Beatriz Serrano: Un análisis profundo de su maternidad en la literatura

30.10.2025

La carrera de Beatriz Serrano (Madrid, 1989) como escritora tuvo un excelente inicio. Si el año pasado sorprendió con un prometedor debut en novela gracias a El descontento (Temas de Hoy), ahora puede presumir de ser la flamante finalista del Premio Planeta 2024.

Antes de descubrirse como novelista, Serrano había sido una firma habitual en medios como Vanity Fair, GQ, SModa, Vogue o El País, donde trabaja actualmente. El descontento fue su primera novela, con la que fue nominada como autora revelación en la edición 2024 de los premios Openbank Literatura de Vanity Fair.

Su nueva obra, la que le ha valido el segundo premio en los Planeta, se titula Fuego en la garganta y se presenta como "una novela iniciática en la que la protagonista, poseedora de ciertos poderes sobrenaturales, recorre la década de los 90 y los primeros años del siglo XXI. Hija de una mujer condenada por la sociedad de la época por el hecho de sentirse diferente, Blanca se convierte en una adolescente que se rebela contra el abandono que sufrió en su infancia".

Al recibir el premio, la autora ha explicado que se ambienta en los años 90 en un barrio popular de Valencia y que la protagonista es Blanca, una niña que, a raíz de que su madre los ha abandonado a ella y a su padre, descubre que "tiene la capacidad de obrar milagros". Allí conoce a un grupo de chicas muy parecidas a ella, a las que considera su familia escogida, ya que la autora asegura que Blanca, "como todos, es una chica solitaria que intenta conectar" con otras personas.

Pero donde realmente el gran público ha podido conocer a Serrano, antes de descubrir su faceta como escritora, ha sido a través de Arsénico Caviar. Un pódcast conversacional y confesional con trasfondo cultural en el que ambos debaten en un tono distendido sobre asuntos cotidianos, banales o profundos, bajo la premisa de estar a favor o en contra, y todo ello desde una perspectiva humorística pero crítica con respecto a las cosas que nos definen como sociedad.

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El descontento: Radiografía de una generación

Lo que Beatriz Serrano ha conseguido en las 296 páginas que tiene El descontento no es solo una radiografía tan nítida como dolorosa de un mercado de trabajo dispuesto, muchas veces, a quedarse con el alma de quienes lo habitan, sino también uno de los debuts literarios más destacados de 2023. Su protagonista es Marisa, una mujer en la treintena que vive anestesiada mediante orfidales y vídeos de YouTube para soportar las rutinas y pesares de su día a día en una agencia de publicidad.

La crítica y novelista Elena Medel ha definido este libro como "una bomba de relojería, que se lee de una sentada, pero se queda contigo mucho tiempo". Resulta difícil encontrar unas palabras más certeras para hablar de esta novela sobre el trabajo a la que Beatriz Serrano -periodista y presentadora del pódcast Arsénico Caviar, ganadora de un premio Ondas- ha añadido grandes dosis de humor e ironía que restan amargura a la soledad, la frustración y el pesimismo que no solo acechan a la protagonista sino también a muchas de las personas con las que nos cruzamos cada día.

Serrano debuta en la novela con un "hijodelapandemia", un libro lleno de humor y de una ironía marca de la casa con el que se lo pasó "pipa", asegura, en pleno confinamiento y que nace del hastío de toda una generación por sobrevivir entrelazando trabajos precarios en los que ya no solo pesan las cuatro perras que te mal pagan a la hora de tomar decisiones, sino también una violencia laboral que no permitirías ni al mejor de tus colegas o unos horarios en los que la conciliación con la vida misma es cosa de equilibristas. La escritora sospecha hasta de las amables "salas Google" en las que las empresas solo buscan "atrapar a su empleado más tiempo", advierte.

Marisa podría haber sido ella y la agencia de publicidad una redacción, no obstante, prefirió poner distancia con lo que hubiera sido una autoficción. "Me gusta la ficción pura". "He estado en entrevistas de trabajo en las que me pedían ser la mujer orquesta", confiesa quien ha roto la pesimista predicción de uno de sus profesores de Ciencias de la Información (UCM): "No vais a encontrar trabajo como periodistas", le dijeron. Hoy, forma parte de la plantilla de El País.

Hace mucho tiempo que la escritora rompió con "el cuento que nos contaron": "No era exactamente así. Por mucho que siguiéramos los pasos que nos decían, el final no era ese". Aquello del mito de la meritocracia quedó para las vidas de los padres/abuelos de los "millennials". "Empezar a trabajar en una empresa, subir escalones y jubilarse allí es un imposible a día de hoy. No tenemos esa sensación de pertenencia ni de seguridad. Nos hemos acostumbrado a las inclemencias de las crisis". Sí coincide la madrileña con ese mantra que le hace pertenecer a "la generación más preparada", aunque le pone un matiz, "académicamente, por idiomas y títulos. En la práctica, nuestras madres estaban mucho más preparadas para la vida".

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Pero Beatriz Serrano huye de las quejas y prefiere resaltar a "una generación que se expresa, que habla mucho más de sentimientos que la de nuestros abuelos" y que ha normalizado las visitas al psicólogo: "Ya no es de locos. Ya puedes decir que vas a terapia sin que te miren mal. Creo que estamos muy aislados. Falta sentido comunitario, ya no conocemos ni a nuestros vecinos, también porque igual en tu bloque hay tres Airbnb...". Marisa va de casa a la oficia y de la oficina a casa. El juego de su vida tiene pocas casillas más. Hace tiempo que abandonó su carrera como historiadora del arte y de ello solo quedan sus visitas al Museo del Prado, su sitio favorito junto al Carrefour 24 horas de la glorieta de Quevedo -"uno le alimenta el alma y otro el cuerpo"-, donde se hace pasar por cirujana para justificar la compra de donuts de madrugada y así camuflar una victoria más del capitalismo.

Igual que se queda ensimismada con El jardín de las delicias, de El Bosco, "donde saca sus propias reflexiones del cuadro", se pasa horas mirando YouTube: "Le encantan todos los vídeos. Es su ventana al mundo", dice Serrano sobre una mujer que, además de por el sistema, está anestesiada por el Orfidal. Sabe que está haciendo algo mal, pero es como un hámster dentro de la rueda. No sabe salir de ella. Solo la imaginación le hace viajar: "Sueña con la lotería, o con que le atropelle un autobús, o con que suceda algo que le saque de esa rutina porque por sí sola es incapaz de hacerlo".

Fuego en la garganta: Explorando la identidad y el abandono

Fuego en la garganta está llamada a convertirse en una gran novela generacional: con una pluma mordaz y emotiva, Serrano nos lleva en un viaje de búsqueda de la identidad que trata asuntos tan importantes como el valor de la diferencia, las consecuencias del abandono o los prejuicios que envuelven a la salud mental. Más perdida que nunca, Blanca se volcará en ese nuevo fenómeno: internet, para buscar a su propia tribu y construir su familia elegida. Blanca representa la necesidad primaria que todos tenemos de conectar, de encajar, de pertenecer. Aunque quizás el lugar no sea el idóneo y conlleve sus propios riesgos.

Una mañana de 1993, la vida de Blanca se rompe cuando su padre le anuncia que su madre no regresará. A partir de entonces, Blanca teme que pueda tener un don insólito: la capacidad de obrar milagros, aunque el primero sea provocar la muerte de una niña que se burla de su situación familiar. Con el peso de la culpa sobre sus hombros y las ansiedades propias del abandono, Blanca busca en internet personas con las que hablar y conecta con un grupo de chicas que también se encuentran solas y perdidas. Unidas por la fascinación que sienten por Charles y Marilyn Manson, Joy Division y su gusto por vestir de negro, Blanca encuentra en ellas a su familia elegida.

En Fuego en la garganta, Beatriz Serrano invita a descubrir a la mujer que hay detrás de las madres. La madre de Blanca no tiene nombre por varias razones. Una, porque a lo largo de toda la novela hay mucho simbolismo religioso, sobre todo del católico, que al final es lo que hemos mamado: desde los milagros, Blanca la milagrosa, hasta el culto en torno a su figura. La madre representa un poco la idea de la Virgen, cambia de nombre, pero siempre es la madre de Dios. A mí me daba mucha ternura que una mujer que te está diciendo en los diarios que no quiere ser solo la madre de Blanca o la esposa de Jorge, no tuviera ningún nombre, porque al final ella es todas las madres del mundo. La protagonista la conoce desde la perspectiva de ser la hija, cuando descubre a la mujer que hay detrás se da cuenta de que esa persona es la caña. Y la propia madre, cuando sale del entorno del hogar y se ve desde otras miradas también vuelve a descubrirse.

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La historia también realiza una reflexión sobre la pareja. Serrano se ha inspirado en relaciones personales que ha tenido. Ella podría haber terminado casada con un Jorge. Un tipo de hombre que tiene unos intereses, es inteligente y ve algo más allá. Se enamora de una persona que le fascina porque es inteligentísima, divertida, histriónica, pero en el fondo espera que cambie. Se enamora de ese ideal, pero no quiere ese ideal en casa. Le parece que después del matrimonio se debe centrar. Pero es que tú me has conocido en mis mundos utópicos, ¿por qué ahora no puedo seguir viviendo en ellos? Él va cambiando el contrato cada cierto tiempo, ella es la que tiene la gran decepción porque dice: “Joder, es que nosotros no íbamos a ser esta mierda, queríamos ser otra cosa. O por lo menos eso me habías dicho”.

En la novela, Serrano aborda el poder de lo que no te cuentan, del rumor. La protagonista crece escuchando: tu madre debía estar loca, era un putón, te abandonó, no te quería… Hay un momento que el relato cambia, porque todo tiene una explicación. Es muy importante escuchar la versión de nuestra historia, sobre todo ante el juicio y el prejuicio al que nos vemos sometidas las mujeres. Me gusta mucho una frase de Begoña Gómez Urzay, en Las abandonadoras (Planeta): “Un hombre se va, una mujer abandona”. Esto es fuerte. Lo tenemos así en nuestra cabeza.

Finalmente, Fuego en la garganta es un libro que va sobre muchos temas, pero el principal es la amistad. Cómo la amistad nos salva. Lo bonita que es y lo necesaria, para poder escapar y sobrevivir. Sobre todo porque cuando eres adolescentes te defines a través de tus gustos culturales. A través de la cultura podemos hablar de muchas cosas sin estar haciéndolo sobre nosotros mismos, aunque sea así.

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