Cómo Lograr un Agarre Adecuado en la Lactancia Materna

24.11.2025

“¿Cómo hacer que mi bebé agarre el pecho?” Es una pregunta que se repite a menudo entre las madres primerizas. Cuando tu bebé se engancha a tu pecho, crea un sello con su boquita que se llama “enganche” o “agarre”. Si el agarre del bebé al pezón se hace de forma adecuada, tu bebé se alimentará correctamente.

Para que la lactancia materna sea exitosa una de las claves es que exista una buena succión del bebé al pecho, esto va hacer que el estímulo sea adecuado y eso favorezca la producción de leche. Pero… ¿Cómo hacerlo? Te contamos cómo conseguir un buen agarre en unos sencillos junto a la Dra.

Técnicas y Posiciones para un Agarre Correcto

La postura, la posición y el agarre correcto del pecho son claves para conseguir una lactancia placentera y eficaz.

  1. Colócate en una posición cómoda, relajada. Ten a mano cojines. Puedes usar cojines específicos de lactancia o simplemente almohadas que tengas por casa (distintos tamaños, alturas, formas…).
  2. Coloca al bebé cerca de tu pecho. Recuerda que el bebe es quien irá hacia ti, no tú hacia el bebé. Es importante recordar que el bebé debe de estar alineado con el pecho.
  3. Coloca la punta del pezón a la altura de la nariz del bebé. Paciencia. Habitualmente no lo consiguen al primer intento, ellos también están aprendiendo.

Y, una vez se engancha… ¿Cómo sé que está bien colocado? Existen 5 signos clave para identificar un buen agarre del bebé. Su boca está muy abierta. Además, no solo mama del pezón, si no que tiene dentro de su boca también parte de la areola. Si aparecen molestias puede que el agarre no sea el adecuado, y, en este caso, te recomendamos que te pongas en contacto con tu profesional de referencia especialista en lactancia para que te ayude a lo más importante, que disfrutes de la lactancia.

Posición

Es la forma en la que colocamos al bebé para darle el pecho, también hay muchas posiciones diferentes. Lo habitual es practicar una o dos según si damos el pecho en la cama, en la silla, o si el bebé tiene dificultades de agarre. No hay posiciones mejores que otras, la “mejor” postura es la que permite al bebé conseguir una buena transferencia de leche y mamar con eficacia.

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La postura, sea la que sea, debe ser cómoda para la madre, es importante colocarse bien para evitar tensiones en los hombros o en los brazos. La cabecita del bebé debe tener cierta movilidad, no debemos sujetar su cabeza de forma firme, ni empujarle desde ella hacia el pecho. En la posición clásica la cabecita debe quedar sobre el antebrazo relajado de la madre, debemos evitar que quede en la flexura del codo. Tras una cesárea la madre suele estar dolorida y la movilidad los primeros días está limitada.

La posición es correcta cuando el bebé tiene el cuerpo alineado de manera que: oreja, hombro y cadera forman una línea recta. Hace años usábamos la frase “ombligo con ombligo” o “tripa con tripa” para explicar a las madres cuál era la postura adecuada. Ahora sabemos que en la mayoría de los casos, si la madre intenta reproducir esta frase a pies juntillas su pezón puede sufrir daños.

Para entender qué posición será la adecuada para nuestro bebé, nos tenemos que sentar desnudas de cintura para arriba, bien reclinadas en una silla y observar la dirección que toman nuestros pezones. Habitualmente los pezones no se dirigen hacia adelante (si trazamos una línea imaginaria sobre ellos en dirección a la pared de enfrente) seguramente van a ir dirigidos un poco hacia abajo y hacia el lateral. Además cada pezón suele tener una direccionalidad, de ahí la importancia de adoptar una postura diferente en cada pecho. Hay mujeres que relatan que en un pecho la postura les resulta fácil pero que en el pecho contrario no lo consiguen o les duele. Si no se sigue la direccionalidad del pezón el bebé se va a agarrar y tirar de él.

Si la madre realiza la postura de cuna, deberá tener presente que su mano debe situarse entre los omóplatos (la espalda) del bebé y no en el culito del bebé, de esta manera el bebé se desplazará hacia la madre con la barbilla elevada.

No, es un mito. No es necesario colocar al bebé de mil maneras para conseguir estimular toda la glándula. Ya que manando en una determinada posición el bebé puede hacerse con toda la leche que necesita. Si sientes dolor es casi seguro que se produce un mal agarre, amamantar no duele.

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Técnicas para Facilitar el Agarre

  • En primer lugar intentar que se agarre solo. Desnuda a tu bebé, déjale solo con el pañal. Permite que vaya despertando, maten una ligera sujeción sobre su cuerpo permitiendo que se mueva con libertad.
  • Tienes que estar atenta a sus movimientos porque a veces son bruscos y puede lanzarse hacia un lado. Poco a poco irá buscando el pecho hasta que se agarre.
  • Los bebés a término nacen preparados para mamar, si no lo hacen la mayoría de veces es causa de una intervención innecesaria sobre el bebé que ha perturbado sus instintos y ha impedido una buena impronta del pecho.
  • Si no se agarra puedes intentar el agarre que sugerimos en el punto anterior, si aún y así no se agarra intenta apretar el pecho como un sándwich para que le entre en la boca, facilitando así el agarre. Si todo esto no funciona puedes recurrir a una pezonera de tu talla.

¿Te atreves con este experimento? El cuerpo del bebé debe estar en estrecho contacto con el tuyo. La cabeza debe estar colocada frente al pecho con el pezón a la altura del labio superior-nariz.

Es útil el afianzamiento espontáneo (o agarre espontáneo), que consiste en colocar a tu bebé sobre ti, con el pezón a la altura de la nariz y el mentón apoyado en el pecho. El bebé echará la cabeza hacia atrás para buscar el pezón y abrirá la boca. Es normal que necesite varios intentos antes de conseguir agarrar espontáneamente el pezón. Dale tiempo y no te precipites a introducírselo en su boca. Sólo será necesario ayudarle si tiene dificultades.

Técnica del sandwich: para facilitar el agarre profundo hay que dar al pecho la forma ovalada de la boca del bebé. Para ello se colocan los dedos de la mano sobre el pecho, en forma de C, en el mismo sentido que los labios del bebé (en paralelo a ellos) y se presiona ligeramente.

Posición de «dancer»: (de SC Danner y E. Con una mano sujeta al bebé por el cuello y los hombros y con la otra sujeta el pecho “en bandeja”, así como la barbilla y mandíbula del bebé mientras mama. Para ello, sujeta tu pecho con la palma de la mano y con los dedos corazón, anular y meñique.

Un buen agarre es fundamental para el funcionamiento de la lactancia. Para que el agarre funcione necesitamos que tu bebé introduzca en su boca un buen pedazo de ti, básicamente «todo lo que le quepa» y para ello es necesario que su boca esté bien abierta.

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Una buena postura facilita un buen agarre al pecho. Si ofreces tu pezón en su labio superior mientras que la barbilla de tu bebé hace contacto con tu pecho, de manera instintiva tu bebé abrirá la boca para ir a buscar el pezón igual que tú posicionas una hamburguesa doble en la parte superior de tu boca para morderla y poder abarcarla por completo. Tu bebé necesita inclinar la cabeza hacia atrás y extender la mandíbula inferior hacia delante. Al inclinar la cabeza hacia atrás, su mandíbula desciende y su boca se abre de par en par, de modo que pueda anclar su barbilla y su labio inferior firmemente contra tu pecho.

Inclinar la cabeza hacia atrás también hace posible un agarre profundo, facilita la deglución y libera su nariz para que pueda respirar cómodamente. En la postura reclinada, tu bebé vendrá de forma natural «desde abajo». Si estás sentada, mantén tu mano de apoyo alejada de la parte posterior de su cabeza (puedes ponerla en la base de su cuello si lo deseas). Los bebés tienden a arrastrarse hacia delante, así que puedes probar a cambiarle de sitio de forma que su nariz quede frente al pezón para animarle a que se incline hacia delante y ancle primero la barbilla.

Tu bebé necesita hacer una apertura de la boca bien grande. Cuando un bebé se agarra solo del pezón comprime los conductos, dificulta que la leche fluya y produce dolor en la madre. Cuando el bebé tiene la boca bien abierta y abarca en ella un buen pedazo de pecho más allá del pezón, la lactancia es cómoda y la leche puede fluir.

A algunas mujeres les gusta (o necesitan) sujetar el pecho cuando dan el pecho. Aplastan el pecho como si fuera un gran sándwich que ofrecieran al bebé, haciéndolo coincidir con el óvalo de su boca. Esto puede ayudar al bebé a agarrar más el tejido mamario. No importa que los dedos estén más cerca de la mandíbula superior, pero es importante mantener los «dedos de la mandíbula inferior» fuera del camino de su bebé para que pueda pegar bien su barbilla al pecho.

Es importante acercar al bebe al pecho y no acercar nosotras nuestro pecho a su boca. Dado que el pecho está unido a ti y el bebé es móvil, tiene mucho más sentido llevar al bebé al pecho, y no al revés. Y, además, funciona mejor.

Pasos clave:

  1. Bebé bien posicionado y estable.
  2. Ofrezco el pezón en su labio superior.
  3. Su barbilla está tocando mi pecho.
  4. Cuando abre la boca bien grande, acerco a mi bebé al pecho.

Es más fácil agarrarse de un pecho blando. Cuando tu pecho está blando, tu bebé al abrir su boca es capaz de abarcar un buen pedazo del mismo, pero si tu pecho está muy duro, aunque tu bebé abra la boca, puede que se le resbale. Si este es tu caso, puedes aplicar la técnica de presión inversa suavizante.

Es más fácil probar el agarre con un bebé tranquilo que con un bebé hambriento. Es importante que nos adelantemos a sus necesidades y no esperemos a que nuestro bebé esté ya muy intranquilo pues en ese momento nos resultará difícil probar a conseguir un buen agarre.

Cada bebé tiene su propio ritmo. Si dejamos que nuestro bebé encuentre su camino al pecho (especialmente con la ayuda de la postura reclinada), nos demostrará todas sus habilidades, a su ritmo.

Conseguir que tu bebé se posicione y se agarre cómodamente al pecho es un arte; muchas madres dicen que se necesita un poco de tiempo para que la lactancia fluya cómoda y naturalmente, incluso si han amamantado antes.

En el pasado, las niñas crecían aprendiendo sobre lactancia materna observando a las madres de sus familias y comunidades. La lactancia materna ha funcionado durante miles de años y también puede funcionar para tu bebé y para ti. Muchos bebés encuentran el camino al pecho por sí mismos, especialmente si no se han visto demasiado afectados por intervenciones durante el parto. Cuando todo va bien, no es necesario hacer el agarre de una forma determinada o utilizar una posturas específica, porque tú y tu bebé encontraréis lo que más os convenga.

Una buena postura y un buen agarre son importantes para mantener la producción de leche. Un bebé que se agarra profundamente al pecho es capaz de extraer la leche de forma eficaz y esto es clave para mantener la producción de leche. Los pechos bien drenados producen leche rápidamente.

Cuando hablamos de postura nos referimos a la relación entre cómo estás tú posicionada y cómo está tu bebé mientras toma el pecho. La forma de sostener al bebé puede influir mucho en su capacidad para mamar. Una buena postura propicia un buen agarre.

¿Qué Hacer si Sientes Dolor?

Dar el pecho es una experiencia placentera, no dolorosa, si te duele es porque está ocurriendo algo con el agarre y merece la pena intentar hacer cambios. Si no te sientes bien, entonces no está bien, digan lo que digan. El dolor es la forma que tiene tu cuerpo de hacerte saber que algo va mal. Puedes empezar por intentar mejorar la postura y el agarre. A veces puede llevar un poco de tiempo.

Cada historia de lactancia es única, cada pareja lactante es diferente y lo que funciona bien para una madre y un bebé puede no funcionar para ti. Esta es una de las razones por las que puedes escuchar diferentes sugerencias de diferentes personas.

Algunos bebés tienen dificultades para agarrarse al pecho o maman de forma ineficaz. La causa puede ser un parto difícil o intervenciones durante el mismo. Dar tiempo al bebé para que se recupere y utilizar la postura reclinada con contacto piel con piel puede despertar el instinto natural del bebé para agarrarse al pecho.

Si tu bebé no se agarra al pecho o no se alimenta bien, puedes buscar la ayuda de una monitora de La Liga de la Leche y acudir a nuestras reuniones. La mayoría de los bebés se agarran mejor al pecho cuando están más tranquilos. Con tiempo y paciencia, la mayoría de los bebés se agarran pecho.

Apoyo Profesional y Recursos Adicionales

La lactancia materna es una experiencia única y beneficiosa tanto para la madre como para el bebé, pero no siempre es un proceso fácil. En el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, fomentamos el contacto piel con piel desde el nacimiento para fortalecer el vínculo madre-hijo y facilitar un agarre exitoso desde el primer momento.

  • Si sientes molestias o crees que tu bebé no se está alimentando correctamente, no dudes en consultarnos.
  • "Debe intentar probar otras posturas en la que el niño y la madre estén cómodos, hasta conseguir el agarre del niño", afirma Begoña Sanchís, enfermera e integrante de la Comisión de Lactancia del Hospital de Manises (Valencia).

Preguntas Frecuentes

P: ¡Duele un poco! ¿Es normal?
R: Cierta sensibilidad al principio suele ser lo habitual, pero no deberías sentir dolor. Comprueba que el bebé cubre con su boca tu pecho (si solo chupa tu pezón, estarás incómoda). Si te pasa, rompe la succión del bebé metiéndole un dedo limpio en la comisura de los labios. Vuelve al paso 1 (Cosquillitas) y a ver si esta vez se agarra mejor.
P: No tengo claro que el bebé esté succionando cuando le doy de mamar. ¿Puede que su succión sea débil?
R: Si tu bebé no está enganchado adecuadamente, tal vez no pueda extraer bien la leche del pecho. Si crees que está bien agarrado pero sigues pensando que la succión es floja o te preguntas si estará tomando suficiente leche, habla con una experta en lactancia o con el pediatra.
P: Mi bebé se frustra... ¡y yo también! ¿Qué hacemos?
R: Relájate. Respira hondo, haz una pausa y vuelve a intentarlo. Tal vez quieras probar otra postura (consulta Posturas para dar el pecho) o prueba el “piel con piel” colocando al bebé sobre tu pecho. Cálmalo hablándole con suavidad o cantándole. Cuando un bebé tiene hambre, abrirá la boca y buscará el pezón y estará tranquilo y alerta. Si empieza a llorar y ponerse nervioso, puede ser porque se sienta frustrado y hambriento. Cuando los dos estéis cómodos, tranquilos y relajados, prueba a engancharlo de nuevo. Recuerda que en la práctica está la perfección. Sé paciente contigo misma.¡Lo estás haciendo muy bien!
P: Mis pechos están muy llenos y a mi bebé le cuesta engancharse. ¿Qué hago?
R: Puedes probar a sacarte un poco de leche con la mano o con un extractor antes de darle de mamar. Así aliviarás un poco la presión del pecho y el bebé podrá engancharse mejor. A la sobrecarga de los senos a veces se la denomina congestión mamaria. Si crees que tienes el pecho muy hinchado entre tomas, da de mamar o sácate leche cada dos horas para aliviarte.

Puntos Clave para un Agarre Adecuado

El agarre adecuado es fundamental para que el bebé reciba la cantidad de leche necesaria y para evitar molestias en la madre.

  • El bebé debe estar bien pegado al pecho, con la boca bien abierta y el mentón en contacto con la piel de la madre.
  • Cuando el bebé succiona correctamente, sus labios quedan evertidos, es decir, hacia afuera, en forma de “pescadito”.
  • El agarre no debe centrarse solo en el pezón, sino que el bebé debe abarcar también parte de la areola.
  • Si el bebé hunde las mejillas al mamar, puede indicar que no está extrayendo bien la leche.
  • El bebé debe estar en línea recta, con el cuello ligeramente extendido y la cabeza inclinada hacia atrás.
  • Después de la toma, el pezón debe salir alargado, pero sin estar aplastado o deformado.

Si el Agarre No es Correcto

  • Si el agarre no es correcto desde el principio, no hay que desanimarse.
  • Elegir una postura cómoda: Existen diferentes posiciones para amamantar, como la posición de cuna, rugby o acostada.
  • Guiar al bebé: Es importante acercar el bebé al pecho, en lugar de inclinar el pecho hacia el bebé.

En el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, comprendemos que cada madre y cada bebé tienen un proceso único en la lactancia. El agarre adecuado es clave para una lactancia materna exitosa y sin dolor. Si tienes dudas o enfrentas dificultades, en el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz estamos aquí para ayudarte.

Ten en cuenta que el bebé no chupa del pezón. Si lo hace así, es que se produce un "mal agarre". "Para detectar este mal agarre debemos observar si el bebé tiene la lengua al borde del pezón en vez de estar debajo del seno y las mejillas punzadas sobre el pezón. El bebé necesita más tiempo para obtener la leche que necesita. Por eso las tomas pueden llegar a durar hasta media hora.

Posturas comunes:

  • De acunamiento: Es la más tradicional lo más frecuente es coger al bebe con un brazo, y colocarle cruzado sobre el pecho de forma que el bebé queda frente al pecho utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
  • Es similar a la postura de acunamiento previamente descrita, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.

En las primeras horas tras el parto es normal que la madre se encuentre cansada y si además le han practicado una cesárea, con muchas molestias.

La lactancia materna suele ser un momento muy especial para la madre y su bebé y, por lo general, gratificante. Pero en algunos casos, resulta molesta y dolorosa para la madre e ineficaz para el niño porque no consigue mamar lo suficiente.

Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida.

La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.

¿Cómo puedo mantener la lactancia a mi bebé cuando vuelva a trabajar? Realmente no es fácil compaginar nuestra actividad laboral con la lactancia materna.

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