Historia de la Casa de la Cultura en Paterna de Rivera y la Fosa 114
La calle Real suele ser la más importante de cada localidad y así sucede en Paterna de Rivera pues en ella se concentraron las fortunas y los altos cargos de la localidad. Es la calle que sube directamente a la plaza alta, donde están el ayuntamiento y la iglesia. A pocos metros de su parte más alta está la Casa de Elías Ahuja y Andría, como se le ha dado en llamar en homenaje a este benefactor local.
Elías Ahuja, gaditano hijo de capitán, marchó a Boston donde se enriqueció demostrando gran visión en los negocios. A los 34 años dejó los negocios y colaboró a regalar un barco de guerra a España en su lucha contra Estados Unidos. A los 60 años regresó a Cádiz con la intención de ayudar a todos los necesitados.
La Fosa 114: Un Lugar de Memoria Histórica
80 años, 10 meses y 4 días. Ese es el tiempo que ha transcurrido desde que el 28 de junio de 1940 la fosa 114 del cementerio de Paterna (Valencia) se convirtió en la fosa de la cultura. Los cuerpos fusilados de maestros, periodistas, editores, representantes de entidades culturales, ilustradores, alcaldes, concejales y magistrados, entre otros, fueron abandonados en un hoyo en el suelo, a poco más 50 metros de la entrada de la necrópolis, donde el sol da por la mañana.
Este ha sido un lunes sin sol, con lluvia, pero gratificante y luminoso para decenas de familias. La asociación de familiares de los casi dos centenares de víctimas de la represalia franquista de la fosa 114, tras muchos años de reivindicaciones, ha logrado su objetivo: iniciar el proceso de exhumación de los restos de sus abuelos, tíos, padres, en algunos casos para poder enterrarlos con sus familias.
Existe la posibilidad de que la profundidad de la fosa y la humedad hagan que los restos conserven algo de ropa, objetos personales e incluso algún rasgo físico. El proceso ha sido posible gracias a la asignación de la delegación de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia, encabezada por Ramiro Rivera, que dispone de un presupuesto anual para financiar la excavación de fosas a solicitud de familiares o ayuntamientos.
Lea también: Análisis: Pruebas de Paternidad en el Hogar
Como un trueno prolongado ha sonado el martillo perforador que ha acabado con la gruesa lápida de mármol que se colocó hace más de una década. Esta ha dejado ver otra más antigua, de cerámica, encargada en los sesenta, con cinco fechas; los días de las cinco tandas de fusilamientos, entre el 9 de mayo y el 28 de junio de 1940, con los que se llenaron la fosa hasta conformar una de las más grandes de España.
“Tenía que haber sido antes”, ha susurrado emocionada, a sus 82 años, cuando ha comenzado a resquebrajarse la lápida. La mascarilla ha impedido que se filtrara el dolor de su cara, pero los ojos llorosos han sido más elocuentes. Ahora solo tiene prisa. Teme que la edad, o la covid, no le dejen recoger los restos de su padre. Recuerda cómo su madre les pedía que no visitaran la fosa. “No vayáis nunca, ahí hay gente muy mala”, le decía. Y es que, tal como recuerda hoy la nieta del fusilado, en una ocasión fue amenazada: “Como vengas más, acabas dentro con él”, le dijeron.
También tendrán que esperar Vicenta y Sari, nietas de Rafael Olcina, fusilado el 9 de mayo de 1940. El único hijo vivo de este reside en Estocolmo y este lunes no ha podido estar presente en la apertura de la fosa, “pero vendrá si localizan los restos”, porque la familia ya ha adelantado parte del proceso de recogida y análisis de ADN para acelerar, en lo posible la identificación.
En su caso, la pertenencia a la asociación de familiares no solo les ha servido de cierto alivio, al comprobar las decenas de personas que, como ellas, buscaban recuperar los cuerpos. “Me va el corazón a mil. Esas espardenyes las hacía mi abuelo con hilo”, escribió otro miembro del grupo. Él fue uno de los más de 2.000 fusilados en el paredón de Paterna. Ambos dirigen actualmente la asociación de familiares, pero ni el protocolo del día les ha hecho olvidar la historia de su abuelo y las cartas que le escribía a su abuela en papel de fumar durante el año que estuvo encarcelado antes de morir.
O Conchín, nieta de la única mujer que está registrada en la fosa, Dolores Arnal, una maestra de costura. Su crimen como el de todos los demás, asesinados un año después de que acabara la guerra, no fue otro que pertenecer a la CNT y ser republicana. O tener un hermano exiliado, como Enrique Beltrán, albañil de profesión y a cuya madre no le dejaron, siquiera, visitar la el hoyo en el que fue metido, la fosa 114.
Lea también: Calienta biberones Saro: ¿Merece la pena?
Isidro Escandell y Vicente Verdeguer: Historias Entrelazadas
Una de las personas enterradas en la fosa 114 del cementerio de Paterna es Isidro Escandell, secretario del Ateneo Mercantil de Valencia, militante socialista y vicepresidente de la Diputación de Valencia y periodista. Entre quienes este lunes se han acercado al cementerio no se encontraba ninguno de sus familiares pero sí alguien que les buscaba de forma vehemente, a ellos o alguna seña que le permita localizarlos.
David Coronado es nieto de Vicente Verdeguer, un hombre para el que Escandell hizo de mentor y amigo. “Es lo que él hubiera hecho”, afirma Coronado, que es consciente de que su abuelo podría haber sido uno de los fusilados si antes de acabar la guerra no se hubiera metido en un barco que acabó atracando en Orán.
Con 25 años, Vicente Verdeguer fue encerrado en un campo de concentración en Argelia. Estuvo picando piedra durante años hasta que fue liberado, alrededor del año 42. Francia le concedió un permiso de residencia y acabó haciéndose amigo del cónsul en Orán, que hizo desaparecer su expediente del archivo de Salamanca. Pero hasta bien entrados los sesenta no se atrevió a cumplir con su obsesión, volver a España, pese a que sabía que su rastro había desparecido.
“Tu amigo ha tenido un accidente y se ha muerto. Un hombre tan familiar y tan bueno, pues murió el 28 de junio de 1940 a las cinco de la tarde”, escribió la madre de Verdeguer a su hijo en julio de ese mismo año. “Pensé en ti, y en que como ibas siempre con él, también te hubiera tocado a ti porque siempre ibais juntos”, le contó en una carta llena de eufemismo ante el miedo a la censura.
Hallazgos Arqueológicos en Paterna
Paterna tiene un pasado romano. Hasta ahora no se tenía constancia fehaciente de un asentamiento romano en la capital de l’Horta Nord, en forma de villa o ciudad. Sólo se había documentado un acueducto y un horno, en una zona aislada del centro histórico.
Lea también: Zapatillas de estar por casa seguras para niños
La excavación ocupa un área de unos 5.000 metros cuadrados y a dos metros de profundidad se han hallado muchas habitaciones -los muros están bien conservados-, restos de cerámicas, termas, diferentes balsas para decantar aceite en lo que era el torcularium, así como el contrapeso de la prensa de aceite que pesa cuatro toneladas y tiene un diámetro de 1,5 metros.
El arqueólogo dijo que estos restos desvelan una de las actividades que se hacían en la villa, que “podría ser una casa de campo” para los ciudadanos más poderosos de Valencia. Las excavaciones apenas llevan 28 días, por lo que aún pueden producirse otros descubrimientos. También se han localizado los restos de dos niños, de menos de 5 años y 90 centímetros de altura, que estaban cubiertos con piedras.
tags: #casa #de #la #cultura #paterna #historia