¿Cuándo Nació Jesucristo?
Jesucristo es una figura tan importante que incluso marca el cambio de era en el calendario occidental, separándolo entre antes de su nacimiento (a.C.) y después de él (d.C.). Sin embargo, la fecha que se presupone para dicho nacimiento es incorrecta y el Jesús histórico, en realidad, habría nacido antes del año 1.
La Importancia Histórica y Religiosa de Jesucristo
Si un personaje ha vertido, como ningún otro, ríos de tinta, provocando controversias e investigaciones, hasta el punto de cambiar la historia y tomarle como referencia del tiempo y del espacio, ha sido Jesucristo. Fundador de una nueva religión llamada cristianismo, desgajada del judaísmo al que supera en muchos aspectos, nuestra era comienza a contarse a partir de su nacimiento. Hay un “antes de” y un “después de”, desplazando a la fundación de Roma.
¿Estamos en el Año Correcto?
Pero ¿realmente es así? ¿Estamos en el 2016 d. C.? ¿O en el 2022? ¿No nació 6 años antes de lo que se cree? ¿Y dónde? Si no nació en Belén, ¿cuál es su lugar de nacimiento? Los grandes hechos que figuran en la historia suelen ajustarse a los intereses y objetivos de la persona que escribe o la entidad a la que sirve y a quienes figuran como protagonistas.
Todos los grandes que han sido en la historia se han visto rodeados del halo de la gloria y de la polémica. Jesucristo, sin ser el único, es quien mayores y abundantes diatribas y estudios ha levantado y originado, sobre todo con el correr de los tiempos y el descubrimiento, en diversas zonas del Mar Muerto, de papiros de la época. Trabajos e investigaciones con resultados que no se sabe si han clarificado algo o han enturbiado más su vida y sus enseñanzas. Entre ellas, su lugar y fecha de nacimiento.
Entre otras razones porque todo lo que sobre él se ha escrito, ha sido casi un siglo después de su paso por esas tierras, ahora llamadas “santas”, y entonces “ocupadas” -como desgraciadamente siguen-. Muchas fuentes, incluso las admitidas por la misma institución que él fundara, no coinciden entre sí, mientras otras son contradictorias.
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¿Cuándo Nació Jesús Exactamente?
En los Evangelios se mencionan dos hechos históricos que pueden servir de anclaje para establecer una fecha del nacimiento de Jesús: el reinado de Herodes el Grande (que duró entre el año 37 y el 4 a.C.) y un censo realizado bajo el emperador Augusto, que según el historiador romano Flavio Josefo habría que situar en el año 6 o 7 d.C. El problema, entonces, es que una de estas dos dataciones es incorrecta, ya que entre la muerte de Herodes y la realización de dicho censo pasaron 10 u 11 años y, por lo tanto, uno de los dos hechos es anacrónico.
En principio, no hay una manera segura de determinar la fecha del nacimiento de Jesús, ya que los Evangelios fueron escritos mucho después de su muerte y basándose en fuentes anteriores. Una de las dos referencias, el reinado de Herodes o el censo de Augusto, es anacrónica. Atendiendo que, siempre según los Evangelios, Herodes murió al poco tiempo de nacer Jesús, una fecha probable para el nacimiento de Cristo sería en el año 5 o 6 d.C.
El Lugar de Nacimiento: ¿Belén o Nazaret?
El evangelio de san Marcos, que se supone fue el primero en escribirse, por los años 60 d. C., sobre la vida y enseñanzas de Jesús, habla de Nazaret como el lugar de donde provenía el Maestro. Según la tradición canónica, se cree que es Marcos el evangelista más acertado, por ser el más cercano a los hechos, y por ser el primero de donde han bebido los otros evangelistas. Marcos, pues, considera Nazaret como la cuna o el pueblo natal de Jesús.
Es la teoría que mantienen actualmente la mayoría de los estudiosos, incluso el papa emérito Benedicto XVI en su libro “La Infancia de Jesús”, donde se inclina por Nazaret como lugar del nacimiento, y descarta Belén. Marcos, el más fiable, por escribir entre 15 y 20 años después de los acontecimientos, supone que Jesús nació en Nazaret.
Lo cuenta al inicio de su libro (cap. 1, 9-11) en cuanto comienza a narrar el principio de su vida pública, cuando relata su bautismo: “vino desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el río Jordán”. Y no menciona ninguna otra ciudad de origen fuera de ésta. Y más adelante, cuando Jesús se va a Nazaret, anota que “se fue a su patria”. En el idioma griego, en el que están escritos los evangelios, “patris” significa “tierra natal”, “lugar de nacimiento”. El mismo Jesús así lo confirma cuando, ante el escándalo que producen sus enseñanzas en Nazaret, él exclama: “Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa, es despreciado”.
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Es curioso que en el Nuevo Testamento todo el mundo lo nombre como “Jesús de Nazaret”, o el nazareno: el endemoniado de Cafarnaúm, la criada del Sumo Sacerdote, el ángel del sepulcro que anuncia la resurrección... El evangelio de Juan fue escrito más de cien años después, cuando él estaba desterrado en la isla de Patmos, muy alejado del lugar de los hechos en el tiempo y en el espacio, y aun así, se hace eco de la mala prensa que aún perduraba de las tierras de Galilea, y por ende, de Nazaret, la cuna de Jesús.
San Juan presenta a Jesucristo como “un profeta de Nazaret” y da por hecho que sus contemporáneos saben que era de Nazaret, y pone ejemplos, como el siguiente pasaje del cap. 1, vrs. 43-51: "Al siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
En efecto, Nazaret era una ciudad ignota, minúscula y de mala fama. Tan insignificante, que en el Antiguo Testamento no se la menciona nunca. Tampoco la nombra Flavio Josefo, el gran historiador judío del siglo I; ni el “Talmud”, antigua colección de escritos judíos. Debía ser una pequeña aldea sin ninguna importancia. Que alguien como Jesús hubiera nacido allí, producía escándalo entre la gente, y menos uno del que se creía que era profeta o Mesías.
San Juan lo afirma porque sus destinatarios son los cristianos de origen heleno, perseguidos por los romanos, a los que pillan muy lejos esas antipatías regionales. Vemos, pues, que las dos únicas veces en todo el Nuevo Testamento donde figura que Jesús nació en Belén son los relatos de la infancia de Mateo y Lucas.
La Profecía de Miqueas y Belén
No obstante, se puede explicar la mención del censo como un recurso del evangelista Lucas para justificar la presencia de José y María lejos de su lugar de residencia en Galilea y su viaje hasta Belén, todo ello para hacer que se cumplieran las palabras del profeta Miqueas, que aseguraba que el Mesías habría de nacer en la ciudad natal del rey David:
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«Pero tú, Belén de Efratah, aunque pequeña para figurar en los clanes de Judá, de ti me saldrá quien ha de ser dominador de Israel, cuyo origen viene de antaño, desde los días antiguos». (Miqueas 5.1)
Más allá de estos versículos, a nadie se le escapaba que Belén había sido la cuna del rey David y que, por lo tanto, resultaría lógico que también naciese en esa ciudad el Mesías, descendiente de aquél y en el que se encarnaba la promesa hecha a este rey por Dios:
«Cuando tu vida llegue a su fin y vayas a descansar entre tus antepasados, yo pondré en el trono a uno de tus propios descendientes, y afirmaré su Reino. Será él quien construya una casa en mi honor, y yo afirmaré su trono real para siempre. Yo seré su padre, y él será mi hijo. Así que, cuando haga lo malo, lo castigaré con varas y azotes, como lo haría un padre. Sin embargo, no le negaré mi amor, como se lo negué a Saúl, a quien abandoné para abrirte paso. Tu casa y tu Reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre». (2 Samuel 7.12-16)
Cuando los apóstoles salieron a proclamar las enseñanzas recibidas, tuvieron dificultades en muchos ambientes judíos, porque decían que Jesús era de Nazaret. Y ¿en qué año? Según los datos de Mateo y Lucas, Jesús nació en la época del rey Herodes, el Grande, poco antes de morir éste, ocurrida el año 4 a. C. Es decir, Jesús nació antes de la era cristiana, cuyo inicio erróneo se estableció en unos seis años más tarde.
El Calendario Festivo y la Fecha del 25 de Diciembre
En realidad, la cuestión sobre la fecha exacta del nacimiento de Jesús preocupaba bien poco a los primeros cristianos de los siglos I y II d. C., y su establecimiento fue, en primera instancia, una cuestión de política religiosa. Ocurrió del siguiente modo.
En la Roma imperial, existían dos celebraciones que coincidían con las últimas semanas del año. La primera, entre el 17 y el 23 de diciembre, eran las Saturnales (Saturnalia en latín), que se celebraban en honor a Saturno, dios protector de los sembrados, y festejaban el final de los trabajos en el campo hasta la siguiente primavera. Las Saturnales eran unas fiestas que contaban con un gran arraigo popular, por lo que su supresión una vez convertido el Imperio al cristianismo se antojaba, como mínimo, complicada.
La festividad coincidía con el solsticio de invierno, momento a partir del cual los días comenzaban a ser otra vez más largos, dando por terminado el período de “oscuridad” y abriendo el camino a un disfrute cada vez mayor del sol. No debe extrañar, por lo tanto, que se reservara un día al final de las Saturnales, en concreto el 25 de diciembre, para celebrar el nacimiento del Sol Invicto (Natalis Solis Invictis).
Al fin y al cabo, ¿qué mejor fecha para conmemorar el nacimiento del “verdadero sol” que era Jesús que la ya existente del Sol Invicto?
Lo que subyace aquí es una imposición de unas festividades cristianas de nuevo cuño sobre las tradicionales fiestas paganas, del mismo modo que, a lo largo y ancho de todo el mundo cristiano, las iglesias y catedrales fueron construidas a menudo sobre templos paganos o muchos santos representan, en realidad, antiguas divinidades o mitos grecolatinos o nórdicos. De ese modo, la gente adoptaba de mejor grado la nueva religión sin la sensación de pérdida de sus costumbres más arraigadas. Todos contentos.
El Error de Cálculo Papal
Así pues, para el siglo IV ya se había establecido la fecha de nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre. Pero, ¿de qué año? La pregunta tuvo una respuesta de manera indirecta en el siglo VI.
En 526, el papa Juan I quiso poner fin a la polémica con la iglesia oriental y encargó a un monje escita (de la actual Bulgaria o Rumanía) que vivía en Roma que determinara la fecha exacta del nacimiento de Jesús. El monje en cuestión, que tenía fama de ser “el abad más erudito de Roma”, se llamaba Dionisio y era conocido con el sobrenombre de el Exiguo, probablemente por su pequeño tamaño.
Dionisio era, entre otras cosas, un experto en cálculos astronómicos, herramienta necesaria para calcular la fecha exacta de la Pascua judía, puesto que los meses judíos son lunares y la fiesta se celebraba el día 14 del mes judío de Nisán.
Los cálculos de Dionisio le llevaron a una fecha coincidente con los últimos días del año 753 desde la fundación de Roma como el del nacimiento de Jesús. Incómodo ante la perspectiva de fechar el nacimiento de Jesucristo tomando como referencia la fundación pagana de una ciudad o el reinado de un emperador que había perseguido a los cristianos, Dionisio propuso contar los años a partir del nacimiento del Salvador. Y así, el natalicio de Jesús quedó establecido en el 25 de diciembre del 753 ab urbe condita, y el 1 de enero del año...
El Año Real del Nacimiento de Jesús
Las fuentes principales que tenemos sobre el nacimiento de Jesús son los Evangelios y estos nos ofrecen dos datos incompatibles. Por un lado, los evangelistas Mateo y Lucas fechan su nacimiento “en los días de Herodes el grande”. Este fue rey vasallo de Roma entre los años 37 y 4 a.C. -fechas que sí sabemos con exactitud por los registros romanos- y, según los evangelios, reinó todavía uno o dos años en vida de Jesús, que por lo tanto habría nacido el año 5 o 6 a.C.
Sin embargo, el mismo Lucas señala que en el año de su nacimiento, el emperador Augusto ordenó realizar un censo de la población, del cual se encargó el gobernador de Siria, Publio Sulpicio Quirino. Pero el historiador Flavio Josefo sitúa este censo 37 años después de la batalla de Actium -que enfrentó a Octavio, el futuro Augusto, contra Marco Antonio y Cleopatra-, es decir, en el año 6 o 7 d.C.
Por lo tanto, entre los dos anclajes cronológicos que se dan para el nacimiento de Jesús, hay como mínimo una diferencia de diez años. Ateniéndonos al registro de Flavio Josefo y a las repetidas menciones al rey Herodes, es más seguro tomar como referencia válida la que señala el nacimiento en vida de este rey y, por lo tanto, situarlo alrededor del año 6 a.C.
¿Por Qué se Piensa que Jesús Nació el 25 de Diciembre?
Si el año de nacimiento de Jesús cuenta al menos con algunas referencias, no se puede decir lo mismo del día. El 25 de diciembre, la fecha elegida para celebrar su natalicio, es con toda seguridad una elección intencional, ya que ni siquiera las fuentes religiosas primarias mencionan tal día.
La elección del 25 de diciembre como fecha de la Navidad es una elección intencional para facilitar la conversión de la población romana al cristianismo.
De hecho, en los primeros tiempos del cristianismo, la celebración de la natividad de Jesús -la Navidad- ni siquiera fue importante. La primera referencia al 25 de diciembre data de la época del emperador Constantino, quien legalizó la práctica del cristianismo. Solo a partir de entonces el proselitismo de esta religión estuvo permitido y, con esto, surgió la preocupación por la conversión de la población pagana: es por ese motivo que mucha de la tradición cristiana está elaborada para ser fácilmente interpretada y aceptada por un público de cultura grecorromana.
El 25 de diciembre ya era la fecha convencional cuando Dionisio el Exiguo elaboró su datación. La elección de este día se debía a que era la fiesta del Sol Invicto, un dios oriental que había sido elevado a culto oficial del Imperio por parte del emperador Aureliano a finales del siglo III. A partir del reinado de Constantino y especialmente de Teodosio -quien hizo del cristianismo la religión oficial- los esfuerzos de evangelización implicaron la superposición de las celebraciones cristianas a las paganas para facilitar la conversión.
Evangelio de Mateo versus Evangelio de Lucas
Los estudios que hacen referencia al nacimiento de Cristo suelen partir de dos testimonios que son incompatibles entre sí. Estos son los evangelios de Mateo y Lucas, escritos aproximadmente entre los años 80 y 90 del siglo I d. C., es decir, unos cincuenta años después de la muerte de Jesús y unos ochenta después de su supuesto nacimiento.
El historiador español Javier Alonso López, de la IE University, concretó en un artículo que el evangelista Mateo fechó el nacimiento de Jesús entre el año 5 o 6 a.C., en tiempos del rey Herodes el Grande (40-4 a. C.), mientras que Lucas asegura que este hecho coincidió con el censo que, en tiempos del emperador Augusto, llevó a cabo Publio Sulpicio Quirino en la provincia romana de Siria, allá por el año 6 o 7 d.C.
“Se sabe con absoluta certeza que Quirino solo fue gobernador de la provincia de Siria (que en ese momento ya incluía Judea) en el año 6 de nuestra era. Así pues, las dos noticias, el reinado de Herodes y el censo de Quirino, son incompatibles desde un punto de vista cronológico”, afirma Alonso López.
Por lo tanto, entre ambas fechas existe una horquilla de unos diez años de diferencia, lo que complica el poder fijar su nacimiento de forma exacta, ya que unos historiadores prefieren dar más credibilidad a las palabras de Mateo y otros a las de Lucas.
Lo cierto es que, a día de hoy, se desconoce con exactitud en qué día y año nació Jesucristo.
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