Autismo Regresivo: Definición y Características
El autismo regresivo suele aparecer alrededor de los dos años de edad. Hay niños que, entre los 15 y 30 meses de edad, empiezan a perder habilidades sociales y competencias comunicativas. Es una característica asociada al autismo que te describimos a continuación.
¿Qué es el Autismo Regresivo?
El autismo regresivo es un patrón más del propio desarrollo y manifestación del trastorno del espectro autista (TEA). Se denomina así dado que se presenta la pérdida de capacidades aprendidas. Lo primero que perciben los progenitores en sus hijos es un retroceso madurativo. Las habilidades lingüísticas no solo dejan de desarrollarse, sino que presentan una involución. Los pequeños se muestran más retraídos, rehúyen el contacto visual y ya no reaccionan cuando se les llama por su nombre.
Es evidente que, desde un punto médico, no deja de ser llamativo que un niño -en apariencia normotípico- muestre, de pronto, un retroceso cognitivo y socioemocional. Pero los neurólogos advierten de un detalle: a lo largo de esos 15 o 30 primeros meses de vida, el bebé ya presentaba síntomas neurodivergentes.
Síntomas del Autismo Regresivo
Una publicación de la revista Sudanese Journal of Paediatric describe esta característica. Se sabe que cerca de un tercio de los niños pequeños con TEA pierden algunas habilidades en edad preescolar. Por lo general, lo que se suele ver en el autismo tardío es una involución que conduce a un estancamiento en el desarrollo de habilidades. Perder estas habilidades es súbito o gradual. Poco a poco surge una «meseta».
Autismo Regresivo vs. Autismo "Normal"
Hay un dato importante que puntualizan en Autism Research. La forma en que se manifiesta el TEA en la infancia es muy variable. Es más, a veces, los propios padres tampoco advierten las señales de esta condición de forma temprana.
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- Momento de inicio: En el autismo normal, las familias suelen detectar síntomas asociados al TEA a lo largo de los tres primeros años de vida. En el regresivo los niños tienen un desarrollo normotípico hasta más o menos los 30 meses.
- Competencias cognitivas y sociales: Los pequeños con autismo normal demuestran un desarrollo atípico en la adquisición de habilidades cognitivas y sociales.
¿Es una tipología distinta del autismo?
Si tienes un niño que evidencia esta característica, es muy posible que te plantees la siguiente cuestión. ¿Es el autismo regresivo una tipología diferente de TEA? La respuesta es no. El trastorno de espectro autista presenta una amplia variabilidad en cómo se manifiesta y afecta a las personas. Es la misma condición neurológica, pero se desarrolla y expresa de distintas formas.
Un artículo de Neuroscience and Biobehavioral Reviews aclara un aspecto. Al día de hoy, la investigación no ha proporcionado respuestas precisas sobre el hecho de que la regresión sea un subtipo distinto de TEA. Por otro lado, cabe señalar que fue el doctor Theodor Heller quien la describió por primera vez en 1908. Es una manifestación más del propio autismo. Es más, muchos de estos pequeños, en apariencia normotípicos, ya mostraban síntomas antes de la propia regresión.
Posibles causas de la regresión
En la actualidad, las causas que están detrás de ese trastorno neurológico del desarrollo no están claras. Sabemos que las personas con TEA presentan un exceso de conexiones entre neuronas, originando un volumen más elevado tanto en la corteza cerebral como en la sustancia blanca. También suele existir alteraciones en el metabolismo e incluso causas genéticas aún desconocidas.
Frontiers in Psychiatry publicó un trabajo en el que informó que los niños con autismo tardío tienen unos niveles más altos de la proteína precursora de amiloide α secretada en plasma. Aunque este descubrimiento podría ser el día de mañana un biomarcador para la identificación temprana de la regresión del TEA, se necesita de una mayor investigación para llegar a conclusiones claras.
En el mayor estudio sobre el desarrollo del cerebro en niños preescolares con autismo hasta la fecha, una investigación realizada por investigadores de la Universidad de California en Davis, ha observado que los niños de 3 años de edad con autismo regresivo, y no con autismo de inicio temprano, tienen cerebros más grandes que sus contrapartes sanas. Para el estudio, los autores incluyeron a un total de 180 niños con edades entre los 2 y los 4 años, 114 de los participantes tenían trastornos del espectro autista, el resto de participantes de la misma edad participaron como controles. Los investigadores recogieron imágenes por resonancia magnética (IRM) de 180 participantes de 3 años de edad. Para evaluar la tasa de crecimiento del cerebro antes de los 3 años, los investigadores analizaron las mediciones de circunferencia de la cabeza del niño sano realizadas en las visitas al pediatra desde su nacimiento hasta los 18 meses. Estos análisis indican claramente que el crecimiento del cerebro empieza a ser anormal de los 4 a 6 meses de edad; esto es de particular interés ya que muchas familias creen que el detonante que ocasionó la regresión de su hijo se llevó a cabo mucho más tarde. Aún queda mucho por dilucidar respecto a los cambios cerebrales asociados con el autismo, señalan los autores. En el estudio actual, no todos los niños con la regresión muestran el crecimiento cerebral precoz.
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Intervención y Tratamiento
La experiencia de ver a un niño normotípico olvidar habilidades y competencias es muy duro para el entorno familiar. Muchos padres que pasan por esta vivencia se hacen dos preguntas. La primera es: «¿Por qué mi hijo/a?». Esta cuestión carece de respuesta, porque, como ya detallamos, las causas no están claras todavía. La segunda pregunta que suelen plantear es: «¿Se puede intervenir y hacer algo?». El TEA, tanto de desarrollo normal como regresivo, hasta ahora, no se pueden detener ni revertir. A pesar de ello, la ciencia busca nuevos mecanismos para lograrlo.
La revista BMC Medicine expone un estudio pionero que tiene como meta tratar el autismo tardío. Se están realizando pruebas con prednisolona, un tipo de corticoide. La razón de este enfoque terapéutico se justifica por sospechar de unas alteraciones autoinmunes en su fisiopatología.
El Espectro Autista: Una Amplia Variabilidad
Hay personas que descubren estar dentro del espectro autista en la edad adulta. Algunos niños se detectan a los cinco años y otros, por su parte, levantan claras sospechas por parte de sus padres desde el primer año de vida. Asimismo, están los que se incluyen en la tipología regresiva aquí descrita: pequeños que, tras un desarrollo normal, empiezan a perder habilidades.
El autismo no es una condición neurológica que se exprese de igual modo en cada individuo. Su aparición, evolución y características varían mucho entre cada persona. Ello nos obliga a seguir investigando, a invertir en ciencia para comprender mejor las causas subyacentes. Por otro lado, más allá del aspecto clínico, está la esfera social.
Si hay algo que necesitan los niños y adultos con TEA es comprensión, respeto y favorecer su inclusión. Actualmente, el autismo no se considera un diagnóstico único sino un conjunto de trastornos que tienen en común un cierto grado de alteración en tres áreas: déficit de interacción social, problemas de comunicación y un repertorio anormalmente restringido de comportamientos e intereses.
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Tipos o Grados del Autismo
Se diferencian 5 grandes tipos de autismo, por lo que las personas que lo padecen pueden situarse en cualquier punto del espectro:
- Autismo
- Síndrome de Rett
- Síndrome de Asperger
- Trastorno desintegrado infantil o síndrome de Heller
- Trastorno generalizado del desarrollo no especificado
Tabla Resumen de los Trastornos del Espectro Autista (TEA)
| Tipo de TEA | Características principales | Ejemplos de manifestaciones |
|---|---|---|
| Autismo clásico | Dificultades significativas en la interacción social y la comunicación. Comportamientos repetitivos. Intereses restringidos. | Evitar el contacto visual. Lenguaje limitado o inexistente. Aleteo de manos o balanceo. |
| Síndrome de Rett | Exclusivo en niñas. Desarrollo inicial normal seguido de pérdida de habilidades adquiridas. Problemas motores severos. | Pérdida del uso funcional de las manos (movimientos repetitivos de lavado). Dificultad para caminar o sentarse. |
| Síndrome de Asperger | Dificultad para comprender normas sociales. Lenguaje formal pero sin interpretación de sutilezas. Intereses muy específicos. | Hablar extensamente sobre un tema específico sin darse cuenta de la falta de interés del interlocutor. Torpeza motora. |
| Trastorno desintegrativo infantil (TDI) | Desarrollo normal hasta los 3-4 años. Pérdida progresiva de habilidades sociales, comunicativas y motoras. | Olvidar palabras aprendidas. Mostrar desinterés repentino por las interacciones sociales. Retroceso en el control de esfínteres. |
| Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-NE) | Presenta características del espectro autista, pero no cumple todos los criterios para un diagnóstico específico. Variabilidad en la gravedad de los síntomas. | Comportamientos aislados como evitar contacto visual o dificultad en la comunicación sin otros síntomas típicos del TEA. |
Desde 2013, con la publicación del DSM-5, estos subtipos se agrupan bajo el término "Trastorno del Espectro Autista" (TEA), eliminándose las categorías separadas cambiando la clasificación. Las manifestaciones pueden variar ampliamente en intensidad y presentación en cada persona, lo que hace que el TEA sea altamente heterogéneo. La identificación y tratamiento temprano son clave para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA.
Indicadores para la detección precoz del autismo
Aunque suelen ser los propios padres los que detectan problemas en el neurodesarrollo de sus hijos entre los 18 y los 24 meses, existen una serie de circunstancias que retrasan el diagnóstico en un porcentaje significativo de casos:
- Incidencia relativamente baja de los TEA.
- Desconocimiento de las manifestaciones clínicas.
- Dificultad de los padres para detectar los síntomas sutiles en algunos tipos de autismo, como el Asperger.
- Un desarrollo sensorial y motor adecuado en ciertos casos.
Algunos niños con TEA presentan una serie de síntomas muy claros y visibles y por ello son detectados por los padres en los primeros meses de vida. Pero, a veces, son los profesores de la guardería los que ponen en alerta a los padres al observar un desarrollo inadecuado de sus habilidades básicas o de relación con los otros niños.
Estos son los principales ejemplos:
- Retraso o ausencia del habla.
- No presta atención a las otras personas.
- Falta de respuesta a las expresiones faciales o sentimientos de los demás.
- Falta de juego simbólico y ausencia de imaginación.
- Falta de interés por los niños de su edad.
- Incapaz de compartir placer.
- Alteración cualitativa en la comunicación no verbal.
- No señalar objetos para dirigir la atención de otra persona.
- Falta de utilización social de la mirada.
- Falta de iniciativa en actividades o juego social.
- Falta de reacción a estímulos sonoros.
La importancia del profesor en la detección del autismo del alto rendimiento
Los niños afectados por síndrome de Asperger o autismo de alto rendimiento son los más difíciles de detectar, ya que muchas veces no manifiestan de forma clara su problema hasta que no se les expone a un mayor grado de demanda social, lo que no suele ocurrir hasta el inicio de la educación primaria.
Por este motivo, en estos casos específicos es cuando se hace más importante, y a veces imprescindible, la participación del profesor en la detección de síntomas que hagan sospechar de un posible caso de autismo.
Estos serían los principales síntomas de alarma:
- Desarrollo deficiente del lenguaje: mutismo, entonación rara o inapropiada, vocabulario inusual para la edad del niño, limitaciones en la expresión, etc.
- Tendencia a hablar espontáneamente solo sobre temas de su interés.
- Dificultad para unirse al juego de otros niños.
- Conductas agresivas.
- Falta de cumplimiento de las normas de la clase: no obedecer a los profesores, mínima cooperación en las actividades de clase, no seguir las normas culturales, etc.
- Reacción negativa ante los estímulos.
- Relación anormal con los adultos: puede ser demasiado intensa o casi inexistente.
- Reacciones extremas ante la invasión de su espacio personal.
- Graves dificultades de adaptación a los cambios.
- Déficit en las habilidades motoras o sociales.
No todos los niños presentan todos los síntomas descritos como clásicos. Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico de TEA.
Educación para niños con TEA
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el autismo no tiene cura, por lo tanto, acompañará al niño durante todo su periplo vital. Lo que sí tiene es tratamiento, que de realizarse adecuadamente pueden contribuir eficazmente a su desarrollo y bienestar. El grado de mejoría e integración social de un alumno con autismo no depende exclusivamente de la educación que reciba, puesto que influyen otros muchos factores como: tipo de autismo, grado de afectación y entorno familiar y social. Sin embargo, está demostrado que una educación de calidad, donde se utilicen métodos y terapias adecuadas y estimulantes, y siempre que sea posible en el aula ordinaria, es fundamental en el desarrollo de estos niños. La intervención educativa de un niño autista debe realizarse siempre bajo la supervisión y apoyo de personal especializado o con formación específica. Es muy importante que tenga un enfoque que abarque las siguientes dimensiones básicas:
- Identidad y auto reconocimiento.
- Capacidades de relación social.
- Autocontrol.
- Competencias de anticipación.
- Procesos de utilización adecuada de conductas aprendidas.
Para lograr estos procesos y competencias, el maestro y los especialistas deben utilizar principalmente: terapias psicomotoras, aprendizaje por imitación y topo tipo de juegos donde prime la experimentación y la implicación de todos los sentidos.
Los niños diagnosticados de TEA se encuentran dentro del grupo de alumnos con NEE, por lo tanto, precisan de una metodología adaptada y, en algunos casos, refuerzo escolar y adaptación del currículo.
El objetivo principal de la intervención educativa en un niño con este problema es la mejora de su conocimiento social y de sus habilidades comunicativas. Otra meta importante es lograr que tenga un mayor control de sus comportamiento y una conducta los más adaptada posible al entorno.
El principal reto de la educación a un niño diagnosticado de TEA es que no solo hay que enseñarle el concepto o la habilidad para realizar una determinada tarea, sino que también hay que entrenarle en su uso de manera adecuada, funcional, espontánea y normalizada.
Adaptación curricular
Existen diversas modalidades de escolarización para estos niños: centro específico, aula de educación especial en un centro ordinario, e integración en el aula regular. En este último caso, es necesario realizar una adaptación curricular individualizada teniendo en cuenta las habilidades y capacidad potencial del niño y no solo su conducta.
En ocasiones, en la realización de los tests o pruebas necesarias para realizar la adaptación se presentan dificultades como la falta de colaboración del niño o de entendimiento de las pruebas.
Metodología
Las agendas visuales basadas en pictogramas donde se programan las tareas a realizar son muy eficaces en la educación de este tipo de escolares. Al igual que los puzzles, el juego simbólico, los juegos con pelotas y los recursos innovadores basados en Internet y determinados videojuegos.
Un aspecto muy importante tiene que ver con el espacio y ambiente en el que tenga lugar la educación con estos alumnos: todo ha de estar muy bien estructurado y organizado, evitando los cambios bruscos, ya que estas personas son muy sensibles a cualquier modificación, por pequeña que sea.
Un niño que recibe un adecuado tratamiento para el TEA llegará a ser un adulto lo más funcional posible, de ahí la importancia de todos los profesionales que intervienen en la fase educativa de estas personas.
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