Cólicos y Vómitos en Bebés: Causas y Tratamiento

27.12.2025

Seguro que más de una vez has tenido a tu bebé con síntomas gastrointestinales, esto es bastante común y uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria. Concretamente, en los bebés destacan los cólicos, las regurgitaciones y el estreñimiento.

Diferencia entre la regurgitación y el vómito del recién nacido

En primer lugar, es importante que sepas que la regurgitación y el vómito del recién nacido no son lo mismo. Aunque podrían confundirse, su causa y su manejo es diferente.

Regurgitación en recién nacidos

Si tu recién nacido o bebé expulsa por la boca parte de su ingesta de leche (ya sea materna o de fórmula), está regurgitando. Esto puede ocurrir durante la toma o justo después de ella.

Hay bebés que regurgitan en todas las tomas, y otros que lo hacen de forma esporádica. En cualquier caso, es algo completamente normal que se produce porque el anillo muscular situado en la parte superior del estómago no se cierra del todo debido a que su sistema digestivo no ha madurado completamente.

Por eso, a medida que el bebé vaya desarrollándose, las regurgitaciones irán remitiendo. En general, terminan desapareciendo alrededor del primer año de vida.

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Vómito en recién nacidos

El vómito del recién nacido se diferencia de la regurgitación en que ocurre de forma más violenta e implica la expulsión de más contenido estomacal.

Aunque, por lo general, los vómitos no implican complicaciones, en algunos casos pueden deberse a infecciones u otras patologías que pueden resultar peligrosas y afectar a la salud del bebé si no se tratan a tiempo y de forma adecuada.

Para determinar el tratamiento del vómito en recién nacidos es imprescindible conocer su etiología, es decir, su origen. Para ello se tiene en cuenta la historia clínica del bebé y se le realiza una exploración física completa.

Causas más frecuentes del vómito en el recién nacido

El vómito del recién nacido puede responder a distintas causas, con mayor o menor gravedad. Por ejemplo, puede deberse a algo tan banal como una postura incorrecta en las tomas, hasta ser consecuencia de una infección viral estomacal o un problema gastrointestinal. Los motivos más frecuentes que originan el vómito en un recién nacido son:

  • Sobreingesta de leche: el bebé toma más cantidad de leche de la que su sistema digestivo puede tolerar.
  • Nerviosismo en el bebé: puede provocar que el bebé asimile peor los alimentos.
  • Infecciones estomacales: además de vómitos, por lo general también cursan con diarrea y fiebre en recién nacidos.
  • Reflujo gastroesofágico: sucede cuando el anillo muscular que se encuentra en el extremo superior del estómago no se cierra correctamente, de modo que el alimento puede volver a pasar desde el estómago hasta el esófago. Como en el caso de la regurgitación, en recién nacidos y lactantes esto ocurre porque su sistema digestivo sigue madurando. Cabe destacar que estos vómitos generalmente mejoran cuando comienzan a introducirse alimentos sólidos en la dieta. Sin embargo, si este reflujo persiste en el tiempo, puede causar la enfermedad por reflujo gastroesofágico ya que los vómitos frecuentes que se producen contienen pH ácido que pueden dañar la mucosa del estómago. Esta enfermedad puede provocar que el recién nacido rechace las tomas e, incluso, afectar al crecimiento al impedir que el organismo obtenga los nutrientes necesarios para el desarrollo, por lo que es importante su diagnóstico temprano para llevar a cabo un manejo adecuado.
  • Alergias alimentarias: En algunos tipos de alergia alimentaria, como la alergia a la proteína de leche de vaca se producen vómitos de manera frecuente, pudiendo afectar al desarrollo del bebé.

¿Cuándo acudir al pediatra si el bebé vomita?

Si observas que el vómito de tu bebé tiene las siguientes características, es importante que acudas al pediatra para que este haga un diagnóstico que permita iniciar el manejo más adecuado lo antes posible:

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Vómito en proyectil

Una de las complicaciones más frecuentes y que más alarma a los padres es el vómito en proyectil, que se da cuando el recién nacido expulsa el vómito de forma violenta.

Si tu bebé presenta este tipo de vómito es esencial que acudas al pediatra cuanto antes ya que, entre otras causas, puede estar provocado por la estenosis pilórica. Esta patología consiste en el estrechamiento de una zona en la parte inferior del estómago, encargada de evitar que el alimento salga del mismo. La estenosis pilórica es relativamente frecuente en niños, y su tratamiento incluye una intervención quirúrgica que permite corregirla.

Presencia de bilis en el vómito

Cuando, además de la toma ingerida, el bebé expulsa un líquido verdoso llamado bilis, nos encontramos ante un signo de bloqueo intestinal, es decir, una obstrucción en el intestino que impide el tránsito del alimento. Por eso es importante que el pediatra determine qué está causando dicha obstrucción.

Vómito y diarrea

Si el vómito del recién nacido se acompaña de diarrea, es posible que exista una infección. Es necesario que el pediatra realice un diagnóstico para poder iniciar el tratamiento más adecuado.

Signos de deshidratación

Los vómitos en el recién nacido, sobre todo si van acompañados de diarrea, pueden provocar deshidratación. Es importante que sepas reconocer sus signos, para así acudir al pediatra:

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  • Sequedad de boca y/o piel.
  • Ojos y/o fontanelas hundidas.
  • Menor frecuencia en el mojado de pañales (menos de 6 cambios de pañal al día).

Tratamiento del vómito en el recién nacido y algunas recomendaciones

El tratamiento para el vómito del recién nacido es distinto según cuál sea la causa que lo origina. Por eso, dependerá del diagnóstico que realice el pediatra. Sin embargo, existen unas recomendaciones generales que pueden ayudar al bebé cuando el vómito no se debe a una patología que requiere un manejo concreto:

  • Hacer tomas con menos cantidad de alimento, pero de forma más frecuente.
  • Evitar que el bebé esté completamente tumbado durante la toma, ya que esta posición facilita el paso del alimento del esófago al estómago.
  • No esperar a que el bebé llore para darle la toma. De este modo evitarás que se ponga nervioso, algo que, como vimos antes, provoca que el alimento le siente peor.

En cualquier caso, no es recomendable utilizar fármacos antieméticos (para tratar las náuseas y el vómito) durante el periodo neonatal ni la lactancia, solo emplear aquellos fármacos prescritos por el médico.

Además de estas recomendaciones, es importante que tengas en cuenta que los vómitos sin etiología infecciosa o problemas gastrointestinales suelen ir remitiendo cuando comienza la diversificación alimentaria. Los alimentos que ingiere entonces el bebé son más espesos que la leche, siendo más difícil que se produzca el reflujo.

Cólicos del Lactante

En ocasiones, los bebés empiezan a llorar sin motivo aparente y esto puede generar ansiedad en los padres. Es lo que se conoce como un cólico del lactante, cuya solución pasa por mecerlo o pasearlo. El cólico del lactante es una situación que, cuando no se conoce, puede angustiar a los padres. Se trata de un dolor abdominal repentino que se acompaña de llanto e irritabilidad.

Causa del cólico del lactante

Actualmente no se sabe cuál es la causa de los cólicos en los lactantes; se llama cólico al llanto persistente del lactante durante los tres primeros meses que no es causado por ninguna enfermedad o problema de salud. Es un llanto que no se calma realizando las maniobras habituales para dar confort al bebé: alimento, cambio de pañal o brazos.

Cuando el bebé padece un cólico tiene buen aspecto, no tiene fiebre ni vómitos y, en ocasiones encoge las piernas sobre el abdomen y cierra los puños durante la crisis de llanto.

Normalmente los cólicos empiezan a las tres semanas de vida y típicamente se inicia por la tarde-noche. Es un llanto inconsolable que puede durar minutos o hasta tres horas; además esta situación se repite dos o tres noches a la semana.

El llanto en el bebé es una situación habitual, es una manera natural de comunicar que necesita alguna atención: hambre, pañales sucios, frío o calor, sueño, ganas de estar con su madre. En el caso de que todas las necesidades del lactante estén cubiertas y, que no hay ningún problema de salud que nos justifique el llanto, podremos hablar de cólico del lactante.

Es importante saber que entre las crisis de cólicos, cuando el niño no llora, es un bebé contento, come con normalidad y crece bien. Es una situación fisiológica debida, probablemente, a la inmadurez neurológica y digestiva del bebé.

Medidas para calmar los cólicos

Primero de todo hay que mantener la calma, unos padres nerviosos pueden agravar la situación, ya que los bebés perciben el estado emocional de sus padres. El cólico del lactante es un llanto irritable e incontrolable de un bebé sano y bien alimentado que desaparece entre los 3 y 4 meses de vida, afectando entre un 15 a un 40% de todos los recién nacidos. No es una enfermedad, sino que incluso se ha considerado una variante de la normalidad.

  • Realizarle un suave masaje en la espalda o en el abdomen.
  • Otra pauta es flexionar una de sus piernas sobre su barriguita y extender la otra, manteniéndole en esa postura 1 minuto. Luego realizarlo con la otra pierna otro minuto.

El llanto de un bebé con cólico del lactante puede ser tan intenso y continuo que llega a alterar la vida familiar por falta de descanso y por la preocupación que conlleva. Sobre todo es importante mantener la calma y evitar coger al bebé cuando se esté alterado o durante discusiones. Se corre el peligro del síndrome del bebé sacudido.

Evitar dar al bebé medicamentos, productos de parafarmacia o de herbolario sin consultar con su pediatra.

Otras causas de dolor de barriga en bebés

A menudo, la causa del dolor de barriga es una infección viral que se contagia fácilmente. El dolor de barriga aparece cuando virus, parásitos o bacterias dañan las células de la membrana mucosa del intestino. Normalmente, esta membrana absorbe líquidos; pero cuando está dañada no puede hacerlo con la misma efectividad.

La diarrea causa pérdida de líquido y sales. Los niños están más expuestos a pérdidas de líquido que los adultos; cuanto más pequeños, más pronto se deshidratan. Los vómitos pueden causar dificultades para mantener el líquido que se consume. Los niños pequeños pueden empeorar si pierden más líquidos de los que ingieren.

Los vómitos y la diarrea son los síntomas más comunes en niños con dolor de barriga causados por virus. Casi siempre, la enfermedad es inocua y desaparece en un par de días. Habitualmente los síntomas aparecen de repente, un par de días después del contagio, y desaparecen al cabo de unos días. La diarrea se puede alargar incluso una semana. Son más comunes en invierno, cuando se pasan más horas en espacios cerrados.

Si tiene vómitos y no retiene líquidos y, además, presenta diarrea fuerte, ya que hay riesgo de una deshidratación grave. Los niños necesitan líquidos. Deben beber con frecuencia. Lo pueden hacer poco a poco, en pequeñas cantidades administradas con una cucharilla o un biberón. De vez en cuando, hay que ofrecerles agua. Evita las bebidas demasiado dulces como gaseosas o zumos fuertes. Tampoco son convenientes las bebidas de dieta, puesto que aunque no tienen azúcar, pueden contener otros productos que provoquen diarrea.

Si el niño no quiere beber, puedes probar a darle polos de hielo. Si está tomando el pecho o el biberón, tiene que seguir tomándolos, pero con más frecuencia, aunque vomite. Una jeringa especial para medicamentos es una buena solución para la rehidratación oral. Si los vómitos son continuados, necesita tomar dos cucharaditas de líquido cada cinco minutos, lo que equivale a unos 10 ml.

Las soluciones orales contienen cantidades adecuadas de sales y azúcares que ayudan a recuperar el equilibrio hídrico del cuerpo. Cuando los niños vomitan mucho y tienen diarrea grave, es recomendable que tomen este tipo de preparados. Es posible que el niño no se quiera beber el preparado.

En la mayoría de los casos, es posible que el niño deje de vomitar y la diarrea siga durante un tiempo. Los bebés que toman el pecho, lo pueden seguir haciendo y los que se alimentan con biberón pueden tomar diferentes tipos de papillas: arroz, maíz, leche preparada... según la edad. Cuando quiera empezar a comer es mejor que coma alimentos normales.

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