Cómo Conservar la Leche Materna Extraída: Guía Completa
Si das el pecho, hay muchos motivos para conservar la leche materna. Por ejemplo, puedes bombearla o extraerla mientras estás en el trabajo y almacenarla para dársela al bebé más tarde.
Aunque lo idóneo es dar el pecho directamente al bebé o extraer la leche justo antes de la toma, la leche materna también puede conservarse.
La conservación de la leche materna es una buena solución cuando la madre se incorpora al trabajo o si no puede estar presente en el momento de la toma. Esto te permitirá estar al día con las tomas del bebé y compartir las tareas de alimentación con otras personas.
Sin embargo, es fundamental seguir una serie de recomendaciones para su almacenamiento, así como para la descongelación y preparación.
Instrucciones de Higiene para Extraer Leche Materna
Puedes hacer varias cosas para evitar la transmisión de bacterias a la leche materna y a tu bebé.
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Antes de usar el extractor de leche por primera vez, esteriliza todas las piezas, incluidas las tetinas, los biberones y cualquier parte que entre en contacto con tus pechos o la leche.
Para ello, hierve las piezas de 5 a 10 minutos. Consulta las instrucciones del fabricante y respeta el tiempo de ebullición recomendado en caso de que difiera.
Cada vez que utilices el extractor, lávate bien las manos. Cuando termines con él, lava las piezas con agua caliente y jabón o mételas en el lavavajillas si son aptas para ello.
¿Cómo se Almacena la Leche?
Para guardar la leche materna se deben utilizar recipientes aptos para su almacenamiento.
Normalmente, estos recipientes suelen ser de vidrio o plástico y deben estar bien lavados y completamente secos. Además, se pueden usar bolsas para almacenar la leche extraída, pero no hay que usar forros desechables para biberones.
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Como decíamos, la leche debe guardarse en recipientes especiales herméticos que deben cerrarse bien una vez hayas acabado de sacarte leche.
La mayoría de los sacaleches ya vienen con sus propios recipientes que sirven para conservar la leche cuidando todas sus propiedades. También existen bolsas para almacenarla.
En el mercado existen diversos envases diseñados especialmente para este fin, los clasificamos en dos grandes grupos: bolsas y recipientes.
Deben ser de boca ancha, para facilitar la limpieza y evitar que queden restos de leche que puedan ser fuente de contaminación. En el caso de ser de plástico, deben ser de uso alimentario. Lo sabrás porque en la parte inferior del recipiente, podrás observar el símbolo de “apto para uso alimentario”, que es un tenedor y una cuchara. Estas bolsas no son aptas para descongelar al microondas o para descongelar en agua caliente.
Marca los recipientes con la fecha de extracción y el nombre de tu bebé en caso de que tome la leche en la guardería. Usa primero la leche más antigua, siempre que esté dentro del límite de caducidad.
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La leche se debe dividir en la cantidad que toma el niño y escribir la fecha de extracción en el recipiente. De este modo, siempre se utilizará primero aquella con la fecha más antigua.
La cantidad de leche depende de tus necesidades, es decir, de la leche que necesites conservar para ofrecer al bebé.
Lo más práctico de cara a ajustar la cantidad para las las tomas es llenar cada recipiente o bolsa con 60 o 120 cc de leche materna.
Si metes el recipiente en el congelador, deja un espacio de 2,5 cm en la parte de arriba, ya que el líquido se expandirá cuando se congele.
Si la leche materna se congela, se debe tener en cuenta dejar un espacio al envasarla, ya que aumenta el volumen en el congelador. Los envases de leche deben estar perfectamente cerrados para evitar contaminación cruzada.
Otro consejo para almacenar la leche materna extraída es no colocarla en la puerta del congelador o de la nevera. De este modo, se reduce la posibilidad de dañar la leche por los cambios de temperatura.
Si se va a congelar, se recomienda enfriar la leche en la nevera antes de meterla en el congelador y congelarla durante las 24 horas siguientes a la extracción. Se pueden mezclar todas las extracciones de un mismo día, pero no mezclar leche de días distintos.
En ambos casos, si la leche no se le va a ofrecer al bebé en ese plazo, se recomienda refrigerarla en la nevera inmediatamente después de su extracción.
Manipular cualquier alimento exige siempre máximo cuidado e higiene. En el caso de la leche para alimentar a un bebé, cuyo sistema inmunitario es aún inmaduro, el cuidado ha de ser muy meticuloso para evitar riesgos.
Lavar los recipientes de almacenamiento con agua caliente y jabón y aclararlos a conciencia.
Duración de la Leche Materna
La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.
La leche materna se puede almacenar un tiempo variable según la temperatura y las características del frigorífico-congelador. Conservarla en envases destinados a uso alimentario, mejor cristal, que se deben limpiar previamente con agua caliente y jabón y dejar secar al aire. Puede utilizarse lavavajillas.
Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.
Echa un vistazo a esta tabla para saber cuánto tiempo puedes almacenarla en el frigorífico o el congelador:
| Lugar de almacenamiento | Tiempo de almacenamiento |
|---|---|
| A temperatura ambiente (aproximadamente 25 °C) | Hasta 4 horas |
| Nevera portátil | Hasta 24 horas |
| Frigorífico a menos de 4 °C | Hasta 3 días (4 días como máximo) |
| Congelador a -17 °C o menos | Hasta 6 meses |
| Congelador a -20 °C | Hasta 12 meses |
La duración de la leche materna almacenada es la siguiente: Temperatura ambiente: hasta 4 horas a una temperatura entre 16 y 25ºC. Refrigerada: hasta 4 días a 4ºC. Congelada: dependiendo del congelador se puede almacenar hasta 6 meses a -18ºC.
En el caso de que se vaya a viajar y sea necesario llevarse recipientes con leche materna, se puede optar por usar una hilerea con bolsas de hielo. Sin embargo, al llegar al destino, esta leche tendrá que ser utilizada o se deberá de guardar en la nevera o congelador.
Si sobra leche de una toma anterior, no la guardes. Consúmela en dos horas o tírala.
¿Cómo Descongelar la Leche Materna?
El proceso de descongelación también es muy importante para mantener las cualidades nutricionales de la leche y evitar que se estropee. El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual.
Sigue estos consejos para descongelar la leche materna:
Descongela la leche dejando el recipiente bajo un chorro de agua fría. Cuando empiece a descongelarse, cambia a agua tibia.
También puedes dejar que se descongele en el frigorífico, lo que suele tardar unas 24 horas.
Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.
Siempre que sea posible se recomienda optar por la descongelación gradual, a ritmo lento. Las pautas son sacar la leche del congelador y dejarla descongelar en la nevera, manteniendo la cadena de frío. Esta leche ha de utilizarse en las primeras 24 horas tras la descongelación.
Si la descongelación lenta no es posible, puede optarse por la descongelación rápida siguiendo estos pasos: puede hacerse colocando el frasco o bolsa de congelado bajo un chorro de agua, fría primero y poco a poco más tibia. En este caso la leche ha de consumirse antes de 3 horas.
Un método permitido para descongelar de forma rápida la leche materna es calentar agua en un cazo y, una vez apartado del fuego, introducir dentro el envase de leche congelada hasta que ésta alcance la temperatura deseada.
Antes de ofrecérsela al bebé, asegúrate de remover bien la leche para que su temperatura sea uniforme.
Hay métodos totalmente desaconsejados para descongelar la leche materna extraída, pues no garantizan que se mantenga la cadena de frío que asegura la calidad del alimento, que podría corromperse.
No descongeles la leche materna congelada a temperatura ambiente.
Una vez que la leche se haya descongelado, dásela a tu bebé durante las 24 horas posteriores.
En cualquier caso, una muestra de leche materna descongelada nunca se debe volver a congelar.
La leche descongelada no se debe volver a congelar. La leche descongelada no se debe volver a congelar.
En ningún caso, la leche materna descongelado se debe volver a congelar.
La leche materna descongelada puede conservarse a temperatura ambiente una o dos horas antes de usarla. Si la metes al frigorífico, este tiempo se amplía a 24 horas. No vuelvas a congelarla en ningún caso.
¿Se Puede Calentar la Leche Materna Congelada?
La leche materna que se ha guardado en el frigorífico, independientemente de que se haya congelado antes o no, puede calentarse.
No obstante, no hay necesidad de que los bebés tomen leche materna tibia. Está bien dársela fría o a temperatura ambiente.
Si deseas calentar la leche materna después de guardarla en el frigorífico, sigue estos pasos:
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