Cómo Amamantar Acostada al Bebé: Consejos para una Lactancia Materna Cómoda y Segura
Durante el período de lactancia, la adaptación física entre madre y bebé desempeña un papel fundamental en el bienestar de ambos. Nuestros profesionales médicos consideran que la postura en la lactancia es muy importante y además tener una buena postura influye en la eficacia de la succión, el confort de la madre y la prevención de complicaciones.
Importancia de una Postura Adecuada
Una buena postura es aquella en la que el bebé está relajado, con su cabeza, cuello y columna alineados, de manera que no tiene que girar la cabeza o estirar el cuello para alcanzar el pezón. Esto le permite respirar correctamente durante la toma y reduce el riesgo de que trague aire y así evitar gases.
Si el bebé está bien posicionado, puede hacer un agarre profundo estimulando así la producción de leche y evitando molestias a la madre como dolor en los pezones o la aparición de grietas en los pezones.
Desde el punto de vista músculo-esquelético, mantener de forma repetida una mala postura puede provocar tensiones acumulativas en la madre, muy especialmente en la zona lumbar, cervical y dorsal. A largo plazo, esto puede desembocar en dolores crónicos que afectan al bienestar general de la mujer.
Con un buen agarre, el lactante vacía el pecho de forma eficiente, algo que es esencial para mantener la producción y prevenir obstrucciones o mastitis.
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Por todo esto, las matronas y médicos recomiendan dedicar tiempo a aprender y probar con diferentes posturas para dar el pecho, hasta encontrar aquellas que mejor se adaptan a la anatomía de la madre y del bebé, así como a sus necesidades físicas y emocionales.
Posturas de Lactancia Más Utilizadas
Estas son algunas de las más recomendadas:
- Posición cuna: Es la más intuitiva y tradicional y da buenos resultados cuando el bebé ya tiene un agarre aprendido. Se reposa el cuerpo del niño sobre el antebrazo de la madre y su cabeza en la curva del codo. Para un buen agarre es necesario que el cuerpo del bebé esté correctamente alineado, de manera que el abdomen del niño quede frente al de la madre.
- Posición de cuna cruzada: En esta variante el bebé se sostiene con el brazo contrario al pecho que se ofrece. Esto permite un mayor control de la cabeza y facilita la corrección del agarre. Por eso, es muy recomendada durante los primeros días de lactancia y también resulta de mucha utilidad en madres con pezones planos o invertidos.
- Postura rugby lactancia: La postura rugby o de balón de fútbol americano está indicada para madres con pechos voluminosos, así como en los casos de bebés prematuros o tras una cesárea. En este caso se coloca el bebé a un lado del cuerpo de la madre, con sus piernas apuntando hacia atrás, bajo el brazo. Así puede tener bien apoyada la cabeza y la madre puede corregir el agarre fácilmente si es necesario. Se considera una de las mejores posturas para evitar los gases, porque el vientre del bebé está comprimido y alineado con el pecho, lo que reduce la entrada de aire.
- Posición acostada: Recomendada para las tomas nocturnas y para las madres que tienen movilidad reducida. En esta postura tanto la madre como el bebé se recuestan quedando cara a cara. Es muy cómoda, pero en el caso de los recién nacidos hay que prestar especial atención al agarre para evitar el riesgo de asfixia o una mala transferencia de la leche.
- Postura de caballito para lactancia: Otra postura que también se recomienda para evitar los gases, ideal para niños con reflujo gastroesofágico, fisura palatina o alteraciones neurológicas que dificultan la coordinación de succión-deglución-respiración. En esta posición el bebé se sienta a horcajadas sobre una de las piernas de su madre o sobre un cojín. Esto le permite mantener una postura erguida y tener la espalda apoyada, mejorando así la postura esofágica. Es conveniente que al introducir el pezón en la boca del bebé este apunte hacia arriba, en dirección a su paladar. De esta manera, una buena porción del pecho descansa sobre el labio inferior del niño, lo que le facilita el agarre.
- Posición de gemelos o doble rugby: En caso de parto gemelar, esta postura permite amamantar a dos bebés a la vez, uno en cada brazo. Requiere un poco de práctica, pero puede mejorar mucho la calidad de vida de la madre si tiene que hacer frente a una lactancia múltiple.
Amamantar Acostada de Lado: Una Opción Cómoda
Aunque en un principio lo más común es dar el pecho al bebé sentada, la realidad es que no tiene por qué convertirse en la posición definitiva o permanente. En realidad, la posición acostada de lado se convierte en una de las posiciones más cómodas para amamantar, especialmente por la noche, cuando podría ser más complicado o incómodo tener que sentarse para dar de comer al pequeño.
Cuando se ofrece el pecho al bebé en esta posición, básicamente la mamá se acuesta de lado o de costado, colocando al bebé a su lado. De esta manera, la mamá y su hijo se encontrarán uno frente al otro, vientre con vientre, con la cabeza del bebé al nivel del pecho y sus pies hacia sus pies, facilitando enormemente la lactancia.
¿Cuándo amamantar en posición acostada de lado se convierte en una buena opción?
La posición acostada de lado es una opción excelente siempre que la mamá desee alimentar al bebé acostado. Por ejemplo, amamantar en posición decúbito lateral es ideal en algunas situaciones:
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- Después de una cesárea: Dado que una cesárea puede ser verdaderamente molesta para dar el pecho, especialmente en las primeras semanas, la posición decúbito lateral es ideal para aquellas mamás que acaban de tener una cesárea. Es útil porque ayudará a que la lactancia sea un poco más cómoda, puesto que el recién nacido no ejercerá presión sobre el estómago y, particularmente, en el lugar donde se ha realizado la incisión durante el parto.
- Cuando la mamá no desea sentarse de noche: Especialmente cuando el bebé todavía es muy pequeño, la alimentación nocturna es imprescindible, de forma que es posible que el niño se despierte para comer varias veces a lo largo de una sola noche, lo que puede resultar muy incómodo cuando debes hacerlo siempre sentada. Sin embargo, la lactancia nocturna se vuelve muy sencilla y simple cuando colocas al bebé a un lado de la cama para amamantar.
- Cuando sentarse es incómodo: Cuando se ha permanecido durante un tiempo largo sentada, es normal sentir mucha incomodidad cuando debes volver a colocarte en esta situación, sobre todo para dar el pecho varias veces al día. En estos casos también es bueno acostarse para amamantar. Dado que amamantar sentada durante períodos prolongados puede causar problemas musculares y tensión en el cuello, los brazos y la espalda, recostarse para dar el pecho se convierte en una opción tremendamente útil.
- Cuando los senos son muy grandes: Es cierto que puede resultar muy incómodo tratar de amamantar a un recién nacido con los senos muy grandes, por lo que podría ser más fácil y sencillo sujetarlo en la posición de decúbito lateral.
Cómo amamantar en esta posición
En realidad, es muy sencillo:
- Acuéstate en una posición cómoda en la cama, rodando sobre tu costado y colocando una almohada debajo de la cabeza. Si lo deseas, para mayor comodidad, puedes optar por colocar una almohada entre las rodillas, tratando de mantener la espalda y las caderas en línea recta (lo que ayudará a prevenir el dolor de espalda).
- Coloca ahora a tu bebé junto a ti de costado, situándolo frente a ti. Es fundamental que la cabeza del bebé se encuentre hacia tus senos, y sus pies dirigidos hacia sus pies.
- Toma ahora el brazo sobre el que está acostado y colócalo debajo de su cabeza, o utilízalo para sostener al bebé cuando sea necesario.
- Es imprescindible también que te asegures de que la boca del bebé se encuentra alineada con el pezón, para asegurar un correcto y adecuado agarre.
- Mientras diriges el bebé hacia el pecho asegúrate de que tenga la boca bien abierta, y la lengua hacia abajo. Si su boca no se encuentra bien abierta, toca con suavidad la mejilla, lo que estimulará al bebé para abrir la boca y prenderse.
- Justo cuando el bebé abra la boca ampliamente es el momento oportuno de colocar su boca sobre el pezón, permitiéndole que se adhiera al pecho. Durante los primeros segundos asegúrate de que hay señales de que el bebé ha hecho un buen cierre.
- En caso de que el pestillo no sea correcto, utiliza cualquier dedo para romper la succión y volverlo a intentar de nuevo.
- Finalmente, cuando el bebé haya cogido el pecho correctamente y succiona activamente, recuéstate, relájate y continúa alimentándolo.
Trucos para evitar dolores de espalda
- Sentarse en un sillón confortable, con un buen respaldo, y apoyando los pies en un escabel para que las rodillas estén a buena altura.
- Colocar al bebé de tal manera que su boca quede a la altura del pezón. Esto es esencial para que la madre no se eche hacia adelante, forzando la espalda. Y para conseguir que quede en esta posición, nada mejor que hacer uso de un cojín, si es de lactancia, será más práctico.
- Variar la postura para amamantar. Ir intercalando las posturas mencionadas en el apartado anterior.
- Evitar forzar la espalda en todo lo que tenga que ver con el cuidado del bebé: para vestirle y asearle, usar un mueble cambiador que tenga una altura adecuada para la estatura de la madre; comprobar el peso del coche de paseo antes de comprarlo, ya que se pliega y despliega muchas veces y coger al bebé en brazos siempre pegado al cuerpo.
Lograr un Buen Enganche
Los signos que nos indicarán un buen agarre son: el mentón del bebé toca el pecho, la boca está bien abierta y abarca gran parte de la areola, los labios están hacia fuera (evertidos) y las mejillas están redondas (no hundidas) cuando succiona. Si el bebé se coge bien al pecho la lactancia no duele.
Posiciones para dar el pecho y lograr un buen enganche
Además de estos trucos, es fundamental aprender cómo dar el pecho a un bebé de forma cómoda y efectiva. Probar distintas posiciones para amamantar puede marcar la diferencia, ya que te permitirá encontrar la que mejor se adapte a ti y a tu bebé, garantizando un buen enganche y una experiencia más agradable para ambos.
Consejos Adicionales
Es importante que tu bebé se enganche correctamente durante las tomas para asegurarte de que esté recibiendo suficiente leche materna. Un buen enganche para amamantar también te ayuda a evitar molestias en los pechos y dolor en los pezones.
Si sientes dolor es casi seguro que se produce un mal agarre, amamantar no duele. En primer lugar intentar que se agarre solo. Desnuda a tu bebé, déjale solo con el pañal. Permite que vaya despertando, maten una ligera sujeción sobre su cuerpo permitiendo que se mueva con libertad.
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