Cementerio de Paterna: Historia y Memoria de los Fusilados
El cementerio de Paterna, ubicado a pocos kilómetros de Valencia, es un lugar de memoria histórica marcado por la represión franquista. Tras la Guerra Civil, se convirtió en uno de los principales lugares de fusilamiento en España, solo superado por Madrid. Miles de personas fueron ejecutadas y arrojadas a fosas comunes en este cementerio.
Cuando un joven Vicent Gabarda descubrió en 1985 que en el registro civil de Paterna había unos 25 libros de defunciones por solo tres de nacimientos y otros tantos de matrimonios de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, apenas se hablaba de memoria histórica.
Entonces “el tema no estaba de moda”, recordaba este lunes el historiador. Se puso a investigar y documentó hasta 2.238 fusilados en la localidad valenciana durante la represión franquista, entre el 3 de abril de 1939, dos días después del fin de la Guerra Civil, y la ejecución en 1956 del guerrillero Doroteo Ibáñez. “El 90% de los que murieron entonces en Paterna fue por ejecución de sentencia de pena dictada por los tribunales”, afirma.
Su estudio sirvió entonces para cifrar el horror, remover conciencias y sacar a la luz pública lo que, no obstante, muchos sabían, sospechaban o preferían olvidar: que frente a un largo muro de las afueras de Paterna, a ocho kilómetros de Valencia, en lo que se llamó el “paredón de España”, murió mucha gente de procedencia diversa y que sus restos fueron arrojados a fosas comunes en el cercano cementerio. Solo se han documentado más ejecuciones durante la represión en Madrid.
El Paredón de España y las Fosas Comunes
Frente a un largo muro en las afueras de Paterna, conocido como el "paredón de España", miles de personas fueron ejecutadas y arrojadas a fosas comunes en el cercano cementerio. Se calcula que alrededor de 2.238 personas fueron fusiladas en Paterna durante la represión franquista, convirtiéndolo en el segundo lugar con más ejecuciones en España después de Madrid.
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En total, en el cementerio de Paterna hay alrededor de 135 fosas comunes donde fueron depositadas las víctimas del paredón de El Terrer, como se conoce a la pinada situada a unos 500 metros del cementerio, y de otros lugares del municipio.
Diseminadas por el cementerio existen alrededor de 150 fosas, donde fueron arrojadas las víctimas de la represión franquista después de ser ejecutadas en el Terrer, un muro situado a unos 500 metros del camposanto. Los cálculos hablan de 2.238 personas de diferentes lugares del País Valenciano y del resto de España.
Exhumaciones e Identificación de Víctimas
En los últimos años, se han llevado a cabo numerosas exhumaciones en el cementerio de Paterna con el objetivo de identificar y devolver los restos a sus familiares. En los últimos siete años, se han abierto más de 20 fosas comunes y se han exhumado cerca de 1.000 restos en Paterna que de momento no han podido ser identificado y están almacenados de manera provisional bajo custodia municipal.
“Esta cifra es previsible que vaya en aumento a medida que avancen las exhumaciones. Hasta el momento el porcentaje de identificaciones ha sido bajo, principalmente por incompatibilidad de los familiares o por el estado de degradación del ADN de los restos óseos, así como por las técnicas de extracción empleadas”, señala la consejería.
En Paterna, nos aclara Mezquida, “estamos cerca de unas 1.500 víctimas exhumadas de las más de 2.200 que hay en este cementerio”. “Llevaremos entre todos los equipos más de 50 fosas exhumadas de las 150 aproximadamente que existen. Hay que tener en cuenta que se han exhumado las fosas más grandes, las que superaban el centenar de víctimas. Se ha hecho mucho trabajo. Gran parte de ese trabajo se pudo realizar gracias a la Ley de Memoria Democrática y a los gobiernos progresistas del Botànic.
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Rosa Pérez Garijo, exconsellera de Memoria Democrática en la Comunidad Valenciana explica a CTXT que “desde la Diputación de Valencia se comenzó a abrir las fosas del franquismo en el año 2015, ahí ya se hizo un trabajo importante que continuó en la Generalitat. Ahora, prácticamente todas las fosas de represaliados o están ya abiertas o están abriéndose o han quedado blindadas, porque dejamos 421 licitaciones firmadas siete días antes de que yo fuera cesada como consellera. Cuando los relatores de la ONU dijeron que la ley de Concordia era una vergüenza que vulneraba todos los derechos de las víctimas -que son víctimas de delitos de lesa humanidad-, el señor Mazón -president de la Generalitat Valenciana- tuvo la osadía de decir que él había firmado esto en su gobierno. Eso es mentira, porque eso estaba firmado y lo tienen que llevar adelante sí o sí, porque está licitado y adjudicado”.
Para Belmonte el otro punto importante son los espacios de Memoria Democrática. “Somos las familias las que estamos promoviendo que, en Paterna, tanto el muro donde fueron asesinados nuestros familiares, como las fosas del horror sean lugares de Memoria. Cuando esté ya todo exhumado vamos a promover que se restauren y se protejan las fosas; aunque estén exhumadas queremos que se protejan y que se queden tal y como estaban cuando las dejaron nuestras abuelas, para que no se olviden. Y el otro lugar en el que estamos trabajando es el Memorial 2238, donde queremos reinhumar a los cuerpos no identificados y a los de aquellas familias que así lo deseen”.
Un Memorial para las Víctimas
Ahora, se levantará en el cementerio de Paterna un Memorial de las Víctimas de la represión franquista. Este lunes se firmó el convenio de ejecución y mantenimiento del proyecto entre la consejera de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo, de Esquerra Unida, y el alcalde de la localidad, Juan Antonio Sagredo, del PSPV-PSOE.
El nuevo recinto cumplirá dos funciones: alojar los restos exhumados no identificados del cementerio, así como todos aquellos que, habiendo sido exhumados e identificados, sus familiares decidan su reinhumación; y la segunda, servir como centro de interpretación histórica.
La idea es que el memorial “se convierta en un espacio público en el que se conjugue adecuadamente el respeto hacia las víctimas y la tranquilidad y comodidad para las personas visitantes”. “Constituirá un salto de calidad en la reparación de la memoria democrática y que se convertirá en el centro de interpretación de la historia de España más importante de nuestro país orientado a la dignificación de las víctimas de la represión franquista y sus familias”, manifestó el alcalde.
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La Generalitat invertirá un millón de euros en el proyecto, cuya primera fase concluirá a finales de este año, según las previsiones más optimistas. “Visibilizar a las víctimas del franquismo es esencial porque hablamos siempre de memoria, justicia y reparación pero también de garantía de no repetición. Y es importante ahora con el auge de la extrema derecha”, destacó la consejera. El Ayuntamiento cede el suelo y se encargará del mantenimiento.
El proyecto se está redactando, pero ya se cuenta con un primer esbozo que recoge algunas propuestas de las asociaciones de víctimas. No todas se ponen de acuerdo sobre el destino de los restos, como confirma Carmen Contreras, presidenta de los familiares de la fosa 114, la llamada fosa de la cultura por albergar los restos de algunos dibujantes, periodistas, editores, maestros, profesionales en general. “Hay quien está de acuerdo en que se haga columbario, hay quien prefiere que no, que en el caso de ser identificados, llevárselos con sus familiares. Personalmente, yo estoy de acuerdo con el memorial”, manifiesta la nieta del que fuera concejal en Godella, Juan Manuel Contreras, del partido de Manuel Azaña Izquierda Republicana, fusilado tras 23 días en el cargo.
Matías Alonso, presidente del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica, espera que pronto se inicien las obras en suelo municipal del nuevo memorial, pero pide también que se repiten los otros espacios más modestos de homenaje y recuerdo a las víctimas que han instalado en el cementerio a lo largo del tiempo.
Historias Personales
En el cementerio de Paterna, ha tenido lugar un homenaje en el que se han entregado a sus familiares los restos de 20 personas fusiladas y enterradas en las fosas 112 -dos- y 126 -las otras 18-, también conocida como la 'Fossa de la Terra'. Durante el acto, una de las nietas de Miguel Bas Tomás, en palabras dirigidas a su abuelo, ha mostrado la “alegría” por “poder cumplir los sueños de la abuela Rosario y de tus hijos e hijas”.
“Nosotros no supimos nada de ti por el miedo que instauraron a la abuela hasta la llegada de la democracia. Eras un abuelo ausente de cuerpo, que murió en la guerra y no era así. Poco a poco fue surgiendo tu historia. “Hoy te llevaremos a Moixent, tu pueblo del que nunca habrías tenido que irte. Allí te espera tu familia, tus hijos e hijas que nunca te han olvidado y han vivido anhelando ese padre que les robaron y asesinaron.
Por su parte, una de las nietas de Vicente Camarasa Sanvicente, labrador y presidente del Consejo Municipal de Guadassuar, ha reconocido que la localización y la identificación de los restos de su abuelo ha sido un “proceso muy largo” y resulta “muy difícil explicar lo que se siente en este momento porque una gran cantidad de sentimientos se acumulan dentro del corazón”. “Mi abuelo era un hombre bueno, lleno de sueños y de inquietudes, que tenía proyectos de vida y planes de futuro que se vieron truncados el 11 de septiembre de 1940. Fue fusilado en tiempos de paz”, ha denunciado, y le ha dirigido unas palabras: “Iaio, hoy, 84 años después, regresas a tu pueblo, a Guadassuar, y descansarás junto a tu mujer, Asunción. Aquí están tus nietas y nietos, bisnietos, sobrinos y sobrinas. Y ha venido para llevarte a casa tu señorita, como le decías, tu hija Asunción.
Galán, quien identificó los restos de su abuelo en 2018 y los enterró junto a su abuela, ha asegurado que este es un acto “de emoción pura y dura” que permite que “por fin se haga una parte de justicia” y “después de 80 años un hijo se reencuentre con su padre”.
Rosa María Chofre espera encontrar los restos de su abuelo, un agricultor de Cullera fusilado y enterrado en la fosa 126 del cementerio de Paterna. “Aún no está identificado”, ha lamentado, por lo que ha apuntado que hoy es un día “agridulce” para ella y de “celebración” para sus compañeros: “Yo voy a seguir esperando y luchando hasta encontrar a mi abuelo”.
Maria José Torres se ha acercado hasta el cementerio para rendir homenaje a su abuelo, quien fue fusilado en el municipio de Chinchilla de Montearagón de Albacete. “Mi madre murió con la pena de que su padre estaba enterrado en una fosa común como un animalito sin familia”, ha contado.
Antonia y Raquel Sanjuán España son dos hermanas que buscan en la fosa 41 a su bisabuela Antonia Cerdá Revilla, quien fue regidora en Alzira (Valencia) durante el gobierno de la República y fusilada en Paterna el 11 de septiembre de 1940 a la edad de 53 años. “Mi bisabuela Antonia era jornalera en la exportadora de frutas de su pueblo, donde llegó a ser presidenta de la Sociedad de Mujeres Obreras La Unión y luego la primera mujer en el Ayuntamiento”, explican con orgullo y añaden que “cuando la detuvieron la raparon y la pasearon por todo el pueblo”.
No es la primera vez que estas hermanas emprenden la búsqueda de un familiar represaliado por el franquismo. Su abuelo, Ricardo España Cerdá, el hijo de Antonia, también fue encarcelado y condenado a muerte. El 18 de enero de 1940, con 27 años, fue fusilado y enterrado en la fosa 113 junto a otras cincuenta víctimas. Allí permaneció hasta el año 2017, cuando el equipo de Arqueoantro abrió la fosa en una de las primeras exhumaciones científicas gracias a la Ley de Memoria Democrática. Antonio fue una de las ocho personas identificadas mediante las pruebas de ADN y desde 2019 sus restos descansan junto a su esposa Paquita en el cementerio de Alzira. Paquita, que sacó adelante a la familia sola, murió un año antes de que comenzara la exhumación sin imaginar siquiera que era posible recuperar los huesos de su esposo. “Te podemos contar muy pocas cosas, porque en la familia imperaba el silencio”, lamentan las hermanas Sanjuán. Tan grande fue el silencio que cuando fueron a buscar el expediente del abuelo, el archivero les informó de que la bisabuela también había sido fusilada. Desde entonces intentan conocer la historia de su familia. “La foto de mi abuelo siempre había estado en el comedor de la casa familiar, bien grande, pero nadie hablaba de él. Y de la bisabuela no sabíamos nada”, se sincera Raquel, que pensaba que “si había un secreto en mi familia era por algo malo”. “Eso me molestaba”, continúa, “y me generaba cierta vergüenza hacia mi familia.
El Abismo del Olvido
José Celda fue fusilado 532 días después del final de la Guerra Civil. Las autoridades franquistas le acusaron de haber participado en varios paseíllos en un pueblo vecino, aunque en realidad estaba cosechando arroz lejos del lugar de los hechos. Poco importó. El testimonio del agricultor, afiliado a Izquierda Republicana, fue ignorado en una farsa de juicio. Celda pasó casi un año en la cárcel hasta que el 14 de septiembre de 1940 le quitaron la vida a balazos en la tapia trasera del cementerio de Paterna (Valencia). Su cuerpo fue depositado en una fosa común del camposanto.
Allí permaneció más de siete décadas.
Y allí seguiría de no ser por Pepica.
Escribió Jaime Gil de Biedma: De todas las historias de la Historia/ Sin duda la más triste es la de España,/ Porque termina mal. Pues bien, una anciana se rebeló contra el fatalismo de estos versos, contra la telaraña burocrática de la Administración Pública y contra la inercia de un país reticente a mirar a su pasado movida por una misión: dar un entierro digno a los restos de su padre.
La odisea de Josefa Celda desde que perdió a su progenitor con apenas ocho años hasta que logró sacarlo del lacerante anonimato bajo tierra siendo ya bisabuela es sólo una de las muchas historias relativas a nuestra memoria histórica que a punto ha estado de no ser contada.
Otra de ellas es la de Leoncio Badía. Condenado a muerte por los nacionales tras la proclamación de la Victoria, vio conmutada la pena a cambio de que ejerciera como enterrador «de los suyos» en el mencionado cementerio municipal de Paterna.
Badía cumplió con la labor con una entereza insólita. E hizo algo más: arriesgando su propio gaznate, colaboró en secreto con las viudas de los represaliados para dar sepultura a sus maridos con la mayor humanidad posible, les proporcionó un último recuerdo de ellos siempre que tuvo oportunidad y evitó que las fosas fueran una montonera de cadáveres donde la cal y el tiempo borraran cualquier rastro. ¿Cómo? Ocultando entre los cuerpos unas botellitas de cristal con una nota dentro que permitiera su futura identificación.
José, Pepica y Leoncio protagonizan El abismo del olvido (Ed. Astiberri), la novela gráfica que firman el historietista Paco Roca y el periodista de este diario Rodrigo Terrasa. Un trabajo que, desde su publicación el próximo 5 de diciembre, será ya un título imprescindible. No sólo para todo buen aficionado a las viñetas de autor, sino para quien siga preguntándose por qué, varias décadas después del final de la Guerra, en España todavía había 20.000 muertos localizados sin exhumar y otros 80.000 en paradero desconocido. Una anomalía entre los países de nuestro entorno -la Europa masacrada por dos guerras mundiales- que ha persistido a pesar del paso de la dictadura a la democracia.
Datos Adicionales
En toda la provincia de Valencia hay registradas un total de 331 fosas. La fosa con más víctimas exhumadas en esta provincia es Fosa de Alzira o del Memorial a la Libertad, donde se han recuperado los restos de 200 personas.
El mapa de RTVE.es muestra 6.000 fosas que existen hoy en día o que en algún momento han existido en la ubicación que se señala. Un registro puede corresponderse con una única fosa o con varias, del mismo modo que cada fosa puede tener una única víctima o miles de ellas.
Para los datos de las víctimas asociadas a cada fosa se ha usado el censo de víctimas de la Secretaría de Estado, que incluye información de cerca de 67.500 personas, más de 40.000 vinculadas a alguna fosas. Los datos de ambas bases se actualizarán de forma periódica.
En más de 1.260 fosas se ha podido incluir la fecha de la ejecución o muerte a partir de las bases de datos y la documentación adicional utilizada para completar la información de las fosas.
El texto de descripción de la fosa en cada ficha proviene del Mapa de Fosas de Memoria Democrática salvo que se indique lo contrario con la firma al final de RTVE.
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