Autoestima en Niños de 6 a 12 Años: Desarrollo y Estrategias
Dentro de los diferentes temas que la psicología infantil trata, la autoestima infantil despierta cada día mayor interés, tanto para los profesionales como para los padres. De hecho, todos somos conscientes de que un/a niño/a que tiene una autoestima elevada aprende y se desarrolla en armonía. Y, por otro lado, cuando los/as niños/as tienen o sienten poca valía de sí mismos/as, pueden llegar a sufrir depresión, timidez, anorexia o, en la adolescencia, inclinación al abuso de sustancias.
¿Qué es la Autoestima Infantil?
La autoestima infantil es el valor que un infante siente o percibe de sí mismo/a. Si es muy pequeño/a todavía no tiene una conciencia razonada sobre ello, sin embargo, es capaz de sentirse seguro/a, de aprender sin un exceso de miedos y de desarrollarse adecuadamente respecto a su edad. Progresivamente, conforme el/a niño/a va creciendo, va tomando conciencia del valor que tiene para sí mismo/a de manera más consciente. Cuando el infante se quiere a sí mismo/a, significa que se acepta, de manera que sus relaciones con los/as demás son satisfactorias. En definitiva, es el resultado de su temperamento en interacción con el entorno en el que se desarrolla.
¿Cuál es la Importancia de Fortalecer la Autoestima Infantil?
Dada la importancia que tiene este elemento en el desarrollo infantil, es vital estimular a los/as pequeños/as. El grado de aprendizaje está, en muchas ocasiones, limitado por una baja autoestima, por lo que, para poder ayudar a una persona en su etapa infantil a crecer sana, hay de proporcionarle herramientas para que tenga un elevado concepto de sí misma. De esta manera, si un/a niño/a logra eso va a sentir:
- Que es capaz de hacer cosas y se siente seguro/a al hacerlas.
- Que importa tanto a los/as demás como a sí mismo/a.
- Que aprender es algo valioso.
- Facilidad de pedir ayuda sin sentirse menospreciado/a.
- Responsabilidad de sus acciones.
- Capacidad de comunicarse y relacionarse adecuadamente, según su edad.
Estas son manifestaciones realmente importantes, ya que si no se cumplen no consiguen confiar en sí mismos/as, pero tampoco en los/as demás. Por este motivo, ayudarlos/as a crecer sanos/as es, también, ayudarles a crecer con buen concepto de sí mismos/as.
¿Cómo Saber si un/a Niño/a Tiene Baja Autoestima?
Detectar la sensación de baja valía de en un infante es fundamental para poderle ayudar. Se puede enumerar un grupo de comportamientos tipo, pero hay que tener presente que cada persona debe ser evaluada de manera individual para conocer su situación personal. Algunos aspectos a tomar en cuenta son:
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- Timidez o incapacidad de comunicar sus necesidades.
- Dificultades para ser creativos/as.
- Conductas agresivas o distantes con compañeros/as, profesores/as y padres y madres.
Estas son las claves fundamentales para construir los pilares emocionales y de comportamiento.
¿Cómo Trabajar la Autoestima de los/as Niños/as Desde la Escuela y Desde Casa?
Lo difícil de trabajar este aspecto radica en que no es una asignatura, no es un comportamiento concreto y no se enseña en una clase. En realidad, se va construyendo durante toda la infancia. Su base son las relaciones con los/as demás, sobre todo, las personales, la aceptación y la confianza por parte de los/as cuidadores/as, familiares y educadores/as.
Estrategias Útiles
Tanto en el aula como en casa, la actitud de las personas que los/as acompañas y enseñan es fundamental. Algunas de las estrategias o directrices a seguir podrían ser las siguientes:
- Realizar una escucha activa en todo momento.
- Tomar en serio sus emociones y sentimientos.
- Reforzar con actividades que les agraden y les apasionen.
- Ofrecerles nuevas oportunidades de hacer actividades.
- Dejarles tomar decisiones adecuadas para su nivel de desarrollo: deben aprender a elegir y a afrontar riesgos.
- Ser ejemplo y ayudar a afrontar los fracasos. No siempre se gana, es importante participar y pasarlo bien.
- Enseñar a solucionar sus problemas.
Desarrollo del Autoconcepto y la Autoestima por Edades (6-12 años)
Entre los 6 y los 12 años, los/las niños/as siguen avanzando y desarrollando la construcción del propio “yo”; además se producen cambios importantes en la valoración que hacen de sí mismos (autoconcepto y autoestima). Esta construcción progresiva del autoconcepto es dividida en dos periodos diferenciados por Palacios e Hidalgo (1999):
- De 6 a 8 años: se afianzan los logros anteriores y por tanto tienen un conocimiento más detallado de sí mismos, realizan más comparaciones entre aspectos personales y los de otros (“ahora no me gusta tanto jugar a correr como a mi amigo”) y/o exploran aspectos de tipo más psicológico (“me pongo muy triste si mis amigos no vienen a jugar con migo”).
- De 8 a 12 años: se hace más evidente la parte más social del autoconcepto, las relaciones interpersonales y las comparaciones con otros niños/as se harén más predominantes. Además se incrementa el énfasis en las descripciones referidas a contenidos y rasgos internos. La razón principal de estos cambios se encuentra en los avances señalados anteriormente de carácter cognitivo, que les permiten primero poner en relación contenidos diversos (6-8 años) y posteriormente, llevar a cabo abstracciones de nivel superior puesto que ya poseen capacidad par adoptar perspectivas distintas y para verse a sí mismos de manera más global (8-12 años).
Si se considera el desarrollo de la autoestima con estas edades, es decir, la manera cómo se valora cada persona sus propias capacidades y competencias, se puede señalar que en esta etapa al igual que ocurría con el autoconcepto, la autoestima está menos diferenciada en las edades más tempranas y se va haciendo más diversificada y compleja a medida que el desarrollo avanza. En este periodo de edad es posible mencionar dos dimensiones de la autoestima:
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- La autoestima en relación con el aspecto físico.
- La autoestima relativa a la competencia (académica y social) o destrezas físicas.
Comprensión y Control Emocional
Ya se ha señalado con anterioridad que los/las niños/as expresan y asocian determinadas situaciones con emociones básicas como la alegría y el enfado. Posteriormente empiezan a comprender y experimentar emociones más complejas como el orgullo, la vergüenza o la culpa de la misma manera en esta nueva etapa de edad se observan los indicios de la comprensión y control emocional.
Alrededor de los 6-7 años, se observa una fase intermedia en la que los/las niños/as empiezan a admitir que algunas situaciones pueden provocar más de una emoción, pero siempre considerando que una de ellas precede o sigue a la otra. Hacia los 7-8, es cuando los/las niños/as empiezan a comprender que hay ciertos acontecimientos que provocan dos sentimientos al mismo tiempo, aceptando primero que pueden expresar dos emociones parecidas y admitiendo finalmente el hecho de que determinadas situaciones pueden llegar a provocar emociones contradictorias (Ej.: “me da rabia recoger mi habitación pero me gusta verla ordenada”). Además de mejorar la comprensión emocional avanzan en el control y regulación de las propias emociones.
Evolución Personal y Emocional por Edad
En el ámbito personal evolución personal y emocional del niño/a pasa por muchas variantes. En los primeros años de vida todo se soluciona con el llanto y las rabietas. Su actuación estará condicionada por la postura que los padres y las madres adopten frente a ella. Poco a poco, el/la niño/a cambia sus respuestas y adopta otros comportamientos para relacionarse con los demás. En este momento puede “estallar” en llanto, “chantajear” a padres y madres, mostrarse extremadamente afectuoso con su familia o sensible ante las críticas, celos con relación a sus hermanos/as...
Todas estas respuestas evolucionan hasta llegar a un mejor razonamiento de su actitud, siempre que sus necesidades emocionales se hayan cubierto.
- El/la niño/a de 6 años es todavía muy inestable en sus reacciones, debido a la dificultad que tiene en cambiar su conducta. No resulta fácil consolarle y es muy sensible a todo lo que le rodea.
- A los 7 años, el/la niño se muestra menos exaltado que el año anterior. Llora menos y lo hace por un motivo determinado, aunque muchas veces el llanto es debido a sentimientos de rechazo o inseguridad respecto a los demás.
- A los 8 años se ha vuelto más atrevido y arriesgado, con una actitud más impaciente que en años anteriores. Espera que todas sus preguntas se respondan al inmediatamente y que todas sus peticiones se cumplan con rapidez. Con sus preguntas y explicaciones constantes, intentan acaparar toda la atención del adulto, busca su colaboración y necesita que le confirmen y ratifiquen sus creencias y teorías.
- A los 10 años es, por lo general, muy afectuoso con su padre y madre. Demuestra fácilmente el cariño que siente por ellos/as por medio de abrazos y besos, aunque, en ocasiones, estalla en ataques de ira. También sabe reprimirse cuando es necesario y acepta las demandas paternas y maternas sin protestar.
- A los 11 años, parece no estar dispuesto a mantener esa actitud sosegada y respetuosa gracias a la cual asimilaba los consejos del adulto. En este momento es frecuente que se produzca una regresión y se vuelva de nuevo impulsivo. Este cambio repentino se debe a la dificultad que tiene para entender los cambios que está experimentando.
- A los 12 años experimenta algunos cambios importantes que dan tranquilidad a padres y madres. Se ha calmado mucho y adopta otras actitudes que le permiten suavizar las relaciones con los demás. No actúa de forma directa como hasta ahora, sino que busca un equilibrio entre sus demandas y las respuestas que le ofrecen su padres y su madre, consiguiendo así muchas concesiones y tranquilidad en la familia.
La Importancia de la Socialización en la Etapa Escolar
En la etapa escolar prosigue el proceso de la socialización que se había iniciado a los tres años. Juegan en grupos y normalmente, suele ser grupos del mismo sexo: niños con niños y niñas con niñas.
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Es fundamental que el niño se sienta integrado en el grupo. El rechazo por parte de los otros niños puede generar problemas de autoestima en el niño. En casa se debe seguir la línea de una educación positiva con límites y mucho afecto. Deben ser reconocidos y felicitados sus logros para alimentar la autoestima del niño y fomentar la expresión de los sentimientos en la comunicación familiar.
Los fracasos forman parte de la vida del niño tanto escolar como personal. Se deben afrontar con positividad y espíritu de superación y nunca banalizarlos. Es importante trabajar con el niño la tolerancia a la frustración. Es un periodo clave en la formación de la personalidad, en ella influyen la familia y el resto de las relaciones sociales.
Relaciones Sociales y Amistad
De los 6 a los 8 años la familia sigue siendo muy importante para él y ahora también lo empiezan a ser los amigos y profesores. Se forman los primeros grupos de amigos y son frecuentes los juegos en equipo. Son relaciones frágiles que se pueden romper por cualquier pequeño contratiempo. El concepto de amigo es aquel que le complace.
En esta edad se conocen las normas e intenta seguirlas, aunque puede empezar a hacer trampas para salirse con la suya, pero es consciente de que lo está haciendo mal y suele sentirse mal por ello. En estos primeros dos años de esta etapa empieza a forjarse el sentimiento de justicia y recurre a frases como «esto no es justo» para que se le trate como a los demás.
Autonomía y Responsabilidades
Es el momento de darle pequeñas responsabilidades en las tareas domésticas o recados sencillos (poner la mesa, recoger la ropa sucia ) y debe ordenar sus juguetes.
De los 8 a los 10 años sus emociones son más equilibradas (aunque se puede enfadar con frecuencia), se forma una imagen de sí mismo y puede empezar a compararse con los demás. Necesita el refuerzo de los adultos y su aprobación para fomentar su autoestima.
La familia y la escuela son referentes importantes y en los juegos colectivos es capaz de poner las normas y saber que si no las cumple no le admitirán en el grupo. Empieza a entender la amistad como algo bidireccional, es decir, que ambas partes deben implicarse para agradar al otro. Empieza a distinguir lo que está bien y lo que está mal y es capaz de reflexionar sobre ello. A nivel moral comprende conceptos abstractos como mentira-verdad y los aplica a la vida cotidiana.
En los 10-12 años entiende la amistad como algo recíproco de personas que comparten gustos e intereses; valora la fidelidad. Hay una comprensión total de las normas y las ve como necesarias para una buena convivencia. Ya tiene la suficiente capacidad de cuidar de sí mismo (higiene), de una mascota o hacer recados más complejos que antes.
Desarrollo Integral en la Etapa de 6 a 11 Años
La etapa de 6 a 11 años en el desarrollo del niño, a nivel motor, del lenguaje, cognitivo, afectivo y social es vital en la formación de la personalidad y de la autoestima.
Desarrollo Afectivo/Social
La personalidad se va formando desde el nacimiento, pero en la edad escolar, se dan una serie de circunstancias que la hacen especialmente determinante:
- Apertura del niño al mundo exterior (compañeros, amigos y profesores).
- Desarrollo físico y mental que le permite cierta autonomía.
- Desarrollo de la autoestima.
- Establecimiento de nuevos vínculos y de relaciones sociales fuera del entorno familiar.
La autoestima y las relaciones sociales tienen un papel muy importante en esta etapa de la vida. La autoestima es un conjunto de sentimientos respecto a la valoración personal, y la percepción que uno tiene de sí mismo. Es el reflejo del nivel de confianza de una persona. Aprenden a conocer y respetar las normas de los juegos.
Cuando el deporte es de competición puede suponer mucho estrés físico o mental.
Desarrollo Motor Fino
Tienen una psicomotricidad fina muy buena. La coordinación mejora, y pueden escribir más rápidamente. Mejora el dibujo y otras actividades manuales.
Desarrollo Visual y Auditivo
Si no ven bien a esta edad, los niños generalmente se quejan. A veces, un bajo rendimiento escolar puede ser debido a problemas visuales. En estos casos, hay que consultar con el pediatra. Algunas veces, la miopía se desarrolla a partir de los 6 años.
El desarrollo auditivo va unido al desarrollo del lenguaje. A los 6 años, el lenguaje debe estar completamente desarrollado. También los problemas de audición pueden bajar el rendimiento escolar. En caso de sospecha de algún problema se debe consultar con el pediatra.
Desarrollo del Lenguaje
El lenguaje se usa más y de una manera más comunicativa. Utilizan muchas ideas y conceptos. Tienen un lenguaje lleno de deseos, necesidades y fantasías. A partir de esta edad, el lenguaje va unido al desarrollo de la lectura y al desarrollo cognitivo.
Desarrollo Cognitivo
A partir de los 6-7 años empiezan a tener sentido de la realidad. Tienen ”ideas lógicas”. Quieren encontrar sentido a todo que pasa en el mundo.
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