Ayuda Psicológica en el Tratamiento de la Infertilidad

02.11.2025

Contar con un acompañamiento psicológico durante un tratamiento de fertilidad puede ser para muchos pacientes de gran ayuda, como un apoyo en un momento en el que hay una montaña rusa de emociones.

Tambre ha apostado desde hace años por ofrecer este acompañamiento. Raquel Urteaga García, es la responsable de su Unidad de Psicología especializada en Reproducción Asistida. Es licenciada en Psicología y máster en Psicooncología y en Psicología de la Infertilidad. Durante más de 22 años ha dedicado su vida a la atención de la salud mental de los pacientes. Desde 2021 está al frente de la Unidad de Psicología, lo que le permite la posibilidad de acompañar a pacientes nacionales e internacionales.

La Importancia del Cuidado Psicológico en la Medicina Reproductiva

Tambre es una clínica que se caracteriza por la excelencia en la atención individualizada a sus pacientes, abogando por un cuidado integral de los mismos. Trabajamos en el campo de la salud, optimizamos la situación de nuestras y nuestros pacientes para conseguir su sueño. A lo largo del tratamiento van a surgir pensamientos, emociones incluso conductas que para muchas personas son nuevas.

Estos cambios en la situación van a generar modificaciones individuales y también en la relación de pareja. Sabemos que entre un 40 y un 60% de los pacientes en tratamiento desencadenan sintomatología ansiosa, depresiva o mixta. Los tratamientos de fertilidad son procesos de duración variable, que generalmente demandan recursos para los que los pacientes no se han visto expuestos anteriormente.

“Es necesario disponer de apoyo y soporte psicológico por personal especializado dentro del equipo FIV”, concluye entre otras la Dra.

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Efectivamente esta es una comparación que usualmente se utiliza, y nos sirve para visualizar mejor el alcance del malestar psicológico que pueden llegar a sentir algunos pacientes. El motivo es porque en ambos procesos, oncológico e infertilidad, los pacientes sufren un duelo: en un caso es de su propia salud amenazando su vida y en el otro es de su salud reproductiva amenazando la vida del futuro hijo que se desea engendrar.

Cuando una persona se expone a un diagnóstico de infertilidad comienza un duelo al que es importante prestar atención. Atravesará por las distintas fases conocidas por todos: shock/negación, rabia, negociación, depresión y aceptación, si bien, no todas las pacientes pasan en el mismo orden ni de la misma forma por ellas.

Como miembro del Grupo de Interés de Psicología de la SEF, nuestra recomendación es realizar un acompañamiento psicológico desde el diagnóstico; de esta forma podemos evaluar si hay necesidades ya creadas e intervenir desde el principio (no olvidemos que en ocasiones llegan a la clínica tras muchos intentos fallidos que ya han generado una sobrecarga emocional).

Para los profesionales que nos dedicamos a la Reproducción Asistida, la ESHRE y la SEF, son una de nuestras referencias para el desarrollo diario de nuestro trabajo.

Un diagnóstico de infertilidad implica un largo y costoso camino a nivel emocional, psicológico y económico según estudios científicos de psicología reproductiva, (Domínguez, 2010 y Crawford, Hoff, Mersereau, 2017). Se estima que algunas de estas casusas generan depresión o ansiedad en el 40% de los pacientes con problemas reproductivos.

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Desde mi experiencia en la Unidad de Psicología, si tuviera que resumir el mayor desafío en el que todos coinciden es en la incertidumbre. Hasta llegar al positivo hay que dar pequeños pasitos que nos acercan, y en cada uno de ellos hay diferentes posibilidades de resultados mejores o peores. El desconocimiento ante el proceso es otro factor que genera malestar, pues al principio todo es nuevo y se ven expuestos a algo que jamás pensaron que les podía ocurrir.

El Estrés y la Ansiedad Durante el Tratamiento

Esta es una pregunta que muchas pacientes se hacen. Muchas piensan que si están estresadas no se quedarán embarazadas. No existe hoy en día evidencia científica que determinen que el estrés impida el embarazo en un tratamiento de reproducción asistida. También sabemos, y así lo refrenda la SEF, que el estrés o la ansiedad afectará directamente al proceso: como en la adhesión al tratamiento, la confianza médico-tratamiento-paciente, la somatización emocional y una afectación en diversas áreas de la vida de los pacientes a nivel familiar, social y personal.

Es posible que equivocadamente, durante muchos años, se haya considerado que la parte psicológica puede ser obviada durante un tratamiento de fertilidad. Pero hoy en día, gracias a la eliminación de los tabús sobre la salud mental y al mayor conocimiento científico en neurociencia y psicología, sabemos que para realizar un cuidado integral del paciente incluir sus aspectos psicológicos es esencial.

Los pacientes que acuden a la Unidad refieren una gran descarga emocional, así como mayor capacidad de afrontamiento para manejar la situación que tantas veces es complicada. Además, desde la Unidad no sólo se trata sintomatología presente, sino que se realizan distintas intervenciones para prevenir que el camino no sea excesivamente duro.

Desear un embarazo y no conseguirlo es una situación muy angustiante. Muchas mujeres se sienten -injustamente- responsables y culpables de no poder quedarse embarazadas. Por este motivo, la infertilidad muchas veces se lleva en secreto, no se comparte con seres queridos o amigos, ya que es causa de vergüenza. Incluso cuando se inician tratamientos de reproducción asistida, es muy común que se realicen al margen de las personas cercanas.

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Emociones y Desafíos en el Tratamiento de Fertilidad

Las personas que atraviesan esta dificultad en una pareja heterosexual a menudo atraviesan crisis, que muy frecuentemente afectan al deseo sexual. El comienzo del tratamiento. Cuando tomas la decisión de ponerte en manos de especialistas, surge una gran ilusión y se dejan a un lado las dificultades. Hay muchas expectativas en el tratamiento, a pesar de que los profesionales deben informar de las probabilidades de que no se llegue a un embarazo en los primeros intentos. La llegada de la menstruación se vive como un fracaso y puede llevar a la tristeza y desesperanza.

Los días de estimulación pueden ser estresantes, sobre todo si en el trabajo no cuentas con las condiciones necesarias o si has decidido guardarlo en tu intimidad. En las esperas para saber si el tratamiento ha ido bien, puede que osciles entre la ilusión y el pensamiento de que nunca lo conseguirás. Uno de los momentos más difíciles a los que tendrás que enfrentarte, en caso de que el resultado sea negativo. En cualquier caso, cada mujer es distinta y también lo son las maneras de enfrentarse los problemas.

Para muchas parejas, hacer frente a los problemas de fertilidad y a los tratamientos de reproducción asistida puede suponer un gran desafío emocional. Existen una serie de emociones predecibles que experimentan muchas personas con infertilidad.

Es común preguntarse «¿por qué a mí?». Sentimientos de culpa y de ira también son posibles consecuencias de la infertilidad. Hombres y mujeres a menudo responden a sus sentimientos de manera diferente, pero, sin duda, ambos sienten el dolor de la infertilidad.

Además del esfuerzo físico, económico y logístico que implica, muchas personas no anticipan el enorme impacto emocional que puede tener este proceso. Pero, ¿qué pasaría si las intervenciones psicológicas no solo ayudaran a manejar el estrés, sino que también aumentaran las probabilidades de continuar el tratamiento… y quizás incluso de lograr un embarazo?

Según múltiples estudios citados por los autores, un buen número de los pacientes que enfrentan un diagnóstico de infertilidad experimentan niveles clínicos de ansiedad o depresión. Y no se trata solo de sentirse “triste” o “frustrada”. En estudios realizados en distintos países, se ha documentado que el problema de la infertilidad puede llegar a desembocar en pensamientos suicidas.

En Dinamarca, las mujeres que no lograron tener hijos después del tratamiento de fertilidad tenían el doble de riesgo de suicidio comparadas con las que sí lograron concebir. En resumen, la infertilidad no solo afecta el cuerpo.

El principal motivo por el cual los pacientes abandonan el tratamiento no es médico ni económico, sino emocional. La buena noticia es que hay muchas formas de intervenir y apoyar emocionalmente a quienes están en tratamiento de fertilidad.

En cuanto al efecto del apoyo psicológico en las tasas de embarazo, no todos los estudios coinciden en observar una mejoría significativa, pero algunos sí. Un estudio citado en el artículo, encontró que las pacientes que participaron en un programa MBI (intervención mente-cuerpo) online tuvieron un aumento en la tasa de embarazo de 4,47 veces, comparadas con el grupo que no recibió intervención.

El sufrimiento emocional en tratamientos de fertilidad es real y frecuente. La intervención temprana es clave. Esperar a “sentirse peor” no es necesario. Cuidar tu salud mental durante un tratamiento de fertilidad no es un lujo, es una necesidad.

Si estás en tratamiento -o lo estás considerando-, no dudes en buscar apoyo psicológico especializado en fertilidad. En URH García del Real entendemos la seriedad de dar apoyo emocional a nuestros pacientes a todos los niveles, además de contar con una consulta psicológica a la que pueden acudir en cualquier momento del tratamiento.

La Búsqueda de Ayuda Profesional

Cuando una pareja decide realizar una primera visita es un momento de nervios, tensión e incluso decepción. “¿Por qué a nosotros? ¿Seré yo?. La rabia, la culpa, la baja autoestima, el miedo, la incertidumbre y la tristeza.

Es importante que los pacientes sientan en todo momento que alguien del equipo está disponible. ¡Son muchas las preguntas! ¿Dónde pedir ayuda? Cada vez disponemos de más información al alcance de la mano, foros, blogs, páginas de consulta disponibles en Google.

Algunos pacientes empiezan su andadura acudiendo al ginecólogo general y al urólogo, pensando que así adelantan el proceso. En fertilidad cada situación es única e irrepetible. Cada caso debe ser evaluado en detalle y siempre por un equipo profesional con formación y dedicación específica.

Durante la primera fase, en la que se analiza toda la información médica personal y familiar, las emociones son más fáciles de asumir. Los avances médicos, logran que la mayoría de las parejas obtengan la consecución de su proyecto de ser padres. Los hombres también experimentan muchas sensaciones, pero tienden a no expresar sus propios sentimientos. Todo su esfuerzo está enfocado en dar apoyo a su pareja y si la infertilidad o esterilidad es causa suya, le acompañarán la vergüenza y se sentirán heridos en su masculinidad.

Es fundamental no obsesionarse, y tras sufrir varios intentos sin éxito, a veces la mejor opción es “tomarse un descanso” para retomar los ciclos con la energía necesaria para enfrentar el desenlace del siguiente tratamiento.

Hay muchos factores externos e internos que pueden afectar a lo largo del tratamiento. La pareja entonces se encierra en sí misma, se aísla con la consiguiente pérdida en comprensión de amistades y familia. Dependiendo del tratamiento, la asunción es más o menos ardua, y aquellos en los que los pacientes no pueden ser padres mediante su propia genética, atraviesan una fase de duelo y tristeza y un enorme desgaste emocional cíclico para cualquier pareja que comienza un tratamiento de reproducción asistida. Hay un impacto emocional muy importante, añadido al elevado coste económico del tratamiento, el proceso quirúrgico y la ausencia de privacidad sexual.

Se produce una recesión casi total del placer en las relaciones sexuales, y comienzan los reproches sobre quien quiere de verdad ser padre y quien lo hace por satisfacer los deseos del otro. La infertilidad es una enfermedad que afecta a muchas parejas en todo el mundo y puede tener un impacto emocional significativo en sus vidas.

El Papel de la Psicología en la Gestión de la Infertilidad

Los tratamientos de infertilidad pueden ser estresantes y agotadores, lo que puede afectar la salud mental y emocional de las personas que buscan concebir. En este contexto, la psicología puede desempeñar un papel importante en la gestión de la infertilidad y en el apoyo a las personas afectadas por ella.

La infertilidad puede tener efectos psicológicos en las parejas que la experimentan. La depresión y la ansiedad son comunes, al igual que la culpa, la vergüenza y la sensación de aislamiento. Los sentimientos de pérdida y la sensación de que la vida no está progresando pueden ser particularmente desafiantes. La psicología puede ayudar a las parejas a enfrentar estos desafíos emocionales.

Las terapias psicológicas pueden ayudar a las parejas a desarrollar estrategias para manejar el estrés, la ansiedad y la depresión. Además, puede ayudar a las parejas a desarrollar una comprensión más profunda de sus sentimientos y emociones. Al comprender mejor lo que está sucediendo en su interior, las parejas pueden tomar decisiones más informadas sobre su tratamiento de infertilidad y su vida en general.

La psicología también puede ayudar a las parejas a lidiar con la sensación de pérdida que puede acompañar la infertilidad. Las parejas pueden experimentar un sentimiento de duelo por el hijo que no pueden concebir y puede ser difícil para ellos hacer frente a esta pérdida. La terapia puede proporcionar un espacio seguro donde las parejas pueden hablar sobre sus sentimientos y emociones sin sentirse juzgados.

El apoyo psicológico tiene un papel importante en el apoyo a las parejas durante el tratamiento de la infertilidad. Los tratamientos de infertilidad pueden ser muy estresantes y agotadores, y pueden afectar la salud mental y emocional de las parejas. La terapia puede proporcionar un espacio seguro para las parejas para discutir sus sentimientos y preocupaciones sobre el tratamiento. Además, el apoyo psicológico puede ayudar a las parejas a tomar decisiones sobre su tratamiento de infertilidad, ya que en muchas ocasiones las parejas deben tomar decisiones difíciles sobre qué tratamiento seguir y cuánto tiempo continuar con el proceso de reproducción asistida.

Es importante tener en cuenta que la infertilidad puede afectar a cada pareja de manera diferente, y las necesidades emocionales y psicológicas de cada pareja pueden variar.

Enfrentarse a un diagnóstico de esterilidad es una cuestión complicada, las emociones son muchas y, generalmente negativas: angustia, frustración, estrés, etc. Cuando una persona o una pareja reciben un diagnóstico de infertilidad y decide iniciar un tratamiento de reproducción asistida, se abre ante ellos un camino desconocido. Para asimilar esta información antes de que pueda afectar al desarrollo de nuestro tratamiento, será necesario aceptar la nueva realidad y validar los sentimientos que esta produce.

Recomendaciones para Afrontar el Tratamiento

Solicitar la ayuda de un profesional de la psicología de la reproducción humana antes de iniciar tu tratamiento de reproducción es muy recomendable. El apoyo psicológico en los procesos de reproducción ayuda a los pacientes en la toma de decisiones y a la evaluación de alternativas con información basada en evidencia clínica. Una vez asumida la infertilidad, el estado emocional no se relaja. En este punto, surgen nuevas sensaciones ante las que el acompañamiento psicológico puede suponer un alivio: ilusión, desilusión, ansiedad, impaciencia, etc.

  • Enfocar el tratamiento paso a paso, por etapas, y no pensando todo el tiempo en la meta.
  • Comunicar y compartir tus sentimientos con tu pareja (si la hay).
  • Reflexionar y acordar con tu pareja (si la hay) qué tipo de información vais a dar a las personas que os rodean y en qué momento la vais a dar.

En un tratamiento de Reproducción Asistida, el estado emocional tiene un impacto muy importante en la vivencia personal y también en las posibilidades de éxito. Lograr el embarazo depende de un conjunto de factores estrechamente interdependientes tanto bioquímicos (endocrinos, hormonales, hematológicos) como psicológicos. Por ello, es crucial cuidar de tu salud emocional durante este proceso.

Los tratamientos de fertilidad pueden suponer para muchas personas un desafío emocional a causa de los vaivenes que pueden ir desde la esperanza hasta la frustración, dependiendo de cada caso. El tratamiento de fertilidad puede despertar una amplia gama de emociones. Es posible que estés estresada durante el proceso, que sientas ansiedad por la medicación o durante la espera de los resultados. También es común que las parejas sientan presión externa, lo que a veces puede generar tensión entre los dos.

Apoyo Psicológico en Tratamientos con Donación de Gametos

Valorar la aceptación de gametos donados activa una serie de mitos y preocupaciones sobre cómo será tu vivencia de esta maternidad. Un psicólogo experto en estos procesos te facilitará, en primer lugar, información precisa y real para desmontar los falsos mitos.

  • Comprensión de las consideraciones legales y éticas: Los tratamientos que involucran la donación de gametos están sujetos a regulaciones legales específicas que varían según el país. La asesoría psicológica puede ayudarte a entender este marco legal incluidos temas relacionados con el anonimato del donante, los derechos de tu futuro hijo y cómo esto puede impactar a tu familia en el futuro.
  • Exploración de la identidad y conversaciones futuras: Muchos padres se preguntan cómo y cuándo hablar con su hijo sobre su concepción.
  • Abordar las dinámicas de pareja: El uso de gametos donados en un tratamiento de Fecundación In Vitro puede afectar a los miembros de la pareja de diferente manera.
  • Reducción de la ansiedad y del estrés: Es normal sentir cierta ansiedad o incertidumbre ante un tratamiento con donación de gametos. El asesoramiento y consejo psicológico puede ofrecer estrategias para gestionar estos sentimientos.

Los tratamientos de Reproducción Asistida pueden ser procesos desafiantes a nivel psicológico. Suponen cambios en el bienestar emocional y también pueden ser causantes de estrés, ansiedad o incertidumbre sobre el resultado. El apoyo psicológico ofrece estrategias para afrontar estas situaciones y herramientas para gestionar los altibajos emocionales. Es beneficioso buscar apoyo psicológico en cualquier etapa del proceso, ya sea al inicio, durante el tratamiento o en el momento de enfrentarse al resultado.

Apoyar a tu pareja durante el tratamiento para tener un hijo implica mantener una comunicación abierta, mostrar empatía y estar presente para atender sus necesidades emocionales.

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