Víctor Ullate: Una Vida Dedicada a la Danza y su Legado Familiar
Después de cuatro décadas de carrera, Víctor Ullate estaba comenzando a dejar de sentir las mariposas propias de todo artista que se precie cuando sube a un escenario. Sin embargo, Antígona, su último espectáculo, con el que tiene previsto despedirse de su público, le ha devuelto la ilusión del principio. "Las mariposas han vuelto a revivir para mí, porque un escenario como Mérida, lleno de magia, impresiona", reconoce en conversación con HOLA.com. No es de extrañar, teniendo en cuenta que se identifica completamente con su producción.
Víctor Ullate (Zaragoza, 1947) se sincera en una autobiografía ('La vida y la danza') en la que desgrana giros y piruetas vitales y profesionales. En sus memorias describe su debut profesional en el Liceu ¿Lo recuerda bien? Fue en el viejo Liceu, el anterior al incendio, el año 62. Me acuerdo hasta del olor de la sala de ensayos, que estaba en el sótano, una especie de humedad dulzona.
El bailarín y coreógrafo parecía estar emocionado ayer en la presentación de sus memorias en los Teatros del Canal, acompañado de dos de sus tres hijos -Víctor Ullate Roche y Josué Ullate- y de su mano derecha, Eduardo Lao, en la sede del ballet que lleva su nombre en los Teatros del Canal. Prologadas por el crítico Roger Salas y escritas por la periodista Carmen Guaita, a quien conoció hace diez años y a la que el propio Ullate eligió para esta empresa, y tituladas «La vida y la danza», estas memorias viajan desde la infancia de niño introvertido en el colegio pero feliz que no paraba de bailar en cuanto podía desde muy pequeño hasta sus años de coreógrafo al frente de su propia compañía.
Sus Inicios y Maestros
En el camino, aparecen nombres como el de Gades, quien le dio su primera oportunidad cuando le vio bailar flamenco con sólo 9 años, y el de su maestra de clásico en los comienzos: «María de Ávila nos enseñó a amar el ballet. Supo hacer de nosotros bailarines con un profundo interés por la historia de la danza», asegura. Antonio el bailarín se lo llevó a su compañía en 1962. «Víctor Ullate es el mejor bailarín que conozco», dirá una vez.
Primer bailarín Un domingo de julio de 1965, aquel joven decidido se plantó en La Zarzuela, donde el coreógrafo belga buscaba bailarines de clásico. Seis meses después ya era primer bailarín en Bruselas. «Víctor Ullate forma parte ya de la época de esplendor de los bailarines», asegura la autora, que lo entronca con una tradición que nace en Diaghilev y sigue en Nijinsky, Nureyev y Béjart. Del penúltimo, la biografía recoge el momento inolvidable en que lo conoce, en Lisboa, con Ullate huyendo de la policía de Salazar y colándose en su camerino.
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La biógrafa recordó que «Béjart dijo de Ullate que era el bailarín que él hubiera querido ser» y viajó hasta aquellos 45 minutos de aplausos en París. Béjart llamaba a Ullate 'mon petit' y con él vivió momentos maravillosos. En 'Nijinsky, clown de Dieu', Ullate fue el 'clown' y ese payaso tragicómico fue para él su primera gran creación. En 'Romeo y Julieta' fue Mercucio, y sintió los celos, y también la profunda amistad, de Romeo, el argentino Jorge Donn, primer bailarín y amante de Béjart durante 25 años.
En casa de Víctor Ullate hay dos retratos que son dos altares. Uno es el de Nureyev y el otro, el de Maurice Béjart, director artístico del Ballet del Siglo XX. El maestro con el que logró sus mayores éxitos. Mitad Dios, mitad Mefistófeles, así recuerda la primera impresión que tuvo al verle. Usted se presenta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, le pide una audición y Béjart se queda maravillado. ¿Ocurrió así realmente? Maurice era un hombre al que le gustaba la espontaneidad.
Su Familia y Legado
El prestigioso bailarín, que ahora dirige la formación artística que lleva su nombre, es padre de tres hijos, fruto de un fallido matrimonio de juventud con la bailarina Carmen Roche. Unos y otras, señala, se enamoran de distinto modo "según su carácter, según su pasión. Pero ahí tampoco veo yo diferencias por sexo. Y todos son susceptibles de que se cruce alguien por medio. Ese y no la rutina, como se suele decir, es el peor enemigo de las relaciones amorosas. Aunque la incomprensión también hace su trabajo sucio".
Ullate recuerda lo duro que resultó su separación con relación a sus hijos. "Cuando me obligaron a alejarme de mis hijos atravesé el peor momento de mi vida. Incluso se utilizó mi intimidad como argumento en contra de mis derechos. Todo eso ha cambiado mucho con el tiempo y ya quedó atrás. Ahora, mis hijos son mis mejores amigos, y dos de ellos incluso estudian y trabajan conmigo. Tenemos una confianza impresionante, y a lo mejor a un padre corriente no le contarían la mitad de las cosas que me cuentan a mí".
Dos de ellos han seguido sus pasos, y eso satisface enormemente a Víctor Ullate, como no podía ser de otro modo. "Josué y Víctor han nacido con ello, como nací yo", asegura henchido de orgullo. Pero, ¿cómo se lleva lo de lidiar profesionalmente con la familia? Para el bailarín, no supone ningún inconveniente, aunque en ocasiones se torne complejo. "He trabajado con Josué y es una maravilla, aunque a veces es como un trueno. Lo importante es que luego el resultado es magnífico, que es lo que cuenta", explica antes de ultimar los preparativos para afrontar su siguiente actuación.
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Víctor Ullate Roche
Víctor Ullate Roche contiene una amplia formación académica en torno a la escena actual, incluyendo la danza, pero también la interpretación y el canto. Y en su educación dancística figuran algunas de las escuelas y profesores más destacados del ámbito internacional. Entre ellas, el Conservatorio de Danza de Madrid, donde obtuvo su titulación oficial, el Centro de Danza Carmen Roche, donde se inició en el ballet clásico, y la Escuela Rudra de Teatro y Danza de Maurice Béjart, situada en Lausanne, donde se diplomó entre 1992 y 1994.
Fue precisamente con el desaparecido maestro y coreógrafo francés con quien Víctor Ullate Roche inició su trayectoria profesional, interpretando el rol de protagonista de las obras Autour de Faust y Concerto en Re, firmadas por Béjart. Posteriormente también trabajó para la compañía de Lindsay Kemp en La Cenicienta. Pero sus inquietudes artísticas han ido más allá de la danza y comenzó Víctor Ullate Roche a interesarse por la comedia musical. En este sentido, ha interpretado papeles protagonistas en espectáculos musicales estrenados en nuestro país como West Side Story, Grease, Cantando Bajo la Lluvia, Cats y La Bella y la Bestia entre otros.
En la actualidad, el joven intérprete y creador, hijo de Víctor Ullate y Carmen Roche, compagina su trabajo artístico con las labores de dirección del centro Scaena Víctor Ullate Roche.
Carmen Roche
Imaginemos la escena: una niña acostumbrada a bailar jotas en la intimidad familiar pasa por una escuela de baile donde unos críos aprenden al ritmo de un piano. Con solo seis años, Carmen Roche (Zaragoza, 1948) comenta en casa que ella también quiere bailar; sin embargo, su madre no está dispuesta a apoyar aquel capricho infantil. La pequeña no cejará en su deseo: tras escapar un día de casa para preguntar el precio de las clases, se declara en huelga de hambre para conseguir su propósito. Y como con la comida no se juega, el veto paterno desaparece. Años de aprendizaje, de ilusiones compartidas con sus compañeros de clase, entre los que destaca un niño (llamado Víctor Ullate) con quien, pasado el tiempo, crearía su propia familia.
Su debut profesional llegó muy pronto, de la mano del gran Antonio Ruiz, que acudió a ver a los alumnos de María de Ávila , entre los que se encontraban Roche y Ullate. Ella tenía 13 años. De Antonio aprendió lo que suponía vivir para la danza, un compromiso consigo mismo y con el público. En 1979, Roche regresó a nuestro país para iniciar una etapa como subdirectora del Ballet Clásico Nacional y directora del Taller Nacional de Danza Clásica.
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Llegó el momento de emprender su aventura más personal y, en 1984, creó el Centro Internacional de Danza de Madrid y su propia compañía. En 1998, puso en marcha la Fundación Carmen Roche y, en 2002, Scaena Artes Escénicas: Centro Superior de Artes Escénicas y Conservatorio Oficial de Enseñanzas Profesionales de Danza, que aúna baile, canto e interpretación, y que ocupa el antiguo estudio de danza de Antonio Ruiz, espacio que ella rescató de la especulación. Carmen Roche puede estar orgullosa de cuanto ha logrado, incluidos reconocimientos como las Medallas de Plata y Oro al Mérito de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura, o la Medalla de la Excelencia Artística otorgada por el gobierno de Nicaragua. En 2021 ha recibido la Distinción de Académica de Honor de la Academia de Artes Escénicas de España.
Ahora bien, si hay algo que le llena de felicidad, es que sus hijos, Patrick y Víctor Ullate Roche, hayan seguido los pasos de sus padres. “Me arrepiento de que mi trabajo haya robado tiempo a mis dos hijos, a los que recuerdo de niños durmiendo tras el ciclorama, mientras yo bailaba. No quería que se dedicaran a la danza, pero nunca es como los padres queremos”, dice con una sonrisa no exenta de satisfacción.
Su Compañía y Alumnos Destacados
Celebrar 25 años de un ballet que lleva su nombre es un hito, ¿no le parece? Para mí uno de los méritos más grandes ha sido tener mi propia compañía y ver que funciona, no solo en España sino fuera. Porque ves el resultado de todo lo anterior, la parte creativa. Y puedes apelar a la sensibilidad de la gente, hacer que se sienta feliz y que ame la danza, que es la eterna desconocida.
Víctor Ullate (Zaragoza, 1947) estrenó el pasado septiembre en su ciudad natal el programa con el que celebra este cuarto de siglo del Víctor Ullate Ballet Comunidad de Madrid y que, tras su paso por Barcelona, ha actuado en su sede de Los Teatros del Canal, en Madrid, con éxito de público y crítica. Lo componen: 'Seguiriya', una pieza aflamencada; 'Tres', una coreografía de Eduardo Lao que es un paso a tres; 'Après toi', el solo en el que Ullate rinde homenaje a su maestro Maurice Béjart, y un estreno absoluto: 'Bolero', sobre la célebre música de Maurice Ravel, ambientada en los años 20 y en donde brilla el hijo de Ullate, Josué.
Y tan buenos alumnos. Lucía Lacarra, Tamara Rojo, Igor Yebra. Ruth Miró, Joaquín de Luz. María Giménez, Ángel Corella... se han formado gracias al maestro Ullate, medalla de Oro de las Bellas Artes y Premio Nacional de Danza en 1989.
¿Qué piensa cuando piensa en ellos? Siembra y recogerás. Si ofreces cariño, eso no se va a volver contra ti. A todos les he querido muchísimo y les deseo lo mejor. Estoy tranquilo por saber que he contribuido en todo lo posible por hacer de ellos quienes son.
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