El curioso caso de Benjamin Button: Un viaje a la inversa a través del tiempo
“La vida sería infinitamente más alegre si pudiéramos nacer con 80 años y nos acercáramos gradualmente a los 18”, Mark Twain. Dicen que esta frase de Mark Twain inspiró al gran F. Scott Fitzgerald para escribir su breve relato titulado “El curioso caso de Benjamin Button” allá por los años 20 del pasado siglo.
Su mágica e increíble historia, la de un hombre que nace anciano y rejuvenece a medida que pasan los años, comenzó a cosquillear las orejas de los ambiciosos productores hollywoodienses a principios de los 90, y se llegaron a barajar nombres como Steven Spielberg o Ron Howard para su dirección, y Tom Cruise o John Travolta para protagonizarlo. Casi dos décadas ha tenido que esperar este proyecto para caer en las solventes manos de David Fincher y que el cine cuente con una tecnología digital lo suficientemente potente como para hacer verosímil al espectador el paso de los años en sentido inverso en la fisonomía de su protagonista.
Su guión, adaptación absolutamente libre del texto de Fitzgerald, está escrito por, en colaboración con Robin Swicord, Eric Roth, responsable del texto de Forrest Gump, película con la que, por cierto, se la ha comparado bastante aunque coincidan solamente en detalles anecdóticos. Llevar a la gran pantalla una historia como la de Benjamin Button representaba un gran reto, pero Fincher lo ha conseguido con éxito logrando una cinta extraordinariamente poética, artesanal hasta el límite que cada plano está tratado como si fuera el único, con una exquisita puesta en escena y una poderosa narrativa que confirma a este cineasta como uno de los más interesantes de nuestro tiempo.
En la noche de 1918, cuando toda Nueva Orleans celebra el fin de la Primera Guerra Mundial, viene al mundo Benjamin Button al tiempo que lo abandona su madre después de dar a luz. Su padre, al ver el rostro de su hijo por primera vez, se siente horrorizado y lo deja al pie de una residencia de la tercera edad. Benjamin ha nacido con el aspecto físico y los achaques propios de un anciano de 80 años.
El lugar donde es abandonado no puede ser más apropiado para que el peculiar bebé crezca; rodeado de personas que sufren las mismas dolencias que él, se acostumbra desde su inicio a la vida a la pérdida de aquellos que le acompañan, a asumir la muerte como algo natural. Una espléndida parábola sobre el sentido de la vida mostrada a través de los ojos de un ser para el que el tiempo transcurre en sentido contrario a las agujas del reloj.
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La vida de Benjamín Button es un tanto curiosa. Nace en el seno de una familia acomodada de Nueva Orleans pero su padre, el Sr. Button, le abandona al ver su desagradable apariencia. Benjamin nace bebé pero con la apariencia de un viejo. Apenas puede andar, está sordo y en contadas ocasiones sale del hogar de ancianos que regenta su madre adoptiva, una afromericana llamada Queenie. En la residencia conoce a Daisy, la nieta de una de las ancianas, y con ella todo es distinto. Juegan como cualquier niño, porque a Daisy no le importa su aparente vejez.
Los años pasan. Benjamin cada vez camina más erguido, está más guapo y más joven. Daisy se ha convertido en una bella joven que estudia ballet en Nueva York. Interesante película de David Fincher, artífice de títulos memorables como “Seven” o “Zodiac”, acerca la vejez, la muerte y el peso de la apariencia.
Fincher arranca su relato centrándose en esas personas que la sociedad margina y apenas presta atención: los ancianos y un matrimonio de color. Ellos son los que acogen al extraño niño abandonado, porque como ellos su apariencia también les ha marginado en esa casa. Este recorrido también se palpa en la apariencia de Brad Pitt -aunque a la inversa del curso natural- y Cate Blanchett, que se transforman asombrosamente, gracias al maquillaje y a la técnica, en jóvenes de veinte y pocos y ancianos de más de 80.
Un retrato evolutivo, tanto físico como psicológico del ser humano, en relación al paso del tiempo, que pone de relieve el miedo a la muerte, a la vejez o a ser distinto. Rodado de forma cuidada y sofisticada, con escenas sobresalientes como la del remolque y el submarino, la del señor Gauteu o el accidente de Daisy.
Adaptación de la historia de los años 20 del siglo pasado escrita por F.Scott Fitgerald que trata de un hombre que nace con 80 años y va rejuveneciendo con el tiempo: un hombre que, como cualquiera de nosotros, no puede parar el tiempo. Películas como Alien 3, Seven, The Game, El club de la lucha, La habitación del pánico o Zodiac han convertido al estadounidense David Fincher en uno de los cineastas actuales con más potencia visual y mayor capacidad de conmover al espectador, dos virtudes fortalecidas con su empeño por afrontar temas de gran calado dramático y moral, sobre todo relacionados con la cultura de la violencia, el afán de triunfo a cualquier precio y la pérdida de referentes éticos.
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Ahora, aglutina esos elementos estilísticos y temáticos en El curioso caso de Benjamin Button, ambiciosa parábola sobre el sentido de la existencia, el paso del tiempo y la muerte, libremente inspirado en un relato corto de F. La acción se inicia en la Nueva Orleans de 1918, nada más acabar la Primera Guerra Mundial, y culmina en pleno siglo XXI. En ese tiempo se desarrolla la increíble existencia de Benjamin Button, que marcha hacia atrás, al revés del común de los mortales.
Es decir, Benjamin nace con el cuerpo de un bebé, pero avejentado como un anciano de 86 años, con sus arrugas, artrosis y achaques varios. Su madre muere al nacer él, y su padre, horrorizado con su apariencia, le abandona en un asilo de ancianos. Su infancia transcurre allí, hasta que toma conciencia de su singularidad y decide disfrutar intensamente, según su cambiante cuerpo se lo va permitiendo.
La película está narrada como si fuera un cuento, al hilo de un viejo diario que una anciana moribunda manda leer a su hija en la Nueva Orleans de agosto de 2005, con el huracán Katrina a punto de arrasar la ciudad. Este recurso dota al filme de un aire mágico e irreal, con sugerentes golpes de humor -como toda la subtrama del tipo al que le cayeron siete rayos-, que facilita al espectador sumergirse en su audaz propuesta narrativa y dramática. No cuenta cosas demasiado originales, pero lo hace de tal manera que lo parecen.
En este sentido, esta película de Fincher recuerda en más de un momento a Forrest Gump, de Robert Zemeckis, cuyo guionista fue también Eric Roth. Al igual que en esa película, aquí las peripecias vitales de Button corren paralelas a grandes hitos de la historia de Estados Unidos y el mundo -la Segunda Guerra Mundial, Mayo del 68…-, que le van forjando su carácter y su sentido moral.
Todo esto lo recrea Fincher con una ambientación prodigiosa y un despliegue apabullante de efectos visuales y sonoros, que logran su finalidad de generar en el espectador la sensación de no haber visto nunca nada igual. Especialmente sorprendentes son los efectos digitales y de maquillaje empleados para avejentar y rejuvenecer a Bratt Pitt y Cate Blanchett, ambos sensacionales en su singular periplo por todas las edades.
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Por su parte, Fincher se luce en su puesta en escena, siempre emocionante, más clásica que moderna, pero en cuya planificación despliega un amplísimo muestrario de recursos, muchos de ellos aprendidos y testados en sus muchos años de realizador publicitario.
Una historia como esta jamás habría tenido éxito sin unos efectos digitales que la hicieran creíble. El magnífico trabajo realizado es responsabilidad de Digital Domain, cuyos técnicos han transformado por completo el rostro de Brad Pitt para transformarlo en un anciano de 80 años y colocarlo en el pequeño cuerpo de otro actor que representa a Button en la primera parte del film. Para el protagonista ya adulto se recurrió a largas sesiones de maquillaje para envejecer al actor, y de nuevo se utilizaron efectos visuales para el Button adolescente. Una realización impecable merecedora sin duda de los Oscar en las categorías de Mejores Efectos Visuales y Mejor Maquillaje.
LOS ÁNGELES (dpa) Cuesta trabajo distinguirle hasta que no transcurre un tiempo, oculto bajo asombrosos efectos especiales. Brad Pitt personifica a un niño que nace anciano y que a medida que pasa el tiempo se hace cada vez más joven. "El curioso caso de Benjamin Button", nominada a 13 Oscar, parece la gran oportunidad de coronar al actor entre los grandes intérpretes del momento.
Pitt encarna al extraño personaje bajo la dirección de David Fincher, que en el pasado lo hizo brillar en películas como "Seven" y "Fight Club". Pero en esta historia de amor va a más, no sólo por lo ambicioso del personaje, sino por la carga histórica y lo elaborado y curioso del guión. No en vano, está basado en una novela de F. Scott Fitzgerald. La historia, ambientada en la Nueva Orleans de posguerra a principios del siglo XX, narra el devenir de un niño nacido con una extraña enfermedad que le da el aspecto físico de una persona de 86 años.
La monstruosa criatura provoca la muerte de su madre y el rechazo de su padre, que decide abandonarlo en un hogar de ancianos. Allí crece al lado de su madre adoptiva (Taraji P. Henson). Las primeras escenas de Pitt dejan ver su cabeza con un rostro de octogenario sobre el cuerpo de un crío. Según el director, se utilizó el efecto "reemplazo de cabeza". El perfil de Pitt fue filmado en una serie de planos cerrados usando cinco cámaras. Para su tronco se utilizaron enanos con cuerpos esqueléticos. Y al final encajaron las dos partes, un proceso que duró meses de arduo trabajo de edición.
El principal atractivo del film es la sutil transformación de esa criatura escuálida en un joven rozagante que termina sus días convertido en bebé. Es probable que la película arrase en categorías como efectos visuales, fotografía y, probablemente, edición, ya que por muchos años se creyó imposible llevar una historia de este tipo a la pantalla grande. La pregunta es si Pitt, cuya actuación depende en gran parte de dichos efectos, logrará convencer a la Academia, especialmente con rivales tan potentes como Mickey Rourke, que ya se hizo con un Golden Globe por "The Wrestler", Richard Jenkins, Frank Langella o Sean Penn.
Las quinielas apuntan a que la película tiene todos los elementos necesarios para que a Pitt, que con esta suma dos nominaciones a un Oscar, no se le escape esta vez la estatuilla. Es el clásico papel que suele decantar la balanza entre los miembros de la Academia, muy dados en el pasado a premiar papeles con cierta espectacularidad para el público general.
Este actor oriundo de Shawnee, Oklahoma, brilla al lado de Cate Blanchett, que representa el amor imposible de alcanzar. La química con Pitt en pantalla es evidente. Considerado uno de los hombres más atractivos del mundo, Pitt obtuvo su primer papel como camarero en "No Mans Land" en 1987. Pero su verdadero salto y sus mejores días como "sex symbol" llegaron tras la interpretación de un delincuente vagabundo en el clásico "Thelma & Louise", junto a Susan Sarandon y Geena Davis.
Posteriormente destacan títulos como "Entrevista con el Vampiro" y "A River Runs Through it", dirigida por Robert Redford. Así fue escalando posiciones este joven que aterrizó en Los Ángeles en 1985 con los bolsillos vacíos. A mediados de los 90, trabajó al lado de Morgan Freeman en "Seven" y además protagonizó "Legends of the Fall", junto a Anthony Hopkins. Su clímax llegó en 1995 con una nominación al Oscar como mejor actor de reparto por "Doce Monos". A finales de los 90 seguía sonando su nombre en títulos como "Fight Club" y "¿Conoces a Joe Black?". El punto álgido de su carrera a nivel mundial llegó con éxitos taquilleros como "Ocean's Eleven". Desde entonces no ha dejado de figurar. Entre sus últimos trabajos destaca "Babel" (2006) de Alejandro González Iñárritu.
Sin embargo, la película más mencionada por la prensa rosa sin duda fue "Mr. y Mrs. Smith" (2005). Es ese film, Pitt y Angelina Jolie, que actuaban como marido y mujer, tenían la misión de matarse, pero curiosamente terminaron enamorándose. Esto provocó un gran escándalo en Hollywood ya que en ese entonces Pitt estaba casado con Jennifer Aniston. Actualmente Pitt vive con Jolie y sus seis hijos, tres adoptados y tres biológicos. Además de su carrera profesional, el actor dedica gran parte de su tiempo a obras de caridad.
Aunque su duración sea excesiva (casi tres horas), El curioso caso de Benjamin Button es un tierno y encantador canto a la vida, subyugante de principio a fin. Que la disfruten.
Ficha técnica
- Director: David Fincher
- Reparto: Brad Pitt, Cate Blanchett, Tilda Swinton, Jason Flemyng, Julia Ormond, Taraji P. Henson
- Guión: Eric Roth; basado en un argumento de Eric Roth y Robin Swicord; sobre un relato de F.
- Música: Alexandre Desplat
- Fotografía: Claudio Miranda
Evaluación técnica
SONIDO: Aunque no es una mezcla especialmente activa dado el carácter del film, se aprovechan correctamente todos los canales cuando la ocasión lo permite y cuenta con una acertada reproducción de su excelente banda sonora.
DOBLAJE: Calidad prácticamente idéntica al original.
IMAGEN: Correcta, sin defectos de compresión reseñables, y aunque se echa en falta algo más de definición en el conjunto del film, algunos primeros planos del protagonista son excelentes.
EXTRAS: Dos discos repletos de abundante material adicional de gran interés, con incluso una opción oculta. Aunque como es habitual en esta distribuidora, la pista correspondiente al audiocomentario del director carece de subtítulos en castellano.
Datos adicionales
La película está basada en un relato corto que lleva el mismo nombre. Gran parte de la película se rodó en Nueva Orleans la cual aún estaba intentando recuperarse de la catátrofe natural sufrida por el huracán Katrina.
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