Protocolo para el Cambio de Pañales en Educación Infantil: Un Enfoque Respetuoso y Adaptado
Cuando un niño entra en el primer curso del segundo ciclo de Infantil, que ya se imparte en los colegios y no en guarderías, puede tener todavía dos años, aunque esta etapa es la que va de los tres a los seis. Esto ocurre con los nacidos a final de año, por lo que las diferencias entre los más mayores y los más pequeños de la clase en su maduración es relevante. Se nota cuando alguno de esos alumnos no es capaz de controlar sus esfínteres y se hace sus necesidades encima.
El problema se produce cuando la única solución que pueden dar los profesores de esa clase es llamar a los padres o tutores del niño para que acudan a cambiarlos. Y no siempre son rápidos. Por eso, el defensor del pueblo andaluz, Jesús Maeztu, ha dado un tirón de orejas al Gobierno de la Junta y le reclama que garantice el mantenimiento de la "higiene personal" de esos menores.
La Importancia del Control de Esfínteres en el Desarrollo Infantil
Entre los efectos no deseados que tiene el hecho que un niño de esa edad se orine o defeque encima, destaca la posibilidad de dos trastornos llamados neuresis y encopresis, cuenta Cook. El primero ocurre cuando la tensión generada por haberse orinado de forma puntual provoca que la situación vuelva a repetirse, aunque el menor ya lo hubiera controlado de forma habitual. El segundo es igual, pero con las aguas mayores. "Un problema que no debería serlo puede acabar siendo patológico", añade el psicólogo, que también alude al problema que tienen cuando no pueden desarrollar las actividades que se hacen en clase.
Lo habitual es que los niños lleguen al segundo ciclo de Infantil controlando sus esfínteres, pero hay excepciones en función de su maduración. Maeztu cuestionó a Educación por esta situación y la respuesta de la Junta admitió que, en caso de que el centro no cuente con personal, el protocolo señala que deben ser los padres quienes se hagan cargo de la situación.
Para el defensor del pueblo andaluz, esta respuesta demuestra que la Junta considera "admisible" que la responsabilidad sea de los progenitores, "sin ofrecer ninguna otra posibilidad de que los menores sean atendidos". Según la resolución de la institución autonómica, "la falta de consideración" de esta situación puede suponer la vulneración del derecho del menor "a que se respeten su identidad, integridad y dignidad personal".
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"Dejar a un niño en condiciones inadecuadas por falta de control de esfínteres (...) coloca al menor en una situación de desprotección, inseguridad y humillación", se queja Maeztu en su escrito. En el texto, alude al interés superior del menor para reclamar "una asistencia inmediata" en caso de que los niños de tres a seis años se hagan sus necesidades y su vestimenta "haya perdido las condiciones de dignidad mínima" para su estancia en clase. "En ningún caso, el procedimiento puede basarse exclusivamente en requerir la presencia obligatoria de los padres", abunda la resolución del defensor.
El Papel de la Escuela y la Familia en el Proceso
El organismo que dirige Jesús Maeztu alude a un decreto de 2009 que recuerda que la prestación de los centros educativos de Infantil incluye también "un importante papel de apoyo en las tareas de cuidado y crianza de los hijos", por lo que a la labor educativa se suman otras funciones sociales. En cualquier caso, el defensor del pueblo andaluz cita la ley de infancia y adolescencia aprobada por PP y Cs en 2021 para defender que "el derecho al bienestar" de los menores que no tienen adquiridos estos hábitos de higiene corporal "debe anteponerse a cuestiones organizativas o competenciales".
Hay que tener en cuenta que ni siquiera en las guarderías, donde los niños tienen hasta tres años, son los profesores quienes se encargan de cuidar de la higiene. Hay técnicos dedicados a ello, pero su presencia en los colegios a partir del segundo ciclo de Infantil es poco habitual. Desde este curso, existe una figura que tiene un papel relevante en este tipo de situaciones que dejan al menor en una situación vulnerable. Es el caso del coordinador de Bienestar y Protección, un puesto que recae sobre alguien de la plantilla del centro.
Se trata de una novedad que procede de la Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, conocida como ley Rhodes por contar con el impulso del músico James Rhodes, que sufrió abusos en su infancia. Esta figura, aunque se crea por una norma estatal, deja a las comunidades el papel de formar a estos empleados públicos, que se encargan de "hacer valer los derechos del niño", explica Sergio Cook.
El psicólogo, que trabaja en un centro madrileño como orientador, detalla que se trata de una figura habitual en el ámbito europeo y que también deberá implantarse en otras instituciones que trabajan con menores, como las escuelas deportivas.
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Retirar el Pañal: Respetando los Ritmos Individuales
El control de esfínteres es un proceso, no sucede de un día para otro. Durante el cambio de pañales los niños/as toman conciencia de que tienen un cuerpo propio. Es por este motivo que, durante del cambio, no se trata de distraer al menor con otras cosas sino de hacerlo partícipe, de hablarle explicando que le tocamos (la barriga, las piernas .. . "qué tienes aquí" ...) al tiempo que vamos verbalizando todo el proceso. Respetando su cuerpo, pidiendo permiso en cada acción.
Siempre recomendamos que el inicio de quitar el pañal no coincida con una etapa de otros cambios, que se hable previamente con la educadora, y que siempre se inicie en casa, entorno donde ellos tienen más confianza. Consideramos que hay que ser coherentes y que en la escuela tenemos que hacer una continuidad.
En el segundo ciclo de Educación Infantil es necesario que el alumnado de nueva incorporación tenga un aceptable control de sus esfínteres diurnos ya que, aunque se intenta respetar los ritmos de maduración y control progresivo del alumnado, la realidad es que las ratios de las aulas y la falta de medios materiales y humanos obstaculiza la asistencia del/a menor al centro educativo cuando no se ha adquirido un nivel determinado de control de los esfínteres.
El alumnado debe acudir al centro sin pañales y en caso de incontinencia puntual, deberá acudir al centro los padres, tutores legales o persona autorizada por la familia para el aseo del/a menor. Ante una incontinencia continuada del alumnado de Ed. Infantil y mientras no tengan un dictamen de escolarización por necesidades educativas especiales, produciéndose varias llamadas a la familia sobre este motivo, el centro, bajo decisión del equipo educativo y en cumplimiento de estas normas de organización y funcionamiento, recomendará a la familia que suspenda la escolarización de manera temporal hasta que el alumno/a sea capaz de controlarlos.
Para ello se le facilitará unas directrices por parte de la Orientadora del centro. La adaptación siempre es un momento delicado, pero puede resultar mucho más estresante cuando la escuela exige que las criaturas vayan sin pañal.
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¿Es legal pedir a las familias que traigan a sus hijos sin pañal?
No, no lo es. La ley dice, claramente, que se deben respetar los ritmos madurativos y que se debe garantizar el bienestar del alumnado. ¿Es legal negar la asistencia al centro a una criatura cuya familia no quiere obedecer la norma de “traer sin pañal”? No, al menos en centros públicos, ya que no es requisito para escolarizar el haber adquirido control de esfínteres. Recordemos que la norma de ir sin pañal no está escrita en los documentos institucionales del centro, suele ser algo que se dice verbalmente en las reuniones iniciales.
Recomendaciones para las Familias
Lo primero que tenéis que saber es que vuestra hija o hijo está madurando perfectamente, que no hay nada malo o por lo que preocuparse si a la entrada al colegio el control de esfínteres todavía no está adquirido. Se considera normal no controlar esfínteres hasta los 5 años (DSM-V, Asociación Española de Pediatría). Los ritmos de desarrollo los marca cada criatura y no la escuela.
El control de esfínteres no se puede enseñar. Es fruto de una maduración en la que hay implicados aspectos neurológicos, musculares, afectivos y emocionales. Es una conquista interna. Lo único que podemos enseñar es lo cultural que rodea al control de esfínteres (cómo usar el orinal o el váter, cómo limpiarnos, cómo quitarnos y ponernos la ropa, etc.). Pero no podemos enseñar a cerrar o abrir los esfínteres a voluntad.
Toda acción que vaya encaminada a acelerar la llegada de este momento, aunque se haga con cariño o intentando disimular nuestra intención, está suponiendo para la criatura enfrentarse a una petición adulta que no puede satisfacer, y esto conlleva problemas, incluso que se alcance todavía más tarde este control de esfínteres. Todo el tiempo que podamos brindar a nuestros hijos de respeto y sin presión, es un regalo.
Partimos de la idea de que las "señales" deberían ser una ayuda para que el adulto sepa desde dónde acompañar este proceso. A nivel motriz, una de las señales que podemos observar es que el niño sea capaz de sentarse y permanecer así sobre una superficie elevada, como tendrá que hacer en el orinal o WC. Por supuesto, que sepa moverse con soltura y seguridad. Fisiológicamente, debe estar preparado para detectar que hay ganas, retener, dejar lo que está haciendo y llegar hasta el baño para evacuar de forma adecuada. Habla de sí mismo, dice su nombre, emplea las palabras YO y MI. Pide ayuda al adulto si lo necesita. Y, sobre todo, debe haber VOLUNTAD por parte de la criatura para dejarlo.
En Lóczy, hace años, hicieron una investigación con más de 100 niños y niñas, partiendo de la idea de que es el niño quien CONTROLA EL PROCESO sin ningún tipo de enseñanza, adiestramiento o condicionamiento adulto. La intervención directa del adulto se limitaba a dar a conocer el orinal o el WC, pero no les sienta en ellos ni regular ni esporádicamente.
Higiene y Prevención de Infecciones en el Entorno Escolar
La escolarización precoz tiene indudables beneficios como el aprendizaje y socialización del niño o servir de ayuda en el desempeño profesional de los padres, etc. La inmunidad de los escolarizados y de sus cuidadores y profesores. Las prácticas de higiene cuidadosa, en especial el lavado de manos, de los cuidadores y los niños es crucial.
El lavado de manos debe llevarse a cabo siempre con agua y jabón durante 30 segundos: después de ir al aseo, antes y después de cambiar los pañales y antes y después de manipular alimentos. Los desinfectantes con base de alcohol no son tan eficaces para manos sucias y determinados agentes infecciosos y pueden ser causa de intoxicación accidental.
En la gastroenteritis aguda (GEA) puede ser razonable mantener al niño en su domicilio hasta 24-48 horas después de la última deposición patológica o hasta que realice menos de 2 deposiciones más de las habituales para el paciente y siempre y cuando las deposiciones se contengan en el pañal. Las medidas higiénicas relacionadas con el cambio de pañales o la preparación de comidas, especialmente el lavado de manos, deben emplearse tanto en niños sanos como enfermos de forma habitual.
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