Ha Nacido una Estrella: Un Análisis Profundo de la Historia y sus Adaptaciones
La historia de Ha Nacido una Estrella ha sido llevada a la pantalla en múltiples ocasiones, comenzando con Hollywood al Desnudo (What Price Hollywood?, George Cukor) en 1932. En 1937, se realizó el primer remake, Ha Nacido una Estrella (A Star Is Born, William A. Wellman, Jack Conway).
Sin embargo, las versiones que sirvieron de base para el film de Bradley Cooper, y que se mencionan en los créditos, son la de 1954, también dirigida por George Cukor y protagonizada por Judy Garland y James Mason, y la de 1976, que es la principal influencia al cambiar la ambientación hollywoodense por la escena musical, dirigida por Frank Pierson y protagonizada por Kris Kristofferson y Barbra Streisand.
Todas estas versiones, incluyendo la más reciente, presentan la misma historia fundamental: una joven promesa introducida en el mundo del espectáculo por un veterano alcohólico cuya carrera está en declive. Esta trama atemporal ha servido de inspiración para innumerables dramas.
Entonces, si la historia y su desarrollo no son originales, ¿qué ofrece esta película que la distingue de otras? Bradley Cooper, además de dirigir y protagonizar, participó en la escritura del guion y es uno de los productores. Se nota que es un proyecto personal para él y se esfuerza en ofrecer una interpretación con gran carga dramática, de las que gustan mucho a los académicos de Hollywood: alcohólico torturado.
Así que, el que la película funcione o no para vosotros, se basa bastante en hasta que punto os gusta la pareja protagonista y si disfrutáis con la banda sonora, porque, como ya he dicho, es el único elemento que separa esta película de otras parecidas.
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Ha Nacido una Estrella, 2018, es un efectivo drama romántico musical protagonizado por Bradley Cooper y Lady Gaga en su primer papel protagónico en una película. En esta nueva versión, Cooper interpreta a Jackson Maine, un músico veterano que descubre y se enamora de Ally (Gaga), una artista en apuros.
Ella está a punto de renunciar a su sueño de triunfar como cantante, hasta que Jack la anima a saltar al primer plano. Cuanto mejor le van las cosas a Esther Hoffman, peor parecen irle a su marido. Esther y John son un matrimonio bien avenido, de esos que desprenden amor allá por donde pasa y cuya complicidad se deja sentir a distancia.
John es una estrella de rock y tiene literalmente el mundo a sus pies. No hay concierto en el que no llene estadios y recintos; sus fans se cuentan por millones, pero la suerte deja de sonreírle. A su esposa, en cambio, va a ocurrirle todo lo contrario. Esther empieza a cantar y poco a poco se hace con el público. Su carrera tiene una prometedora proyección y las productoras lo saben.
Cuando el éxito empieza a inclinarse a favor de su mujer, John se hunde, llegando a refugiarse en el alcohol y las drogas. La relación entre ambos se deteriora hasta rozar la separación.
La cuarta nueva versión de esta historia, esta es una película bastante buena, aunque demasiado larga, producida por Barbra Streisand y producida por su compañero de la época, Jon Peters. La estrella de rock John Norman Howard (Kris Kristofferson) toma consuelo en el alcohol mientras su carrera se desliza.
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De una forma u otra (u otra), la historia de A Star Is Born se ha contado tres veces en la película, con una cuarta producción que actualmente se desarrolla en el infierno del desarrollo. La película original de 1937 (con un guión acreditado a cuatro escritores, incluido el director William Wellman y la legendaria Dorothy Parker) protagonizó a Janet Gaynor como actriz aspirante y a Fredric March como su mentor.
Para empezar, no se puede negar el enorme talento de Barbra Streisand. Al final de "A Star Is Born", la cámara permanece sobre ella durante un disparo ininterrumpido de siete u ocho minutos, y ella canta su corazón, y reconocemos que es una de las grandes estrellas del cine, una de las elementales presencias.
En su estreno como director, Bradley Cooper luce contención emocional y mesura narrativa. Renuncia a venirse arriba, aunque los mimbres del cesto se lo habrían permitido y la coyuntura le fuera favorable. Precisamente, por compartir pantalla con Lady Gaga, un mazazo dramático en todo el morro para quienes la teníamos por un producto mercadotécnico, humo a poco que rascaras aunque, sin duda, dotada de buena voz.
Que el actor haya elegido la historia que William A. La Malpaso de Eastwood entre las coproductoras, y el siempre sólido Eric Roth entre los guionistas -Óscar por Forrest Gump y finalista de unos cuantos-, reforzaban la credibilidad de esta empresa, que va camino de ser uno de los taquillazos del año, más allá de que su tema principal se lleve la estatuilla.
Esa es otra: Gaga y Cooper cantan sus propios temas y eso robustece la coartada argumental, al aportarle una fuerte dosis verosímil a esta nueva vuelta al mito de Pigmalión en clave musical, aunque también algo más. Regresando al inicio de este comentario, al ahora director, ya bien acreditado aquí en cuanto a solvencia autoral, hay que reconocerle una transición comedida por los caminos del drama, sin sobrecargas en la periferia familiar de ambos protagonistas.
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Otro tanto en cuanto a contención narrativa, apostando por un tono casi eastwoodiano, con una cámara sobria cuyo único alborozo está en algunas fases de los conciertos -todos reales, anótese-, y que tiene su cénit en una secuencia final destinada a masajear el lacrimal sin asomo de sensiblería.
Es cierto que la obra original de “ha nacido una estrella” se considera una obra maestra, aunque también hay distintas formas de contar una misma historia, sin tener porque estropear la esencia de la película original. Varias han sido las versiones desde que en 1937, en la que William A.
Aunque en esta película no sólo actúa como director, sino también como coguionista y como actor protagonista junto a Lady Gaga, Bradley Cooper le da vida a Jackson Maine, una estrella de la música que descubre a una joven cantante y decide ayudarla en su carrera hasta la fama, enamorándose de ella. Pero esta estrella musical, está atormentada por el alcohol y las drogas, un hombre bueno condenado por los traumas de la infancia.
Por ello éste paseo de la fama no será un camino de rosas, para la protagonista. Parece que la cantante quiere enseñarnos con este papel, su lado más humano y menos estrafalario, todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados que nos muestre la cantante.
Considero que no ha nacido una estrella, sino dos, ya que por un lado Lady Gaga demuestra que se le da muy bien interpretar en la gran pantalla, aunque ya había demostrado que era muy buena actriz protagonizando la serie “American Horror Story”.
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