derechas". Una de sus riñas más importantes se debió a sus discrepancias políticas, especialmente por el apoyo de Dragó a Donald Trump.
A Dragó, sin embargo, le reconoce su habilidad de seguir su propio "camino", ya fuera por mera provocación o por convicción, sin ataduras y con libertad.
El "Homo Erectus" y la eterna juventud
En una entrevista, Fernando Sánchez Dragó afirmó tener 81 años, estar "hecho un chavalín, enamorado hasta el tuétano y practicando sexo más que nunca". Presentó a su nueva novia, Laura Celeiro, con quien paseaba su amor por toda España.
La historia de amor con su joven novia comenzó cuando Laura vio el programa de Risto Mejide en el que participaba el escritor. La diferencia de edad nunca fue un impedimento para el literato.
El programa de "Chester in love" pasará a los anales de la biografía de Sánchez Dragó como la ventana por donde se asomó para que le conociera Laura Celeiro, gracias a frases como: "Hay que darse cuenta de que el órgano sexual no está en la entrepierna sino en la cabeza" y "es fundamental encontrar la pareja adecuada".
El escritor se embarcó en una nueva aventura sacando al mercado Despacito, unas píldoras afrodisíacas y de composición natural que servían para ralentizar la eyaculación precoz. Las que él tomaba eran las Homo Erectus, el secreto de su excelente vida sexual.
En el premio Planeta, Sánchez Dragó se jactó de una gozosa actividad sexual y quiso compartir su secreto con el mundo entero: "Nunca había hecho el amor más veces ni durante más tiempo ni mejor que como lo hago ahora y es que me tomo cuarenta pastillas al día. Tengo los índices de testosterona de un chavalín como te digo".
A sus 81 años, a Sánchez Dragó no le faltaba de nada: "Tengo amor, salud de hierro a pesar de los cuatro bypass coronarios y una familia con cuatro hijos que va desde mi primogénito de cincuenta y ocho años al menor, Akela, de cinco años".
El legado de Fernando Sánchez Dragó
Fernando Sánchez Dragó fue un hombre sin etiquetas, que no tenía "ni dios ni ley ni patria ni rey ni frontera ni bandera", que iba "a pecho descubierto y desnudo por el mundo".
El escritor no pudo ser hombre de una sola mujer. La última en su historia fue Emma Nogueiro, una periodista gijonense a la que conoció en 2017. La diferencia de edad nunca fue impedimento y se mantuvieron juntos hasta el último minuto.
Entre Naoko y Emma, llegó a su vida Laura Celeiro. Fue la joven la que se interesó en el escritor sólo con ver la entrevista que le hizo Risto. Finalmente, su relación sentimental terminó. Pero no así su contacto y vínculo profesional.
En la lista de mujeres del fallecido escritor también figura la periodista Anna Grau. Fueron pareja durante un año, entre 2016 y 2017, cuando Fernando Sánchez Dragó seguía casado con Naoko. Como con la mayoría de sus mujeres, su separación amorosa no quebró su unión.
El currículum amoroso de Fernando Sánchez Dragó también contenía el nombre de Elvira, su primera esposa, con la que se casó cuando él estaba en la cárcel. Tras su fatídico matrimonio, el escritor volvió a probar suerte en el amor con Caterina, su segunda mujer, a la que conoció en Italia. Ambos se convirtieron en padres de Ayanta, quien años más tarde siguió los pasos de su progenitor. Es escritora, periodista y en 2018 fue finalista del Premio Planeta.
Aixa, la tercera hija de Sánchez Dragó, llegó años más tarde, fruto de su relación con la francesa Martine Sáiz Pee.
| Esposa | Hijos | Comentarios |
|---|---|---|
| Elvira | Ninguno | Se casaron en la cárcel |
| Beatriz Salama | Alejandro | Relación interrumpida por Antonio Escohotado |
| Caterina Barilli | Ayanta | Conoció a Fernando en Italia |
| Naoko | Akela | Alumna de Fernando en Kioto |
| Martine Sáiz Pee | Aixa | Relación extramatrimonial |
| Emma Nogueiro | Ninguno | Ultima relación conocida |
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