Autismo en Recién Nacidos: Síntomas y Detección Precoz

25.10.2025

Los trastornos del espectro autista (TEA) son una alteración en el desarrollo del niño. Estas alteraciones se manifiestan de muy diversas maneras, desde casos muy leves a otros más graves, y se ven desde que el niño es muy pequeño. El autismo es un trastorno que afecta a la comunicación del lenguaje, el interés por otras personas y las relaciones sociales. Se dan dificultades en la comunicación, el lenguaje, la capacidad de relacionarse con otras personas y la variedad de intereses o juegos.

Fue descrito por primera vez en el siglo XX, en plena Segunda Guerra Mundial, por un psiquiatra norteamericano, Leo Kanner, en 1943, y un pediatra austriaco, Hans Asperger, en 1944. No se sabe cuántos niños hay con TEA en el mundo, pero se cree que en la Unión Europea hay un millón de personas, muchos de ellos no están diagnosticados.

Desarrollo Típico Social y Comunicativo en Niños Sanos

Es importante recordar que cada niño es diferente y el desarrollo social y del lenguaje no es el mismo para cada niño. Esta escala nos ayuda a saber cómo es el desarrollo normal de un niño sano:

  • A los 9 meses: Juega con los adultos a dar y tomar objetos, muestra objetos y dice adiós con la mano.
  • A los 10 meses: Señala para pedir lo que quiere.
  • A los 12 meses: Aparecen las primeras palabras con significado (p. ej.: papá, mamá, agua), inicia juegos con mayor frecuencia y cambia de rol en los juegos de turnos.
  • A los 18 meses: Empieza a jugar con otros niños, pero sigue jugando en solitario casi siempre, muestra objetos, los ofrece, los toma, etc., y utiliza más palabras (en torno a las 20).
  • A los 24 meses: Tiene episodios breves de juegos con otros niños, inicia juegos con otros niños relacionados con actividad motora (p. ej.: perseguirse), hace combinaciones de dos palabras (p. ej.: papá pan, mamá agua, etc.) y sabe cuándo se le piden objetos de uso común.

Síntomas de los Niños con TEA

Este trastorno no tiene un síntoma universal y específico. Ninguna característica de las que definimos a continuación es exclusiva ni aparecen todas en su totalidad, ya que hay diferentes grados de afectación. Podríamos definirlo como un trastorno de la interacción social, afectando a su capacidad para comunicarse o relacionarse con su entorno, tanto verbal como gestualmente, incluida la falta de expresión facial o su capacidad para mostrar las emociones o afectos.

Las primeras dificultades pueden notarse cuando el niño va a cumplir un año, en el área social y comunicativa:

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  • Se interesan poco por estímulos sociales: prefieren jugar solos, son poco expresivos, no suelen sonreír ni mostrar afecto, responden poco y no suelen dirigirse a otras personas.
  • Son niños muy meticulosos que tienen unos hábitos “estrictos”. Suelen tener una rutina y cuando se les saca de la rutina pueden enfadarse o tener rabietas.

A partir del año y medio se ven dificultades en el juego, sobre todo en el juego simbólico. Por ejemplo, se le da al niño una taza y una cuchara y no se lleva la taza a la boca o no mueve la cuchara dentro de ésta.

Otros síntomas incluyen:

  • Su lenguaje está retrasado y puede ser repetitivo (ecolalia). Tienen un tono de voz diferente.
  • No miran cuando se comunican. Presentan poco contacto visual con otras personas., con poca respuesta cuando les llamamos por su nombre.
  • A veces sus movimientos son repetitivos y estereotipados. Suelen presentar patrones motores repetitivos, llamados estereotipias, tanto de gestos como verbales, mediante repeticiones de gestos (como balancearse o aletear con las manos) o palabras sin propósito de comunicar un mensaje. Algunos también tienden a la colocación sistemática y reiterada de objetos sin relación a ningún juego.
  • Se comunican para pedir cosas y no tanto para compartir.
  • Usan muy pocos gestos.

Rasgos Físicos Asociados

Los niños con TEA son iguales al resto de los niños. Los niños con TEA se distinguen por su comportamiento, no por su aspecto físico. A veces tienen una cabeza un poco más grande.

El autismo es tres veces más frecuente en niños que en niñas y ocurre en todas las razas, países y clases sociales.

¿Cuándo Remitir al Pediatra?

Es crucial estar atento a ciertas señales de alarma en el desarrollo del niño. En general, los padres son los primeros en detectar que algo pasa. Es cierto que siempre hay excepciones y padres primerizos que no tienen posibilidad de comparar con el desarrollo de otros hijos. Casi todos los expertos conceden gran importancia a estas primeras sospechas e intuiciones de los padres, que suelen producirse en los primeros 12-15 meses y que los profesionales responsables de la salud deben valorar con todo rigor.

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Se debe consultar al pediatra si se observan los siguientes signos:

  • Muy pocos gestos.
  • Falta de conexión con la mirada. Raras veces miran a la cara.
  • Falta de expresiones alegres, cálidas.
  • No tienen intereses en entregar o mostrar cosas.
  • No responden a su nombre.
  • Falta de coordinación en la comunicación no verbal. Son poco expresivos.
  • Juegan con los objetos repitiendo siempre el mismo movimiento.
  • También hacen movimientos repetidos con parte de su cuerpo.
  • El tono de su voz es atípico.

Detección Precoz del Autismo

La detección temprana es fundamental para establecer unas medidas adaptativas desde el principio. Actualmente se estudian signos de detección precoz en torno a los 9 meses, en casos graves. Ocurre en aproximadamente uno de cada 100 niños, por lo que es un problema frecuente y visible.

Los padres son los que tienen la mayor responsabilidad para detectar los primeros signos de alarma de autismo. Los padres son los que mejor conocen a sus hijos y los que pueden detectar los comportamientos y las peculiaridades para poder comentarlo con el pediatra. Los padres deben saber qué es lo normal y qué no lo es, y para ello es necesario tener algunas cosas en cuenta:

  • Supervisar el desarrollo del niño.
  • Tomar medidas en cuanto se nota que algo no encaja o que el niño se desarrolla a un ritmo diferente.
  • No esperes a ver qué pasa, el tiempo es valioso y cuanto antes se detecte mejor.
  • Busca ayuda adicional si es necesario. Tu pediatra te orientará de las posibilidades que tienes.

Si se detecta el autismo en los primeros meses de vida se podrá sacar el máximo provecho de la plasticidad cerebral del bebé. Aunque el autismo es difícil de detectar antes de los 24 meses, las primeras señales pueden darse entre los 12 y los 18 meses. En ocasiones los primeros síntomas de autismo pueden confundirse por «un bebé que se porta muy bien» porque parece tranquilo, independiente y poco exigente.

Señales de Alarma en Bebés Menores de 12 Meses

Es importante recordar que un signo aislado no quiere decir nada y que los niños deben ser explorados en su conjunto. Hasta esta edad, los profesionales se mantienen muy cautos, observando al niño y explorándolo en diversas situaciones, en varias visitas. Es en la revisión de los 18 meses cuando se ponen los cinco sentidos.

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Algunas señales de alarma en niños menores de 12 meses incluyen:

  1. Dificultad para dirigir su mirada en la dirección en que otra persona mira o señala.
  2. Ausencia de atención conjunta: no alterna la mirada entre un objeto y el adulto que lo muestra o sostiene.
  3. Falta de gestos comunicativos: apenas señala para pedir, no indica para mostrar interés por algo, no dice adiós con la mano, etc.
  4. Ausencia del típico balbuceo social-comunicativo que emplean los bebés como si conversaran con un adulto.
  5. Falta de sonrisa social y de imitación espontánea.
  6. Ausencia de interés en juegos como el cucú-tras (el adulto se oculta y reaparece ante la mirada del bebé, que estalla en una carcajada) o en juguetes, en general.
  7. Ausencia de respuesta cuando se le llama por su nombre.
  8. Tono muscular, postura y patrones de movimiento anormales.

Señales de Alarma en Niños Entre 18-24 Meses

Es en este momento cuando los profesionales invierten bastante tiempo en preguntar a los papás de una forma relajada, bastantes cuestiones en busca de los siguientes signos de alarma:

  • No señala con el dedo para pedir algo que quiere.
  • Dificultades para seguir la mirada del adulto.
  • No mira hacia donde otros señalan (mira al dedo, no al objeto).
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo/expresivo.
  • Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos (ej. alinear, abrir y cerrar, encender y apagar, etc.).
  • Ausencia de juego simbólico (no juegan a las cocinitas).
  • Falta de interés en otros niños o hermanos.
  • No suele mostrar objetos.
  • No responde cuando se le llama.
  • No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen (ej. muecas, aplaudir).
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo.
  • Antes usaba palabras pero ahora no (regresión en el lenguaje).

Diagnóstico y Tratamiento

Ante la sospecha de la familia o de los profesionales sanitarios o educativos se debe realizar una valoración inicial. Los niños con sospecha de trastorno del espectro autista necesitan profesionales expertos, tanto médicos como psicólogos. No existe una prueba médica que diagnostique el TEA. La complejidad hace que la edad media de diagnóstico se retrase hasta los 3-4 años. El estudio psicopedagógico analiza el comportamiento y el desarrollo, determinando en qué áreas tiene dificultades.

Es fundamental iniciar un proceso de estudio y tratamiento por un equipo de atención temprana desde que se sospeche el trastorno de tipo autista. Dado que existen multitud de formas clínicas dentro del espectro, el tratamiento debe adaptarse a sus necesidades específicas de intervención. Las terapias utilizadas estarán destinadas, por un lado, a mejorar la autonomía y adaptación del niño en su entorno y facilitar el aprendizaje. Por otro lado, tratarán de mejorar la interacción social y comunicativa.

El trastorno de tipo autista no tiene curación. Hay que asumir que el niño tiene áreas con capacidades normales o incluso superiores y otras que son más deficitarias. Hay que estimular aquellas áreas en las que se puedan obtener ganancias. Algunos tratamientos pueden ser utilizados para mejorar las conductas agresivas o las manías. En algunos niños en los que se asocia hiperactividad puede ser recomendable utilizar medicamentos.

Factores de Riesgo

La causa concreta del TEA es desconocida, aunque es cierto que existen algunos factores de riesgo conocidos. Es importante tener en cuenta que estos factores, por sí solos, no causan autismo. Por ejemplo, si se tiene algún hijo con autismo las posibilidades de tener otro hijo con TEA son de un 5-20%. Es cuatro veces más frecuente en niños que niñas. Tener ciertas afecciones genéticas o cromosómicas, (ya se han identificado más de 100 genes de riesgo de autismo). No tiene relación con infecciones por virus o bacterias, ni con las vacunas.

Está totalmente descartada la relación entre el autismo y la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola).

El Rol de los Padres

Es importante que los padres y educadores estén alerta y digan al pediatra que “algo no va bien”. Es bueno fijarse antes de que cumpla 2 años. Todos los niños con TEA pueden aprender.

Asumir la existencia de una discapacidad de un hijo no es tarea fácil, a veces lleva toda la vida. Es importante intentar llevar una vida lo más normal posible de pareja, de familia y de amigos, porque al final será eso lo que va a proporcionar la felicidad al niño y a la familia. No es fácil encontrar estímulos en el día a día, ya que las mejoras no son constantes y hay períodos de retroceso o empeoramiento de ciertas conductas.

Cuando se hace el diagnóstico de trastorno autista suele ser beneficioso entrar en contacto con la asociación de personas con autismo más próxima.

Tabla Resumen de Señales de Alarma

Edad Señales de Alarma
9 meses Poco juego interactivo, falta de respuesta al nombre.
12 meses Ausencia de balbuceo social, falta de gestos comunicativos.
18-24 meses Retraso en el lenguaje, falta de interés en otros niños.

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