Lactancia Inducida: Cómo Amamantar Sin Haber Estado Embarazada
Tradicionalmente resulta difícil desligar la lactancia materna del embarazo y el parto. Sin embargo, la opción de amamantar a un bebé también es factible para las mujeres que se han convertido en madres a través de procesos de gestación subrogada o adopción. La lactancia inducida es un método a través del cual una madre no gestante puede dar el pecho a su bebé.
Los nuevos modelos de familia formados por parejas homosexuales, gestación por sustitución y adopción son los casos típicos en los que se puede optar por llevar a cabo este proceso. Además, en los últimos años existe un aumento de los niños nacidos mediante gestación subrogada. Por este motivo, algunas madres de intención (a través de los procesos gestacionales de subrogación o adopción), interesadas en lactar a sus hijos, buscan consejo médico y se dirigen a los pediatras.
¿Qué es la Lactancia Inducida?
La lactancia inducida es empezar a producir leche y posteriormente amamantar a un bebé sin haber tenido embarazo previo. La inducción a la lactancia materna sin gestación es el proceso por el que una mujer puede estimular su pecho para conseguir producir leche para su bebé.
Recuperar la lactancia después de haber sido interrumpida por cualquier motivo también es posible, y esto se conoce como relactación.
Existe poca información sobre la inducción de la lactancia materna. Presentamos el caso de una mujer diagnosticada con síndrome de Rokitansky que amamantó exitosamente a su bebé siguiendo los protocolos del doctor Newman.
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El Proceso de Relactación
Podemos distinguir dos partes:
- Recuperación de la producción de leche: Para ello la madre ha de iniciar un plan de extracción/estimulación del pecho. Idealmente con un buen extractor doble eléctrico (sacaleches hospitalario) combinado con masaje previo y extracción manual efectiva en cada sesión. Para maximizar la eficacia deberían realizarse entre 8 y 12 extracciones diarias, aunque sean de corta duración. Lo que más aumenta la producción de leche es la frecuencia de la estimulación, además de su efectividad. Es decir, de muy poco vale hacer dos o tres extracciones diarias aunque sean de 30 o 40 minutos. De hecho, extracciones demasiado prolongadas suelen ser contraproducentes y desmoralizantes para la madre; y en general es suficiente con sesiones de 10 a 20 minutos. La madre decide cómo combinar la estimulación mecánica y la manual; siendo esta última muy eficiente y necesaria. Aumentar la producción de leche suele llevar varias semanas, se trata de una "carrera de fondo" y requiere una gran determinación, perseverancia y todo el apoyo posible para llevarla a cabo, ya que como mínimo consumirá una buena cantidad de tiempo y energía maternas.
- Reinicio de la succión al pecho: Que el bebé vuelva a mamar puede ser desde muy sencillo a todo un reto. Siempre dependerá de él/ella, y es literalmente imposible obligarle. Todo lo que se puede hacer es ofrecerle el pecho muy a menudo y en diferentes circunstancias. Intentar que sea algo relajante y placentero, buscando momentos de bienestar y tranquilidad, practicar mucho piel con piel, compartir el baño, la cama... dejando el pecho siempre libre y disponible. Pero sin atosigar al pequeño y sin intentar forzarlo a que lo agarre; ya que entonces el rechazo podría aumentar. Esto también suele llevar su tiempo, y es normal que haya retrocesos y altibajos durante el proceso.
Protocolos y Métodos
Los métodos existentes para la inducción son farmacológicos y no farmacológicos, ambos recogidos en unos protocolos específicos. Los padres pueden acceder a los protocolos de lactancia, así como también a grupos de lactancia a través de Internet.
Inicialmente se realizó una búsqueda bibliográfica. Del material encontrado, destacan los protocolos del doctor Jack Newman del año 2000. Se trata de una guía con varios protocolos de inducción de la lactancia, adaptados a las diferentes circunstancias de las pacientes.
Cuando no ha habido gestación y se pretende amamantar, lo primero es activar la glándula mamaria para lograr el desarrollo adecuado del pecho. El tiempo que falte para la llegada del bebé determinará qué tipo de inducción llevaremos a cabo.
Aunque la composición nutricional de la leche es totalmente adecuada para satisfacer las necesidades del lactante, es imposible determinar qué pasará con esta práctica. En ocasiones, si la futura madre lactante tiene el tiempo suficiente para prepararse antes de tener que dar el pecho, es probable que su proveedor de atención médica le prescriba una terapia hormonal.
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En cualquier caso, para llevar a cabo este proceso es fundamental consultar a los profesionales especialistas en lactancia: ginecólogos, matronas y expertos en lactancia.
El Papel de la Estimulación Mamaria
En ausencia de embarazo, la estimulación mamaria desencadena la liberación de prolactina lo que facilita la proliferación del tejido secretor. La succión, o en su defecto cualquier otra estimulación sobre el pezón, estimulará la secreción de prolactina y oxitocina. Por otro lado, el vaciado de la leche posibilita que la secreción de leche continúe.
Resulta de vital importancia reforzar la confianza y mantener el apoyo en todo momento, el estrés y el miedo activan el sistema simpático y con ello se incrementan los niveles de adrenalina que actúa como antagonista de la oxitocina impidiendo su correcto funcionamiento.
La primeras gotas de leche pueden avisparse en un periodo muy relativo de tiempo, des de varios días tras el inicio de la estimulación como no vislumbrar ni una gota en semanas. Estas primeras gotas de leche no son calostro como pasaría tras un proceso de embarazo, su concentración de IgA es menor, mientras que la a-lactoalbúmina es más elevada que la del calostro. Los niveles de lactosa, proteínas totales, potasio y cloruro son similares a los de la leche madura.
La presencia y succión directa del bebé favorecerá todo el proceso y la evolución será más rápida y efectiva. El estímulo materno tanto fisiológica como emocionalmente es muy superior al ver, tocar, oler y sentir a un bebé físicamente que el hecho de tener que imaginarlo.
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Para iniciar la estimulación lo ideal es combinar por un lado la estimulación manual utilizando la técnica de Marmet con la succión con sacaleches (en el caso de no poder contar con la succión directa del bebé). Siempre es aconsejable empezar manualmente ya que el masaje previo mejora la extracción de leche y es una técnica más efectiva con pequeños volúmenes de leche. Varios minutos serán suficientes, estas estimulaciones no deberían sobrepasar los 15-20 minutos.
Debemos recordar que se trata de un proyecto a largo plazo, realizar sesiones de estimulación más largas podrían provocar, dolor y aumento del cansancio tanto físico como mental. Realizaremos estas sesiones con la mayor frecuencia posible, según disponibilidad materna, cada 2-3 horas durante el día y cada 4-5 horas durante la noche. Las extracciones nocturnas son especialmente interesantes por aprovechar los picos de prolactina que suceden de madrugada. Idealmente deberíamos alcanzar un mínimo de 8 estimulaciones diarias.
Utilizar sacaleches dobles puede ser una buena alternativa para acortar el tiempo de las sesiones. Es importante utilizar un sacaleches adecuado con un embudo de la talla correcta que se adapte bien al pecho sin provocar dolor ni lesiones.
Debemos realizar educación sanitaria con el fin de cerciorarnos que la madre sabe cómo realizar correctamente la técnica de Marmet para la extracción manual y el uso correcto del sacaleches. Si el bebé ya está con la madre, del mismo modo, podemos combinar la succión del bebé en un pecho y usar el sacaleches en el otro.
Asociar dichas sesiones a procesos agradables como escuchar música o ver un capítulo de una serie pueden propiciar una mayor estimulación de la oxitocina y convertirlo en una actividad más apetecible.
Medicamentos y Galactogogos
Este procedimiento es más largo y suele ser más dificultoso que la relactación, aunque las bases fisiológicas son las mismas, y lo principal sigue siendo la estimulación del pecho mediante succión artificial del pezón de forma frecuente.
También se puede acompañar por un tratamiento hormonal que simule el embarazo y el posparto; medicación prescrita y controlada por médicos competentes, por supuesto. Los medicamentos usados como galactogogos son sustancias usadas con otro fin que dentro de sus efectos secundarios facilitan la producción de leche, generalmente inhibiendo los receptores dopaminérgicos por lo que facilitamos la actuación de la prolactina. Debemos tener este aspecto en consideración puesto que fomentamos el uso en dosis elevadas de dichos medicamentos para forzar un efecto secundario a nuestro favor. En todo caso debemos considerar el riesgo-beneficio de su uso.
La duración segura de la terapia con galactagogos es controvertida. Aunque se puede detectar un aumento de prolactina dentro de las ocho horas posteriores a la primera dosis, se requieren aproximadamente dos semanas para que los cambios en los senos necesarios para mantener la producción de leche.
La acupuntura parece ser que podría ser usada para mejorar la secreción de prolactina.
Tabla de Galactogogos Comunes
| Galactogogo | Descripción | Consideraciones |
|---|---|---|
| Domperidona | Agente procinético que inhibe los receptores de dopamina-2. | Uso restringido en algunos países debido a riesgos cardíacos. |
| Metoclopramida | Fármaco antagonista de la dopamina. | Puede causar diarreas y depresión. |
| Galactogogos Herbales (Hinojo, Fenogreco, Moringa) | Hierbas utilizadas tradicionalmente para aumentar la lactancia. | Evidencia científica limitada y resultados heterogéneos. |
A menudo se requieren productos farmacológicos que ayudan a aumentar la producción de prolactina, que es la hormona que estimula la secreción de la leche. Las sustancias que se utilizan se conocen como galactagogos. Todos ellos necesitan de la prescripción médica de una ginecóloga, ya que pueden producir algunos efectos secundarios de tipo cardiovascular.
Factores de Éxito
La mayoría de las madres consiguen instaurar la lactancia gracias a la motivación personal, el apoyo emocional y la estimulación y succión del pecho. Según nuestra experiencia, la inducción de la lactancia sin gestación previa es posible y puede ser mantenida en el tiempo.
- Inclusión de familia y pareja, el proceso puede resultar agotador, contar con el apoyo de la pareja y familiares es un pilar muy importante para perseverar.
- Grupos de apoyo a la lactancia de la zona, el respaldo de otras madres, compartir vivencias similares y hablar abiertamente de los miedos y dificultades puede ayudar a conseguir el objetivo marcado.
- Motivación intrínseca, fuerza de voluntad y ánimos para llevar a cabo todo el proceso.
- Expectativas del proceso, es mucho más factible y ayuda a mantener la motivación marcar pequeños objetivos.
- Conocimientos previos sobre lactancia, entender cómo funciona la anatomía del pecho, la producción de leche y como debería ser un buen agarre puede facilitar mucho el proceso.
Calidad de la Leche Inducida
La leche que se segrega gracias a la inducción de la lactancia es muy parecida a la de una madre que ha dado a luz y luego amamanta a su bebé. Hay algunas diferencias, como que tras la inducción no se produce calostro, pero, en general, son leches muy semejantes. Y lo más importante, tal como apunta la especialista, “tiene las mismas propiedades y la misma calidad que una madre que ha pasado por el proceso de un embarazo y un parto”.
Con respecto al bebé, puede influir mucho la edad que tenga cuando la madre intente darle el pecho. Cuanto más pequeño sea, al menos sobre el papel, más fácil será que se agarre y consiga mamar.
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