Beneficios de los Cereales Integrales para Bebés
Los cereales integrales, como el arroz, el trigo, la cebada y la avena, son una excelente opción para la nutrición infantil. A diferencia de los cereales refinados, los integrales conservan todas sus partes originales, incluyendo el salvado y el germen, lo que los hace mucho más saludables.
¿Qué son los Cereales Integrales?
Antes de compartir sus beneficios es importante tener claro que los cereales integrales son granos que, a diferencia de los cereales refinados, conservan todas sus partes originales, incluyendo el salvado y el germen. Avena, arroz integral, cebada, quinoa, trigo integral… La riqueza nutricional de estos cereales para niños es, precisamente, uno de sus principales señas de identidad. Son una excelente fuente de fibra, vitaminas (como la vitamina B y la vitamina E) y minerales (como el hierro y el magnesio).
Beneficios Nutricionales de los Cereales Integrales
Vitaminas, minerales, fibras, carbohidratos… Los cereales integrales son una fuente incuestionable de salud para los más pequeños. Sus beneficios nutricionales son el mejor aval para considerarlos una pieza clave en el desarrollo saludable y bienestar general de los niños.
- Ricos en nutrientes esenciales: Los cereales integrales son ricos en nutrientes esenciales como fibra, vitaminas, hierro y magnesio.
- Fuente de energía: La presencia de carbohidratos complejos en los cereales integrales saludables proporciona una fuente de energía de liberación lenta.
- Salud digestiva: La fibra presente en los cereales integrales promueve la salud digestiva.
- Control de peso: Al incluir cereales integrales en la dieta, se promueve también una sensación de saciedad duradera, lo que puede ayudar en la gestión del peso. Asimismo, su aporte de fibra contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo. También desempeña un papel importante en el control del peso.
- Impacto en el azúcar en sangre: Los cereales integrales tienen un impacto menor en los niveles de azúcar en sangre en comparación con los cereales refinados.
- Desarrollo cerebral: Las vitaminas del complejo B presentes en los cereales integrales son esenciales para el desarrollo cerebral y cognitivo.
Proporcionar a los niños cereales infantiles saludables desde una edad temprana permite establecer patrones alimentarios positivos que pueden perpetuar a lo largo de la vida.
¿Cuándo Introducir los Cereales Integrales?
De hecho, la introducción de cereales integrales sin azúcar en la alimentación de los más pequeños puede hacerse desde muy temprana edad, incluso, cuando empiezan a tener sus primeros contactos con la comida.
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Los cereales (con y sin gluten) se pueden introducir desde el inicio de la alimentación complementaria como prácticamente todo el resto de los alimentos (alrededor de los 6 meses). El retraso de la introducción del gluten no previene el riesgo de celiaquía ni intolerancias.
Desde el mismo momento en el que empezamos con la alimentación complementaria, es decir, a partir de los 6 meses. ¿Cómo puedo ofrecerle los cereales integrales? Fácil; añadiendo un puñadito de pasta integral por ejemplo en sus purés a la hora de comer. O puedes ofrecerle su rodajita de pan integral para que empiece a entrenar la masticación. O si le das BLW puedes ofrecerle la pasta directamente integral bien hervidita junto a sus verduras y su fuente proteica, respetando siempre, ya sea BLW o papillas, las proporciones del Plato de Harvard: mitad de la ración que come ha de ser fruta y/o verdura, un cuarto ha de ser proteína (carne, pescado, huevo o legumbre) y un cuarto la fuente de hidrato de carbono (cereal integral, patata, etc…)
Con gluten: el gluten forma parte de semillas de algunos cereales, básicamente trigo y sus variantes (trigo duro, espelta, kamut…), cebada, centeno y sus híbridos (triticale). La avena originalmente no contiene gluten, aunque podría contenerlo por contaminación cruzada. Hace unos años se pensaba que introducir el gluten a una edad concreta podría prevenir en cierto modo el desarrollo de una enfermedad celiáca. También se decía que la LM durante su introducción protegía de esta enfermedad. Sin embargo ahora se sabe que ni la edad de introducción del gluten ni la lactancia materna pueden prevenir el desarrollo de una enfermedad celiaca en el niño genéticamente predispuesto. La recomendación actual es en cualquier momento entre los 4 y 12 meses. Retrasar el gluten no previene el riesgo de celiaquía ni intolerancias. Iniciar con pequeñas cantidades, para ver tolerancia, e ir aumentando progresivamente. Mismas indicaciones si familiares celiacos.
Sin gluten (arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo sarraceno, quinoa, avena certificada sin gluten, amaranto…) A recordar, evitar tortitas y bebidas de arroz por su contenido en arsénico en menores de 6 años y las palomitas de maíz por su riesgo de atragantamiento.
Formas Creativas de Incluir Cereales Integrales en la Dieta Infantil
Una vez integrados en la dieta, tus pequeños no podrán resistirse a las bondades de los cereales integrales. El desayuno y la merienda son momentos más que adecuados para incluir los cereales integrales en la nutrición infantil. Junto al mítico bol de cereales infantiles bañados en leche o yogur hay otras fórmulas que pueden funcionar.
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- Unas rebanadas de pan integral untadas con tomate y aguacate serán irresistibles.
- Aunque si quieres algo menos arriesgado, ¿por qué no probar unas galletas de avena y plátano? Puedes, incluso, prepararlas con tus hijos mezclando avena, plátano maduro, canela y un toque de miel.
Planificar con los pequeños de la casa una comida o cena temática es otra forma divertida de acercarles a los cereales integrales. ¿Qué tal un cuscús con vegetales y garbanzos? ¿Por qué no un poco de arroz integral con tomate y albóndigas de pavo? ¿Y si apuestas por unos fideos integrales con pesto de espinacas? Puedes plantearlo como una vuelta alrededor del mundo a través de los sabores o, incluso, como un juego en el que cada uno escoja un ingrediente (siempre con los cereales integrales como base de la receta).
Tipos de Cereales Integrales
Recuerda que para optimizar los beneficios de los cereales integrales es crucial ofrecer una variedad de los mismos. Avena, arroz integral, quinoa, pan integral y otras tantas elaboraciones pueden integrarse como parte de una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades específicas de cada niño de manera creativa y deliciosa que haga que la nutrición infantil, no solo sea saludable sino también atractiva.
El Arroz
El arroz integral debido a su alto contenido arsénico con respecto al arroz blanco que tiene mucho menos, es mejor que, en este caso, le deis arroz blanco hasta los tres años. A partir de los tres años ya podemos darles un puñadito de arroz integral a la semana.
Cereales Comerciales vs. Cereales Naturales
Cereales naturales, reales
- Animar a consumir en formas naturales (los mismos que consumimos los adultos), sin alterar su composición: arroz, maíz, centeno, trigo, avena, cebada, quinoa, mijo, gofio… Preferiblemente integrales.
- Beneficios: Se acostumbran antes al sabor de los alimentos reales, Beneficiosas para la microbiota del intestino, Más nutrientes, Absorción más lenta por la fibra y los picos de glucemia son más bajos.
- ¿Cómo los ofrecemos? Se pueden dar en trozos (BLW) y cuchara (papilla/aplastado). No se recomienda biberón. Se pueden cocinar con leche materna.
Cereales comerciales/industriales “infantiles”
- En general, el consumo de estos alimentos especiales para bebés no son imprescindibles ni necesarios en la alimentación infantil. Aunque ponga que se pueden dar desde los 4 meses, no hay beneficios de introducir la alimentación complementaria antes de los 6 meses.
- Algunos con azúcares añadidos o derivados: Aunque ponga “sin azúcares añadidos” por su proceso de preparación se suelen liberar azúcares libres (dextrinados o hidrolizados). Son tratados para “adaptarse al sistema digestivo del bebé” y que sean más fáciles de digerir. Los hidratos de carbono del cereal “se rompen” (mediante hidrólisis o dextrinación) y se hacen más pequeños. Los azúcares naturales pasan a convertirse en azúcares libres. No olvidemos que el aparato digestivo del bebé, a partir de los 6 meses, está preparado para digerir cereales normales, no siendo necesario su hidrólisis.
- Acostumbran al sabor dulce (y gustan más al bebé), favoreciendo la apetencia por este sabor dulce y contribuye al rechazo de otros alimentos menos dulces. Estamos acostumbrando mal el paladar a estos sabores en un proceso de “educación” del mismo. No aportan beneficios que no se puedan aportar con una dieta saludable.
No meterlos en biberón: predisponen a obesidad y caries. Los alimentos que se toman en biberón permanecen más tiempo en la boca (y por tanto sus azúcares), favoreciendo el riesgo de caries. Además, si tienen azúcares libres (como ocurre en algunos cereales hidrolizados o zumos) aumentamos todavía más el riesgo cariogénico. Los bebés succionan por naturaleza para relajarse, pudiendo comer más de lo que necesitan de manera inconsciente, un aporte calórico que restará de la dieta otros alimentos más saludables (sobrealimentación y obesidad). Tampoco ayudarán a dormir, el sueño es algo evolutivo. Además, se recomienda ir retirando poco a poco es uso del biberón, e ir ofreciendo progresivamente el vaso. Tampoco cereales antes de dormir harán que duerman mejor (es un mito).
Se deben ofrecer estos cereales en papilla o mediante BLW: Mejora la autonomía orofacial y habilidades, menor riesgo de caries.
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En algunos cereales infantiles el contenido en vitaminas y minerales es interesante ya que algunos van enriquecidos con hierro (aunque su biodisponibilidad es muy variable). Sin embargo lo ideal es que provengan de una alimentación variada y equilibrada (rica en otras fuentes de hierro como cereales naturales, carnes, legumbres…). Podría ser una opción valorable en casos individuales (prematuros, bajo peso al nacimiento, déficit de hierro, hemorragias en el parto y recién nacido…), y en ese caso es función del pediatra valorar la necesidad de estos nutrientes, recomendándose individualmente aquellos cereales nutricionalmente más saludables.
¿Qué cereales son más adecuados?
Es cierto que hay algunas marcas que nutricionalmente son adecuados (conservan su estado natural, no tienen azúcares añadidos ni producidos) y además pueden estar fortificados con hierro. Aunque no son necesarios, si queréis dar cereales de caja os animo a leer antes la lista de ingredientes y tabla nutricional en etiqueta:
- Que no estén dextrinados/hidrolizados
- Que el 80% sean de harinas INTEGRALES
- Sin edulcorantes, azúcares añadidos ni sinónimos del azúcar (con maltodextrina, acabado en -osa (dextrosa, maltesa, sacarosa), jarabe de…, zumo/jugo de…. concentrado de…., miel, melaza de…, caña de… sirope..).
- Mirar contenido de azúcares libres en la tabla nutricional y elegir aquel que tenga menos azúcares.
Beneficios Adicionales de los Cereales Integrales
Además está demostrado que el consumo habitual de cereales integrales:
- Mejora la salud cardiovascular.
- Disminuye el riesgo de diabetes tipo 2.
- Previene de determinados tipos de cáncer, como el de colon, recto y estómago.
- Mejora la salud intestinal, evitando el estreñimiento entre otras importantes ventajas.
Ojo, aclaremos que los productos en los que leáis en la etiqueta “alto contenido en fibra” no quiere decir que sean integrales, debéis leer expresamente la palabra “integral” y si no os aclaráis bien, buscad la etiqueta: Si el principal ingrediente es al menos un 75% de harina integral, adelante. Y cuidado con esto: no os conforméis si el pan o la pasta lleva semillitas, pipas o es de color marrón; esto no dejan de ser trucos para simular que el producto es integral sin serlo.
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