Atenea: Origen y Nacimiento de la Diosa Griega de la Sabiduría
Atenea es una de las diosas del Olimpo más veneradas desde la antigüedad, y es considerada como la patrona de la sensatez. Además, nació ya adulta de la forma más inesperada: de un terrible dolor de cabeza de su padre Zeus. Hoy te contamos todo acerca de sus orígenes, sus valores, su apariencia y su lado más oscuro. También hablaremos de cómo llegó a ganarse el patronazgo de Atenas, la ciudad más importante de toda la Antigüedad griega.
El Nacimiento de Atenea
Atenea es una diosa con muchos vértices, partiendo de que su nacimiento fue uno de los más sorprendentes entre los dioses del Olimpo. Según la mayoría de los autores, Zeus había dejado embarazada a Metis una de las hijas del dios Océano. Antes de estar casado con Hera, Zeus conoció a la oceánide Metis, quien fue de hecho su primera esposa. Pero cuando esta se encontraba encinta, Zeus recibió una profecía de Urano y Gaia: «de ella tendrás primero una hija, la más sabia de todas, pero el segundo hijo que Metis engendre contigo estará destinado a gobernar el mundo».
Sin embargo, escuchó la profecía de que corría el mismo peligro que su padre Cronos, engendrando hijos más poderosos que él que pudiesen terminar con su reinado. Así que Zeus decidió cortar por lo sano, y eliminar a Metis devorándola. Pero desde que Zeus se tragase a Metis estando embarazada, el dios del rayo sufría de terribles dolores de cabeza, que con el tiempo se hacían más y más insoportables.
Finalmente la criatura siguió creciendo en el interior del dios, quien al sentir un terrible dolor de cabeza le pidió desesperado a Hefesto, dios del fuego y de la forja, que le abriese el cráneo con su hacha para poder sacarle lo que le atormentaba. Zeus, resuelto a acabar con ellos, le pidió a Hefesto[i] que le clavara un hacha en la frente, en aquel punto donde el dolor era más punzante. Así lo hizo Hefesto, y de la herida abierta surgió una doncella ya adulta, toda ella armada de pies a cabeza y profiriendo un poderoso grito de guerra que hizo temblar los cielos y la tierra. [i] Esta es la versión que nos ofrece Píndaro.
Bien, pues ese “algo” resultó ser su hija Atenea, que nació ya con forma adulta y perfectamente armada con su vestimenta de hoplita lista para la batalla, incluyendo el casco y la lanza. Y es que su extraordinario nacimiento fue producto del temor del propio Zeus a que uno de sus hijos le relegara, tal como hizo él mismo con su padre Cronos. Pero aquella desesperada decisión no impidió que la gestación de Metis siguiera su curso dentro del cuerpo del propio Zeus. Aquel acto provocó que el dios sufriera unos terribles dolores de cabeza, lo que finalmente obligó a que Hermes tuviera que llamar a Hefesto, el herrero divino, para que le abriera la cabeza de un hachazo. Tras el golpe, de la cabeza de Zeus surgió su hija, la diosa Atenea ya adulta, vistiendo una armadura, blandiendo una lanza y profiriendo un poderoso grito de guerra. Así pues, Zeus evitó que la profecía se cumpliera, al tiempo que ganó a una fiel aliada que le ayudó en su batalla contra los gigantes.
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Atenea fue una de los doce dioses olímpicos, miembro de una gran familia divina, pero ella misma era, como hemos dicho, una diosa virgen y, por lo tanto, su corazón era totalmente inaccesible a la pasión y rechazaba el matrimonio. Esta divinidad nunca tuvo cónyuge, ni amantes y fue conocida como Atenea Parthenos (Atenea la virgen), de cuyo nombre procede el del templo más famoso de Atenas: el Partenón.
Atenea la diosa civilizadora de la sabiduría
Atenea, como diosa de la inteligencia y la reflexión, cumple un papel de diosa civilizadora que lucha contra la barbarie. A Atenea se le atribuyen asimismo inventos beneficiosos para la humanidad, muchos de ellos relacionados con la agricultura, como el olivo, el arado y el rastrillo. También le gustaba la ciencia y el hilado (en el cual era muy diestra). Y es que Atenea se distinguía claramente de otros dioses por todos estos rasgos civilizadores. Así, aunque Poseidón poseía el dominio de los mares y también fue el creador del primer caballo, sería Atenea quien enseñó a los hombres a construir barcos y a domar a estos orgullosos animales. Asimismo, su hermano Hermes tenía, entre otras atribuciones, hacer crecer los rebaños, pero era la diosa quien enseñaba a los hombres, por ejemplo, cómo cardar la lana.
Atenea vs Poseidón por el patronazgo de Atenas
Pero Atenea para poder llegar a ser considerada la patrona de Atenas tuvo que enfrentarse al dios Poseidón, que también había puesto sus ojos en la ciudad. Para optar a ello, ambos ofrecieron un regalo a los atenienses: Poseidón golpeó con su tridente en el suelo y de allí manó una fuente de agua. El problema fue que el dios solo tenía el dominio de las aguas marinas, por lo que la fuente resultó ser de agua salada.
Atenea, en su lugar, enseñó al rey de Atenas los secretos del cultivo de los olivos, tanto para su propio alimento como para la producción del aceite. La diosa Atenea está estrechamente ligada con Atenas, sobre todo después de que sus habitantes la escogieran como patrona de la ciudad tras recibir como regalo de la diosa un olivo, que simboliza la paz y la abundancia.
El mito de Atenea y Aracne
Atenea también era una diosa orgullosa, que como muchos de sus compañeros del Olimpo no aceptaba de buen grado la competencia, y mucho menos de una mera mortal. Esto le sucedió con Aracne, una mujer lidia que tenía una impresionante habilidad con telar, tanto es así que se vanagloriaba de ser más habilidosa que la diosa griega. Atenea, cansada de sus ofensas, retó a la mortal a una competición para dirimir cuál de las dos era más hábil con el telar.
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Durante el duelo, Atenea tejió orgullosa un tapiz con las escenas de su lucha contra Poseidón por el patronazgo de Atenas. Mientras tanto Aracne, obcecada en su maestría para tejer, se esmeró con un mosaico de los amoríos de Zeus. Este empeño sólo enfureció más a la diosa, quien decidió castigarla convirtiéndola en una araña. A la diosa Atenea, posiblemente una de las deidades más importantes y poderosas del panteón griego, no se la debía tomar a la ligera, como lo demuestra la transformación de la joven Medusa en una terrible Gorgona debido a la profanación de su templo, o el castigo que la diosa infligió a la hilandera Aracne por su soberbia. Y es que Atenea tenía un implacable sentido de la justicia y castigaba sin contemplaciones los actos impíos, tal como ocurrió con los héroes griegos que tras la caída de Troya habían osado profanar su santuario en la ciudad de Príamo.
Atenea: Diosa de la Guerra y la Sabiduría
Su vertiente guerrera y de protectora de héroes queda patente en diversos mitos. Por su parte, el héroe griego Aquiles contó con la inestimable ayuda de Atenea para derrotar al príncipe troyano Héctor. Aunque no cabe duda de que el héroe favorito de Atenea fue Ulises, rey de Ítaca, quien se benefició de la sabiduría de la diosa durante su regreso a su patria. También Jasón se vio favorecido por el ingenio de Atenea cuando animó a Argo a construir el barco que llevaría a los argonautas a su conquista del vellocino de oro en la lejana Cólquida.
Atenea fue asimismo una de las principales protagonistas de la Ilíada de Homero, prestando su apoyo a los griegos, especialmente a Aquiles, a quien dio sabios consejos; a Menelao, rey de Esparta y esposo de Helena, a quien salvará de la flecha del hábil arquero Pándaro, y a Diomedes, cuya lanza desvió para herir al propio Ares, el dios de la guerra. Atenea era una divinidad que siempre estaba dispuesta para el combate, aunque, a diferencia de su hermano Ares, el dios que representaba el horror de la guerra, Atenea no sentía atracción por la guerra en sí misma, sino que gustaba de la estrategia, y enseñaba a los hombres a ejercer el combate con inteligencia y habilidad.
Equivalentes de Atenea en otras mitologías
Los romanos asociaban a la diosa griega Atenea con Minerva, la cual también era una diosa virgen de la sabiduría, la civilización, las ciencias, la justicia, la medicina y las artes. Pero había ciertas diferencias. Aunque era la protectora de Roma y la patrona de los artesanos, a Minerva no se la relacionaba con la estrategia militar ni con el valor de los héroes, rasgos que los romanos atribuían a otra diosa, Belona, una divinidad de la guerra y esposa del dios Marte (equivalente al Ares griego). Otras diosas que podrían equipararse a la diosa griega Atenea las encontramos lejos de Grecia, como por ejemplo la diosa mesopotámica Ishtar, o Anat, la diosa caldea de la fertilidad. En el norte de Europa también hallamos divinidades parecidas, como por ejemplo Freya. Aunque sus atributos nada tienen que ver con los de Atenea, a la diosa nórdica del amor, la belleza, la fertilidad, la guerra, la muerte y la magia también se la relaciona con esta importante divinidad griega. Por otra parte, en el antiguo Egipto existe una diosa guerrera, Neith, la diosa patrona de la ciudad de Sais, en el delta del Nilo, una divinidad asociada a la guerra y la caza, pero también a la sabiduría e incluso a los inventos.
Elementos relacionados con Atenea
La diosa Atenea tiene un animal sagrado, el mochuelo, símbolo de la sabiduría, y también un árbol sagrado, el olivo. Asimismo, en el arte a Atenea siempre se la representa con una armadura, un casco de oro, un escudo y sosteniendo una lanza.
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De hecho, fue precisamente al héroe Perseo a quien Atenea encargó la casi imposible misión de decapitar a la terrorífica Medusa, una criatura capaz de petrificar a todo aquel que osara mirarla. Tras aparecérsele, Atenea aconsejó a Perseo que se acercara al monstruo guiándose por el reflejo de Medusa en la égida, el escudo que la diosa había prestado al héroe. Así, cuando Perseo la tuvo a su alcance, y estuvo libre de su mirada mortal, la decapitó.
Con su lanza y su escudo, Atenea es considerada una diosa protectora de las ciudades. En este contexto, uno de sus epítetos más conocidos era Polias o Poliouchos, que significa la diosa "de la ciudad" o "protectora de la ciudad". De este modo, muchas eran las ciudades griegas que dedicaban su templo principal a la diosa Atenea.
Atenea fue asimismo ampliamente representada. Tal vez una de sus representaciones más famosas sea, sin duda, la monumental estatua de oro y marfil de doce metros de altura esculpida por Fidias que se encontraba en el interior del Partenón de Atenas, en la cella, su espacio más sagrado. La celebre estatua criselefantina de Atenea atribuida al famoso escultor la muestra vestida con el peplo, una especie de túnica sin mangas, mientras que en su mano derecha sostiene a la diosa alada Nike, la encarnación de la victoria, mientras que con la izquierda sujeta un escudo, en cuyo interior se alojaba una aterradora serpiente que tal vez hacía referencia a Erecteo, el mítico rey de Atenas. Erecteo tenía cuerpo de serpiente y nació de la Tierra cuando esta fue fecundada accidentalmente con la simiente del herrero divino Hefesto, después de que el dios intentara violar a Atenea. Otras representaciones de Atenea las encontramos en el Erecteion, un templo griego proyectado por los arquitectos Mnesicles y Filocles.
Epítetos de Atenea
- Pallas (niña)
- Parthenos (virgen)
- Promachos (de la guerra)
- Ergane (de los oficios)
- Niké (victoria)
- Polias o Poliouchos (de la ciudad, protectora de la ciudad)
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