Cuidados del Bebé Recién Nacido: Guía Completa

03.12.2025

La llegada de un bebé trae consigo una mezcla única de emoción y responsabilidad. Es fundamental conocer los cuidados que necesita el recién nacido, especialmente en lo que respecta a su delicada piel.

Características de la Piel del Recién Nacido

Después del nacimiento del bebe, su piel no ha alcanzado por completo su madurez, ya que es aproximadamente cinco veces menos gruesa que la de un adulto. Además, presenta las siguientes características:

  • pH: El pH de la piel de un bebé es más alto que en un adulto (alrededor de 7 en bebés y alrededor de 5,5 en adultos).
  • Microbiota: Este pH ocasiona que la microbiota de la piel no esté madura ni diferenciada por zonas del cuerpo, lo que facilita el crecimiento de microorganismos infecciosos.
  • Sensibilidad: La piel de un recién nacido es mucho más fina en comparación con la de los adultos, lo que permite la salida y entrada de agua y otras sustancias con mayor facilidad.
  • Producción de melanina: La piel de los bebés tiene menos cantidad de melanina, que es el pigmento responsable del color cutáneo.
  • Sudor y grasa: La piel de los bebés tiene menos glándulas tanto sudoríparas como sebáceas, por lo que tiende a ser más seca que la de los adultos.

Aspecto General del Recién Nacido

Al nacer, el bebé recién nacido está cubierto de una grasa blanca llamada unto sebáceo o vérnix caseosa. Está formada por las secreciones de sus glándulas sebáceas, y ha protegido su piel durante el embarazo. No es necesario ni conveniente quitarla, pues también le sirve de abrigo y protección mientras se adapta a la vida fuera del útero.

Especialmente en hombros, espalda y frente, suele observarse un vello suave y fino llamado lanugo, que se cae a los pocos días de nacer. Son los restos del vello que les cubría el cuerpo desde el quinto mes de embarazo y que empieza a desprenderse poco antes de nacer. Por eso, es más abundante en bebés prematuros.

A menudo la cabeza del bebé es ligeramente puntiaguda como resultado del paso a través del canal de parto y la presión que ha soportado al pasar a través del cuello uterino. En su cabeza se pueden palpar también unas zonas más blandas de forma romboidal, llamadas fontanelas: una más grande que se encuentra en el centro del cráneo (fontanela anterior), y otra posterior más pequeña. En las mejillas y el mentón, pero sobre todo en las alas de la nariz, muchos bebés recién nacidos tienen unos puntos nacarados de tamaño pequeño.

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Es normal encontrar los párpados hinchados en el bebé recién nacido. A veces, los cambios de presión que sufren en el parto producen una hemorragia en la conjuntiva, observándose una pequeña mancha en forma de hoz de color rojo en la parte blanca del ojo, rodeando la córnea.

En el caso de los genitales, en las niñas, la prominencia de los labios menores y del clítoris es normal al nacer. La inflamación de la vulva desaparecerá durante el primer mes de vida. En la vagina de las recién nacidas se observa un flujo blanquecino y cremoso, en ocasiones incluso sanguinolento, debido a la influencia de las hormonas maternas. Con cierta frecuencia, en los niños varones, se aprecia un testículo tenso y de gran tamaño. La fimosis, es decir, la estrechez que impide retirar la piel del prepucio y descubrir el glande, es normal en los recién nacidos. En la inmensa mayoría se soluciona espontáneamente con el paso del tiempo.

Al nacer, tanto los niños como las niñas pueden presentar signos debidos a la influencia que durante el embarazo ejercieron en ellos las hormonas maternas. El más característico es la hinchazón de sus mamas o intumescencia mamaria, de las que a veces incluso sale un poco de leche. Es importante no pretender vaciarlas, pues podría causar una infección.

En muchos recién nacidos puede verse, en la zona baja de la espalda, una mancha de color oscuro que recuerda a un hematoma (moratón) y recibe el nombre de mancha de Baltz o mongólica por ser frecuente en esta raza. La extensión puede variar de un niño a otro. También puede haber otras manchas de color rojo en la piel de la zona de la nuca, de los párpados o en el centro de la frente. En la nariz, las mejillas y la barbilla aparecen en los primeros días unos pequeños granos blanquecinos. Reciben el nombre de miliaria, aunque popularmente se conocen como engordaderas o crecederas.

Los recién nacidos de ambos sexos, debido al paso de hormonas maternas a través de la placenta, es habitual que tengan durante las primeras semanas un aumento de tamaño de las mamas.

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Los niños nacen a menudo con las uñas de las manos largas y parcialmente rotas en sus extremos. Esto provoca, a veces, que se lastimen, sobre todo la cara. Si esto ocurre, al margen de los días de vida que tenga el bebé, no hay ningún impedimento para cortar las uñas. Debe hacerse con cuidado, aprovechando los momentos en que el bebé esté más relajado y utilizando unas tijeras adecuadas de punta redonda o bien un cortauñas.

Cambios en el Color de la Piel

Cuando veas por primera vez a tu hijo tras el parto te sorprenderá su color: rojo amoratado y con una sustancia blanquecina por encima. Después de romper aguas y el posterior nacimiento del bebé, verás que tiene este color amoratado que se debe al esfuerzo que ha realizado para atravesar el canal del parto. Pero tranquila, va a ir desapareciendo en las horas siguientes, hasta dar lugar a un tono rosado.

Es muy habitual observar un color azulado (cianosis) en sus manos y pies durante los dos primeros días de vida. En algunos casos el bebé puede seguir teniendo amoratados los pies y las manos, debido a que la circulación sanguínea todavía no está bien establecida, pero este color debe corregirse en cuanto cumpla sus primeras 24 horas de vida. Si no ocurre así y el tono permanece hay que comentárselo al neonatólogo.

A algunos recién nacidos el tono de piel se les torna amarillento. Puede ponerse así entre el segundo y el séptimo día de vida. Se debe a la ictericia, que es la acumulación de bilirrubina en la sangre. Para solucionarla bastará con exponer al niño a la luz solar 10 minutos al día. Si no mejora, ve al pediatra.

Ante una bajada de temperatura, el cuerpo mantiene calientes los órganos vitales, en detrimento de las partes más “prescindibles”, como uñas y labios que adquieren un color amoratado. Si la piel del bebé adquiere una palidez grisácea extrema, ve inmediatamente a urgencias. Este es el tono más alarmante, pues suele denotar infección.

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Según pasan los días estas variaciones de color en la piel van dejando de darse, hasta que el tono de piel se estabiliza. Hay que tener claro que "un concepto importante en el recién nacido es que, desde el pigmento de coloración con el que nace el niño hasta el color definitivo pasan varios meses, unos tres o cuatro meses", aclara el Dr. Baca.

Higiene del Recién Nacido

En cuanto a la higiene del recién nacido, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Baño: Según indica la Asociación Española de Pediatría, no es necesario limpiar todas las zonas ya que tienen mecanismo de autolimpieza. Como la piel del recién nacido suele estar seca y presentar descamación, es recomendable utilizar lociones humectantes después del baño.
  • Cordón Umbilical: Recuerde lavarse las manos antes de tocar la zona del cordón. Limpiar la zona del cordón con agua, levantándolo para limpiar la zona inferior. Puede utilizar también agua y jabón neutro para limpiarlo, teniendo la precaución de secarlo bien después, se debe evitar que quede húmedo. No tenga miedo de movilizarlo, es una zona carente de sensibilidad y no les duele. Intentar dejar la zona "al aire" doblando el pañal sobre sí mismo.
  • Ojos: Los ojos, en caso de tener legañas, se pueden limpiar con suero fisiológico o agua de manzanilla, utilizando una gasa para cada ojo.
  • Orejas: Limpiar el pabellón auricular por y la zona de detrás de la oreja.
  • Nariz: Limpiar sólo si hay mucosidad,con suero fisiológico, del que podemos introducir hasta 1 cc. en cada fosa nasal, con la ayuda de una jeringa. Se recomienda hacer el lavado antes de la toma y no se recomienda utilizar peras de aspiración.
  • Genitales: En las niñas se debe de limpiar siempre de delante hacia atrás, para evitar la contaminación con heces y limpiando bien los labios mayores y menores. Si presenta irritación en la zona, aplicaremos una pomada balsámica.
  • Uñas: Las uñas de las manos del recién nacido suelen ser largas y frágiles. Podéis cortarlas con unas tijeritas de punta redonda pasadas dos o tres semanas, para evitar que se arañen.
  • Pañal: No es necesario emplear jabones siempre que cambiemos el pañal al bebé. Son recomendables los preparados sin alcalinos con agentes aditivos grasos e indicados para el cuidado de ciertas zonas delicadas del bebé.

Problemas Frecuentes en la Piel del Bebé

Los recién nacidos tienden a desarrollar afecciones comunes que siempre deberán ser evaluadas por su pediatra. Prácticamente todos los bebés cuando nacen o en los primeros días de vida suelen tener muchas manchas, erupciones y “granitos” que aparecen por el cuerpo. La mayor parte no tienen importancia.

A continuación, os explicamos las lesiones más frecuentes que pueden tener los bebés y que entran dentro de la normalidad, es decir, que son benignas:

  • Cutis marmorata: Es la piel de aspecto moteado, reticulado o en red, de color azulado. Se da sobre todo en el tronco y las extremidades. Se trata de una respuesta normal al llanto o a la baja temperatura.
  • Eritema tóxico-alérgico: Es la erupción más frecuente y puede afectar a más de la mitad de los recién nacidos a término, pero es rara en el prematuro. Es una erupción con manchas de 1-3 mm que pueden formar pústulas (“granitos de pus”), rodeadas de un halo rojo. Aparecen entre el primero y el cuarto día de vida. Se localizan en cualquier zona, sobre todo en tronco.
  • Milia o hiperplasia sebácea: Es un grupo de pápulas de color blanco perlado o amarillento de 1 a 2 mm de diámetro que aparecen en la cara. Es más frecuente en las mejillas, la frente y la barbilla.
  • Melanosis pustulosa neonatal: Se da desde el nacimiento en el 5 % de los recién nacidos de raza negra y en el 1 % de los de raza blanca. Son pequeñas pústulas que se rompen con facilidad y dejan un collarete de escama fina y manchas oscurecidas.
  • Miliaria: Se produce por una obstrucción transitoria de las glándulas del sudor y puede ocurrir en las primeras semanas de vida, pero también en los niños más mayores.
  • Acné neonatal: Aparecen algunas lesiones similares al acné del adulto pudiendo aparecer granos (pústulas con un halo más rojo alrededor).
  • Mancha salmón: Es muy frecuente, se da en cerca del 50% de los recién nacidos. Es una lesión de color rojo claro (salmón). Su localización más frecuente es la nuca, frente, nariz y labio superior.
  • Mancha mongólica o de Baltz: Se da sobre todo en bebés de piel oscura y orientales. Son manchas de color azul, gris o negro. Pueden ser únicas o múltiples. Miden desde pocos milímetros hasta más de 10 cm. La zona lumbo-sacra (parte baja de la espalda) es la más afectada, aunque pueden estar en nalgas, dorso y extremidades.
  • Ampolla de succión: Son lesiones con forma de ampolla de 2-4 mm que están presentes al nacimiento. Puede ocurrir también que se presenten como una abrasión superficial, si se rompen antes del nacimiento. Suelen aparecer en mano, dedos o muñecas.
  • Dermatitis del pañal: Retrasar el cambio de pañal durante períodos prolongados aumenta el riesgo de desarrollar dermatitis del pañal.
  • Costra láctea: Una acumulación de aceites naturales en el cuero cabelludo por una excesiva producción de sebo.

¿Qué hacer si mi bebé tiene cualquiera de estas lesiones?

Todas las lesiones cutáneas de esta revisión son benignas. Una gran parte desaparecen en las primeras semanas de vida y no requieren ningún tratamiento. Ante cualquier duda, puede consultar con su pediatra.

Consejos Adicionales para el Cuidado de la Piel del Bebé

  • Jabones neutros: Utilizar jabones neutros y sin perfumes y lavarle con la mano o con una esponja suave. Se deben evitar jabones alcalinos, ya que aumentan su pH y pueden provocar irritaciones en la piel.
  • Hidratación: Siempre que lo bañemos es importante hidratar su piel con la correspondiente loción.
  • Protección solar: Hasta los seis meses, la piel del bebé no se debe exponer al sol. Jamás debes exponer a tu hijo al sol directo ni llevarlo de paseo en las horas centrales del día, que es cuando más calor hace, porque se pondría muy rojo y acabaría quemándose.
  • Ropa adecuada: Opta por prendas suaves y tejidos transpirables para evitar la irritación de la piel. Es aconsejable seleccionar prendas preferentemente fabricadas con algodón para vestir al bebé.
  • Productos dermatológicamente testados: Asegúrate de que los productos han sido probados y aprobados por dermatólogos y pediatras para minimizar los riesgos de irritación y tener tanto seguridad como estabilidad en su composición.

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