Así Nace Una Estrella: Un Resumen Detallado
¡Cuidado, SPOILERS! No sigas leyendo si no quieres saber nada de la película. Ha nacido una estrella era una de las películas más esperadas del año y ya ha llegado a los cines.
La cinta protagonizada por Lady Gaga y Bradley Cooper no para de cosechar buenas críticas y ha dejado llorando en la butaca a más de un espectador. A partir de aquí vamos a contar el final de la historia, por lo que te recomendamos no seguir leyendo si todavía no has podido verla.
El Trágico Desenlace
El trágico desenlace muestra cómo Jackson Maine decide acabar con su vida en el garaje de su casa. Esta escena ha dejado sin palabras a gran parte de la audiencia, pero lo cierto es que el guion y la puesta en escena fueron dejando varias pistas a medida que avanzaba el filme.
La película comienza cuando el famoso cantante termina un concierto y busca un bar donde tomar algo. Mientras está en el coche diciéndole al chófer que le lleve a un sitio donde pueda beber, hay un plano en el que destaca un cartel que se puede ver a través de la ventana.
Este cartel publicitario muestra varias sogas. Lógicamente, no es casualidad, ya que Jackson se suicida utilizando un cinturón para ahorcarse. Internet está lleno de comentarios de espectadores que creen haber visto otras premonociones como esta.
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Por ejemplo, en el foro Gagadaily creen que la conversación que tiene Jack con su tutor en rehabilitación, donde hablan del primer intento de suicidio, es un claro aviso de lo que va a pasar.
La Banda Sonora: Un Éxito Rotundo
El tiempo de espera, al fin, ha llegado a su fin. La banda sonora de 'Ha nacido una estrella' ya está aquí, y oye, es maravillosa. Si habéis tenido la suerte de ver la película, la emoción se multiplicará por dos, no os voy a mentir, pero en el álbum podemos encontrar hasta 19 canciones originales y creedme, más de la mitas os pondrán la piel de gallina.
Lady Gaga vuelve a demostrar, una vez más, que tiene una voz privilegiada, y un gusto increíble, ya que se mueve como pez en el agua entre una variedad de estilos increíble, y no patina en ninguno. Es decir, canta desde francés hasta EDM pasando por baladas country para acabar con un canción al más puro estilo Whitney.
Análisis de Algunas Canciones Clave
- Black Eyes: Con este trallazo comienza la película, en medio de un concierto multitudinario, y Bradley Cooper dándolo todo, melena al viento. Típica canción que abre conciertos de cantantes rock country en Estados Unidos.
- La Vie En Rose: Esta es la primera canción que encontramos cantada por Lady Gaga en la película (si obviamos su tarareo de 'Somewhere Over The Rainbow'. Su voz profunda y con cuerpo contrasta con las versiones que ya conocemos del clásico de Edith Piaf, pero Gaga la hace suya y oye, ¡qué bien suena!
- Maybe It's Time: La mejor de las que canta Bradley Cooper, con diferencia. Una clásica balada country, con solo el apoyo de una guitarra.
- Shallow: Llega uno de los puntos fuertes, tanto de la película como de la banda sonora: el primer single, 'Shallow'. Compuesta a entre Gaga y Mark Ronson (productor detrás de muchas de las canciones de Amy Winehouse o la más reciente 'Uptown Funk' de Bruno Mars), es un grower en toda regla. El 'aawwwhh, awwwhh' de la Gaga va a llevar a la canción muy lejos.
- Always Remember Us This Way: Otro de los momentos álgidos, tanto de la banda sonora como de la película. Primera vez que Ally canta sola en el escenario, solo con la ayuda de un piano... y del público. El cambio de notas, de aguda a grave casi en la misma línea nos da una idea de lo completa que es Lady Gaga, y lo difícil que es cantar lo que canta.
- I'll Never Love Again: El segundo single del disco y que nos recuerda todo el rato a la gran Whitney Houston. De hecho, podría considerarse que es jugar un poco sucio, ya que nos provoca el doble de emoción. Una balada perfecta para cerrar el disco, la película, y que aspira a todo en la temporada de premios.
Las Estrellas Nacen...
Las estrellas nacen por azar. Se juntan fragmentos de materia de las nubes frías de gas y polvo que flotan en el espacio, las llamadas nebulosas. Estas partículas se van agregando por atracción gravitatoria hasta formar una gran masa. Este conglomerado, por efecto de la gravedad, se contrae sobre sí mismo y como consecuencia aumenta en su centro, la densidad, presión y calor. De esta manera, los átomos se mueven cada vez más rápido y chocan unos con otros. En esas condiciones, pronto se inician reacciones de fusión nuclear. Cuando comienzan ha nacido la estrella.
Las agrupaciones de masa que no logran iniciar las reacciones nucleares, es decir, las estrellas frustradas, se denominan enanas marrones. Las que sí lo logran continúan un arduo camino cósmico.
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Las reacciones nucleares liberan presión del centro de la estrella, contrarrestan el efecto de la gravedad, lo que evita que la estrella colapse sobre sí misma. La estrella vivirá gracias a ese tenso equilibrio entre gravedad y reacciones nucleares. Morirá cuando la gravedad gane la batalla, algo que sucederá sin excepción.
Evolución Estelar
Las estrellas evolucionan a medida que van agotando su masa, que es el combustible de las reacciones nucleares. Cuanto más masa tiene una estrella, más combustible tiene para alimentar su ‘motor’ y brilla más, pero vive menos tiempo.
Cuando se agota el combustible de su centro, la estrella vuelve a contraerse y aumenta de nuevo su temperatura, lo que favorece la aparición de nuevas reacciones nucleares. Esta vez se producen en la siguiente capa de masa alrededor de la central, que ya está gastada y contrayéndose. Esta capa circundante se expande y así la estrella se hace más grande.
El aumento de volumen es el responsable del cambio de color de las estrellas. Cuanto más grande, más se enfrían las capas externas y emiten luz visible en un color determinado. Las estrellas más frías son rojas (con unos 2800 ºC), las amarillas rondan los 5500 ºC, las más calientes son azules (aproximadamente 20.000 ºC) y las verdosas (100.000 ºC).
Un estrella típica de masa media es nuestro Sol. Es joven, tiene tan solo unos 4.600 millones de años. Es una gigante amarilla y dentro de 7.000 millones de años habrá madurado y se habrá convertido en una gigante roja. Será unas cien veces más grande de lo que es en la actualidad y habrá engullido a la Tierra.
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Morirá a la edad de 12.000 millones de años tras perder gran parte de su masa, que habrá lanzado eyectada en todas direcciones formando una nebulosa planetaria. Será entonces una enana blanca, que brillará con debilidad hasta que se agote, se vuelva negra e inerte. La mayoría de la estrellas mueren como enanas blancas, excepto las estrellas supermasivas, que son de color azul.
Ellas tienen un final apoteósico. Su final consiste en una explosión de brillo excepcional llamada supernova. Desprenden en unos pocos segundos tanta energía como la que ha emitido y emitirá nuestro Sol en toda su existencia.
El Legado de "Ha Nacido Una Estrella"
Fue el primer largometraje como director de Bradley Cooper y el primer papel protagonista de Lady Gaga. La película romántica musical Ha nacido una estrella fue una de las mejores de su año, el 2018. Cautivó a público y crítica e incluso llegó a competir por el Oscar a Mejor película, que aquel año se llevo Green Book y por el que también compitieron Bohemian Rhapsody, Roma o El vicio del poder entre otras.
La película, protagonizada por Gaga y Cooper en la piel de un músico veterano en un mal momento de su carrera y una talentosa cantante que aspira a triunfar en el mundo del espectáculo, es una nueva versión de clásico Ha nacido una estrella (1937) de William A. Wellman y le brindó su primer Oscar -, Mejor canción original- a la polifacética artista por la inolvidable 'Shallow'.
La taquillera cinta cuenta con un emotivo final para el personaje de Gaga. Ocurre cuando Ally canta la última canción que su marido Jackson Maine (Cooper) compuso antes de suicidarse y que lleva por título 'I'll Never Love Again'.
Un desenlace que, sin duda, hizo llorar a más de uno, pero que tampoco fue nada fácil para la propia Gaga a la hora de enfrentarse al rodaje de aquella emotiva escena. La cantante y actriz recibió, momentos antes de iniciar la grabación de la canción, la noticia de que su mejor amiga Sonja Durham acababa de fallecer a causa de un cáncer, según explico ella misma en una entrevista con Entertainment Weekly.
Mi gran, gran, gran amiga Sonja murió de cáncer ese día. Teníamos que rodar en 30 minutos y abandoné el set porque su marido me llamó y me subí al coche. Se murió 15 minutos antes de que llegase. Me tumbé junto a ella, con su marido, con su perro, con su hijo... Cuando volví, Bradley fue muy amable conmigo y lo superamos. Interpreté la canción. Me dijo: 'No tienes que hacerlo de nuevo. Está bien'. Todo lo que quise hacer era cantar. Nunca olvidaré ese día.
En el documental de la artista de Netflix Gaga: Five Foot Two, se puede ver a ambas juntas momentos antes de la actuación de la cantante en el descanso de la Super Bowl y cómo, antes de ese acontecimiento, Durham le comunica malas noticias a Gaga sobre su enfermedad. Además, Durham era una habitual en las imágenes que Gaga subía a su cuenta de Instagram.
Comparación con la Versión Original de 1937
Entre 1936 y 1937 Wellman andaba quemado en la MGM porque los proyectos atractivos iban pasando de largo y, a pesar de divertirse mucho en el rodaje, se tomó como una afrenta personal que le adjudicaran La fuga de Tarzán. En esos meses de paro forzoso tuvo el buen tino de pedir a los estudios que pusieran a su servicio a Robert Carson, un joven guionista también desocupado en quien vio una chispa de ingenio que el tiempo se encargaría de volver inolvidables fogonazos en forma de grandes películas, las dos primeras Ha nacido una estrella y La reina de Nueva York, a las que irán dedicadas esta y la próxima entrada de nuestro especial.
En esos meses de obligada inactividad escribieron varias historias, una de ellas esta de la que hablamos, sobre la estrella que prende en el firmamento de la fama aprovechando la llama que se agosta del galán olvidado. Por cierto que por ella recibieron ambos un Óscar, el único que Wellman ganaría a lo largo de su carrera. Originalmente se llamó Once happened in Hollywood.
Y con ese título en el manuscrito original salió Wellman de la Metro junto a Carson y con el asesoramiento de su antiguo agente, Myron Selznick, se presentó en la productora de su hermano David, Selznick International, para presentarles la idea.
Wellman y David O. Selznick ya se conocían y tenían una buena amistad que conservarán después de su colaboración en estos años. Sin embargo, el director conocía muy bien los tejemanejes del obsesivo Selznick con sus famosos, numerosísimos, temibles memo que obligaban a cambiar todo sobre la marcha y, sobre todo, su costumbre de contratar a escritores para que fueran aportando ideas en cualquier momento del rodaje.
Más que para ninguna otra película de Wellman creo que es innecesario contar el argumento, universalmente conocido, pero lo esbozo: Esther Blodgett, una chica de Kansas que sueña con ser actriz, marcha a Hollywood donde se topa con la cruda realidad de una industria saturada de aspirantes sin aparente mérito, como ella.
Mientras se busca la vida trabajando de camarera conoce a Norman Maine, un galán ya maduro cuya carrera va cuesta abajo debido al alcohol, vicio que ya ha empezado a mermar sus facultades y que le mete en constantes jaleos que afean su imagen y la de quienes le contratan.
Ciñéndonos solo a esta primera versión de A Star is Born (nombre definitivo que propuso un colaborador de Selznick, que opinaba que las películas con Hollywood en el título ya repelían al personal) y obviando las otras tres que posteriormente se han hecho de la historia y de las que algo diremos luego creo, y esto ya es personal, que sería un error considerar que esta trama es poco más que un Pigmalión melodramático, o un romance pigmaliónico o como se quiera decir.
Sin embargo animo al lector a que revise la película o, ¡qué suerte!, a que la descubra por primera vez con otras expectativas, y lo que encontrará será una especie de documental dramatizado sobre la misma industria del cine.
Los planos de comienzo y fin, que se corresponden con las primera y última página del mismo guion, a mí me encantan porque, además de constituir un sencillo truco barato y resultón para darle fuste a la película, pueden retorcerse e interpretarse de muchas formas, como otros momentos de la película, que se asienta sobre una peculiar dialéctica entre vida real y vida ficcionada.
¿Qué me dicen de esa escena en la que Esther llega a la agencia de extras y se encuentra con esos carteles desalentadores y con esa administrativa que se molesta en llevarla a la centralita llena de telefonistas dedicadas en exclusiva a decir NO a todo el que llama pidiendo una oportunidad? ¿Era necesaria esa secuencia? Es una escena para la sociedad que se esfuerza por salir definitivamente de la Gran Depresión.
A diferencia de la versión de 1954 en la que solo se citan los nombres, cuando a Esther le prueban maquillajes y postizos se muestra a quién se pretende que se parezca con tales labios o tales cejas. Eso es documentar. Es documentar porque están hablando de estrellas del momento; es para nosotros imposible comprender la película hoy en día, porque está hecha en presente perfecto.
Por lo demás, como es sabido el personaje de Norman Maine está directamente basado en John Bowers, una popular estrella de los años 20 que se casó con una actriz en alza, Marguerite de la Motte, justo cuando él empezó a declinar hasta que la llegada del sonido terminó por sepultar su carrera. Aparentemente se suicidó el 17 de noviembre de 1936. Alquiló una pequeña lancha y días después apareció su cuerpo en la orilla del mar.
Además de John Bowers, el personaje de Maine se inspira en John Gilbert y John Barrymore, también echados a perder por el alcohol. De hecho hay una escena especialmente dura -y brillante por su tratamiento casi cómico- en la que Niles, el productor-protector, visita a Maine en un sanatorio de rehabilitación, que fue prácticamente dictada por George Cukor, director luego de la versión de 1954, quien vivió todo aquello en una visita a John Barrymore. Esta es otra escena, como la de la centralita, innecesaria y sin embargo inolvidable.
Pero es que, además, Wellman hizo contratar a varios hasbeen, -inmisericorde neologismo que trajo el cine al inglés-, como extras de relleno o secundarios de una frase. Para nosotros son invisibles, pero el público de entonces podía reconocerlos y sorprenderse de su presencia. Como curiosidad, entre ellos se encuentra la primera esposa de Wellman, Helene Chadwick.
La misma decisión de tener a Janet Gaynor como protagonista -elegida por Wellman expresamente, contra la idea de Selznick de contratar a la más sofisticada Merle Oberon, entonces muy de moda- es una idea que se encuadra en esta visión que he llamado «documental» de Ha nacido una estrella. En efecto, Gaynor es una actriz que incluso en 1937 ya debía resultar algo trasnochada al público.
Maine por cierto me parece el personaje más atractivo e interesante de toda la historia. Me costaría mucho, muchísimo, decidir si me quedo con Fredic March, por el que siento una muy especial simpatía o con el James Mason de 1954, que es uno de los actores por los que mi querencia y respeto se acrecientan más y más según pasa el tiempo.
Otra virtud que en mi opinión tiene la película de Wellman, ausente en las demás, es la magnífica construcción de los secundarios. Al igual que ocurre con los grandes directores de su generación, o como en el mejor cine de su época, los secundarios no pueden ser seres que transportan cosas o que dicen frases. Deben tener su propia personalidad, marcada y -esto es lo difícil- enunciada y reconocible en tan solo unos segundos. Wellman, como Ford por ejemplo, es un consumado creador de secundarios llenos de carisma que no roban protagonismo ni se tragan la historia.
Otras Versiones de la Historia
Aunque este apunte quiere centrarse en la primigenia versión de 1937, es conveniente mencionar las otras tres lecturas que sobre esta misma historia se han estrenado desde entonces. No es un caso extremadamente raro tal cantidad de remakes, pero sí es muy llamativo que se hayan extendido tanto en el tiempo, pues 80 años separan la de Wellman de la de Bradley Cooper.
En mi opinión sin embargo, quizá lo justo sería considerar que más que cuatro versiones, hay 2+2. Y es que la de 1954 sí es lo mismo de 1937 contado de forma distinta, con un enfoque evidentemente musical (es un musical) y aire de gran producción. Tan grande que como es sabido se recortó el montaje final y en el hoy circulante se mantienen algunas escenas eliminadas con fotos de rodaje sobre el sonido de este celuloide hoy perdido. Fue una producción problemática y excesiva cuyo resultado, a pesar de todo, es una maravilla cinematográfica que no se puede argumentar que sea inferior a la original, aunque yo prefiera esta última.
Las versiones de 1976 y la de 2018 son a mi entender dos películas distintas a estas aunque parecidas entre sí. Tengo que reconocer que estas dos versiones últimas me gustan poco, la de Streisand me aburre algo, su música me parece muy anodina (¡y estamos en los 70!) y me parece larguísima. La de Cooper y Lady Gaga dejo dicho solo que me parece una bazofia, una película muy mediocre de la que no quiero decir nada más para no emponzoñar esta entrada.
Cuando uno lee sobre la versión original de 1937 enseguida se topa, como es habitual en cualquier filme producido por Selznick, con el debate sobre su influencia en el resultado final. Es complicado saber con seguridad más que lo que hemos dicho arriba. La trama es cosa de Wellman y Carlson, enriquecido por el anecdotario conocido del mismo director -y mucha gente de la industria, podemos inferir- y también son suyas las principales decisiones de casting.
Esta historia necesita de un toque elegante y glamuroso que Wellman no siempre tiene tiempo para disponer en sus filmes personales, más esquemáticos y estilizados. Dejémoslo...
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