Carolina Lapausa: Vida Personal, Trayectoria y Pasión por 'Sueños de Libertad'

23.12.2025

“Sueños de libertad” se convirtió casi desde su mismo estreno en la serie más vista de la televisión, atrayendo cada tarde en Antena 3 a dos millones de espectadores únicos. La ficción diaria de la cadena principal de Atresmedia ha enganchado a la audiencia por sus tramas llenas de secretos, venganzas y hasta asesinatos. Pero como en los buenos melodramas, los amores y desamores salpican toda la historia.

Carolina Lapausa (Madrid, 1980), la famosa actriz madrileña de 44 años, se mete en la piel de la doctora Luz Borrell. Hace unos meses, aseguró que dedicaba la mayor parte de su tiempo libre a su perrita, que falleció en agosto, y a sus padres, con los que siempre que puede se sienta frente al televisor para ver “Sueños de libertad”. Centrada en su trabajo y en su familia, todo indica que está soltera.

Relaciones Sentimentales y Vida Privada

Su idilio más mediático fue el que mantuvo con uno de los hombres más atractivos de la pequeña pantalla, Álex González. Tan solo seis meses después de que éste volviese a la soltería tras su relación con Adriana Ugarte, entonces en la cresta de la ola por ser la protagonista de “El tiempo entre costuras”, la revista Cuore pilló a Lapausa -que fue compañera de rodaje de Ugarte en “La Señora”- y González besándose por las calles de Madrid.

Un Año en 'Sueños de Libertad'

Hace ahora un año la serie ‘Sueños de libertad’ (Antena 3) tomaba el testigo de la mítica 'Amar es para siempre'. Todo un reto superado con éxito tras convertirse en la serie más vista de la televisión con una media de más 1,2 millones de espectadores y 13'2 % de cuota de pantalla. Carolina Lapausa es una de las actrices que se embarcó desde el principio en esta aventura, interpretando a la doctora Luz Borrell.

Y lo cierto es que, en este año, su talento y su talante han logrado que su personaje haya cobrado cada vez más relevancia, ganándose además el cariño de la gente.

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La doctora Luz Borrell

¿Qué balance haces de este año en’ Sueños de libertad’? Esto está siendo un máster. Aprendes mucho como actriz, porque te da tiempo a profundizar en el personaje. Ya sois una familia...Sí, hay muy buen ambiente. Trabajamos a un ritmo muy rápido y, cuando te llevas bien y haces equipo para afrontar la presión, es una gozada.

Va a enfrentarse a muchas heridas del pasado y a poder curarlas de alguna manera, pero también se van a ir abriendo otras nuevas. Va a dar muchas sorpresas. En que es una mujer que defiende su escala de valores. También en esa parte orgullosa, pero que sabe pedir perdón cuando se ha equivocado y en esa faceta de querer ayudar y cuidar.

Las mujeres de hoy en día debemos mucho a antecesoras como Luz…

Había mujeres muy valientes que vivían de una manera muy moderna. En la ficción tenemos a Luz Borrelll y en la vida real a Carmen Laforet o Maruja Mallo, mujeres que, en su momento, rompieron reglas y que, gracias a ellas, las que hemos ido detrás hemos podido sumarnos a ese carro y conquistar más derechos.

Superando la Anorexia: Un Mensaje de Esperanza

Durante 16 años has estado dando clases de teatro a jóvenes con trastorno de conducta alimentaria, un problema que tú padeciste. Sí, para mí, estos chicos han sido unos maestros de la interpretación y de la vida. Ha sido un regalo aprovechar mi experiencia y lo que yo viví y cómo lo viví para ayudarlos y verlos crecer y curarse a través del teatro. Me desvinculé de esta labor porque era incompatible con mi trabajo en la serie, pero es una puerta que tengo siempre abierta porque me satisface mucho personalmente.

Cuando te tocó a ti no había tanta ayuda… No, yo pedí ayuda cuando terminé mis estudios de interpretación en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático), que fue cuando me dio el mayor brote y adelgacé mucho. Ya tenía trabajo, pero el nuestro es muy diferente por horarios, logística… Mi familia no sabía ayudarme, porque, aunque hacían lo que podían, no entendían una forma tan distinta de vivir. Yo ni sabía bien lo que me pasaba ni a quién recurrir... No se comentaba el tema y, cuando se hacía, se hablaba de chicas que quieren ser delgadas para parecerse a modelos, cuando realmente tienes un miedo tremendo a vivir.

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Es importante que personas conocidas como tú habléis de estos temas… Siempre estoy abierta a ello y a colaborar. Porque no solo lo he sufrido yo, también he visto el sufrimiento de cerca y, como es algo de lo que se puede salir, hay que hacer lo posible para que los jóvenes cojan confianza y pidan ayuda.

Su familia, su tesoro

Sí, tengo una familia estupenda y la suerte es que vivimos muy cerca. Nos llevamos muy bien, pero también nos permitimos mucha vida independiente. Mis padres son unos juerguistas que salen de marcha hasta altas horas de la madrugada (risas)… Y luego hay cosas en el día a día que te atan en el buen sentido. Mucho, pero están enfadadísimos conmigo porque no suelto prenda (risas). Pero la verdad es que para mí es muy satisfactorio, porque, de alguna manera, tomo el pulso al espectador real.

Vocación artística

Con tanto rodaje y estudio, ¿te queda tiempo para ti? He aprendido a organizarme. Aparte de pasar tiempo de calidad con la gente que quiero, intento mantener mis aficiones: hacer deporte, pasear por la naturaleza, ir al teatro y al cine, leer y escribir. Busco tiempo de debajo de las piedras, pero a veces aflojo y digo: "Esta semana toca descansar".

Sí. Tengo un proyecto para dirigir teatro el próximo año. En cuanto a lo de escribir, durante mucho tiempo lo he hecho por placer, pero ahora se están abriendo nuevas oportunidades y hay un proyecto de ficción con visos de que se pueda compartir para el público de manera profesional. Sí, en el colegio era ‘Antoñita la fantástica’. Siempre estaba con obras de teatro, películas o creyéndome que era Madonna en sus videoclips (risas).

Sí, tendría unos seis o siete años, y mis hermanas, mi madre y sus amigas se apuntaron a clases de danza en un sitio muy familiar. Un día, la profesora le dijo a mi madre: “A esta chica hay que darle cancha”. Ahí empecé a bailar más en serio y me presenté al conservatorio. Pero sí es cierto que, a medida que iba creciendo, aunque la danza me encanta, se me quedaba pequeña.

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