Circuncisión en bebés recién nacidos: Cuidados postoperatorios

28.10.2025

La circuncisión es un procedimiento quirúrgico que consiste en la extirpación del prepucio, la piel que cubre la punta del pene. Se trata de un procedimiento médico con implicaciones en la salud y la higiene masculina. Se realiza por diversas razones médicas, culturales o religiosas y es una de las intervenciones más antiguas y extendidas en el mundo.

¿Qué es la circuncisión?

La circuncisión es una cirugía menor en la que se retira el prepucio que cubre el glande. Se puede realizar en recién nacidos, niños o adultos, dependiendo de la indicación médica o la preferencia del paciente.

Tipos de circuncisión

Existen diferentes técnicas para realizar una circuncisión, y la elección del método depende de la edad del paciente y el motivo de la intervención:

  • Circuncisión infantil: Se realiza en recién nacidos y bebés mediante métodos como la técnica de plastibell o pinza de Gomco.
  • Circuncisión en adultos: Se lleva a cabo con anestesia local o general y suele requerir suturas para cerrar la incisión.
  • Circuncisión parcial: Se retira solo una parte del prepucio, permitiendo que cubra parcialmente el glande.
  • Circuncisión completa: Se elimina todo el prepucio, dejando el glande completamente expuesto.

¿Cuándo se recomienda la circuncisión?

La circuncisión puede realizarse por razones médicas, culturales o personales. En ocasiones, niños menores de 3 años han de ser intervenidos antes de lo habitual.

Según la Guía clínica sobre urología pediátrica de la European Society for Paediatric Urology, las indicaciones de intervención quirúrgica serían:

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  • Fracaso de las pomadas de corticoides tópicos.
  • Infecciones de orina de repetición.
  • Globo prepucial (es decir, si el prepucio se hincha como un globo al llenarse de orina justo antes de salir) y resulta doloroso o ha habido infecciones previas.
  • Infecciones del glande-prepucio de repetición, lo que denominamos “balanitis”.

La fimosis es una estrechez del orificio del prepucio, piel que recubre el glande, que impide visualizarlo ya que la piel no desciende.

¿Qué es la fimosis?

La fimosis es la imposibilidad de retraer o bajar la piel del pene para dejar el glande visible. La fimosis es la imposibilidad de retraer el prepucio (la piel que cubre el glande) debido a una estrechez en su abertura. En los recién nacidos y niños pequeños, la fimosis fisiológica es normal y generalmente desaparece de manera natural con el tiempo.

Existen dos tipos de fimosis:

  • Fimosis fisiológica: Es la más común en bebés y niños pequeños. En la mayoría de los casos, desaparece sin necesidad de tratamiento antes de los 3-5 años.
  • Fimosis patológica: Se presenta cuando la fimosis persiste más allá de los 5 años o causa síntomas como infecciones recurrentes, dolor o dificultad para orinar.

En España, la fimosis en niños afecta al 96% de los recién nacidos, a un 50% de los bebés lactantes, descendiendo al 20% de los niños con 2 años de edad. Según las estadísticas, a partir de los 3 años, solo el 10% de los niños padece fimosis fisiológica. En su mayoría, tiende a resolverse con el paso del tiempo.

¿Qué son las adherencias prepuciales?

Las adherencias prepuciales ocurren cuando el prepucio está unido al glande por una fina capa de tejido. Esto es normal en los primeros años de vida y se van separando progresivamente con las erecciones y la manipulación natural del pene.

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¿Cuándo se debe tratar la fimosis y las adherencias?

En la mayoría de los casos, la fimosis y las adherencias prepuciales no requieren tratamiento médico. Sin embargo, se recomienda acudir a un especialista si se presentan los siguientes síntomas:

  • Dificultad o dolor al orinar.
  • Infecciones recurrentes del prepucio o el glande (balanopostitis).
  • Inflamación o enrojecimiento persistente del pene.
  • Dolor durante la erección en niños mayores.
  • Parafimosis: Una complicación en la que el prepucio queda atrapado detrás del glande y no puede volver a su posición normal, lo que requiere atención médica urgente.

En pediatría existen pocas cosas urgentes de verdad, pero hablando de fimosis hay una que todos los padres deben conocer. Se trata de la parafimosis: La parafimosis es una complicación que consiste en el estrangulamiento o atrapamiento del glande al retraer el prepucio, no siendo posible volver a su situación original. En ese caso, los padres deberán acudir a urgencias lo antes posible, donde, en primer lugar, se intentará reducir de forma manual. En ocasiones es difícil, creedme que me ha tocado algún caso y a la dificultad de la maniobra se suma el llanto intenso del niño por el dolor que le produce. Si no es posible, no quedará más remedio que operarlo para liberar el glande.

Tratamientos disponibles

El tratamiento dependerá de la gravedad de la condición:

  • Uso de cremas con corticoides: En casos leves, la aplicación de cremas con corticoides puede ayudar a suavizar la piel y facilitar la retracción del prepucio sin necesidad de cirugía.
  • Ejercicios de retracción: Realizar retracciones suaves y progresivas puede favorecer la elasticidad del prepucio y acelerar su resolución.
  • Circuncisión: Se recomienda en casos de fimosis patológica severa o infecciones recurrentes. Consiste en la eliminación quirúrgica del prepucio para dejar expuesto el glande.
  • Prepucioplastia: Es una alternativa a la circuncisión que consiste en realizar una pequeña incisión para ampliar la apertura del prepucio sin eliminarlo por completo.

Cuidados postoperatorios

Si se realiza una cirugía, es fundamental seguir algunas recomendaciones para garantizar una recuperación adecuada.

  • Mantener una higiene adecuada para evitar infecciones.
  • Aplicar cremas cicatrizantes o antiinflamatorias si lo indica el médico.
  • Evitar ropa ajustada que pueda causar molestias en la zona.
  • Administrar analgésicos en caso de dolor.
  • Seguir las indicaciones del especialista y acudir a las revisiones postoperatorias.

Tras la cirugía, la herida debe desinfectarse con jabón neutro y agua tibia. tres veces al día con agua caliente durante la semana posterior a la intervención. En algunos casos, el urólogo habrá colocado un vendaje en la zona. ¡Recuerda no retirarlo! Entre los cuidados después de la operación de fimosis en niños es importante que tu hijo se seque bien la zona para evitar infecciones. Ayúdale a hacerlo con una gasa estéril aplicando toquecitos muy suaves.

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Medidas higiénicas. En primer lugar se esperará para realizar la primera cura a que hayan pasado al menos 24 horas. A continuación, conviene lavarse las manos con agua y jabón, antes de realizarse la cura de la herida. Para realizar la cura es necesario aplicar sobre los puntos una gasa empapada en líquido desinfectante, procurando que no queden restos de suciedad entre punto y punto. Finalmente tras aplicar una pomada o un liquido antiséptico se envuelve el pene con una gasa, para evitar el roce con la ropa. La cura debe realizarse do o tres veces al día y la herida se debe llevar tapada al menos 8-10 días.

Complicaciones postoperatorias

Debido a la repercusión emocional que pueden tener se deben tomar las medidas para evitar las complicaciones de la circuncisión.

  • Hematomas superficiales de la piel del pene. Son frecuentes. En ocasiones se producen porque una sutura se suelta. En otras se debe a los pinchazos de la anestesia. Presentan un color morado vinoso durante los primeros días y cambian a amarillento con el paso de los días. Duran entre 6 y 8 días y siempre acaban desapareciendo por completo. Carecen de importancia.
  • Hematoma quirúrgico. Se producen cuando una vena o una arteria, pierde la sutura que la taponaba y la sangre fluye libremente. La sangre se acumula en gran cantidad bajo la piel. En ocasiones es necesario volver a intervenir para drenar los coágulos y taponar la vena.
  • Aparición de una ampolla en la mucosa del glande. En algunos casos, sobre todo en aquellos que presentan una fimosis muy acusada y tienen por tanto, la mucosa del glande muy fina y delicada, puede ocurrir que del simple roce de la mucosa del glande con la ropa se origine en pocas horas, una ampolla. Es como el efecto del zapato nuevo en un pie.
  • Infección de la herida y abscesos de la misma. La infección de algún punto es relativamente frecuente y habitualmente poco importante. En general se produce por una mala técnica de curas. El fallo consiste en no retraer el prepucio hacia atrás durante la cura y dejar que se acumulen secreciones. Cuando la infección afecta a toda la herida con inflamación y dolor obliga a la inmediata administración de antibióticos y en ocasiones a soltar algún punto para drenar la infección. Una higiene meticulosa de la herida suele hacer infrecuente esta complicación.
  • Dehiscencia de sutura del pene. Consiste en que los puntos se sueltan y una parte de la herida se abre. Esta situación es con frecuencia la consecuencia de una infección o por un hematoma que se ha acumulado. Sin embargo, en otras ocasiones se puede producir por una erección mantenida o por relaciones sexuales antes de tiempo. El tratamiento de esta situación depende del tiempo transcurrido desde la intervención. Cuando es inmediato a la operación se pueden dar unos puntos de sutura nuevos.
  • Edema en flotador del pene. Es una de las complicaciones de la circuncisión más frecuente. Aparece como un rodete de piel engrosada con edema, alrededor de glande. Produce gran angustia en los pacientes ya que el pene adquiere un aspecto muy poco estético. Se produce por la sección durante la circuncisión de los vasos linfáticos. Se puede evitar o disminuir la posibilidad de que ocurra, conservando los vasos linfáticos durante la intervención. En general el edema tiende a desaparecer en un par de meses, en cuanto se restablece la circulación linfática. En ocasiones duran mucho mas tiempo, pero afortunadamente siempre desaparece.
  • Meatitis. Es la inflamación del orificio de la uretra (meato uretral). Puede aparecer a los pocos días de la intervención. Se suele producir por el roce del meato uretral con la ropa interior. El meato uretral es la única zona que no va cubierta por la gasa de protección. En este caso los labios del orificio uretral están hinchados y muy sensibles a la palpación. Con frecuencia el chorro de la orina sale abierto y moja la tapa del water. En la mayoría de las ocasiones desaparece de forma espontánea en unas pocas semanas.
  • Mamelones de prepucio en la zona de incisión. En la linea de cicatriz se aprecian bultos de piel de prepucio, como pequeños pétalos. Es una complicación frecuente cuando los puntos se han apretado en exceso. Cuando ocurre esto conviene esperar unos meses para valorar el aspecto estético.
  • Estenosis del meato (orificio) de la uretra. Puede aparecer en pacientes que se tuvieron que realizarse la circuncisión por una balanitis esclerosante o por un liquen de pene. En estos casos, el orificio se cierra y dificulta la salida de la orina. El tratamiento suele ser suficiente con pomadas a base de antinflamatorios y dilataciones suaves y progresivas del orificio uretral.
  • Queloides. Un queloide es una cicatrización que no se detiene y crece a pesar de haber unido correctamente los bordes de la herida. Este crecimiento indeseable y anormal de la cicatriz, hace que la piel de la cicatriz se ponga gruesa, dura y elevada. En ocasiones, se produce por la tensión exagerada de los puntos. Cuando ocurre esto, conviene armarse de paciencia.
  • Malos resultados estéticos.
  • Isquemia y necrosis del glande. Son situaciones totalmente excepcionales. En la mayoría de las ocasiones se debe al uso de anestésicos locales que llevan añadido un vasoconstrictor. En otras ocasiones también se puede producir por colocar un vendaje demasiado apretado, al finalizar la intervención, en pacientes con mala circulación previa. Siendo la presión lo que impide una correcta circulación de la sangre hacia el glande.
  • Sección parcial del glande. Es una complicación excepcional en adultos.
  • Fístula uretral. Es una complicación de la circuncisión infrecuente. Se suele producir por un electrocoagulación sobre la zona de frenillo. Se produce cuando la uretra es muy superficial y va muy pegada a la superficie de la piel. Al coagular se produce una pequeña necrosis de la pared de la uretra y la presión de la orina se hace camino hacia la piel . La orina sale por el orificio fistuloso, así como por el meato uretral.

Para realizar la cura es necesario aplicar sobre los puntos una gasa empapada en líquido desinfectante, procurando que no queden restos de suciedad entre punto y punto. Finalmente tras aplicar una pomada o un liquido antiséptico se envuelve el pene con una gasa, para evitar el roce con la ropa. La cura debe realizarse do o tres veces al día y la herida se debe llevar tapada al menos 8-10 días.

Durante la intervención dar los puntos sin tensión y que simplemente aproximen los bordes de la herida. El exceso de tensión deja marcas.

Retirar los puntos sobre los 10 días. Es conveniente no esperar a que los puntos caigan solos a las tres semanas.

Proteger la circulación linfática durante la intervención.

El vendaje al finalizar la intervención debe ser de protección y presionar lo justo y necesario. Nunca excesivamente.

Llevar el pene durante los primeros días, colocado hacia arriba.

La circuncisión es una intervención sencilla. Sin embargo, si se quiere evitar las complicaciones de la circuncisión debe ser realizada por profesionales con experiencia y así obtener un resultado estético óptimo. En otras ocasiones, sobre todo cuando se trata de resultados poco estéticos, es conveniente esperar.

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