Consecuencias de un Biberón Demasiado Caliente para el Bebé
La alimentación del bebé es una de las cuestiones que más preocupan a los padres, especialmente si son primerizos. El tema sobre cómo dar el biberón, su preparación, su esterilización y cómo calentarlos son algunos de los aspectos básicos que hay que tener en cuenta, especialmente, en los primeros meses de vida del bebé.
Es fundamental que la leche del biberón no esté demasiado caliente para evitar quemaduras en la boca del bebé. Si el biberón está demasiado frío, puede que el bebé rehúse a tomárselo; mientras que si la leche está demasiado caliente puede causarle algún tipo de quemadura.
Lo recomendable es que la temperatura del biberón no supere nunca los 32-36ºC para evitar cualquier tipo de daño. En ocasiones, se aconseja incluso que la leche esté templada más que caliente.
La leche materna tiene una temperatura constante de unos 32 grados, que es la temperatura ideal para el bebé.
Riesgos de la Alimentación con el Biberón
Existen varios riesgos asociados a la alimentación con biberón, entre ellos:
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- Aerofagia: Durante la toma, el biberón debe mantenerse bien inclinado para evitar que el bebé ingiera un exceso de aire que podría provocarle fuertes dolores cólicos.
- Quemaduras: En ocasiones, sobre todo si se utiliza el microondas, el cuerpo del biberón no se calienta, pero el contenido puede estar próximo a la ebullición. Se debe comprobar la temperatura de la leche o papilla antes de administrárselo al neonato, para evitar provocarle quemaduras.
- Problemas afectivos: Nunca se debe privar al bebé de los aspectos afectivos positivos que posee la lactancia materna. Por ello, es importante que mientras se da el biberón, se potencie con palabras, besos o caricias la relación afectiva de los padres con el recién nacido.
- Desprendimiento de materiales: Ante las altas temperaturas a las que se ve sometido el biberón, podría producirse el desprendimiento de materiales, que podrían obstruir las vías respiratorias o la migración de productos tóxicos. La elección de productos de calidad, garantiza la seguridad en este sentido.
- Ahogo por flujo excesivo de alimento.
Utilizar siempre este producto bajo supervisión de un adulto.
La succión continua y prolongada de fluidos puede causar caries.
Inspeccionar la tetina cuidadosamente antes de cada uso y tirar de ella en todas las direcciones. Desecharla al primer signo de deterioro o fragilidad.
Mantener fuera del alcance de los niños todos los componentes que no estén en uso.
No dejar la tetina en contacto directo con la luz solar u otras fuentes de calor como tampoco dejarla más tiempo del recomendado sumergida en solución esterilizante. Todo esto puede dañar la tetina.
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Nunca utilizar las tetinas como chupete.
Comprobar siempre la temperatura del alimento antes de la toma.
La precisión de las medidas señaladas en un biberón es importantísima: ya que, si no se mantiene la proporción de agua y polvo de leche se puede provocar una carga demasiado elevada sobre el riñón del lactante, o se puede estar dando demasiada agua con respecto a la leche que realmente contiene un biberón.
Esto también ocurre si se añado el polvo mal enrasado: RECORDAR "Usar la medida que se incluye en el paquete o bote de polvo, bien enrasada y no colmarla".
Cómo Calentar el Biberón de Forma Segura
Existen diferentes formas de calentar el biberón, siendo el uso del microondas el menos indicado.
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Al Baño María
Hace años, el método más habitual para calentar los biberones por la mayor parte de las mamás y los papás era el baño maría. Esta forma de calentamiento consiste en colocar el biberón en un recipiente con agua y ponerlo al fuego. Antes de que comience a hervir el agua, hay que retirar el biberón y esperar hasta que su contenido tenga la temperatura idónea.
Esta forma de calentar no deja zonas frías en el biberón (es decir, es un calentamiento bastante uniforme) ni altera su material de fabricación.
Sin embargo, el uso del baño maría para calentar el biberón no es un método rápido.
Calienta Biberones
Hoy en día se pueden encontrar en el mercado un buen número de dispositivos calienta biberones que permite conseguir la temperatura adecuada del biberón de manera automática y sin problemas.
Para la utilización del calienta biberones es muy importante respetar las instrucciones o normas de uso. Según el modelo, puede requerir seguir unos determinados pasos para el funcionamiento del calienta biberones. Una vez alcanza la temperatura adecuada o indicada se suele apagar el aparato.
Mayor utilidad y rapidez: se trata de un pequeño electrodoméstico verdaderamente útil, puesto que permite que el biberón de tu bebé esté listo en tan solo unos minutos. Ofrece la temperatura adecuada: este tipo de electrodoméstico permite ofrecer al bebé su comida a los grados exactos, evitando que se queme el paladar o que se alimente con leche fría.
Calienta de manera uniforme: cualquier calienta biberones está diseñado para ofrecer un calentamiento uniforme del biberón, garantizando que el alimento está al 100% a la misma temperatura. Esto no suele ocurrir con el uso de otros pequeños electrodomésticos como es el caso del microondas.
Su funcionamiento es muy sencillo: tan solo hay que pulsar un botón o girar una ruleta para seleccionar el nivel de temperatura. Seguro que te estás pensando que los calienta biberones tan solo sirven para calentar la leche para las tomas de tu bebé, pero los últimos calienta biberones cuentan con todo tipo de funcionalidades.
- Función de descongelación: gracias a esta función se puede descongelar de forma rápida y segura la leche congelada.
- Función de esterilización: otra de las funciones que nos ofrecen algunos modelos es esterilizar cualquier alimento del bebé.
- Funciones de seguridad: con su modo apagado automático se garantiza una total seguridad, pues una vez alcanza la temperatura deseada, el calienta biberones se apaga de forma automática.
Microondas
Respecto al uso del microondas para calentar la leche del bebé existe cierta controversia. Algunos especialistas desaconsejan la utilización de dicho instrumento, ya que éste calienta la leche de manera desigual. Al calentar el biberón en el microondas se pueden encontrar zonas en las que la leche se calienta en exceso y otras donde se queda fría. Esto puede ser un peligro para el bebé puesto que la madre sentirá que el biberón está a la temperatura adecuada, cuando en realidad no es así.
Además, tampoco está indicado el uso del microondas para calentar el biberón porque se podría desprender microplásticos del mismo y contaminar la leche.
Preparación del Biberón
Una vez que están listos todos los elementos, el siguiente paso es la preparación del biberón. En este punto es importante diferenciar si se va a utilizar leche de fórmula líquida o en polvos.
En el caso de la presentación líquida de la leche, únicamente será necesario echar la cantidad adecuada de leche en el biberón y proceder a su calentamiento.
Si se opta por la leche en polvos, entonces el biberón llevará más preparación. Para ello, se recomienda utilizar agua embotellada de mineralización débil. En aquellos casos en los que el agua potable del grifo sea blanda y de buena calidad, también se podría utilizar para preparar el biberón. Una vez añadida la cantidad necesaria de agua, a continuación se incorporará la cantidad de polvo exacta siguiendo las introducciones de la etiqueta.
Lo normal es añadir un cacito de leche en polvo por cada 30 mL de agua. Por ejemplo, para un bebé de 6 meses, serán necesarios entre 210-250 mL de biberón por cada toma y su frecuencia de alimentación es de 4-5 veces al día. Sin embargo, esto es totalmente orientativo y dependerá de cada bebé, así como de su peso. Por tanto, siempre se recomienda seguir y respetar las cantidades aconsejada por los especialistas.
Comprobar la Temperatura del Biberón
Existen unos medidores de temperatura que se colocan en la parte posterior del biberón e indican la temperatura exacta a la que se encuentra. No obstante, la forma más habitual de comprobar si el biberón está a una temperatura correcta es vertiéndose unas gotitas del líquido en la mano.
Comprobar la temperatura del biberón parece una tarea compleja, pero nada más lejos de la realidad. Enseguida aprenderás a comprobar la temperatura a la que se encuentra el biberón antes de dar la toma a tu bebé. Para ello, lo habitual es echar unas pequeñas gotas en el dorso de la mano para verificar que la temperatura es la adecuada para el pequeño.
Si la temperatura está demasiado alta podría sentarle bastante mal y provocarle algunas deposiciones extra.
Conservación e Higiene del Biberón
El término "limpieza" de la vajilla infantil no implica el mismo significado para todas las personas. Por tanto, es conveniente realizar una serie de recomendaciones con el fin de alcanzar la misma rutina para todas las personas que atienden al lactante.
El proceso de limpieza debe constituir un hábito, una rutina diaria que debe realizarse siempre de la misma manera, de forma que independientemente de la persona que se encargue de la limpieza, el resultado sea óptimo y garantice la asepsia del material.
La limpieza de la vajilla infantil es fundamental, porque el organismo del lactante tiene una débil capacidad antigénica, de forma que una infección, tipo una gastroenteritis, puede tener consecuencias muy graves.
Todo el material que va a estar en contacto con el neonato, debe tener unas condiciones higiénicas óptimas.
- Antes de preparar el biberón, lavarse bien las manos, con jabón y secarlas con una toalla limpia.
- Hay que eliminar cualquier microorganismo hirviendo o utilizando los esterilizadores habituales.
Mientras el bebé es alimentado por su madre, la vigilancia de la higiene se reduce a los pocos artículos que pueda llegar a meterse en la boca, que son los dedos y el chupete, pero el paso a la lactancia artificial, sobre todo si es anterior a los 4 meses, implica, no sólo que se pierde el aporte de las defensas inmunitarias que contiene la leche de la madre, sino, y sobre todo, que se incorpora un factor de riesgo, porque un resto de leche caliente se convierte en un medio de cultivo bacteriano.
La rutina debe comenzar cuando termina una toma: "Después de cada toma, hay que lavar el biberón con abundante agua caliente, jabón y una escobilla".
Se pueden acumular una serie de elementos usados y lavados (el número depende del tipo de técnica elegida), para su esterilización, generalmente una vez al día, y se dejan secar.
En el mercado hay diferentes tipos de esterilizadores, basados en diversos procedimientos físicos o químicos, para conseguir erradicar la carga microbiana. En caso de materiales termo resistentes hay pastillas o soluciones que actúan en frio.
Existe la opción de esterilizadores que utilizan el efecto germicida del vapor de agua en ebullición o el originado en aparatos eléctricos de diversa índole.
Esterilización en Frío
Proceso químico que usa la acción oxidante del ácido hipocloroso, bajo la forma de solución o comprimidos Permite esterilizar los artículos sólo con introducirlos (biberones, tetinas, roscas, chupetes, mordedores o juguetes), en una cubeta con agua y una solución química (bajo la forma de solución o comprimidos).
El tiempo de esterilización varía, y oscila entre media y una hora. La solución debe renovarse cada 24 horas para evitar posibles infecciones.
Los elementos esterilizados, deben aclararse.
Esterilización en Calor
El agua hirviendo destruye los microorganismos patógenos.
La esterilización se produce a través del vapor de agua y con una duración de 10 a 20 minutos.
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