Dislexia en Niños de 9 a 12 Años: Síntomas y Tratamiento

20.11.2025

La dislexia es un problema que se suele presentar en cualquiera de sus diferentes grados durante la infancia y que afecta al aprendizaje de la lectura y la escritura. Es importante recordar que la dislexia no está asociada a tener una menor o mayor inteligencia.

¿Qué es la Dislexia?

La dislexia es una dificultad específica de aprendizaje (DEA) que se manifiesta en uno o más de los procesos básicos que involucran a la compresión oral y escrita del lenguaje. Mayoritariamente afecta al aprendizaje de la lectura -de hecho, también se la denomina “dificultad para la lectura”-, y suele estar asociada a trastornos de cálculo, memoria, comprensión y a la expresión escrita. El origen de la dislexia es neurológico y tiene un componente hereditario muy alto.

La dislexia no es una enfermedad, es un trastorno del aprendizaje caracterizado, principalmente, por tener dificultades graves en la adquisición de las habilidades relacionadas con la lectura, la ortografía y la escritura. Tiene origen neurobiológico, identificándose factores genéticos y ambientales que pueden determinar su impacto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada diez personas en todo el mundo sufre dislexia. En Europa, de acuerdo con la Asociación Europea de Dislexia (EDA), el porcentaje de la población afectada se sitúa entre el 9 % y el 12 %. La dislexia es un trastorno difícil de identificar. Las personas que lo padecen tienen una inteligencia normal y no presentan rasgos físicos o psíquicos determinantes. Habitualmente la dislexia se diagnostica durante la etapa escolar, cuando el niño aprende a leer y escribir: aunque se haya manifestado antes, es en este momento cuando los síntomas son más evidentes.

Causas de la Dislexia

La discusión sobre la causa de este trastorno sigue abierta hasta la fecha. Las hipótesis se agrupan principalmente en dos grandes áreas o tipos de problemas: de tipo neurológico y de tipo cognitivo. Las causas de tipo neurológico se refieren a la forma de procesar la información. En general, se admite que el hemisferio cerebral izquierdo está implicado en la adquisición de las habilidades en la lectoescritura. Así, una inmadurez de desarrollo produciría estos problemas. También se le atribuye un componente hereditario.

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Otra de las explicaciones de la dislexia es entendiéndola como una deficiencia neurológica, como una alteración de la memoria a corto plazo o como un problema lingüístico de algún tipo.

Síntomas de la Dislexia en Niños de 9 a 12 Años

En la dislexia los síntomas cambian a medida que el niño crece o evoluciona. A partir de los doce años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje. Para que un niño sea disléxico no hace falta que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por presentar solo alguno de ellos.

Cualquier dificultad que un niño de primaria para aprender a leer o a escribir puede significar que presenta dislexia. A esta edad los niños disléxicos pueden ser muy desorganizados y presentar alteraciones de la conducta como falta de atención y/o impulsividad. También tienen dificultad para seguir instrucciones orales o copiar en el cuaderno las frases que el profesor escribe en la pizarra. La frustración que les genera este trastorno del aprendizaje del lenguaje suele producir a partir de esta edad conductas disruptivas o una actitud de inhibición que en ocasiones se asocia a síntomas depresivos.

Síntomas Comunes en Escolares (Niños de 6 a 11 años):

  • Invierte letras, números y palabras y confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
  • Muestra dificultad para conectar letras y sonidos y para descifrar palabras aprendidas.
  • Presenta dificultad en la pronunciación de palabras e invierte o sustituye sílabas.
  • Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
  • No sujeta bien el lápiz, con trastorno en la coordinación motora fina, lo que le da mala letra y pobre caligrafía.
  • Su comprensión lectora es pobre. Es lento para recordar información.
  • Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber hora, día, mes y año.
  • Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o para resolver problemas.
  • Presenta frustración con posible inicio de problemas de conducta.

Síntomas Comunes de Doce Años en Adelante:

  • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
  • Falla en la memoria inmediata y no recuerda lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
  • Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar.
  • No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
  • Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
  • No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
  • Finalmente, evita leer, escribir y las matemáticas, y se bloquea emocionalmente.

Diagnóstico de la Dislexia

La dislexia es más frecuente en los niños que en las niñas y no tiene nada que ver con la capacidad intelectual. Se evidencia de una manera más clara durante la etapa escolar, entre los 7 y 9 años, justo en el momento que el pequeño comienza a leer; antes de esta edad resulta difícil de diagnosticar.

Cuando el profesor aprecia la existencia de un trastorno de aprendizaje, suele advertir a los padres. Antes de realizar cualquier conjetura o de tomar medidas unilaterales, es importante consultar con un especialista para que haga un examen al niño y confirme la existencia de un trastorno de aprendizaje, poniéndole nombre y apellidos.

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Los psicólogos, psicopedagogos y neuropsicólogos son los especialistas que se encargan de diagnosticar la dislexia, y junto con los logopedas acuerdan el tratamiento que se debe seguir para lograr mejorar las habilidades de lectoescritura del paciente.

El diagnóstico de dislexia, ya sea en adultos o en menores de edad, requiere de una profesional especializada que sea capaz de pasar pruebas o test de evaluación y de interpretar el resultado de las pruebas. Es importante que la persona que va a experimentar la evaluación vaya cada día que se la prueba descansada, para poder evaluar en las condiciones óptimas y más afines a la realidad del diagnóstico.

Pruebas cognitivas: A través de teste estandarizados, se mide la capacidad cognitiva para descartar otros problemas del desarrollo.

Tratamiento de la Dislexia

Ante la sospecha de dislexia, lo más adecuado es consultar con el pediatra y con un psicopedagogo, que valorará el problema, confirmará o no el diagnóstico, y marcará las pautas y el tratamiento que se deben seguir. Cuanto antes se aborde este trastorno del aprendizaje, mejores serán los resultados y menos consecuencias tendrá para la persona. A pesar de que no tiene cura, la dislexia no impide llevar una vida completamente normal y exitosa.

Una vez que se ha hecho el diagnóstico de forma individual y precisa, se diseña un plan de intervención personalizado para cada una de las personas. Dependiendo de la edad de la persona diagnosticada y de sus necesidades, se dan pautas oh se realiza una intervención logopédica.

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Los niños con dislexia serán capaces de aprender a leer, pero deberán hacerlo con un método diferente al convencional. También podrán asumir y superar otras dificultades asociadas, pero aplicando unas estrategias y técnicas adaptadas. Obviar estas necesidades no solo desencadenará en un fracaso escolar, sino que afectará emocionalmente a los pequeños.

Estrategias de Apoyo:

  • Tratamiento logopédico: Las logopedas utilizamos programas que entrenan la conciencia fonológica, la decodificación y la fluidez lectora.
  • Apoyo emocional y familiar: Es común que en las personas con dislexia se sientan frustrados y pierdan la confianza en sus habilidades. Como profesionales que acompañamos en el proceso es importante brindar apoyo emocional reforzar la autoestima y colaborar estrechamente con las familias, el profesorado y otros posibles terapeutas que acompañen a la persona.
  • Tecnología: Hoy en día, existen herramientas tecnológicas que ayudan a las personas con dislexia. Como son los lectores de texto, las aplicaciones de reconocimiento de voz y programas de ortografía predictiva que facilitan la lectura y la escritura, permitiendo que la persona realice las tareas con mayor velocidad.

Apoyo Familiar

Es muy importante que un niño con dislexia reciba en todo momento el apoyo de su familia. Cuando empieza a aflorar el problema, se suele crear una relación muy tensa con la familia: el niño normalmente tiene malas calificaciones en la escuela, y la palabra esfuerzo no es sinónimo de ningún resultado positivo. Estas presiones influyen negativamente en su relación con los demás: familia, amigos, escuela, etc. La familia y la escuela suelen etiquetarlo de vago y de no poner interés en lo que hace. En ese momento el niño pierde algo muy importante para su desarrollo: la autoestima.

La mejor ayuda que podemos ofrecerle es nuestra comprensión en todo momento, y crear un clima de seguridad afectiva haciéndole saber que él simplemente es diferente y que diferentes lo somos todos.

Técnicas de Apoyo Familiar:

  1. Normaliza la situación: explica a tu hijo en qué consiste la dislexia, cómo le afecta y qué herramientas estáis aplicando para superarla.
  2. Valora sus victorias: muéstrale lo orgulloso que estás de su esfuerzo y celebra los avances, por pequeños que sean.
  3. Aprender jugando: ciertas actividades lúdicas le ayudarán a trabajar en aquellas áreas donde muestre más dificultades sin que se sienta presionado.
  4. Tiempo para pensar: no le atosigues para que tome decisiones rápidas y otórgale tiempo para que reflexione.
  5. Olvida los castigos: a veces el niño puede no avanzar en sus tareas como debiera o manifestar más dificultades al leer o escribir. No debes reprenderle: todos tenemos días malos, ya habrá otros mejores.

Apoyo en la Escuela

Es imprescindible que todo niño disléxico reciba un tratamiento específico, pero es crucial que su problema se atienda, al mismo tiempo, en el aula. La atención escolar se debe basar primordialmente en la comprensión del trastorno, aunque deben evitarse las medidas sobreprotectoras. Debe quedar muy claro que el problema no viene condicionado por una falta de motivación o pereza, ni tampoco por un nivel bajo de inteligencia.

Se recomiendan una serie de normas que deberán individualizarse para cada caso. Con ello se intenta optimizar el rendimiento, al mismo tiempo que se intentan evitar problemas de frustración y pérdida de autoestima, muy frecuentes entre los niños disléxicos.

Recomendaciones para el Apoyo Escolar:

  • Dar a entender al alumno que se conoce el problema y que se hará todo lo posible para prestarle ayuda.
  • Hacer que se siente en las primeras filas, cerca del profesor, para prestarle la mejor ayuda.
  • Ayudarle a pronunciar correctamente las palabras.
  • No utilizar el método «global» para el aprendizaje de la lectura.
  • No pretender que alcance un nivel lector igual al de los otros niños.
  • Prestarle una atención especial y animarle a preguntar cuando tenga alguna duda.
  • Comprobar siempre que ha entendido el material escrito recibido.
  • Comprobar que el material que se le ofrece para leer es apropiado para su nivel lector.
  • Valorar los trabajos por su contenido, no por los errores de escritura.
  • Realizar las valoraciones oralmente, siempre que sea posible.
  • Recordar que requiere más tiempo que los demás para terminar sus tareas.
  • Tratar de destacar los aspectos positivos en su trabajo.
  • Evitar que lea en público.
  • Valorar los progresos de acuerdo con su esfuerzo, no con el nivel del resto de la clase.
  • Permitirle, si le resulta útil, el uso de la tabla de multiplicar, la calculadora y las grabaciones.
  • Permitirle el uso de medios informáticos.
  • Enseñarle a tomar apuntes mediante notas breves.
  • Ponerle menos deberes de lectura y escritura.
  • No hacerle copiar grandes «parrafadas» de la pizarra, siempre que sea posible, y darle una fotocopia, si puede ser.
  • No ridiculizarle jamás.
  • Corregirle todos los errores de escritura en una prueba escrita.
  • Aceptar que se distraiga con mayor facilidad que los demás, puesto que la lectura le comporta un sobreesfuerzo.
  • Tomar en consideración el hecho de que escuchar y escribir simultáneamente le puede resultar muy difícil.
  • Tratar de destacar los aspectos positivos de su trabajo.
  • Repetirle la información nueva más de una vez, debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y, a veces, escasa capacidad de atención.
  • Comprender que tiene una dificultad tan real como un niño ciego, de quien no se espera que obtenga información de un texto escrito normal.

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