Blanca Marsillach: Un Legado Teatral y un Compromiso Social

05.11.2025
Blanca Marsillach, hija del renombrado Adolfo Marsillach, ha forjado su propio camino en el mundo del teatro, manteniendo vivo el legado de su padre y, a la vez, innovando con proyectos de teatro social.

Infancia y Juventud

Nacida en 1966 en Barcelona, Blanca se crió en el exclusivo barrio madrileño de El Viso. "Mi hermana y yo fuimos a un colegio muy progre, el Josefina Aldecoa, donde todas las profesoras habían estado en la cárcel o eran militantes", cuenta. Fue compañera de pupitre de Miguel Bardem, primo del oscarizado Javier. "Pero me interesaba muy poco todo aquello. Yo era una 'outsider', y siempre me preguntaba quiénes eran esos padres que hacían cosas tan raras.

En aquellos tiempos sólo pensaba en irse de casa y completó sus estudios en Inglaterra, Estados Unidos e Irlanda. "Siempre me he sentido más libre en el extranjero, quizás porque no tenía la presión de estar con un padre tan famoso, una madre tan guapa y conocida...”, confiesa. Hoy lo ve de otra manera: “La madurez no son solo las arrugas, también aprendes a dar valor a las cosas y a ser más agradecida.

Relación con Adolfo Marsillach

A sus 56 años, la hija menor de las dos que tuvo Marsillach con la actriz Teresa del Río se considera afortunada. Pero no siempre se sintió así. Opuesta a su hermana Cristina, Blanca era "la rebelde de la familia" y eso la enfrentaba a su progenitor. "Discutíamos mucho. En mi juventud tuvimos una relación bastante convulsa. Pero luego hicimos las paces. Yo quería ser libre. Él quería que yo lo fuera, pero dentro de un orden, ja, ja, ja...".

Si como padre Marsillach era exigente y un poco tímido a la hora de expresar lo mucho que adoraba a sus hijas, como director era implacable. "Muy exigente, durísimo, a mí me hacía un montón de pruebas. Con él tenía que pasar muchos castings. Era lo contrario de una enchufada", recuerda la actriz. Presente en su casa, a través de numerosas fotos, y en su vida profesional, a través del extenso legado que dejó, Blanca sobre todo añora al padre que perdió hace 20 años.

"Lo que más recuerdo de él es su olor, sus ricitos en el cuello, su risa, sus andares. Creo que usaba Agua Brava. Siempre olía muy bien. Era muy pícaro y un gran seductor. Y luego tenía una labia increíble, era un espadachín, no había quien le ganara ningún argumento".

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Blanca está convencida de que, de haber nacido en Inglaterra, su padre sería Laurence Olivier. "Pero este es un país que no hace justicia a la gente que ha significado algo importante", sostiene. De él dice haber heredado la capacidad de trabajo y la autoexigencia. Hija de actores y acostumbrada a escuchar en casa que "con esta profesión me iba a morir de hambre", Blanca trabajó en su juventud con estrellas internacionales como Christopher Lambert, Vittorio Gassman, Laura Antonelli... Y rodó a las órdenes de Paul Verhoeven 'Los señores del acero'.

Trayectoria Profesional

Siempre le gustó ir contracorriente; quizás por ello ahora reinterpreta el teatro clásico y quiere ponerlo al alcance de un público mayoritario. Sin embargo, acabaría montando su propia compañía y lleva años dedicada al teatro social.

Blanca Marsillach la tiene en su repertorio en la compañía de la que es primera actriz y empresaria junto a su entrañable amiga Elise Varela, y que lleva por nombre el del apellido de esta última, Varela Producciones. El 6 de abril, con motivo del 20 aniversario de la muerte de Adolfo Marsillach, la actriz estrena junto a Miguel Rellán en el Teatro Infanta Isabel de Madrid 'Una noche con los clásicos', obra que en su día creó e interpretó su padre y que hoy dirige Mario Gas. "Hacer algo que hizo él me resulta un poco vertiginoso. A veces siento que está en escena conmigo. Y verle decir el verso, reflexionar sobre la vida, la muerte, el amor, los agravios, el poder, el dinero. Verle como padre, como director, como actor, como hombre de teatro, como escritor, como autor... Se me remueven muchas cosas".

Teatro Social e Inclusión

La Fundación Repsol y la Compañía de Blanca Marsillach (Varela Producciones) cumplen 10 años de colaboración al frente del primer programa de teatro adaptado para personas con discapacidad intelectual en España.

Más de 10.000 espectadores en estos 10 años de colaboración han podido disfrutar de los frutos de este taller de teatro adaptado para personas con discapacidad intelectual. Esta vez, la obra elegida es 'Se vende ático', con un reparto formado por Adela Estévez, Miriam Fernández, Daniel Olías y Xabier Olza, que es también el director.

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“No hay ninguna diferencia entre los actores que trabajan en esta obra y los actores profesionales. Todos son igual de buenos, y el arte es el mismo. Lo que sí que he aprendido es mucha humildad, y una sensibilidad especial que tiene la gente con síndrome de down, que están en otra onda y todo lo reciben sin filtros, mucho más directo.

Con mi compañía, 20 años. Haciendo teatro social llevo 14. Y en el teatro como actriz, 25 años o por ahí. Yo casi que me arriesgaría a decir que hemos sido pioneros en la integración de este colectivo a través de la cultura.

Tabla de Colaboración Fundación Repsol y Varela Producciones:

Año Inicio Programa Espectadores Enfoque
2010 Teatro Adaptado +10,000 Inclusión de personas con discapacidad intelectual

Legado de Adolfo Marsillach

Fue Adolfo Marsillach un personaje fascinante de la vida teatral española, del que este próximo 21 de enero se cumplen trece años de su desaparición. Actor, dramaturgo pero sobre todo un extraordinario director de escena. Por fortuna, su nombre no ha caído en la sima del olvido. Existe en Madrid un teatro que lleva su nombre, el Fígaro-Marsillach, y otro en la provincia, en San Sebastián de los Reyes.

Y, además, una de sus dos hijas, Blanca, está últimamente programando algunas de sus comedias, como Yo me bajo en la próxima ¿y usted?, que estrenaran en su día Concha Velasco y José Sacristán.

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Confeso militante socialista, fundó en 1984 la Compañía Nacional de Teatro Clásico (uno de los mayores hitos de su biografía), siendo director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música desde 1989 durante una temporada.

Pocas cosas le habrían satisfecho tanto a Marsillach como comprobar que su teatro puede servir para ayudar a personas en situación de exclusión social a reengancharse a la vida, a través de su profesión. Eso es lo que estamos consiguiendo gracias a Incorpora, el proyecto de Obra Social la Caixa que ha servido para crear ya 23.000 puestos de trabajo.

“El mundo es injusto, la vida es injusta y es posible que la humanidad se perpetúe a golpe de injusticias”, escribió Marsillach.

Marsillach encontró en el teatro una manera de ayudar a los demás. Se dio cuenta nada más saborear las mieles del éxito con El zoo de cristal de Tennesse Williams: “Por primera vez, sentí que había elegido un oficio con el que podía llegar al corazón de la gente. He procurado luego que no se me olvidara”. Eso es lo que procuro yo también en tanto que hija suya y heredera de su pasión y compromiso con el teatro.

"No creo que haya hija que homenajee más a su padre que yo. ¿Complejo de Electra? Totalmente", admite Blanca Marsillach sin rodeos.

Adaptación de Clásicos al Rap

"Hemos interpretado a los clásicos a través del rap porque el verso tiene el mismo ritmo que los endecasílabos. Hacemos como una pelea de gallos con el 'Poderoso caballero es don dinero'. Es una forma de seguir el legado de mi padre, que fundó la Compañía Nacional de Teatro Clásico para acercar ese tipo de teatro a la gente y que no lo vieran como una cosa aburrida".

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