Preparación y Alimentación con Biberones de Leche de Fórmula para Bebés
Muchas madres optan por la lactancia mixta o artificial, lo cual es una elección válida. Algunas mujeres prefieren el biberón debido a la necesidad de regresar al trabajo, dificultades con la producción de leche materna o adaptación a la lactancia con pezones planos. Otras pueden necesitar un descanso debido a grietas u otros problemas, requiriendo tiempo para el cuidado del pecho.
Tipos de Leche de Fórmula
La composición de los alimentos iniciales se asemeja más a la leche materna. Al igual que la leche materna, la nutrición previa solo contiene lactosa, tiene un menor contenido de proteínas y una mejor composición de ácidos grasos. La primera alimentación también puede contener otra fuente de carbohidratos, posiblemente de menor calidad. Puedes dar a tu bebé ambos tipos durante todo el primer año de vida.
Leches de inicio y de continuación
Para los casos en los que no es posible alimentar al bebé con leche materna, existen en el mercado dos tipos de preparados para lactantes: las llamadas leches de inicio (suele poner un 1 en el envase), que se utilizan desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad ( aunque se pueden usar durante todo el primer año de vida), y leches de continuación (leches 2), a partir de los 6 meses.
Preparación del Biberón
Seguramente te has preguntado cómo preparar el biberón una vez que decides usar leche de fórmula. El método puede variar según la marca, pero generalmente es similar. Es crucial seguir las instrucciones de la marca, ya que las formulaciones y cantidades pueden variar.
Pasos para la preparación correcta
- Ten preparado un biberón limpio: Utiliza solo biberones esterilizados durante los primeros meses. Lo mejor es tener siempre preparados biberones limpios.
- Sigue las instrucciones que figuran en el embalaje: El método de preparación, pero sobre todo la cantidad, puede variar en función de la leche en polvo y del fabricante. Por ello, lo mejor es seguir las instrucciones del embalaje a la hora de preparar el biberón.
- Utiliza agua hervida: La ebullición mata los gérmenes peligrosos que puede haber en el agua, pero también en las tuberías o depósitos. Especialmente el agua caliente del grifo puede estar contaminada con bacterias. Si no estás segura de si el agua del grifo de tu zona es adecuada para la alimentación con biberón, pregunta a la compañía de aguas local o al ayuntamiento. Deja que el agua se enfríe un poco después de hervirla y comprueba la temperatura, por ejemplo con un termómetro, antes de introducirla en la botella.
- Remueve bien: Remueve para asegurarte de que el calor se distribuye uniformemente después de calentarlo y comprueba la temperatura de nuevo antes de alimentar a tu bebé, por ejemplo, en el interior de la muñeca o con un termómetro. La temperatura ideal es de 36-37 °C, ya que corresponde a la temperatura corporal. ¡La leche nunca debe estar demasiado caliente! Por un lado, para que tu bebé no se queme, y por otro, porque las grasas valiosas se destruyen a 40 °C.
- Asegura un entorno agradable: Un ambiente relajado también hace que la bebida fluya más suavemente, lo que a su vez ayuda a evitar que entre demasiado aire en la tripita y que tu tesoro sufra gases innecesarios. Lo mejor es tomarse su tiempo y hacer pequeñas pausas durante la alimentación para evitar que se atragante y escupa.
- Dejar eructar: Después de beber, asegúrate de recostar a tu bebé sobre tu hombro durante un rato y acariciar suavemente su espalda hacia arriba y hacia abajo para ayudarle a eructar y liberar el aire tragado. Consejo: También existen biberones especiales que evitan la ingestión de aire durante la alimentación.
- Limpiar el biberón: Desenrosca la botella y enjuaga todas las piezas con agua y un detergente suave. También puedes lavar las piezas del biberón en el estante superior del lavavajillas. Tira las sobras si tu bebé no bebe por completo.
Agua para el biberón
El agua para biberones puede ser del grifo o embotellada, aunque si decides emplear la del grifo, te recomendamos que la hiervas antes para asegurarte de que no hay bacterias. No es necesario que prepares el biberón con agua embotellada, a menos que existan problemas con el agua potable en tu localidad. Después de los seis meses de edad, los bebés también necesitan flúor. Es posible que el agua embotellada no lo contenga y que el agua potable no tenga las proporciones adecuadas. Tu pediatra te indicará si tu bebé necesita una cantidad adicional de flúor, además de la que se usa en la preparación de la leche de iniciación.
Lea también: ¿A dónde va la leche del biberón?
Higiene durante la preparación
Aunque el proceso de fabricación de las fórmulas infantiles en polvo se aplica un tratamiento térmico, no se puede considerar que sean estériles, porque no se efectúa una esterilización final y ocasionalmente pueden contener microorganismos en pequeñas cantidades. Además, se pueden contaminar con una preparación incorrecta. El sistema inmunitario del lactante está todavía en desarrollo y es más susceptible a las infecciones; por ello es importante seguir una buena higiene durante su preparación.
Cantidades y Frecuencia de Alimentación
Al nacer, los recién nacidos tienen un estómago que sólo puede contener una o dos cucharaditas de café de alimento (cinco a diez ml); después de la primera semana puede contener cada vez más. Generalmente, 60-70 ml por alimentación será suficiente en este momento. Y, cuando tenga dos meses, necesitará entre 150-180 ml por toma y que lo alimenten aproximadamente cinco o seis veces en un período de 24 horas.
A continuación encontrarás una tabla general sobre la cantidad de leche de iniciación que necesita tu bebé y la frecuencia con que debes alimentarlo:
| Edad | Cantidad por comida | Frecuencia alimentación |
|---|---|---|
| Recién nacido | 60-70 ml | Cada 3 ó 4 horas |
| Un mes | 120-150 ml | Cada 4 horas |
| Dos meses | 150-180 ml | 5 a 6 veces en 24 horas |
| Cuatro meses | 210-240 ml | 5 veces en 24 horas |
| Seis meses | 240 ml | 4-5 veces en 24 horas |
| Un año | 240 ml | 2 veces en 24 horas |
La leche de iniciación avanza más lentamente por el tracto digestivo que la leche materna, de modo que puedes esperar que el tiempo entre cada comida sea un poco más largo (tres a cuatro horas) y que las heces sean un poco más grandes y secas que cuando lo amamantabas.
Recuerda, cada bebé es único, por lo que su consumo variará día a día, entre una comida y otra. No lo fuerces a tomar más de lo que quiere ni lo dejes con ganas de seguir tomando. A los bebés que suelen regurgitar, será mejor darle menores cantidades en forma más frecuente. Deja que tu bebé te guíe.
Lea también: Descongelación segura de leche materna
¿Cada cuánto come un bebé de 3 meses, 4 meses y 5 meses?
- ¿Cada cuánto come un bebé de 3 meses? A partir de los tres meses de edad tu bebé irá reduciendo el ritmo de ingestas y lo hará cinco veces al día con cantidades de biberón que llegarán a los 180 ml por toma.
- ¿ Y cada cuánto debe comer un bebé de 4 meses? La cantidad orientativa de biberón que debes darle a un bebé de cuatro meses es de entre 180 y 210 ml por toma.
- ¿Cada cuánto come un bebé de 5 meses? En esta fase tu hijo ya puede estar tomando más de 210 ml en cada ingesta que haga.
Conservación de la Leche de Fórmula
Una vez que hayas preparado el biberón para tu bebé la leche de formula dura diferentes tiempos dependiendo de cómo la almacenes. Si la dejas fuera de la nevera, deberás alimentar a tu bebé con ese biberón en el plazo de una hora y media como mucho. Un biberón con leche de fórmula puede guardarse en la nevera durante 24 horas. Esto te permite preparar todos los biberones que vaya a tomar tu bebé durante el día y ahorrar algo de tiempo. Si has preparado demasiada leche de fórmula, tendrás que tirarla. Si tu bebé ha empezado el biberón y no se lo termina, no conviene que lo vuelvas a guardar. Meterlo en la nevera no compensa el tiempo que ya ha pasado fuera.
Esterilización y Limpieza
Después siempre podrás usar los esterilizadores para biberones, como nuestro esterilizador de microondas. Que es idóneo para la limpieza de chupetes, biberones y accesorios del bebé. Actúa eliminando los gérmenes y microorganismos. Si lavas cuidadosamente los biberones y las tetinas con agua limpia y caliente, no es necesario hervirlos ni esterilizarlos. Asegúrate de eliminar los restos de leche de iniciación, que pueden descomponerse fácilmente y afectar el estómago del bebé. Algunos lavavajillas tienen un ciclo sanitario que puede dar a los biberones una limpieza adicional y más completa. También puedes esterilizar los biberones, cuando estén vacíos, en el microondas durante cuatro minutos a temperatura media.
Consejos Adicionales
- Lo primero que debes comprobar es la fecha de caducidad de la leche de fórmula que hayas comprado.
- Presta atención a la consistencia de la leche cuando la mezcles con agua. Ante cualquier diferencia en el aspecto habitual de la leche de fórmula que empleas, desecha el biberón y prepara uno nuevo asegurándote de que estás siguiendo todas los pasos y cantidades al pie de la letra. No merece la pena jugarse la salud de tu bebé por ahorrar un biberón.
- Nunca calientes la leche de iniciación en el microondas. Estos aparatos lo hacen de forma desigual: la dejan demasiado fría en algunas partes y tan caliente en otras que tu bebé podría quemarse. Pon el biberón bajo agua caliente o al "Baño María" durante unos minutos para que alcance la temperatura ambiente.
- Tanto colocarse de forma correcta para alimentar al bebé como la posición del biberón juegan un papel muy importante; mientras que además, el ambiente de alrededor debe ser tranquilo y relajado. Para una posición correcta, recomendamos colocar el brazo alrededor del bebé asegurándote que esté semi sentado con la cabecita apoyada dentro del codo doblado y ligeramente levantada en comparación con el resto del cuerpo. Por otro lado, el biberón tiene que estar inclinado para que la tetina esté siempre llena de leche e impedir así la ingesta de aire. La tetina no tiene que presionar demasiado los labios del bebé y dejar hueco para la respiración de la nariz.
- No diluyas la leche de iniciación (si viene preparada) ni la licues más de lo indicado (si viene en polvo).
- Si tu bebé moja menos de seis pañales al día, consulta a tu pediatra. Podría estar comiendo demasiado poco y estar algo deshidratado.
- Asegúrate de que el orificio de la tetina sea del tamaño adecuado. Si es demasiado grande, tu bebé se atragantará y se asustará con el flujo rápido de leche. Si parece que le cuesta mucho succionar, puede que el orificio sea demasiado pequeño o que la tetina sea muy dura para él.
- No agregues miel a ningún alimento que des a tu bebé. Puede contener esporas que producen graves enfermedades en niños menores de un año.
Los momentos en que das biberón a tu bebé son una maravillosa oportunidad para sentirse cerca de él y conocerse el uno al otro. También el padre del bebé y otros miembros de la familia pueden participar en la alimentación del niño desde el principio o cuando decidas cambiar de método. Asegúrate de que cada vez que alimentes a tu bebé, él sienta la misma cercanía, abrazos y palabras cariñosas tal como si lo estuvieras amamantando. Sostén la cabeza del bebé en un ángulo ligeramente elevado y mantén el biberón levantado para que no aspire mucho aire.
Lea también: Todo sobre biberones de juguete con leche
tags: #biberones #con #leche #información