Recomendaciones para la Cadena de Frío y Conservación de la Leche Materna

31.10.2025

Manipular la leche materna puede parecer intimidante, como si se tratara de un material peligroso. Sin embargo, no debería ser más alarmante que manipular cualquier otro alimento. Para asegurar su salubridad, es fundamental seguir ciertas normas, y la lactancia materna no es una excepción.

Hay algunas preguntas que nos llegan de manera más frecuente sobre el manejo de la leche materna, las hemos agrupado para que puedas conocer todas las claves.

Almacenamiento y Conservación

Existen diferentes causas por las que una madre puede verse en la necesidad de conservar su leche materna: vuelta al trabajo, separación temporal de madre e hijo o para donarla a un banco de leche. Este preciado tesoro requiere unos cuidados muy concretos para que mantenga todas sus propiedades intactas en el momento en el que el bebé la tome.

Refrigeración y Congelación

Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.

Es preferible guardar la leche en doble bolsa. Algunas mujeres han comentado que su leche congelada huele a agria e incluso a rancia.

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Si acabas de extraerte la leche y tienes claro que quieres congelarla, hazlo directamente.

Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.

Tiempos de Conservación

Es cierto que las recomendaciones de conservación pueden variar mucho.

  • A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.
  • La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.
  • A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.

Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.

Etiqueta con la fecha y la cantidad extraída los envases de leche antes de congelarlos. Almacena la leche en pequeñas cantidades que sean suficientes para cada toma individual. Recomendamos hacerlo en dosis de 60 ml., puesto que, conforme el bebé vaya creciendo, necesitará 120 ml., 180 ml… Por ello, ¡60 ml.

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Olor de la Leche

La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores.

Algunas mujeres han comentado que su leche congelada huele a agria e incluso a rancia.

Seguramente notes en algún momento que la leche que te hayas extraído y almacenado siguiendo las pautas huele de forma extraña. No debes preocuparte, es normal. El olor no se puede eliminar, pero no tienes por qué desechar la leche, ya que no es perjudicial para el bebé.

Este olor se debe a un cambio en la estructura de los lípidos por los ciclos de congelación y descongelación en el congelador y/o refrigerador. Algunos bebés rechazan esta leche por el cambio de sabor, pero generalmente la aceptan bien y tampoco es perjudicial para ellos.

La leche materna contiene lipasa. La lipasa es una enzima que ayuda al bebé, ya que degrada la grasa de la leche materna y la hace más digerible. Cuando la grasa de la leche materna se degrada adquiere un sabor rancio muy marcado. Este sabor no indica que la leche esté mala o no pueda ser consumida y, de hecho, hay bebés que la aceptan sin problemas.

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Descongelación

Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas.

Siempre que sea posible se recomienda optar por la descongelación gradual, a ritmo lento. Las pautas son sacar la leche del congelador y dejarla descongelar en la nevera, manteniendo la cadena de frío. Esta leche ha de utilizarse en las primeras 24 horas tras la descongelación.

El modo óptimo de almacenar la leche materna extraída es en recipientes de plástico aptos para el uso alimentario o de vidrio, con tapa, preferiblemente estériles.

Si la descongelación lenta no es posible, puede optarse por la descongelación rápida siguiendo estos pasos: puede hacerse colocando el frasco o bolsa de congelado bajo un chorro de agua, fría primero y poco a poco más tibia. En este caso la leche ha de consumirse antes de 3 horas.

La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.

Nunca descongeles la leche materna a temperatura ambiente.

Antes de ofrecérsela al bebé, asegúrate de remover bien la leche para que su temperatura sea uniforme.

Una vez descongelada la leche, removerla bien.

Métodos de Descongelación

  • Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior.
  • Como alternativa a este método, calienta agua en un cazo en el microondas. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar.
  • Un método permitido para descongelar de forma rápida la leche materna es calentar agua en un cazo y, una vez apartado del fuego, introducir dentro el envase de leche congelada hasta que ésta alcance la temperatura deseada.

Evita usar el microondas, ya que puede destruir los nutrientes sensibles al calor.

Hay métodos totalmente desaconsejados para descongelar la leche materna extraída, pues no garantizan que se mantenga la cadena de frío que asegura la calidad del alimento, que podría corromperse.

Comprueba que tus recipientes sean aptos para congelador, puesto que algunos biberones de cristal pueden romperse.

Calentamiento

En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.

Para calentar la leche, coloca el recipiente que contenga la leche materna extraída en un vaso, jarra o bol con agua tibia durante unos minutos hasta que se atempere. Remueve suavemente la leche antes de alimentar a tu bebé, puesto que ésta suele separarse en capas.

Manejo Después de la Toma

  • No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.
  • Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
  • La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.

Higiene y Seguridad

Manipular cualquier alimento exige siempre máximo cuidado e higiene. En el caso de la leche para alimentar a un bebé, cuyo sistema inmunitario es aún inmaduro, el cuidado ha de ser muy meticuloso para evitar riesgos. Lavar los recipientes de almacenamiento con agua caliente y jabón y aclararlos a conciencia.

Usar recipientes bien lavados (agua caliente y jabón) y aclarados para almacenar la leche.

En las unidades de neonatos de varios hospitales se usan asimismo recipientes para análisis, similares a los que venden en las farmacias pero sin esterilizar que, aunque no llevan el símbolo de uso alimentario, se consideran adecuados. Son baratos y fáciles de limpiar.

Transporte

Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.

Si la extracción se realiza en el lugar de trabajo de la mamá, es necesario disponer de una neverita para transportarla.

Si el transporte de leche materna debe hacerse hasta una guardería o centro escolar, deberemos proceder de la misma manera: con una neverita previamente enfriada hasta llegar al centro, y posteriormente sacarla y conservarla en el frigorífico hasta que se consuma.

Tabla Resumen de Conservación de la Leche Materna

Condición Tiempo de Conservación
Refrigeración (0-4°C) Hasta 8 días (con higiene estricta)
Congelación (-20°C) Hasta 6 meses
Temperatura Ambiente (menor a 24°C) Hasta 4 horas

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